Encarnando el arte milenario de curar

Silvina De Sousa. (Fotos: Tomás Pagano)

Más de 5.000 mil años de historia avalan un sabio arte milenario de curar, llamado “ayurveda” y conocido también como “la ciencia de la vida”, que nació en un país tan lejano como la India pero que en Olavarría cuenta con una excelente profesional que tuvo el valor de hacer ondear su bandera en medio de un territorio ampliamente dominado por la medicina occidental. Hoy te vamos a presentar a Silvina De Sousa, la médica clínica que encontró en la medicina hindú una manera más humana, cálida y natural de ayudar a equilibrarse, vivir en armonía y sanar, haciendo hincapié en la prevención y fomentando hábitos saludables que ayudan a ganar en calidad de vida.

Nos intrigó saber qué era lo que había motivado a que una médica clínica olavarriense, que llevaba varios años recorriendo el camino de la medicina moderna, decidiese volcar todas sus energías en capacitarse, difundir y ejercer una ciencia curativa que provenía de Oriente. Así que la fuimos a visitar a su consultorio para que nos cuente qué la inspiró a transitar ese nuevo rumbo, y que de paso nos ayude a comprender cuáles son los beneficios de optar por esta medicina milenaria que tiene una rica mirada holística y un abordaje bien consciente y humano.

Con una sonrisa plena y un tono de voz muy suave, Silvina nos recibió y nos invitó a subir. Ya en la escalera que guiaba hacia su espacio de trabajo podía sentirse un agradable aroma relajante que invitaba a dejar las preocupaciones en la puerta. En la sala de estar reinaba la armonía. Todo estaba cuidado hasta en sus más mínimos detalles. Los mandalas, los elefantes y las distintas imágenes evocativas daban cuenta de que ahí estaba presente el espíritu de la India.

“Haber entrado en contacto con la medicina ayurveda me cambió la vida absolutamente y me permitió encontrar un sentido distinto a mi ejercicio de la medicina, ya que estaba viviendo una situación de estrés importante, no dormía bien, tenía problemas con la alimentación, tomaba varios medicamentos y la energía siempre la tenía baja. Así y todo, los análisis me daban muy bien, pero yo me sentía mal, porque muchas veces comemos cosas que no corresponden y esa acumulación progresiva de toxinas en el cuerpo genera cansancio. Fue en ese contexto que conocí el ayurveda en Estados Unidos, en el 2005, por una cuestión totalmente fortuita, dado que fui a una feria internacional de productos naturales para materias primas de medicamentos y ahí descubrí un stand de ayurveda, donde me puse a hablar con dos de las personas de la India. Por ese entonces yo venía de hacer en ese momento medicina nuclear, para lo cual había tenido que estudiar física cuántica. Creo que si previamente no hubiese hecho eso nunca hubiese aceptado la medicina ayurveda desde el punto de vista científico”. Así inició su relato Silvina cuando le manifestamos el motivo de nuestra entrevista.

“Yo ya llevaba 15 años ejerciendo la medicina -destacó-, y estaba más bien abocada a las emergencias y las guardias en terapia. Recuerdo que cuando tenía que ir a domicilios particulares y preguntaba `¿usted qué toma?´, la gente sacaba una caja de zapatos llena de remedios y a mí eso me hacía mucho ruido. Incluso a mí nunca me gustó dar muchos medicamentos, porque siempre pensé que era una forma de intoxicar al cuerpo. Por lo tanto siempre traté de ser muy `minimalista´, si es que se quiere aplicar ese término para los medicamentos, porque primero aprendí en la facultad, con mucho fervor, lo de prevenir. Y además soy una absoluta creyente de la prevención. De hecho, mis primeros pasos en la medicina fueron en la salita periférica porque me motivaba hacer campañas y educar a la gente. Luego pasé a las guardias porque quería seguir creciendo y lo de los medicamentos no me satisfacía. Yo sentía que faltaba algo más. Posteriormente hice la especialidad en medicina nuclear y fortuitamente di con ayurveda, y cuando empecé a leer de qué se trataba vi que tenía que ver con cuestiones vinculadas a la filosofía, a la medicina ancestral, a la búsqueda del bienestar no solamente en el nivel físico sino a nivel mental, y emocional dije esto es  lo mío”.

Ibamos bien. Ya empezábamos a tener más en claro de qué manera Silvina había entrado en contacto con la medicina ayurveda. Sin embargo, en honor a la verdad, aún no sabíamos nada con respecto a qué era ese arte milenario de curar, así que la interrumpimos y se lo preguntamos porque necesitábamos ir ganando en comprensión. “Ayurveda es un sistema médico que está reconocido por la Organización Mundial de la Salud. Es una medicina tradicional que tiene 5.000 años de antigüedad, que nació en la India como parte de la medicina de los reyes y de los antiguos moradores que formaban parte de una cultura muy avanzada que estaba radicada a orillas del Río Indo. Ese conocimiento se fue transmitiendo de generación en generación y se fue institucionalizando, y a partir de fines del siglo pasado comenzó a difundirse hacia Occidente, a través de varios referentes como bien pueden ser el Dr. Deepak Chopra o el Dr. Vasant Lad, que llevaron a Estados Unidos diferentes escuelas de ayurveda”.

“El ayurveda permite incorporar muchas opciones naturales que se transforman en herramientas que desde lo cotidiano ayudan a ganar en calidad de vida -indicó-. Por eso, bien puede destacarse que el ayurveda ayuda a restituir el equilibrio, contribuye al bienestar de uno mismo, mejora la relación con el entorno, disminuye los efectos del estrés, incrementa la conciencia de cada ser, mejora síntomas físicos, permite que la persona recupere el peso adecuado para estar en armonía, previene enfermedades, educa en hábitos saludables de alimentación, fomenta la responsabilidad personal en el cuidado de la salud, y brinda herramientas para poder identificar cuáles son las principales características de la persona, no sólo desde lo fisiológico, sino también desde lo emocional, desde lo psicológico y lo mental”.

“Las herramientas que se utilizan no sólo se centran en la alimentación, a veces también se brindan técnicas de respiración, técnicas de meditación, algunos mantras, también se utilizan técnicas de masajes, gemoterapia, aromaterapia, etc. Todo está orientado a mejorar en un sentido bien amplio -agregó-, por eso también se incluyen un montón de filosofías de vida como el ahimsa, que promueve  la no violencia y es uno de los principios del yoga. Ayurveda y yoga comparten muchísimas terapias y muchísimas conductas, de hecho se dice que ayurveda es la rama médica del yoga, y que, a su vez, las terapéuticas yóguicas son aplicadas en la medicina ayurvédica”.

Cuando Silvina enumeró algunas de las técnicas que la medicina ayurvédica emplea para ayudar a generar bienestar, nos llamó la atención la utilización de mantras, por eso le dijimos que nos explicara para qué se usan: “Hoy la llamada medicina nueva, como la biopsiconeuroemoción, también toma algunos mantras antiguos porque mediante diversos estudios han descubierto que los mantras estimulan diferentes áreas del cerebro provocando, por ejemplo, una mayor secreción de serotonina, que es la llamada hormona de la felicidad. Esto la medicina ayurveda ya lo sabía desde hace siglos, por eso a veces, siempre y cuando el paciente esté de acuerdo, se indican repeticiones de mantras o algún tipo de ejercicios como para tratar los ataques de pánico por ejemplo”.

Nos dimos cuenta de que las herramientas que se utilizan en ayurveda son tantas y variadas que le preguntamos si había alguna otra que también fuese importante mencionar: “Los automasajes también forman parte de las herramientas terapéuticas importantes que brindan múltiples ventajas a nivel físico y mental, porque la piel es el órgano más grande del cuerpo y está ligada totalmente con el sistema nervioso. De hecho en la etapa embrionaria la piel y el sistema nervioso central surgen del mismo tejido hasta que luego por la embriogénesis se dividen, pero en verdad están totalmente ligados. Esto es algo que el ayurveda siempre lo consideró porque son muy notables los beneficios que se producen cuando uno actúa por medio de los masajes. Incluso, está bueno destacar que hay pacientes con determinados desequilibrios que no necesitan ni una hierba ni nada, sino sólo masajes”.

“Si bien esta medicina es oriental y nosotros vivimos en occidente, yo no me puedo olvidar de eso. Por tal motivo, todas las herramientas que se brindan están adaptadas a nuestra realidad -afirmó-. Nosotros enseñamos algo que es factible de llevar a cabo en nuestro medio, de manera que las diferentes herramientas se puedan ir utilizando en forma progresiva y la persona pueda ir notando los cambios, por eso es que hay que ir haciéndolo muy suavemente, incentivando a que la persona sea también amable y paciente consigo misma”.

“En ayurveda todo lo que ingresa a través de los sentidos es alimento, de ahí que lo visual, lo auditivo, lo olfativo, lo gustativo y lo táctil tienen un impacto enorme en la salud -subrayó-. Y eso lo vamos tratando de aplicar cotidianamente, de manera que la persona todos los días tenga algo de ese bienestar que todos nos mereceremos y necesitamos permanentemente para estar saludables”.

En la medida en que Silvina nos iba explicando, entendíamos mejor por qué siempre se asocia lo ayurvédico con lo holístico o con el abordaje integral del ser humano. De todos modos, ella luego también lo mencionó: “Ayurveda es una de las primeras medicinas con una concepción holística, en donde no se ve al hombre como una máquina biológica sino como una entidad que interactúa con sí misma y a su vez con el resto del sistema. Ayurveda considera que el hombre es un microcosmos, y por lo tanto todo lo que pasa en el cosmos, en la naturaleza, también pasa en el cuerpo de cada persona”.

Como también nos había mencionado que “en la India para ejercer la medicina ayurveda y tratar pacientes con indicaciones precisas es necesario ser médico y especializarse en esta cuestión”, le preguntamos cómo fue que ella se capacitó, ya que al principio de la entrevista sólo habíamos indagado sobre la manera en que había entrado en contacto con el ayurveda: “Por mi estructura limitada a la parte médica, empecé a buscar una especialidad que académicamente tuviera algún respaldo de conocimiento y ahí fue cuando encontré una especialidad en medicina ayurveda que daba la UBA a través de un convenio con  la Universidad Ayurveda Gujarat, que queda en el norte de la India. La especialidad son tres años (dos de los cuales son de perfeccionamiento), luego hice la `terapia marma´ que es una especie de masaje ayurvédico que se hace con aceites indicados para cada dosha o para cada desequilibrio, en donde se aplica una presión determinada en los puntos marmas, que son similares a los de acupuntura, para restablecer el flujo de energía, así como para depurar toxinas y mejorar la autoestima”.

“En Argentina el título que se otorga es el de `especialista en ayurveda´. Para ser ayurveda no necesariamente se tiene que ser médico, pero para tratar pacientes sí hay que ser médico, de lo contrario sería un ejercicio ilegal de la medicina. Incluso hay una asociación que es AASANA (Asociación Argentina de Salud Natural y Ayurveda) y sé que ahora hay una personería jurídica que se está tramitando, específicamente de ayurveda, para tener una asociación médica propia”, mencionó.

La palabra “dosha” nos sonó poco familiar y le pedimos que nos explicara con más detalles qué abarcaba esa denominación. “Como todas las palabras en sánscrito tienen varias acepciones, no son términos fáciles de explicar -comentó-, pero `dosha´ significa `características, aquello que decae, conjunto de energías, fuerza´, etc. Tiene un montón de definiciones, pero para entenderlo a nivel occidental lo que decimos al momento de hablar de doshas es que son los tres grandes grupos de características fisiológicas y sicológicas que definen a los cuerpos y cómo funcionan”.

t13“En los doshas se aplica la teoría de los cinco elementos, que permite identificar cómo funciona mi cuerpo y mi mente. Hay tres tipos de doshas: `vata´, `pitta´ y `khapha´. En los diferentes doshas se combinan los elementos principales del universo: agua, aire, tierra, fuego y éter. La distinta proporción e interrelación entre sí conforman cada uno de los doshas. Uno de los tres es el que predomina en cada persona, aunque en Occidente somos bidóshicos”, destacó.

“En base a esas características que predominan en las personas, los terapeutas ofrecemos una serie de pautas y herramientas para que las puedan aplicar en la vida cotidiana, de manera que los pacientes logren disminuir los efectos del estrés, prevengan enfermedades, mejoren cuestiones que tienen que ver con malestares digestivos (que muchas veces están asociados a malos hábitos o malas combinaciones de alimentos), también los orientamos para que sepan cuáles son los alimentos y las hierbas que los equilibran, qué actividad física es más recomendable, qué es lo que mentalmente más les conviene en función de sus tendencias intelectuales, etc. Todos tenemos los tres doshas en distintas proporciones, pero generalmente expresamos uno o dos con mayor preponderancia”, dijo Silvina.

Como el tema nos había atrapado, le pedimos que nos diera más detalles sobre cuáles son las características que distinguen a cada dosha: “Khapha es el dosha que está formado por los elementos tierra y agua, por eso las personas que tiene más porcentaje de khapha se caracterizan por ser personas más robustas, de huesos grandes, tienen tendencia a engordar con más facilidad, tendencia a retener líquidos, son más lentos, les gusta todo tranquilo, son buenos para trabajar en grupo, no les gusta hacer demasiados cambios, les encanta estar en la casa generando cosas, son muy familieros, les encanta dormir y les cuesta horrores despegarse de la cama. También les encanta cocinar y la comida, pero suelen tener digestiones lentas y cuando se desequilibran suelen tener una serie de complicaciones relacionadas a la retención, tales como colesterol, diabetes, t9triglicéridos, hipertensión, etc. Esos desequilibrios se dan por el exceso de agua y tierra, por eso a esas personas les ofrecemos alimentos que tengan más fuego, que tengan más aire o más éter, que son los otros tres elementos que le faltan para poder estar en equilibrio”, indicó.

“Las personas pitta -continuó- son aquellas que tienen una contextura física intermedia, un buen desarrollo muscular, son persona de piel muy cálida, blancos y con muchas pecas. Tienden a ser más bien rubios, pelirrojos, con canas o calvicies precoces. Son personas muy emprendedoras, líderes, están todo el tiempo generando cosas, tienen muy claras las ideas y las pueden poner en marcha porque sus elementos predominantes son fuego y agua, pero con predominio del fuego. Por eso todo lo relacionado con el fuego, como la acción, el movimiento y generar cosas, tiene que ver con pitta. Son personas que también se caracterizan por tener una buena digestión, son muy atléticos, les gusta estar constantemente moviéndose o haciendo deportes y les gusta competir. Cuando están en desequilibrio suelen tener enfermedades relacionadas con el exceso de fuego, como lo son la acidez, gastritis, erupciones, problemas de piel, fiebre, infecciones. A este grupo de personas se las equilibra con alimentos que sean más refrescantes, que tengan más aire, que tengan más éter y también un poco de tierra para apagar el fuego”.

“Por otra parte, los vata son las personas más móviles porque sus elementos predominantes son el aire y el éter, que es el espacio que contiene todo. Al igual que es irregular el aire y el éter, generalmente son personas o muy altas o muy bajas, que en una época de su vida son muy delgadas y después engordan con facilidad y luego vuelven a adelgazar. En líneas generales, tienen extremidades muy largas, digestiones variables y con mucho gas en el tubo digestivo. La irregularidad que los caracteriza es la que lleva a que tengan problemas digestivos, haciendo que a veces estén bárbaros y otras veces se sientan mal. También tienen problemas con el sueño, duermen muy poquito o se despiertan varias veces”, manifestó.

t28“¿Y qué son las enfermedades desde el punto de vista ayurvédico?” sentimos preguntarle: “Las enfermedades son desequilibrios de los doshas. Hay enfermedades como el cáncer, en donde los tres doshas están desequilibrados. En esos casos se aplica una determinada estrategia, dependiendo del estadío en el que esté la enfermedad, y se le dan pautas alimentarias según el tratamiento que el paciente esté haciendo, porque en Occidente lo que hace ayurveda es no negar los avances de la medicina tradicional, sino acompañar para disminuir los efectos nocivos de algunos medicamentos. Muchas veces los pacientes que van adquiriendo hábitos beneficiosos pueden ir dejando los medicamentos, pero nunca se indica de entrada `dejá esto y no lo tomes más´, sino que se va acompañando y brindando pautas para que luego la persona pueda mantenerse sana sin necesidad de los remedios”, destacó.

Hablar sobre enfermedades y desequilibrios automáticamente trajo aparejada la inquietud sobre los tiempos de sanación: “Todo depende de cada caso, ya que en la recuperación influye la cantidad de años de desequilibrio que la persona tiene, así como la adhesión al tratamiento. Hay personas que tiene mayor facilidad para incorporar hábitos saludables más rápidamente o de manera más sostenida, en esos casos los cambios se ven más rápido. La sanación es un trabajo en donde la persona tiene que poner mucho, porque uno le da las herramientas pero el gran trabajo de sanación lo hace el paciente, quien tiene que estar dispuesto a responsabilizarse de su propia salud. Esto requiere de un cambio de paradigma, ya que en la medicina tradicional el paciente espera que el médico le dé la solución o le sugiera determinado remedio. Acá el paciente tiene que comprometerse y ser consciente de que quiere sanar para poder disfrutar de un estilo de vida distinto y de una energía constante”.

t100Poco a poco todas las piezas iban encajando, y teníamos un panorama bien amplio sobre los alcances y los beneficios del ayurveda, pero para que aún sea más fácil de comprender en qué consiste su tarea, le pedimos que nos describa en qué hace foco cuando un paciente llega a la consulta. “Cuando el paciente entra a los ambientes en donde se atiende, siente que hay aromas que tienden a calmar los ánimos y hay música relajada. Ni bien pasa la puerta, uno ya le está mirando el color de la piel, la contextura, el tamaño de los ojos, las pestañas, las cejas, el pelo, el tono de la voz, la postura, como se mueve, etc., porque todo eso va dando muchísima información sobre el paciente. De todos modos, los estudios de la medicina tradicional se hacen igual porque el ayurveda no es una medicina alternativa sino complementaria, y  también se utilizan las herramientas modernas, ya que sería necio no usarlas porque todo ayuda”.

“En principio lo que hago con el paciente es ayudarlo a que vea sus hábitos. Le pregunto a qué hora se levanta, qué toma al despertarse, qué hace el resto del día, cuánto tiempo le dedica al descanso, cómo están sus relaciones, qué hace para estar bien, todas esas son preguntas que surgen en la consulta para luego ir dando las pautas más adecuadas para restituir el equilibrio -indicó-, ya que hay un montón de cosas para hacer, pero no todos pueden hacer las mismas cosas y menos de entrada. Uno va adaptando las herramientas de sanación y armonización al estilo de vida de la persona de manera que le sea seductor, le guste y lo pueda disfrutar”.

“Esa posibilidad de atender a la persona como un ser humano, sabiendo que necesita otras cosas más allá de un medicamento o un consejo puntual, y tratar detectar de dónde viene ese síntoma, es una de las cosas que más me atrae de esta medicina, porque no se cierra en `tengo dolor, doy un analgésico´, porque si no sería muy fácil, porque en este caso sería `tengo dolor, doy un analgésico en forma de hierba´. Pero si sólo fuese así seguiría ignorando qué es lo que lleva a ese paciente al dolor, por qué se enferman esas articulaciones, por qué se tiene determinadas dolencias, cómo se pueden revertir o al menos mejorar, etc. Eso es lo que a mí me encanta de la medicina ayurveda”, dijo con tono muy alegre.

A la consulta llega todo tipo de personas. “Hay gente que viene con muchas dolencias, que están yendo de un lugar a otro y ya está cansada de sumar remedios, pero también viene mucha gente joven de manera espontánea, que quiere cambiar la forma de vivir. Incluso, después, ellos se juntan y hacen comidas naturales, hacen yoga y como son deportistas quieren aprender qué comer para rendir bien en sus deportes. Cada vez se nota una mayor apertura de conciencia, por eso también hay gente que está buscando hacer cambios para ganar en calidad de vida”, indicó.

“A los pocos chiquitos que atiendo los hago venir con sus papás, y muchas veces empiezo a cambiar los hábitos del papá o la mamá que son quienes los tienen mal y el chico copia. Por eso, si el papá come milanesas con mayonesa y papa, que es una combinación muy mala para la digestión, yo le explico que no tiene que dejar de comer t20milanesas, pero le enseño cómo hacerlas, con qué combinarlas y luego ellos se van asombrados porque yo hago trabajar a los padres, porque el chico siempre va a aprendiendo lo que sus padres les enseñan. Y te aseguro que cuando vos se lo enseñás de chico, luego ellos eligen el estilo de vida saludable”, dijo sonriendo.

“El médico ayurvédico no solamente se ocupa de la salud -enfatizó-, también aprendemos de cocina, porque tenemos que enseñarle a los pacientes a cocinar las cosas que le van a hacer bien, para que también lo disfruten. Como terapeuta tenés que aprender muchas cosas porque tenés que brindar la mayor cantidad de herramientas posibles. En mi caso, siempre busco la manera de ayudar a que todos encuentren la manera de hacer todo lo más simple posible. Yo siempre les pregunto qué cocinan o qué comen, para ir ayudando a mejorarles la calidad de los alimentos. La idea es que cocine la misma gente, porque la energía que uno tiene cuando está cocinando se transmite a los alimentos. Lo ideal es que cada uno elija los ingredientes y se cocine en un ambiente lo más armónica posible”.

“El tema de la cocina es toda una alquimia maravillosa -mencionó-, porque los alimentos son como medicamentos en realidad. Además tenemos toda la batería de las especias que forman parte de las terapias que aplicamos, ya que a veces se pueden mejorar síntomas digestivos usando adecuadamente un grupo determinado de especias y no se necesita dar un medicamento equis para mejorar la acidez, sino que puedo dar una serie de pautas sobre a qué hora comer y cómo combinar los alimentos para realzar los sabores”.

“En mi caso, incentivo a que los cambios se den en toda la familia -aclaró-, porque esto de los doshas no implica que habrá que hacer cinco comidas porque los miembros de la familia son todos distintos. Se hace una sola comida y luego cada uno le agrega alguna cosita en función de aquello que necesite reforzar, pero la idea es compartir en familia esta elección de bienestar, de armonía y t32de salud. Lo importante es que todos entiendan por qué y para qué consumen determinados alimentos. Al principio es normal que empiecen súper entusiasmados, y que de la lista de los alimentos que les doy no coman nada de los alimentos que agravan el dosha, cuando en realidad siempre les digo que no es que no los tienen que comer, sino que los tienen que disminuir, porque en ayurveda no hay nada totalmente prohibido. Hay un dicho que afirma que lo ocasional no daña, pero lo ocasional hecho con conciencia”.

La importancia de esa toma de conciencia es la que impulsa a Silvina a brindar consejos. “Entre otras cosas les aconsejo que se sienten a comer mirando el plato y presten atención a los aromas, los sabores y los colores. Lo hago porque es necesario darse cuenta que ese alimento sagrado que vos llevaste a tu mesa, con el esfuerzo de tu trabajo, luego lo llevás a tu cuerpo y va a formar parte de tus células, y eso es lo que también le va a dar energía a tu mente, por eso uno tiene que ser consciente de lo que está poniendo dentro de su cuerpo. Empezar a conocerse más es ya de por sí un acto de sanación”.

Como la charla nos había llevado de lleno al terreno de la alimentación, Silvina aprovechó y dijo: “Generalmente sólo se asocia a la medicina ayurveda con la alimentación y las hierbas, y las cuestiones más vinculadas a la medicina tradicional como las operaciones y las vacunas son dejas de lado. Sin embargo, la medicina ayurveda es una medicina viva, no se quedó estancada hace 5.000 años, por eso ha ido modernizándose, en el sentido de acompañar la evolución del hombre y su cultura. Por eso, en el caso de ser necesario, un médico cirujano ayurveda puede operar y para ello tiene en cuenta los puntos marmas, que son puntos similares a los de la acupuntura china, que acumulan prana o energía vital; él sabe que por esos puntos tiene que evitar pasar porque se corta determinadas funciones a nivel energético. Y en el caso de las vacunas, no hay una postura firme en cuanto a decir `no hay que vacunar o hay que vacunar´. En el caso de ser necesario, se recomiendan cuando se sabe que hay vacunas que realmente protegen, porque ya han sido estudiadas y probadas hace muchos años, en cambio se es más cauto cuando se trata de vacunas nuevas que se dan masivamente sin haber sido probadas de manera suficiente”.

En tren de desmitificar algunas ideas que se han propagado sin fundamento, Silvina también declaró: “Muchas personas asocian el ayurveda con comer semillas y la verdad es que las semillas son para algunos doshas sí y para otros no. No es que todo el mundo tiene que comer semillas, por eso está bueno que quien le indica a la gente tenga conocimientos de medicina, porque antes de darle determinada semilla o hierba yo tengo que saber si esa persona tiene divertículos o si toma medicamentos, por ejemplo, porque muchas veces las personas piensan que son cosas inocuas pero tienen tanto sus efectos positivos como negativos. No son tan potentes como los medicamentos, pero  hay que saber lo que se está dando. Yo hice un posgrado en Fitoterapia (medicina que aprovecha las plantas medicinales con la finalidad de prevenir, tratar o curar las enfermedades) de un año y aún sigo estudiando porque es mucho más difícil que la farmacología, porque hay menos conocimiento al respecto y también menos herramientas, porque yo sé que un remedio tiene tantos miligramos, en cambio con las hierbas es más difícil saber, sobre todo si se venden a granel, por eso hay que tomar mayores recaudos”.

t34Otros de los temas que despiertan polémica cuando se menciona el ayurveda está ligado al consumo de la carne, por eso también le pedimos que nos diese su opinión al respecto. “Si bien la medicina tradicional ayurvédica propone el no consumo de carne por el principio de ahimsa de la no violencia, lo que se propone es disminuir lo máximo posible el consumo de carnes rojas y por ahí consumir carnes más livianas como la del pescado o el pollo de campo”, comentó.

“Cabe aclarar que si bien al consultorio se han acercado muchos vegetarianos que quieren tener una dieta adecuada para no tener deficiencia de hierro, de vitamina `D´ o de todos los complejos que provee la carne, en ayurveda no se promueve el vegetarianismo en forma obligatoria. Simplemente se sugiere, y cada uno llega a ese momento o no según sus necesidades”.

En todo momento Silvina promueve la toma de conciencia a la hora de optar sobre qué comer, de todos modos advierte que hay casos en donde es necesario poner más énfasis en lo que el consumo de la carne implica: “Si el animal come algo que no es natural, eso que come pasa a sus músculos, y luego eso se transfiere a la persona que se alimenta de ese animal. Por eso, si yo tengo un problema muscular, como por ejemplo la fibromialgia, que es una enfermedad de los músculos, y consumo carne, eso me va a incrementar los síntomas. Por eso yo no le voy a decir `hacete vegetariano´, pero sí le voy a dar indicaciones para que vaya disminuyendo el consumo, y al mismo buscaré compensar las proteínas a través de otras fuentes de origen vegetal que no provoquen un déficit alimentario”.

“En mi caso hace cuatro o cinco años que ya no como más carne de ningún tipo, y la verdad es que disfruto en hacer las recetas y difundirlas. También le enseño a los pacientes a hacer comidas ricas, y cuando se dan cuenta los menús que armo, capaz que tienen pescado una vez cada 15 días -destacó-, pero terminan haciendo una dieta atractiva y la disfrutan porque el uso de las especias también incrementa y ensalza los sabores. Una cosa va llevando la otra, porque así como uno comienza a seleccionar los alimentos, también luego se seleccionan los pensamientos, las impresiones sensoriales, la música que se escucha, los colores, los aromas, y así, poco a poco, se va ganando en consciencia”.

Como mientras nos hablaba advertimos que en uno de sus cuadros había una foto que parecía haber sido tomada en la India, no resistimos la curiosidad, se lo preguntamos, y esto fue lo que nos respondió: “En el 2011 fui a India, a una comunidad en donde vive mi hermana más chica, que se llama Carla, que está allá desde hace seis años por una cuestión espiritual, aunque en realidad ella pasa seis meses trabajando en Inglaterra y el resto del año en India haciendo servicio. Cuando llegué a India sentí que pertenecía a ese lugar, y que esa era mi casa. Ahí se me voló la cabeza, porque ni bien llegás es todo un shock de estímulos que te invade por todas partes, porque te invaden los olores, los colores, la música, los ruidos y la gente, y de hecho andar por las rutas de India es como andar en la peor de las montañas rusas. Hasta que llegó un momento en que dije `no pienso más, porque me voy a volver loca´, así que dejé de poner mente y me encantó, a tal punto de que luego me costó volver”.

Silvina volvió porque sabía que en Olavarría tenía una tarea importante que realizar. Muy dentro suyo resonaba el recuerdo de que su tarea era sembrar y ayudar a religar. “A mí el que me terminó de convencer sobre la medicina ayurveda fue un médico muy viejito que trajeron de India cuando estaba haciendo el curso, quien formaba parte de un linaje en donde él era el médico número cuarenta de su familia, así que traía años y años de conocimiento ayurvédico. Ese hombre dijo que nuestra generación tenía la obligación de difundir esto porque es bueno para todos y es algo que tiene que ser parte de nuestra cotidianidad, ya que puede interactuar perfectamente la medicina de Oriente con la de Occidente, porque se basa, fundamentalmente, en técnicas preventivas. Todo lo que iba diciendo lo manifestaba con tanto fervor que me ayudó a ser consciente de que yo soy parte de este engranaje encargado de divulgar todo esto. `Ustedes no van a ver los frutos, ustedes están plantando las semillas, y se tienen que conformar con eso´, nos dijo el viejito, y eso realmente me quedó muy presente”.

“A mí me cuesta mucho hablar en público, porque no me gusta hacerme notar, pero de todos modos siento que tengo la obligación de dar a conocer todo esto, por eso he ido dando charlas en los lugares que me lo han propuesto. Hoy siento que estoy donde tengo que estar. Siento que estoy en el lugar indicado. Siento que está bien estar acá y me siento muy feliz de ver todos los cambios y la apertura de conciencia que se está dando en Olavarría, donde están germinando un montón de cosas que están buenas y enriquecen”, destacó.

“Lamentablemente por ahora el sistema actual de la medicina occidental no te permite ver al ser humano de manera holística, aunque debo reconocer que noto un creciente interés por mis colegas en ver esta otra parte de los pacientes. Concretamente yo decidí dedicarme más a la medicina ayurveda porque me permite una interacción mayor con los pacientes, porque si yo no conozco al paciente, si no sé cómo vive, no sé a qué hora se levanta, a qué hora se acuesta ni cuantas veces va al baño, por decirte una cosa técnica, como le voy a dar instrucciones o consejos, cómo lo voy a ayudar si no lo conozco. De ahí que yo necesite tener una mayor interacción para poder conocerlo más en profundidad, de manera que pueda saber no sólo qué le duele, sino qué le importa, que lo pone triste, qué lo hace feliz, qué proyectos tiene, por qué no los puede cumplir, cuáles son sus nostalgias. Además hay que ayudar a que esa persona se vea a sí misma. Muchas veces las personas creen que yo les muevo muchas cosas, pero yo les explico que fueron ellas mismas que por primera vez se empezaron a ver”.

Ya no teníamos nada más para preguntarle. Silvina De Sousa habló con tanta pasión, y sentimos que a su trabajo le ponía tanto corazón y dedicación, que preferimos quedarnos con toda esa bella energía para sentarnos a escribir esta nueva historia, en donde una vez más se pone de manifiesto que en Olavarría hay gente muy valiosa que está dispuesta a servir con responsabilidad, por el bien de la humanidad, sembrando amor, paz y conciencia.

Clickeando sobre la imagen se accede al sitio Ayurveda Olavarría.

(Fotos: Tomás Pagano)

Acá te dejamos algunos videos para que conozcas un poco más sobre el mágico mundo de la medicina ayurveda.

 

 

 

 

 

Silvina De Sousa. (Fotos: Tomás Pagano)

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2 comentarios

  1. Marisabel

    Impecable en el trato. Su mirada, sus palabras, su predisposición para con el otro, hace que aprendas a darle valor a tu persona.

  2. MIRTA C MONTESANO TÉLLEZ

    Yo soy paciente y me ayudó mucho en el regimen de la alimentación ahora he abandonado pronto lo voy a reiniciar ya que he vuelto a subir de peso. VOY A VOLVER A IR .Aclaro que mi dosha es Khapa según mi hizo el estudio hace ya un largo tiempo.

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