“El Gran Jorge”

Francisco Moris, “El Gran Jorge”. (Fotos: Tomás Pagano)

Hay gente con la sensibilidad suficiente como para sentir que es necesario mantener vivo el asombro, la alegría y el humor, para que la vida no pierda ni su brillo ni su encanto, por eso se transforman en coloridos artistas que vibran con pasión. Algunos los llaman “locos”, otros “soñadores”, nosotros preferimos llamarlos por lo que verdaderamente son: “seres humanos” que tiene el hermoso valor de vivir haciéndole caso a la voz del corazón. Hoy te vamos a presentar la historia de Francisco Moris, a quien muchos en Olavarría reconocen como “El Gran Jorge”.

No lo conocíamos personalmente, pero sí por medio de los anuncios en “EL Popular”, en donde las crónicas van resaltando los pasos del “más grande mistificador de todos los tiempos” (tal como a él le gusta autodenominarse): “El Gran Jorge brindará una nueva noche de magia en el Café Los Errantes”, “Habrá show de magia e ilusionismo en Insurgente”, “El Gran Jorge festeja una década de magia e ilusionismo en el Teatro Municipal”. Así, en la medida en que los títulos se iban sucediendo, agendamos su nombre porque presentíamos que estaría bueno visitarlo.

Y cuando hace poco entrevistamos a Rauly Zárate, nos habló tan pero tan bien de su amigo Francisco que sentimos que ya era momento de ir a conocerlo. Por eso nos dirigimos al local 16 de la “Gran Galería Olavarría”, ubicada en Vicente López y General Paz, para conversar un rato con “El Gran Jorge”. Teníamos ganas de que nos contara lo que hace y también nos compartiera su andar por el sorprendente camino de la magia.

Como siempre nos cuesta saber de qué manera presentar a nuestros entrevistados, se lo manifestamos de manera que nos ayude. “Artista es la palabra que mejor me define, porque primero soy actor, después payaso, luego director teatral y por último mago”, así comenzó Francisco a contarnos su historia.

Si bien magia fue lo último que comenzó a estudiar, por ahora es el arte que más acapara su trabajo. “¿Acaso habría sido ese el sueño de su infancia?” nos preguntamos internamente, y como por arte de magia la respuesta a nuestra duda afloró en sus labios: “En la infancia, tal como le sucede a muchos nenes, quería ser bombero. Sin embargo, cuando terminé la secundaria, me puse a laburar y a estudiar Medicina, porque mi papá es médico. Y fue gracias a una compañera de trabajo que a los 19 años me inicié como actor. Ella me invitó pero yo le dije que sólo iría a teatro si estaba en el mismo grupo que ella, porque soy una persona bastante tímida. Por ese entonces yo ya era alto (mide 1,87), ya se me veía desde lejos la pelada, y ni bien me inicié en la actuación dejé al toque medicina”.

De su paso por la actuación Francisco destacó: “Por suerte arranqué con Raúl Serrano, que es uno de los mejores maestros de teatro, que es quien me dio la técnica de actuación denominada Método de las Acciones Físicas. Luego estudié clown, bufón y humor con Walter Velázquez y Raquel Sokolowicz, que son los que me `deforman´ o desestructuran. La verdad es que tuve mucha suerte porque siempre tuve grandes maestros que no tenían reparos en brindar todo lo que sabían. Estudié con muchos otros también, pero te menciono a ellos tres porque fueron los que más me influenciaron, al igual que Marcelo Savignone con todo lo que tiene que ver con el teatro de máscaras, que es quien me termina de formar como artista”.

“Luego de estudiar actuación y hacer teatro, cuando entré en el mundo del clown, el humor, el bufón y todas esas cosas, sentí que se me abrían un montón de puertas que te transforman, y eso me lo dio principalmente Walter Velázquez, con quien empecé a trabajar cuando tenía unos 25 años”, agregó.

Así, en la medida en que actoralmente se fue formando, el destino le iba preparando un nuevo camino que le permitiría conjugar todo lo aprendido dándole vida a “El Gran Jorge”; un personaje que lleva a que Francisco deje de lado su timidez y se transforme en un osado y carismático mago que crea y fluye sintiendo la energía de los espectadores con los que interactúa.

Así explicó Francisco cómo fue su encuentro con la magia: “Yo vivía en Olivos, y en San Isidro vi que había una Escuela de Magia, de Adrián Guerra, que es un maestro que es campeón mundial de magia y labura mucho en la tele, así que fui. Nunca estudié con él, sí lo hice con un montón de otros docentes que estaban en su escuela, pero quien más me marcó fue Hernán Maccagno, que es un maestro de maestros, un ídolo total, un genio. Luego de ahí fui pasando por las diferentes partes de la magia, y eso hizo que la parte de la manipulación la estudie con un mago, la cartomancia con otro, etc. Y con la magia, al igual que con el teatro, aún sigo con la formación, porque nunca se termina de aprender. De todos modos ya no estudio tanto teatro como magia”.

Nuestro desconocimiento sobre el mundo de la magia hizo que nos sorprendiéramos cuando nos fue detallando el tiempo que le insume practicar y estudiar sobre magia, ya que creíamos que sólo era cuestión de aprenderse unos cuantos trucos, ponerse un traje pintoresco y listo. “Hay congresos de magia por todo el mundo, y el más importante es el FISM, a donde asisten los mejores magos del mundo”, mencionó Francisco, mientras fue desplegando sobre la mesa folletos y credenciales de los últimos eventos en los que participó.

“Al último congreso internacional de magia que asistí fue al de FLASOMA, y también estuve en ArgenMagia, que es un tremendo congreso al que asistieron los mejores magos del momento. ArgenMagia es un evento que realmente es espectacular, uno viene mareado de tanto conocimiento. Ves tanto, tanto, tanto que te sentís desbordado. Durante todo el congreso lo que hacemos es ir tomando notas, grabar lo que dicen y también sacar fotos. Filmar no se filma porque luego cada uno vende sus DVD, como en mi caso, que tengo videos con trucos en donde voy explicando el paso a paso. También se venden libros de magia, así como la información detallada punto por punto de las diferentes cosas que se pueden hacer”.

Al escucharlo decir que “asistir a un congreso como FLASOMA sale 5.000 pesos”, nuestra cara de asombro fue tan elocuente que Francisco señaló: “Ahí uno está con los mejores. Yo no sé cuánto costará ir a un congreso para los dentistas, pero me imagino que debe salir lo mismo o más, pero uno va porque es una excelente manera de invertir en mejorar tu arte”.

Mientras nos contaba sobre su participación en los congresos internacionales de magia, pensamos que ese dinero invertido luego se transformaría en nuevos trucos y efectos que generarían un sinfín de reacciones que darían lugar a la risa, el asombro y la sorpresa, entre otras cosas. Sin embargo, Francisco nos apuntó un dato que no habíamos contemplado: “De todas las reacciones que el público puede tener en un show, para mí la mejor es el silencio, porque ver que la gente se queda muda y sorprendida, mirando a los costados como buscando explicaciones, es impagable”.

Sentirlo hablar con tanta pasión, nos llevó a preguntarle por qué le gusta tanto la magia: “Lo que a mí me gusta de la magia es que es infinita. Tenés magia para hacer de todo tipo, podés hacer magia con cartas, magia con monedas, con lo que se te ocurra. Además de eso, me encantan las sensaciones y las emociones que se generan por medio de la magia. También me atrae mucho porque el juego que podés tener con el espectador es muy vivo y me da la posibilidad de no necesitar un teatro o un lugar grande para hacer el show. Por todas esas cosas creo que me metí tanto en la magia, porque es un arte que me dio libertad. Yo me subo al auto y con la magia voy para dónde sea”.

La magia también tiene su propio encanto y hechiza, incluso, a los magos. “Por más que vos prepares tus rutinas o tus trucos, la magia tiene magia en sí misma -resaltó Francisco-. Yo la llamo `la magia que sorprende al mismo mago´, porque escapa a todo lógica. Por citarte un ejemplo, estando en un show en Insurgente, que es uno de los lugares de Olavarría en donde más me gusta trabajar, en un momento le pedí a una persona del público que mezclara las cartas teniendo la precaución de que no se le cayeran al piso, porque al entrar en contacto con el polvo las cartas luego no se deslizan bien. El hombre empezó a mezclar y se la cayó una carta, así que le dije a una mujer que estaba cerca suyo que pensara en una carta. `Tres de tréboles´ dijo la mujer. Y cuando me agaché y levanté la carta, vi que era el tres de tréboles. Esa es la magia de la vida que sorprende hasta al mismo mago, porque es real y está ahí, frente a tus ojos. La mujer tenía 52 posibilidades para elegir, sin embargo dijo el nombre de la carta que se había caído, y ese tipo de cosas cuando suceden son alucinantes”.

Así como hay distintos públicos, también hay diferentes estilos de magia. Y eso es algo que él tiene muy en claro, de ahí que sea capaz de amoldar sus shows en función de la demanda. “En Mar del Plata, por ejemplo, voy y trabajo en un hotel, en la cervecería Antares, en un bar y en una tetería, trabajo para cuatro públicos completamente diferentes en dos días, y eso lleva a que la manera de presentar los espectáculos tenga variantes”.

Dependiendo del público y el lugar, la propuesta de magia cambia. Para aquellos lugares en donde sólo se requiere un muy buen espectáculo de magia, pero con estructuras más simples, más fáciles de seguir y sin grandes sobresaltos, acude Francisco. Sin embargo, cuando el show de magia es para un público que quiere un mayor vuelo artístico, una alta cuota de creatividad, locura y desenfado, quien aparece en escena es `El Gran Jorge´. Así nos lo explicó: “El personaje que maneja la magia se llama `El Gran Jorge´, no soy yo, él es mi álter ego y está recontra loco. Donde más se suelta es en los bares, a donde yo llevo la propuesta y la gente viene a ver el espectáculo. Ahí él hace lo que se le canta, total vos fuiste quien decidió venir a su show. Siempre su magia va a ser espectacular y las presentaciones van a ser un delirio. En medio del show de magia vas a ver transformaciones, bailes, danzas y cosas que te dejan con la boca abierta, porque el flaco salta y hace cualquiera. Es muy delirante. Hace lo que se le canta, él toma todo lo que aprendí de mis maestros de actuación y mezcla la comedia, el drama, el clown y la magia en un combo que te atrapa y te sorprende”.

Como buen mago y artista, Francisco sabe que el éxito de su trabajo radica también en su capacidad para fluir de acuerdo con las circunstancias. Su versatilidad artística hace que su show también pueda realizarse de manera más personalizada, tal como sucede cuando recorre las mesas de las cervecerías y restaurantes. “Hacer magia en esos lugares es lo más difícil -enfatizó-porque cada mesa ofrece una realidad diferente. Uno tiene que estar muy atento a la lectura de los gestos y lo que vos les ofrecés tiene que ser mucho mejor y más interesante que lo que ellos estaban haciendo. Hay distintas maneras de acercarse a las mesas. A veces voy y me presento o directamente me siento en la mesa y les digo `a mí me pagan por entretener, así que voy a entretenerlos´. En otras sólo me acerco y digo `sacá una carta´, y si alguien me dice `no, a mí la magia no me gusta´, al toque tenés que improvisar y decir cosas como `yo no te dije que iba a hacer magia, sacá una carta que voy a leerte el destino´ y le juego por ese lado. Y así vas interactuando y fluyendo con la energía de la gente”.

“¿Cómo nació el nombre del personaje `El Gran Jorge´?” le preguntamos. “Jorge es un nombre muy normal, sin embargo en la antigüedad para dar la sensación de que alguien era extraordinario o muy grande se lo apodaba como `El Grande´,  de ahí lo de `El Gran Jorge, y también porque yo tenía un muñequito que era muy parecido a mí, él se llamaba `Jorgito´ y yo `El Gran Jorge´, y juntos hacíamos magia”.

“Cuando soy `El Gran Jorge´ la presentación arranca con la frase: `Soy el Gran Jorge, de la dinastía George, descendiente directo del mismísimo Jesucristo, y esta noche voy a impactarlos con sinsentidos, cosas que no tienen explicación ni lógica alguna´. Y así se desata el `más grande mistificador de todos los tiempos´. El personaje está buenísimo, porque es muy amplio. Además, como a diferencia de la mayoría de los magos que se especializan en el mentalismo, las cartas o en alguna temática en particular, como a mí me gustan todas las variantes de la magia y nunca me pude decidir por una, `El Gran Jorge´ puede hacer un espectáculo de magia muy variado”.

Sentir por medio de sus palabras el alto grado de desinhibición de “El Gran Jorge” nos hizo recordar que al principio de la entrevista nos había mencionado que era una persona bastante tímida. “A la timidez no la vencí. Generalmente cuando llego a un bar a laburar me quedo sentadito en un rincón como un pelotudo, y si puedo estar escondido mejor. Y creo que por eso `El Gran Jorge´ es como es; él es el álter ego ideal, por eso es tan extrovertido y tan sacado. De todos modos, tal como dice uno de los más grandes magos del mundo, que es Juan Tamariz, yo no hago magia cómica, yo salgo contento a disfrutar lo que hago. Esa es la diferencia, porque la magia cómica es como un estilo que tiene sus chistes ya predeterminados y sus rutinas armadas, en cambio yo improviso mucho en el show, tanto con la magia como con las cosas teatrales. Por supuesto que la estructura del show es siempre la misma, en el sentido que empieza por un lugar y termina en el mismo lugar, pero en el medio hay muchas improvisaciones de todo tipo, porque si estás bien metido en el show ahí se te presentan las musas inspiradoras por todos lados. Pero eso sí, tenés que estar bien metido en el show para que eso acontezca. Yo aún sigo teniendo nervios a la hora de salir a escena. Todo depende del tipo de actuación que tenga que realizar. A veces, un día antes ya me siento inquieto, pero donde más me pongo nervioso es cuando me contratan para fiestas paquetas. Ahí me pongo súper nervioso porque no es el estilo de público al que estoy acostumbrado, y además es gente que ya vio todo”.

En relación con las musas inspiradoras y los momentos de disfrute, Francisco también destacó que “otros momentos que también son maravillosos es cuando estoy trabajando en el estudio durante varias horas seguidas, bien concentrado, porque en ese contexto también bajan las musas a visitarte y esos instantes son de descubrimiento y sorpresa. En cambio, cuando sólo trabajás 20 minutos, cortás y salís al kiosco y andás de acá para allá, las musas no vienen ni loco”.

Como espectador muchas veces uno se olvida todo el esfuerzo que demanda poner en escena un gran show, por eso también quisimos saber qué es lo que busca o pretende cuando trabaja en la creación de sus rutinas: “Yo busco el impacto de la magia y además le sumo toda la parte de la actuación, del misterio y la inflexión de la voz. Busco llevar la atención a lo máximo posible con una tontería, como para ir creando climas, y luego darle salidas inesperadas que generan risa. También busco generar diferentes emociones, busco crear impactos mágicos en donde luego de ver el truco te quedes con la boca abierta. Yo me considero un artista, por lo tanto todo lo que hago tiene que tener arte, decir algo y tener un peso más allá del efecto en sí, por eso en la medida en que veo o estudio un efecto que me gusta busco meterle poesía, y hacer eso puede que te lleve trabajar en desarrollar un juego durante años”, explicó Francisco.

No todo pasa por el talento, para ser un muy buen mago también hay que practicar y estudiar. “Tenés que entrenar de manera periódica porque si dejás de entrenar durante un par de semanas luego tenés que dedicarle el mismo tiempo a entrenar para volver a tener el nivel que tenías. En cambio si vos entrenás durante 4 ó 5 horas todos los días alcanzás altos niveles de todo tipo, porque cuando entrenás no sólo entrenás la manipulación de las cartas, las monedas, etc., entrenar también te permite, entre otras cosas, desarrollar la sintonía fina y mantener la mente ágil”.

“La magia se estudia y también se comparte -destacó-. En el submundo de la magia, el estudio y todo eso está muy abierto. Yo acá, en Olavarría, doy seminarios de magia fácil o de iniciación a la magia podríamos decir, que te permite hacer presentaciones, y también doy clases y hago estudios con quienes quieran hacer magia profunda, con técnicas más difíciles y más elaboradas. A mí me gusta enseñar y también aprender, y muchas veces mis alumnos me enseñan más de lo que yo les enseño a ellos, y juntos descubrimos nuevas presentaciones y formas de adaptar lo aprendido a cada realidad. Por citarte un ejemplo, a los seminarios viene un barman al que le presenté un juego con cartas y él luego lo modificó y hace lo mismo con tragos, así que les dice a las chicas: `Yo sé lo que vos me vas a pedir, porque está escrito acá, en este sobre´. Y con el truco que aprendió no sólo les adivina lo que quieren tomar, sino que les muestra que lo que iban a elegir él ya lo tenía escrito dentro del sobre. Y también, como por arte de magia, les hace aparecer el trago preparado. Es un ídolo, y eso que ahora hace lo adaptó de un juego que se realiza con tres cartas”.

Enseñar magia también le genera otro tipo de alegrías. “Lo que me da muchas satisfacciones en la docencia es ver alumnos míos laburando, y también me gratifica ver que unos de mis alumnos, de 70 años, disfruta tanto haciendo su show para la familia. Todo esto está muy bueno, además estudiar magia también tiene sus beneficios y te aporta mucho para la vida cotidiana, porque ponele que vos seas un tipo tímido como yo, y te cuesta hablar en las reuniones, te tirás unos trucos y de ese modo estás hablando y te estás relacionando. También mediante la magia podés expresar tus sentimientos y tu forma de pensar”.

A la hora de actuar y montar sus shows, Francisco no está solo. Cuenta con el invalorable apoyo de su esposa Flavia Salto, que también es una gran artista. “Casi toda la parte de la magia la hago solo, pero muchos de los espectáculos de clown y algunos de teatro los hago con Flavia. Nosotros llevamos el laburo puesto, y esto es lo que tiene de bueno la magia, el clown y todo lo que hacemos, porque nosotros ponemos las cosas en el baúl del auto, arrancamos y tenemos trabajo en cualquier lado. Por supuesto que no en todos lados te va a ir bien, pero tenés la posibilidad de moverte libremente”, destacó.

Esa libertad, que Francisco tanto valora, por ahora sólo se ve limitada en cierta manera por la presencia de sus hijos Sara y Nicolás, de 7 y 5 años respectivamente. “Con Flavia mucha veces fantaseamos con armar una especie de circo ambulante, pero se requiere de inversiones grandes, porque una carpa de circo chica, como para 200 personas, te cuesta 100 mil pesos, y a eso le tenés que sumar los vehículos para movilizarte, etc. De todos modos, es algo que nos encantaría, pero por ahora nuestros hijos son muy chiquitos para ir viajando con ellos de ciudad en ciudad, así que mientras tanto nos turnamos para viajar”.

Como no todos los chicos tienen padres que sean magos y hagan clown, nos dio curiosidad saber si sus hijos los veían distintos a los padres de sus amigos. “Nuestros hijos ven lo que hacemos con naturalidad, para ellos somos normales como el resto de los padres. La diferencia está dada por algunos toques inusuales, como el hecho de que Sara ya actuaba desde la panza de Flavia, y una vez que nació, cuando tenía 6 meses, nos fuimos de gira al sur. Y a Nico le gusta pasar la gorra en los espectáculos, pero después se piensa que la plata es de él”, dijo sonriendo Francisco. Y también agregó: “qué harán ellos de sus vidas obviamente que no lo sabemos, pero si cuando sean más grandes quieren seguir nuestro camino los vamos a apoyar y seguramente les será más fácil que lo que nos resultó a nosotros por todo lo que ya hemos armado, pero si ellos no quieren ser artistas y quieren ser otra cosa tendrán la libertad y nuestro apoyo como para hacer lo que quieran”.

Otra de las cosas por las que sentimos curiosidad fue saber qué los trajo a vivir a Olavarría. “Decidimos venir a Olavarría porque nos gustaba y además porque Flavia es de Azul y nos queda cerca, pero no sé cuánto tiempo más nos quedaremos, porque vivir acá está buenísimo, pero la gente no tiene el hábito de salir a divertirse. Yo te aseguro que si vos venís al show de `El Gran Jorge´ la vas a pasar de puta madre, te vas a cagar de risa y la vas a pasar recontra bien, pero en Olavarría hay mucha gente de trabajo, que no tiene el hábito de salir a disfrutar de un espectáculo, porque es gente que trabaja todo el día y llega con mucho cansancio a su casa y prefiere quedarse mirando televisión. Y la diversión también es una inversión, porque así como invertís en el plasma y en el cable, para estar entretenido viendo tele en tu casa, también tenés que invertir en un show si buscás una buena diversión”.

“¿Qué tendría que tener Olavarría como para que los artistas puedan desarrollar mejor su trabajo”, le preguntamos: “En Olavarría estaría bueno que exista un circuito de espectáculos para que la gente se acostumbre a salir y ver diferentes propuestas con artistas locales. Hoy, si sos artista, el laburo más grande está en Capital, en el interior es más difícil. Yo trabajé en varios teatros de Buenos Aires, pero después, por mis hijos, me hinché las bolas de Buenos Aires, no quise tenerlos ahí porque resta calidad de vida. Acá podés hacer un teatro y llenarlo a full pero una vez por año, no todos los fines de semana, pero lo que sí podés hacer es llevar luego ese espectáculo a Bolívar, La Madrid, Laprida, etc., y así te vas cubriendo, hasta que llegan las vacaciones y podés irte a algún lado a hacer las temporadas. También podés irte al exterior y ganar en euros o dólares, pero para hacer eso te tenés que ir sólo, porque se hace difícil viajar con toda la familia”.

“A nosotros nos va bien porque nos movemos mucho y eso hace que no dependamos del local en donde vendemos las chalupas (zapatos de payaso) y todo tipo de cosas relacionadas con el mundo del clown y de la magia”, afirmó Francisco, quien además de gestionar sus propios eventos artísticos, constantemente recibe propuesta de trabajo para fiestas privadas, bares, eventos, inauguraciones, casamientos y cumpleaños. A eso se le suman las actuaciones en obras de teatro y la filmación de publicidades. (Ver al final de la nota el video para la marca de vino Termidor en el que participó)

“En el arte, tal como me dijo mi viejo y te dicen todos, `te vas a cagar de hambre´, en el sentido de que no vas a ser millonario, pero se puede vivir, porque es como cualquier laburo. La diferencia que en este caso tenés que estar constantemente gestionándote tu propio trabajo, aunque después te quedan los contactos y te llaman. Esa parte, que es como de laburo de oficina, es la que menos me gusta. La odio, en realidad, porque implica salir a vender lo que hacés, decirles que entren a ver tu web, mandarles mensajes, etc., y eso para mí es un embole, es la única parte horrible de lo que hago. Pero más allá de eso, cuando hacés un buen show, cuando te tirás una función impecable, cuando te armás una buena rutina, cuando viene la gente y te dice `loco me encantó´ y te dan un abrazo, por más que ni te conozcan, es realmente hermoso. Lo mismo cuando podés cobrar un buen show como lo tenés que cobrar. Eso realmente me llena, y también me llena la heladera, el tanque de nafta, me llena todo”, dijo sonriendo.

“En esto de elegir lo que uno siente, creo que cuando vos hacés lo que realmente querés, generando tu propio laburo y no te va bien, sufrís un montón. Pero, por otro lado, hacer lo que sentís te da un montón de satisfacciones, porque te brinda la posibilidad de no depender de nadie más que de tu propio esfuerzo, y podés llegar muy lejos. Además, perseguir lo que uno quiere hacer te da más libertad, te abre más puertas y también te hace crecer más rápido”, agregó.

Francisco nunca para, siempre está generando nuevos proyecto y buscando perfeccionar aún más su arte porque asumió un firme compromiso con la excelencia. “Tengo muchos proyectos ambiciosos que espero algún día poder llevarlos a cabo. Para el corto plazo, lo próximo es un espectáculo de magia sin hablar, que será un musical que podré llevar a cualquier país, ya que es un tipo de show para el que no existe la barrera del idioma”. Lo otro que también tiene en carpeta es grabar programas de magia, y a fin de mes acudirá a Buenos Aires a un congreso que se llama Magos Argentinos Trabajando en Equipo (Mate), a donde cada mago lleva sus rutinas y se comparte lo que cada mago hace. “En ese encuentro 6 magos dictan el congreso y los otros 50 magos que asistimos luego interactuamos pasándonos data”, comentó.

“¿Cómo sería un mundo sin magia?” le preguntamos. “Si en el mundo no hubiese magia seguramente hubiera encontrado otra cosa para entretenerme -indicó-. Lo que no me imagino es viviendo en un mundo con un laburo rutinario, porque no me gusta cambiar la libertad por seguridad. Muchas veces me lo planteé, pero me doy cuenta que lo que yo quiero es actuar y ser libre”.

Hoy la magia ocupa gran parte de su tiempo, sin embargo Francisco permanece abierto a cualquier tipo de propuesta artística que esté en sintonía con lo que vino haciendo. “Lo que más hago es trabajar con la magia, pero yo soy un artista, por eso si me convocan para actuar, lo mismo si me llaman para hacer una película, una publicidad, una obra de teatro o conducir algún evento voy y lo hago, porque tengo las capacidades suficientes como para encarar cualquiera de esos proyectos gracias a todos los maestros que tuve”, comentó.

Lejos de la imagen acartonada del mago con frac, galera y varita mágica, Francisco se presenta siempre luciendo una vincha negra, él forma parte de la nueva generación de magos multifacéticos en donde el clown, la actuación, la música y el arte se entremezclan con los trucos y las ilusiones que dan vida a la magia. “Cuando ocurre la verdadera magia para el espectador, cuando el efecto está bueno, cuando la rutina está bien estructurada, pensada y trabajada, la sensación que experimenta el espectador no se compara con nada. Y lo que tiene de particular, a diferencia de otras artes, es que vos podés meter a todas las artes dentro de la magia, porque durante el show de magia podés cantar, bailar, tocar instrumentos, actuar y hacer lo que se te cante. Yo trato de hacer eso. Busco incorporar en mis shows todo lo que fui aprendiendo, y veo que hay una nueva camada de magos que tratan de ir por ese camino, para que sus shows sean más completos y creativos”, destacó por último.

Le agradecimos por la charla compartida y, debido a su gran disposición, también le dijimos si para hacer algunas imágenes distintas nos acompañaba hasta Café Vega, y gentilmente aceptó.

Tomarle algunas fotos adicionales llevó poco tiempo. Sin embargo, esos minutos extras de la entrevista fueron por demás suficientes como para quedar completamente maravillados con la gracia y el encanto de sus trucos que, por medio de cartas y monedas, nos dejaron con la boca abierta y también confirmaron que teníamos razón: en Olavarría hay gente, como Francisco Moris, con la sensibilidad suficiente como mantener vivo el asombro, la alegría y el humor, para que la vida no pierda ni su brillo ni su encanto. No hay lugar para la duda, él es todo un Artista.


(Fotos: Tomás Pagano +  facebook de “El Gran Jorge“)

 

 

 

 

 

 

 

 

El Gran Jorge en la publicidad de Termidor para el mundial 2014

 

 

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