Acciones que relumbran

Nancy y su mamá Celina se sienten muy felices de poder ayudar a quienes más lo necesitan. (Fotos: Tomás Pagano)

Hay pequeñas acciones cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas, sin embargo son las que ayudan a transformar el mundo cuando salen a la luz. Nancy tiene una enfermedad que física y mentalmente la limitó, pero cuenta con un hermoso corazón que no conoce de barreras y la impulsa a ser solidaria. Ella junta tapitas porque le gusta ayudar. Su historia revela que cuando hay amor por lo que se hace, esas acciones relumbran.

Lo que hoy te vamos a contar tiene como protagonistas a Nancy, su mamá Celina y a María Del Carmen, tres mujeres a las que el destino unió de diferentes maneras, bajo un mismo sentir centrado en ayudar: Celina ayuda a Nancy, Nancy ayuda a quienes necesitan juntar tapitas, y María Del Carmen ayuda a que esta buena noticia se multiplique, para que más gente sepa que en Olavarría hay gente que se mueve de corazón, sin esperar nada a cambio.

Esta historia comenzó a gestarse cuando María Del Carmen Martínez nos escribió al correo de facebook de Está Bueno diciendo que en Olavarría había “una personita muy linda que no debería pasar desapercibida”, ya que “la supuesta limitación” que la sociedad pueda llegar a ver en ella “no la tiene en el corazón”. Sus palabras nos inspiraron para llegar hasta la calle Canaveri 1379, del barrio “Pueyrredón”, y hablar con Celina Sommer, la mamá de Nancy Haydeé Ramírez, quien, tras darle a su madre la voz de alerta de que habíamos llegado, nos abrió la puerta de su casa y nos invitó a pasar.

“Hace alrededor de dos años que estamos juntando tapitas -nos explicó Celina-, todo surgió cuando un día estábamos mirando por televisión el noticiero del Canal Local y Nancy vio una nota en donde había chicos que pedían tapitas. Así fue como, a partir de la iniciativa de Nancy, nosotras también comenzamos a recolectarlas para poder ayudar”.

Mientras su mamá hablaba, Nancy nos observaba en silencio y sonreía. Ella tiene 52 años, es ochomesina y también la mayor de cinco hermanos, sin embargo por su contextura física y timidez, daba la sensación de estar en presencia de una niña, cuyos ojos claros irradiaban inocencia.

Con voz calma, y sentada junto a su hija, Celina continuó hablando: “Al principio comenzamos a pedirle a los vecinos, y también tapita que encontrábamos por la calle la íbamos juntando y guardando. La primera vez juntamos cualquier cantidad de tapitas para una nena de cinco años de San Antonio. Después nos enteramos del caso de otro chico que precisaba tapitas y decidimos colaborar, y así fuimos juntando tapitas para todos los que necesitaban. Ahora mi sobrino me dijo que un chico de 14 años de San Antonio estaba internado en el Garrahan y pedían que la gente colabore con tapitas, así que nuevamente volvimos a juntar. Ya colaboramos con un montón de tapitas y ahora seguimos juntando”.

“A Nancy en el barrio ya todos la conocen y saben que ella junta tapitas, así que la gente se las guarda. De todos modos, cada vez que va a hacer un mandando, a lugar donde va ella avisa que las junta y pide que se las guarden. Luego mi sobrino se encarga de llevarlas hasta los lugares que las necesitan”, destacó.

“A mí esto de juntar tapitas me hace sentir muy bien -remarcó Celina-, y más a Nancy, porque ella siempre me dice: `Yo ayudo y Dios me ayuda a mí´.

Nancy es de muy pocas palabras, sin embargo cuando le preguntamos si le gustaba ayudar respondió que “sí” y que se siente “contenta”.

Mirando con amor a su hija, Celina -quien tiene 75 años- afirmó: “Ahora no recuerdo cómo se llama su enfermedad, pero lo que sí te puedo decir es que ella es muy solidaria y le gusta ayudar a la gente”. Y a modo de ejemplo también expresó: “Cuando mi cuñado estaba muy enfermo, Nancy iba a la iglesia a rezar y pedía para que su tío se sanara y sanó. Mi hermano y mi cuñada lloraban de alegría porque decían: `con el problema que tiene ella fue capaz de ayudarnos a nosotros´”.

Nancy tiene problemas vinculados al desarrollo madurativo. “La mandé a las escuela desde los 7 hasta los 13 años, sin embargo me dijeron que dada su condición ella no iba a aprender nada, y de hecho ni siquiera conoce el valor de la plata; pero, pese a todo, Nancy es una chica que no le hace mal a nadie y a la que le gusta ayudar a la gente, por eso todos en el barrio la quieren muchísimo. Yo me siento orgullosa de mi hija, porque pese a su problema ella ayuda a los demás, se siente útil y eso también me pone muy bien a mí”, sostuvo Celina, quien también reconoce que, debido a la enfermedad con la que nació su hija, ella aprendió a ser más comprensiva.

“Yo no la trato como una chica enferma, sino como a una persona normal. Ella es muy buena. Está todo el día conmigo en casa y yo le voy enseñando de a poquito. Así es como fue aprendiendo a bañarse sola, a tender la cama, a barrer, secar los platos, hacer las tareas de la casa y también ahora hace los mandados. Ella casi no mira televisión, pero le encanta escuchar en Radio Olavarría a Rubén Acosta. También es muy delicada a la hora de comer, sin embargo le gustan los flancitos”. Las palabras de Celina hacían que Nancy sonriera, asintiendo todo lo que decía su madre.

Le agradecimos a las dos por la gentileza de atendernos, Tomás le hizo unas últimas fotos y nos dirigimos hacia el barrio “Nueva Villa Aurora”, que queda pasando el “Monumento a la Voluntad del Hombre”, hasta la casa de María Del Carmen Martínez, para que nos contara en persona por qué sintió comunicarse con Está Bueno para destacar lo que hacía Nancy, ya que a nosotros nos gusta que las historias tengan no sólo nombres, sino también rostros.

Al llegar a la altura indicada en la calle Las Orquídeas, María Del Carmen nos recibió en compañía de su perro Kyon y sonrió cuando le dijimos que al mencionarles su nombre a Nancy y su mamá, ellas no lograban darse cuenta de quién se trataba. “Lo que sucede es que ellas me conocen como la Doctora Martínez, porque soy la abogada y les estoy haciendo la sucesión familiar, debido al fallecimiento del papá de Nancy”.

“Cuando la gente escucha la palabra `abogado´ se le cae una chapa de hierro en la cabeza, porque es una profesión que no tiene buena prensa y siempre se toma que lo que uno tiene por decir en el fondo tiene otro interés, por eso cuando les escribí no les dije cómo fue que la conocí. Pero a mí lo que hace Nancy me encanta, de hecho yo no tomo gaseosas pero cuando alguien trae alguna a mi casa yo le junto las tapitas para ella, de manera que cada vez que va al estudio le doy una bolsita con lo que logré juntar”.

“Cada vez que Celina va a la oficina la acompaña Nancy, y a mí me gusta conversarle. Fue así que me dijo `Yo junto tapitas´, y luego la mamá me dijo que las juntaba desde hacía un montón de tiempo. Nadie le dijo que lo haga, ella sintió hacerlo, por eso a mí me sorprendió que una persona que está en su mundo diferente, perciba que hay gente que necesita ayuda y colabore. Eso a mí me movilizó mucho, por eso sentí escribirles para que la conozcan, sobre todo porque cuando la ves te das cuenta de que ella es una persona muy inocente”, sostuvo María Del Carmen.

“Recientemente tuvimos una audiencia porque le van a revisar la insanía, ya por ley ahora exigen ese trámite, y mientras hablaba con ella pensaba cómo puede ser que nadie se entere de lo que ella hace y le agradezcan por su tarea. Ella no es que junta una bolsita, recolecta cantidad de tapitas, y si bien hay personas que se lo agradecen, hay veces que ni siquiera le dan las gracias. De ahí que al ver las cosas que ustedes escriben se me ocurrió que quizá podían difundirlo, para que su tarea se conozca y ella vea que hay gente que mira y valora lo que hace”, precisó.

recuadro1“Nancy es una personita muy especial, que vive en un mundo muy distinto a como nosotros lo vivimos, por eso que quiera ayudar es algo que me emociona. Nosotros nos limitamos con cualquier pavada y ella, sin embargo, no se detiene en sus problemas y es solidaria con quien lo necesita. Eso me fascina y me conmueve mucho”, dijo María Del Carmen de manera bien sentida.

A poco de charla, sentimos que María Del Carmen no era una abogada tradicional y eso quedó confirmado cuando dijo: “Hago todo lo posible para que mi profesión de abogada sea más como soy yo, y no que suceda a la inversa. Por eso cada vez que una persona viene a verme siempre trato de ver qué es lo que le pasa más allá del problema legal en sí, y más de una vez termino diciéndoles cosas que nada tienen que ver con lo jurídico, pero hago lo que siento; por eso cuando les hablo los oriento más desde el lado del alma. Yo sé que no soy lo que correspondería que sea como abogada, pero voy adaptando mi profesión a mi manera de sentir la vida, y a mí me gusta ayudar para que cada uno pueda descubrir su verdadero valor como persona” (ver recuadro aparte titulado “Todo está cambiando”).

Cuando María Del Carmen se pregunta por qué es abogada, en su interior hay una respuesta que retumba como su gran verdad: “No tolero las injusticias”, afirmó con convicción, de ahí que tal vez esa haya sido la causa motriz que la llevó a mandarnos su mensaje vía Facebook, pues en el fondo era muy injusto que el bello accionar de Nancy quedara en el anonimato.

Le agradecimos por sus palabras y que se dejase fotografiar, ya que para nosotros es importante que la gente pueda ver los rostros de quienes ayudan a que las buenas noticias prosperen. Son muchos los que a diario ven cosas que merecen destacarse, pero a veces desestiman que esas pequeñas acciones puedan ser noticia.

María Del Carmen sintió que era justo y necesario que otros ojos viesen la tarea de Nancy para que todos tomemos conciencia de que las limitaciones son siempre internas, y que lo que verdaderamente cuenta es la intención que hay detrás de nuestras acciones.

Quienes tengan la suerte de cruzarse con Nancy, felicítenla. Y si pueden ayuden a que junte muchísimas tapitas. Ella se siente muy feliz de poder ayudar, y en su mundo interno algo le dice que todo está interrelacionado: “Yo ayudo, y Dios me ayuda a mí´, dijo con su voz de niña esta pequeña-gran mujer, que tiene un bellísimo corazón que vale su peso en oro.


(Fotos: Tomás Pagano)

Este video, extraído de la película “Cadena de favores”, muestra que por más que a veces el mundo no es cómo nos gustaría que fuese, cada uno puede hacer la diferencia a la hora de sumar su aporte para transformar la realidad.

 

También te recomendamos que leas las siguientes notas relacionadas:

“Es tiempo de vibrar en armonía”.

“Centrarnos en el corazón es clave”.

Nassim Haramein, “el nuevo Einstein”

“Cuidemos a nuestro niño interior”

Nancy y su mamá Celina se sienten muy felices de poder ayudar a quienes más lo necesitan. (Fotos: Tomás Pagano)

Artículos relacionados

Tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados con *

*