“Dionisio”, con sello olavarriense

Gustavo Gil es un historietista olavarriense que ilustra como los dioses y aprendió a disfrutar de cada trazo porque reconoce que “lo lleva a conectar con su niño interior”. Desde muy chico el comics fue su principal motivación. Prefería leer historietas y ponerse a dibujar en vez de jugar a la pelota. Sin embargo la injustificable guerra de Malvinas lo alejó de su pasión y la vida lo transformó en un sobreviviente, que no sólo se sobrepuso al hundimiento del Crucero “General Belgrano” a manos de los ingleses, también superó una fuerte dolencia física que lo mantuvo en cama durante casi un año. Hoy, luego de más de tres décadas de no dibujar comics, disfruta plenamente de hacer “Dionisio”, la historieta local cuyo personaje central creó cuando tan sólo tenía tan sólo 11 años. Por su constancia, dedicación y la manera en que inspira a los más jóvenes, su historia merece conocerse.

Gustavo Gil es el director, editor, guionista y dibujante de “Dionisio, la historieta trimestral olavarriense que nació de manera independiente en noviembre del 2013, y ya va por la publicación número 11. Sus atrapantes historias se encuadran dentro del género de aventuras humorísticas, y tienen como principal protagonista a un espía que está acompañado por una galería de 26 personajes, todos creados íntegramente por Gustavo, quien también se encarga de la digitalización, la distribución y difusión de cada una de sus obras, que tienen un total de 44 páginas y demandan entre dos y tres meses de trabajo muy intenso. En cada número se publica una historia completa e independiente que posee una cronología que las interconecta y las convierte en coleccionables.

Hecha la aclaración para quienes aún no tienen la suerte de disfrutar de las aventuras de “Dionisio”, te contamos que Gustavo nació el 13 de marzo de 1962, pero nada hace suponer que tenga 53 años. Quizá su apariencia juvenil esté dada por sus prácticas de yoga, sin embargo nuestra íntima convicción es que parte de su secreto radica en que desde hace algunos años recuperó lo que siempre lo apasionó desde muy chico, dibujar. Su historia personal cuenta que asistió a la Escuela Nº 1 y el secundario lo cursó en el Colegio Nacional Coronel Olavarría. Actualmente está casado con Margarita Edith Castañares, con quien tiene una hija llamada Paula, que está estudiando arquitectura en La Plata.

Ni bien llegamos a su casa, situada en el barrio San Vicente, y estuvimos disfrutando de todo su material, le pedimos, a modo de inicio, que nos cuente cómo fueron sus primeros pasos en el mundo del comics: “Arranqué a los 6 años dibujando como todos los chicos que ya lo traen en el alma -destacó-, y a los 10 años comencé a crear mis propios personajes. El primero que hice es el que hoy es el villano de Dionisio, y a Dionisio lo creé un año después, cuando ya tenía 11”.

Su pasión por el dibujo se sostuvo hasta los 17 años, cuando estaba terminando la secundaria. “Durante mi juventud había muchas revistas de historietas -sostuvo-, por eso con mi grupo de amigos nos gustaba mucho leerlas y luego ponernos a dibujar un rato. A mí no me gustaba jugar a la pelota, mi diversión en los años 70 era más que nada dibujar”.

En relación a la manera en que se fue instruyendo, Gustavo dijo: “Me formé solo. Hice un curso por correo, de la Modern Schools, cuando tenía 10 años, de esos que salían en las revistas y te mandaban las lecciones todos los meses. En esos cursos te enseñan trucos, también cómo vestir al personaje y hasta las puntas de una animación, pero si vos después no te ponías a dibujar y practicar la cosa no funcionaba”.

Como buen historietista, Gustavo siempre se preocupó por mejorar y se caracterizó por la constancia para aprender de manera autodidacta. “Siempre fui un perfeccionista y un jeringa en todo. De la revista número uno a la actual número once fui cambiando el formato para agilizar el proceso de elaboración, también la utilización de la computadora me permitió dejar de hacer los textos a mano e ir haciendo retoques en Photoshop para que los dibujos cuenten con más detalles. Todos los dibujos los hago a mano, utilizando pincel, rotring y tinta china. Yo nunca había usado el pincel, usaba siempre pluma, no creí que se pudiera dibujar con pincel, hasta que vi un video explicativo en Youtube, cosa que en mi época no existía esa posibilidad, y ahí vi cómo hacerlo y noté que eso permitía hacer primeros planos que se despeguen del resto y den más fuerza a las líneas”, puntualizó.

Su primer trabajo profesional con Dionisio fue en el año 81, cuando en el diario El Popular estaba como director Julio Mario Pagano: “Yo le llevé la historieta de Dionisio y él me dijo `mirá, en realidad te tendría que cobrar el espacio, pero está tan bueno el material que te voy a pagar por publicarla´, así que ese fue mi primer trabajo profesional”. Por ese entonces, mientras “Dionisio” se publicaba a manera de tira diaria en El Popular, en el mercado nacional había historietas tales como Anteojito, Hijitus, Antifaz y Larguirucho.

La alegría de saber que “Dionisio” se haría popular no le duró mucho a Gustavo. “En junio del 81 me tuve que ir a la colimba y al poco tiempo me tocó ir a combatir a Malvinas (ver recuadro aparte titulado “Sobrevivió al hundimiento del Crucero General Belgrano”), así que cuando vine me desvinculé del dibujo de historietas totalmente por casi 32 años, ya que al regresar de la guerra uno lo primero que tiene que hacer es tratar de rehacer las migajas de humanidad que te quedaron. Por suerte mis amigos y mi familia me ayudaron, porque al principio me costó, ya que después de lo vivido no te quedan ganas de estudiar, de dibujar ni de nada, por eso hubo mucha gente que se suicidó. Eso fue algo que no sólo nos pasó a nosotros, también le pasó a los ingleses porque las secuelas de la guerra quedan”.

Poco a poco, Gustavo fue rehaciendo su vida. “Al año de haber vuelto de la guerra justo empezaba la señal de ajuste de Canal 5, así que por medio del ingeniero (Arturo) Vercesi me contacté con (Reynaldo “Cacho”) Warman y empecé a tener una normalidad laboral que con el tiempo me ayudó a olvidar lo vivido en Malvinas”. En ese sentido, destacó que “a mí me ven participar poco en las reuniones de veteranos  porque considero que no es demasiado sano estar todo el tiempo sobre el tema rememorando lo sucedido”.

“A Canal 5 entré como dibujante publicitario, en donde estuve por espacio de 14 años y entre otras cosas me tocaba ilustrar la noticia más destacada de la semana, la cual Claudia Bilbao, junto a Carlos Ricón, presentaba cada viernes en el noticiero. Luego, a raíz de la compra de Canal 5 por parte de Cablevisión quedé en los teléfonos hasta el 2007, época en que me fui a trabajar como auxiliar docente”.

Si bien lo que había vivido en la guerra de Malvinas había sido muy difícil de superar, la vida le mostró a Gustavo una vez más su lado duro, pero como buen sobreviviente nuevamente supo salir adelante. “Antes de volver a dibujar cómics estuve once meses en cama, sin caminar, debido a un grave problema de columna relacionado con una hernia de disco. Recién cuando me operaron se me empezó a ir el intenso dolor, y como lo único que podía hacer era estar sentado busqué canalizar mis inquietudes por algún lado, y eso me llevó nuevamente al dibujo en el año 2011, cuando casi tenía 50 años”. El bache sin dibujar historietas fue largo. Gustavo retomó su pasión por el comics tras 32 años de distanciamiento.

Por ese entonces, Gustavo se había recibido de profesor de yoga y, si bien no daba clases, practicaba todos los días. “En el 2011 también quise volver a dibujar para reivindicarme como ser humano. Cuando arranqué volví con algunos de los viejos personajes que creé cuando tenía 11 años, lo hice como para volver a conectar con mi niño interior y también para mostrar que lo que uno hace cuando es chico tiene valor, por eso a los niños no hay que desmotivarlos cuando tienen creatividad. Esto es algo que trato de inculcar en las charlas que voy dando en las escuelas”.

“No recuerdo por qué lo llamé Dionisio al personaje principal que dio origen al título de la revista -sostuvo-, pero le dejé ese nombre para respetar eso que hacía cuando era chico, y a todos los personajes que ya tenía de esa época les fui sumando algunos nuevos, porque tener más personajes te ayuda a completar y enriquecer las historias, como el caso del amigo extraterrestre que le permite a Dionisio viajar en el tiempo y acceder a otras dimensiones”.

La ficción, el humor y la acción nutren las historias de “Dionisio”, quien es un espía argentino un tanto temperamental, que sabe artes marciales y al cual acechan una serie de villanos. “Dionisio” se destacada por su sentido de la amistad, no tiene superpoderes, pero sí cuenta con una hermosa novia rubia que apareció a partir de la revista número 6. “Para crear las historias no me baso en cosas de la vida real -indicó Gustavo-, pero sí me ha pasado que después de que me las imagino y las tengo escritas voy viendo que suceden, como cuando me enteré que los chinos tenían pensado usar la Luna como base para sus misiles, cosa que ya había sucedido en una de mis historias”. Otras de las cosas “extrañas”, por llamarlas de algún modo, que le han sucedido a Gustavo, fue haber inventado en un sueño, a los 11 años de edad, a Lhotse, el compañero tibetano de Dionisio. “Por ese entonces me dormía con una libretita al lado de la cama por si se me ocurría algo, por eso entre sueños dibujé a Lhotse y al otro día al despertarme lo encontré dibujado. Cosa de locos”, remarcó Gustavo entre risas.

Ser escritor y al mismo tiempo editor y dibujante no es tarea sencilla, por eso quisimos saber cómo hacía para crear sus historias. “No tengo una fórmula al momento de escribir -puntualizó-, lo primero que hago es desarrollar toda la trama, dejando que un personaje le vaya contestando al otro. Hay veces que me sorprendo y me pregunto `cómo diablos hice esto´, porque en dos días está todo el diálogo terminado y al leerlo te matás de risa, y hay veces que te sentás con todo un esquema pensado y cuando lo vas a escribir se te diluye la historia y no tenés nada para hacer. La revista la hago de 44 páginas, a un promedio de cuatro cuadros por página, de ahí que en cada número haga aproximadamente entre 170 y 180 dibujos, por lo que trato de amoldar el guión a esa cantidad de espacios”.

Contar con tiempo para hacer las revisiones y tener desarrollado el guión son factores claves en lo que a la elaboración de una revista de historietas se refiere. Así nos lo explicó Gustavo: “Lo más difícil de este trabajo es escribir, porque por más bueno que esté el dibujo si a vos no te atrapa la trama no leés más la revista. La escritura también es importante porque hasta que no tenés la historia escrita no podés empezar a dibujar. La historia tiene que tener intercalado algunos chistes para que el texto no quede muy pesado, y si hay mucho diálogo uno tiene que tratar de limpiarlo o compactarlo un poco para que no quede tanto texto, y también hay que tener cuidado en que las tramas de todos los diálogos cierren y no te quede colgado ningún personaje. De ahí que con cuanta más anticipación uno trabaje, más es el tiempo que uno tiene para revisar el material. En mi caso, si bien ya está publicada la revista número 11, tengo escrita hasta la 17. La revista número 12 está lista también, pero saldrá a la venta recién en marzo. También ya tengo casi todos los dibujos realizados de la revista número 13”.

Originariamente la historieta “Dionisio” comenzó formando parte de “Guardianes del Comic”, pero Gustavo luego optó por hacer la revista de forma independiente, de manera que cada ejemplar de “Dionisio” fuese una historia completa que empieza y termina con cada ejemplar, al tiempo que invita a continuar leyendo una nueva historia. “En noviembre del 2013 publiqué el primer número de Dionisio -resaltó Gustavo-, cada revista es en sí misma una historia que empieza y termina, y como es un producto independiente manejo los tiempos de acuerdo con mis necesidades, de todos
modos trato de que la revista salga publicada cada tres meses, pero no me obsesiono por cumplir con ese plazo, porque ante todo hago esto para disfrutar”.

En lo que respecta a su estilo, con “Dionisio” Gustavo busca “llevar detalles al estilo humorístico, que pasan por los claro oscuros, los sombreados y los rayados, al estilo Villagrán en Nippur. Todo lo que me gusta que veo que en cualquier estilo lo pruebo, y si veo que queda muy recargado o que no va no lo sigo, pero si anda bien le doy fuerza, ya que eso es un motivo para seguir probando y no caer en una chatura que después te aburre”.

“Busco que las historias vayan cambiando, al igual que los personajes y la ambientación. Por ahora tengo 26 personajes y el único que siempre aparece en todos los números es Dionisio”, agregó.

Al escuchar la cifra de los personajes quisimos saber cómo hacía para acordarse de cada uno. “Tengo dos carpetas en donde al principio iba poniendo las proporciones de cada personajes, pero luego opté por ir haciendo copias de los cuadritos que más me gustaban de cada uno, sobre todo para que al tener que volver a dibujarlos se pareciesen, de lo contrario con el correr del tiempo se van deformando porque los vas dibujando distinto. A veces uno deja que el personaje se vaya estilizando, pero hay que vigilar que no se te vaya de mambo”. A diferencia de su amigo y dibujante Gustavo Belis, quien entre sus personajes tiene caricaturizado a algunos de sus compañeros de trabajo, Gustavo prefiere inventar a sus personajes en vez de inspirarse en la vida real (ver recuadro aparte titulado “La amistad entre Pistacho y Dionisio”).

Hacer cómics en Olavarría no es tarea fácil, pues todo se realiza sobre la base del esfuerzo propio. “Esto no es algo que sucede sólo acá, ya que por la gente que frecuenta las muestras y las convenciones que se hacen en Buenos Aires cuenta que en todos lados sucede lo mismo. Hoy por hoy a las editoriales no les interesa publicar comics, hay muy poco interés. Hay excepciones como Duendes – Historieta Patagónica, que trabaja con los dibujantes del sur, pero la realidad es que hoy cada autor tiene que pagar sus publicaciones, tal como cualquier otro autor de libros, pero si uno no sabe qué publico consume la revista o si les gusta o no, uno no tiene la certeza de la cantidad de ejemplares a publicar. En mi caso por cada número hago 80 impresiones y luego las voy reimprimiendo en función de la demanda, pero tengo un promedio que supera los 100 ejemplares vendidos por cada revista que saco”, comentó Gustavo.

Trabajar en el comics implica muchas horas de intensa dedicación. “Si bien cuando dejé de dibujar me insistían en que vuelva a hacerlo, yo me resistía porque no quería estar tantas horas sentado. Pero cuando me pasó lo de la columna, como estuve obligado a estar sentado, es como que el destino me dijo `vas a dibujar sí o sí´, de manera que no tuve otra opción que hacerlo, ya que creo que si a los seis meses hubiese podido moverme con libertad hubiese agarrado la calle de nuevo. Fueron los once meses de inmovilidad los que me llevaron de nuevo al dibujo, y hoy me reconozco un loco de todo esto, ya que cada revista demanda muchos días de trabajo bien intenso”.

“Cómo mínimo por día trabajo seis horas en el desarrollo de cada número, sin embargo muchas veces le pego durante todo el día”, dijo Gustavo, quien también nos explicó que ni bien termina un número ya está pensando en el próximo. Por eso también indicó que “en cada contratapa del número que publico hago un anticipo del número que vendrá a modo de gancho”.

Con respecto al futuro de “Dionisio” y lo que piensa hacer, Gustavo señaló que “por ahora no tengo tiempo ni la motivación para dar talleres, pero nunca se sabe. En una de esas me canso de estar tanto en el tablero y me pongo a enseñar”.

También aclaró que “se toma las cosas con calma” y explicó: “Hoy no tengo expectativas con respecto al comics, dejo que vaya llegando lo que tenga que llegar. Tengo en vista para este año que viene empezar a participar más en eventos, ya que durante estos años fui haciendo stock, y quizá ahora empiece a dedicarle más tiempo a las muestras o a ir haciendo contactos. De todos modos ya estoy complacido con todo lo que voy haciendo, porque esto para mí es un hobby que me llena el alma”.

“Cuando publiqué el primer número de Dionisio y fui a buscar las revistas no lo podía creer, y hoy que sobre la mesa veo que ya hay publicados 11 números tampoco lo puedo creer. Me emociona verlos, sobre todo porque la primera revista fue muy intimista, fue como una especie de terapia para un tipo que no podía moverse de la silla”, precisó.

Al momento de los agradecimientos, Gustavo dedicó un párrafo muy especial para su esposa: “A quien primero le tengo que agradecer es a mi esposa Margarita (Edith Castañares), porque todo esto que hago me insume muchísimo tiempo y ella me banca un montón, además fue una de las personas que más me alentó para que volviese a dibujar, y la verdad es que si no tenés una compañía así en tu casa es bravo, porque es una actividad muy demandante en cuestiones de tiempo”.

Gustavo también destacó el apoyo que recibe por parte de los medios de comunicación de Olavarría en la difusión de su trabajo y aprovechó la oportunidad para agradecerle a Gustavo Belis “por su amistad, por compartir lo que hacemos y también por tener el honor de formar parte de las historietas de Pistacho”. También no quiso dejar fuera de los agradecimientos a todos los chicos y a la gente a la que le gusta su historieta y permanentemente los alientan a seguir adelante.

“Si alguien busca en esto un objetivo económico está perdido. Eso uno lo tiene que satisfacer por otro lado. Para mí el comics es un cable a tierra, yo realmente disfruto de cada trazo. Por eso para mí lo que está bueno de esto que hago está dado por la felicidad que lográs al entrar en contacto con tu niño interior”. Así, con estas palabras de Gustavo, dimos por finalizada la entrevista.

Nos fuimos sintiéndonos agradecidos de haber conocido a este gran sobreviviente de Malvinas que supo trascender el dolor y las secuelas de la guerra volviendo a conectar con la pasión que lo hizo feliz desde su infancia, y hoy le permite volver a sonreír inventando hermosas y atrapantes historias llenas de humor, acción y suspenso.

(Fotos: Tomás Pagano + facilitadas por Gustavo Gil)

“Dionisio” y “Pistacho” en las escuelas y jardines: “De octubre a noviembre en las escuelas se da como materia el comics, en el contexto de talleres que ahora no recuerdo si son de arte o lectura, y a mí y a Gustavo Belis nos llaman para que vayamos a contar cómo hacemos nuestras revistas. Eso es algo que está bueno porque los chicos del jardín, por ejemplo, la motivación que tienen para dibujar es espectacular. Esto es algo que también gusta mucho entre los chicos de entre 8 y 16 años, que siempre nos están preguntando cuándo salen los próximos números. Nosotros, uno de los consejos que les damos es que primero se fijen bien cuál es el género que más les gusta, y que al principio busquen material relacionado como para instruirse, inspirarse y comenzar a dibujar”, sostuvo Gustavo.

“¡HISTORIETISTAS EN POTENCIA! ¡Juzguen ustedes estos trabajos! Tiras realizadas por alumnos de la salita de 5 años del Jardín de Infantes `Cristo Rey´Nº 911, de Sierras Bayas, luego de haber leído las historietas de Dionisio! ¡La inspiración llega si hay motivación! ¡Sigan dibujando, chicos! ¡Lo están haciendo súper bien!”, con estas palabras Gustavo Gil agradecía en su cuenta de facebook lo bien que la había pasado con los chicos, tal como queda demostrado en las siguientes imágenes, que tambien están acompañadas por otras presentaciones escolares.

 

Galería de lectores: “El público que lee Dionisio es muy amplio, tengo lectores que van desde los 6 hasta los 80 años”, dijo Gustavo, quien también aclaró: “Al momento de escribir lo hago como si fuese para un público adolescente, de todos modos escribir es algo intimista, por eso en principio busco que lo que escribo me guste a mí, porque se supone que siendo así a otros puede que también les guste, de todos modos trato de no pensar en el público que lee Dionisio porque hacerlo cohibe bastante”.

Estos son algunos de los lectores que disfrutan de las aventuras de Dionisio : )

 

“Montag”: Entre las imágenes que le envían sus lectores, Gustavo Gil atesora un dibujo que le mandó un lector muy especial, “Montag”. Para quienes no sepan de quién se trata, les contamos que Clemente Montag es un afamado historietista argentino, que era dibujante de García Ferré, el cual también dibujó para Dante Quinterno “Patoruzito” y ahora está haciendo las tapas de Tintín, un personaje belga que se está reeditando. Tal como queda reflejado en el siguiente dibujo, Montag hizo que “Coco y Cilindrina“, los personajes que durante más de 20 años aparecieron en las revistas escolares Anteojito y Petete (publicada en España) saluden a “Dionisio”, a quien le dijeron “capo” y lo mencionaron como “más groso que Indiana Jones”.

En el siguiente video se puede ver cómo Clemente Montag dibuja a “Coco y Cilindrina” durante la presentación del libro de estos simpáticos personajes.

 

Por último, para los amantes del cómics acá les dejamos algunos links de interés : )

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1 comentario

  1. Marine Braunmüller

    Felicitaciones Gustavo!!! Por tu sencillez y calidez humana, por tu trabajo constante y diario, la calidad de las producciones, el detalle fino, las historietas son atrapantes!!! Y por sobre todas las cosas gracias por inspirar a mi hijo Tupac a través de Dionisio!!! Te mandamos un abrazo! y estamos esperando la Nº12!!!

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