Biodanza, la danza que invita a florecer

Biodanza nació de la falta de afectividad para devolverle al mundo la gracia, la sensibilidad y la belleza, de la mano de un destello de amor infinito que se expande y multiplica entrelazando corazones en la danza poética de un mágico encuentro que revitaliza, sana, equilibra y hermana e invita a vivir en la paz de la unidad. Olavarría ya cuenta con muchos biodanzantes, por eso fuimos en la búsqueda de quienes tuvieron el coraje de hacer latir en nuestra ciudad ese primer pulso que hoy hace que cada día sean más quienes eligen esta movilizadora herramienta de autoexploración que libera el potencial humano y ayuda a florecer danzando.

“Sueño con una humanidad que se abraza y se besa con alegría de vivir, donde la soledad no existe como sentimiento, donde cada uno reconoce la sacralidad del otro. Un mundo donde poder conectarnos a través de la mirada, el abrazo y el movimiento natural, ya que el cuerpo habla en forma más elocuente que las palabras. Y sé que esto es posible, sólo es necesario que no sea el sueño de uno solo, sino una visión de muchos”. Esas palabras fueron lanzadas al universo por Rolando Toro Araneda, el creador de biodanza. Ivana Fernández Treviño y Marcelo Suárez sintieron el llamado y decidieron sumarse a la revolucionaria visión de ese hombre, nacido en Chile, que con su amor por la humanidad trajo luz al mundo.

(Fotos: Tomás Pagano + facilitadas por Ivana Fernádez Treviño)

P.D.: la nota completa puede verse clickeando aquí.

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