Eternamente joven

(Fotos: Tomás Pagano)

“Lo bueno viene en frasco chico” dice un viejo refrán que en este caso bien se aplica al fotógrafo en actividad más veterano, querido y popular de Olavarría. Nos referimos a Amilcar Abel Merlos, conocido por todos como el Chino. De sonrisa fácil, amiguero, carismático y sensible, nunca se mueve sin llevar su cámara de fotos. Hoy queremos acercarte algunas pinceladas de la pintoresca obra de vida de este hermoso ser humano, eternamente joven, que entre muchas cosas lindas confiesa que Amelia es y será la mujer de su vida.

Se declara “hincha fanático de River” y se siente como “un tipo de 50 años”, pero el 27 de diciembre cumplirá los 80 aunque nada hace suponerlo, pues se viste a la moda, tiene un gran sentido del humor y siempre se muestra por demás andariego.

En sus más de seis décadas consagradas al periodismo fotográfico, el Chino retrató a medio mundo, sin embargo hay dos grandes figuras a las que realmente le hubiese encantado fotografiar, el Che Guevara y Jesús. “Al Che me hubiese gustado sacarle una foto porque era un tipo que no quería que hubiese tiranías ni pobres, y quería que todos tuviesen trabajo; para mí él encarnó muchos de los ideales por los que merece la pena esforzarse en la vida”, nos explicó el Chino al comienzo de la charla. Y luego agregó: “también me hubiese encantando haberle podido sacar una foto a Jesús de Nazaret, por todo el bien que hizo por la gente, pero sobre todo por el amor que brindaba y las cosas que enseñaba”.

Nosotros suponíamos que le decían “Chino” por sus ojos, sin embargo nos explicó que le dicen así “porque antes los chinos eran todos chiquititos”. Su metro cincuenta y cinco de estatura una vez le jugó muy a favor. “Cuando fui a la revisación de la colimba, mientras estaba desnudo esperando en la cola, me dieron un consejo que fue salvador. Me dijeron que inclinara levemente las rodillas cuando fueran a medirme. Eso me salvó, porque pasé como que medía un metro cincuenta y cuatro centímetros y medio de estatura, y había que medir, como mínimo, un metro cincuenta y cinco para estar apto”, dijo sonriendo.

Amilcar atesora muchos recuerdos que lo emocionan, pero entre ellos se destaca uno que tal vez muy pocos conocen, el abrazo que le dio “La Negra” Mercedes Sosa cuando estuvo en Olavarría. “En el año 83, junto con un socio que era de Mar del Plata, la trajimos al gimnasio del Club Estudiantes, fue el primer recital que dio en la Argentina tras regresar del exilio. Ella me dijo `gracias por traerme´ y me dio un abrazo, con tanta calidez, que no me lo voy a olvidar nunca”, sostuvo.

El Chino es un fotógrafo de raza. “La cámara de fotos es prácticamente como si fuese una parte más de mi cuerpo, porque va conmigo para todos lados. Las pocas veces que me la he olvidado al salir de mi casa me sentí extraño, al punto de tener que volver a buscarla. Mi vida es la foto” afirmó.

A los 17 años, de la mano de Carlos Víctor Portarrieu, quien fue intendente de Olavarría, consiguió entrar al diario Tribuna, donde poco a poco se transformó en un todoterreno. “Sociales, espectáculos, policiales, notas de interés general, cubría lo que venga, ya que era el único reportero gráfico que había en ese medio. Ahí trabajé hasta que después de la inundación del 80 el diario se cerró, y luego pasé a trabajar para El Popular, porque a mí siempre me gustó hacer fotoperiodismo”.

Simultáneamente con su actividad periodística, también hacía trabajos particulares. Fue así que le sacó fotos a muchos de los grandes personajes de la escena mundial que llegaron hasta la Estancia San Jacinto, en la época de Don Alfredo Fortabat. “A mí me contrataban para sacarle fotos a todos los personajes que venían, muchos de los cuales eran invitados de relevancia internacional; le saqué fotos, entre otros, a gente como Alfred Krupp, conocido mundialmente como el Rey del Acero, también a Rokefeller, a Henry Kissinger y Luciano Pavarotti, pero también he tenido la suerte de sacarle una foto a grandes figuras como a Astor Piazzolla”.

De esa época también recuerda la forma cálida en que Amalita Fortabat lo saludaba. “Hola Merlito, me decía ella cada vez que me veía”.

Buena parte de los olavarrienses saben que el Chino le dedicó su vida a la fotografía, pero quizá pocos se han enterado que de muy joven también fue mercachifle, lechero, podador y pintor. Así lo recuerda: “Mi viejo me decía que yo era un vago, pero en verdad de chico fui un verdadero busca. Cuando tenía 14 años, junto con mi hermano Meco, fui mercachifle. Así se le llamaban a quienes como nosotros andábamos en un triciclo haciendo venta ambulante de distintos productos, en nuestro caso en su mayoría eran prendas para mujeres, como medias y corpiños. En esa época las calles de Olavarría eran de tierra, y nosotros íbamos haciendo sonar un chifle”.

“En mi juventud también fui lechero”, dijo entre risas. “¿Sabés qué hacía? Cuando pasábamos a buscar los tarros lecheros tenía la picardía de separar un poco de leche y rellenar los tarros con agua. De esa manera, si alguien me compraba dos litros, por decirte un ejemplo, yo le daba medio litro más de yapa, es decir, le daba un poco más de leche aguada de regalo, así me ganaba la simpatía de los clientes. El reparto lo hacía en un carro con capota, al que se le lo llamaba Jardinera, que era tirado por una yegua que era malísima, andaba tan rápido que derrapaba en las esquinas”.

“Pero gracioso fue cuando trabajé como pintor y me pagaron con una bolsa de pepinos, mi viejo no lo podía creer, y no paraba de decirme que me tenía que buscar un laburo serio”, agregó con una fuerte carcajada.

El Chino tiene 15 hermanos, seis de los cuales aún viven. La mayor se llama Alicia y tiene 87 años, el menor tiene 60 años y se llama Adrián. De todos ellos, quien lo motivó para que se volcara a la fotografía fue Beto. “El me formó como fotógrafo, recuerdo que ni bien me enseñó nos fuimos a sacar fotos a las playas de Mar del Plata y luego arrancamos para el sur, en esa época éramos fotógrafos ambulantes, ya que en muchos lugares prácticamente no había fotógrafos y se ganaba bien”.

Al verlo tan impecable con sus casi 80 años, fue inevitable preguntarle cómo hace para estar tan bien. Una vez más sonrió y nos dijo: “Siempre me mantuve entre los 55 y los 57 kilos. Me gusta comer mucha fruta y mucha verdura, y todas las mañanas en vez de mate tomo un té de yuyos, que hago mezclando carqueja, boldo y cedrón”.

Si bien todo eso suma, quizá la gran clave para su eterna juventud radique en un dato, no menor, que nos dijo con una clara expresión de felicidad. “Soy de mirarme al espejo y decirme que me quiero o que me veo bien, porque uno también tiene que aprender a mimarse y quererse”.

A la hora de hacer un balance sobre su vida, se siente feliz por lo que le tocó vivir. “Realmente siento que he vivido plenamente”. Pero dedicarse a la fotografía a tiempo completo, si bien le dio muchísimas satisfacciones, también le quitó cosas valiosas. “Una de las cosas que reconozco, cuando miro en retrospectiva, es que por haberme dedicado tan de lleno a esta actividad le resté tiempo a disfrutar más momentos con Marisa, Tachi y Ulises, mis tres hijos a los cuales amo, al igual que Amelia Laborde, quien es y será la mujer de mi vida”, afirmó con emoción.

Hijo de Nicacio Merlos y Andrea Martín, este gran capricorniano, por cuyas venas corre sangre judía y alemana, reconoce que si bien casi siempre está de buen humor, también tiene su parte un tanto cascarrabias.Confieso que soy de enojarme cuando veo cosas que son injustas o que no se hacen como se tienen que hacer, aunque también reconozco que como hincha de fútbol más de una vez me enojo bastante. Soy fanático de River y hay momentos en que me pongo peor que el Tano Pasman viendo los partidos, puteo y me dan ganas de patear todo, por eso prefiero no ver mucho fútbol y menos los clásicos con Boca”.

“Soy de tener muchos amigos. La gente se sorprenden de que no tenga enemigos, creo no tenerlos o si los tengo no lo sé, pero me llevo bien con todos. Yo hago dos cuadras y me tengo que parar tres veces o cuatro a saludar. Para mí la amistad es un valor muy importante en la vida”, enfatizó.

El Chino no tiene vergüenza en dejar aflorar su lado más sensible. “A mí me gusta que la gente sea simple, sincera, que quiera la vida y la naturaleza. También me gustan mucho las flores y las plantas. Por eso creo que en vez de andar todos tan acelerados tendríamos que aprender a disfrutar más de las cosas simples. Yo, por ejemplo, me hice muy amigo de los chicos de los Talleres Protegidos, ya que por lo menos una vez por semana voy a buscar sobres, y cuando voy ellos me dan besos y me abrazan, eso se siente re lindo, salís renovado. Cosas como esas son importantes de aprender a disfrutar”.

Aprovechamos que estábamos en el terreno de las emociones, y cuando le preguntamos cuáles eran las personas cuyos nombres le gustaría destacar, no tuvo que pensar mucho para respondernos: “Hubo dos personas a las que siempre respeté muchísimo por la forma en que trabajaban, uno fue Tilo Echevarría, jefe de redacción de El Popular, y el otro fue Oscar Bufanti, un gran periodista deportivo. También quiero mencionar a Marcelo Kehler, a quien quiero como a un hijo y es un excelente fotógrafo”.

Evocar las personas relevantes en su vida hizo que quisiera hacer una mención, muy sentida y especial, que en la nota no tendría que faltar: “Casi nunca dije, en los reportajes que me han hecho, lo importante que es mi familia para mí, tanto por el amor que me han brindado como por la contención que he recibido, sobre todo por parte de Amelia, a quien realmente valoro muchísimo. También me gustaría mandarle un saludo a mis seis nietas, que se llaman Cecilia, Celeste, Rocío, Juanita, Violeta y Matilda, y mi primer bisnieto varón, que se llama Iñaki”.

En tren de las cosas a no olvidar, se quedó pensando cuando le preguntamos cómo le gustaría que lo recuerden y nos dijo: “A mí me gustaría que me recuerden como un tipo que fue amigo de todos, porque lo más lindo es tener amigos. Pero también me gustaría que me recuerden por como soy, un tipo humilde, sensible y humano”.

El Chino, quien cada martes publica en El Popular una hermosa sección de fotografías sociales, tiene tan marcada su veta periodística que al ver que Tomás le sacaba las últimas fotos para ilustrar esta nota, no pudo con su genio y le dio algunos consejos. “Sea al lugar que sea que vayas, nunca dejes la cámara porque no sabés lo qué puede pasar ni tampoco dónde estará la primicia. Yo primero saco la foto y después ayudo” dijo por último, con esa risa inconfundible que le ilumina todo el rostro.

Por todo lo que vivenció en su carrera como fotógrafo, así como por su don de gente y la buena onda que genera cada vez que hace un click con su cámara, no tenemos dudas de que por más que mida un metro cincuenta y cinco, el Chino Merlos es un grande de la fotografía que seguirá siendo eternamente joven. Gracias Chino, de todo corazón, por habernos compartido con tanta generosidad y alegría algunas pinceladas de tu colorida historia de vida. Y gracias también por los años que trabajaste en El Popular, donde todos te recordamos con muchísimo cariño.

P.D.: No podemos dar por finalizada esta nota sin mencionar dos de los grandes momento su vida. Uno fue en noviembre del 2010, cuando el Concejo Deliberante reconoció la trayectoria de este gran fotógrafo olavarriense, otorgándole el título de Ciudadano Destacado en una sesión emotiva que presenciaron familiares y amigos. En el contexto de esta distinción, su hija Marisa Merlos escribió una hermosa nota en Facebook, que te invitamos a disfrutar clickeando aquí.

El otro gran momento fue cuando expuso las 250 fotografías que formaron parte de la muestra “30 años de la inundación del ’80”, que se realizó en el Mapda, ya que esas fotos casi le costaron la vida: “Lo que más me impactó en mi vida fotográfica fue la inundación del 80, no sólo por la magnitud del episodio, sino también porque en un momento sentí que podía morirme” sostuvo con preocupación. “El caudal de agua era tanto que no veíamos el puente de la Avenida Colón y nosotros teníamos que cruzar con un volquete, sin tener la certeza de dónde estaba el puente y de si aún realmente estaba en pie o había sido destruido por el agua. Lo que hicimos fue estimar su ubicación tomando como referencia la estación de servicio Shell de Colón y Brown. Me acuerdo que en ese momento todos nos asustamos muchísimo, y yo me acordé que no sabía nadar. Afortunadamente, por más que no se lo veía, el puente estaba; pero, así y todo, la fuerza del agua al momento de cruzar era tan intensa que al volquete lo corrió de costado unos dos metros. Ese fue el momento más crítico que viví como fotógrafo”.

 

 

Para el Chino con amor. Así como su hija Marisa nos compartió el link en donde escribió una nota sobre su papá cuando fue distinguido como Ciudadano Ilustre, quien también sintió homenajearlo por medio de un mensaje y sus correspondientes fotos, fue su otra hija, Tachi:“¿Te acordás del interminable camino patagónico, de tus palabras constantes junto a los mates para que no me duerma manejando? Recuerdos desopilantes que culminaron en estas cálidas imágenes, en un frío y hermoso paisaje en Ushuaia. Fueron días inolvidables papá… Gracias por ese viaje compartido. Te quiero. Tachi”

 

Marisa también nos acercó esta hermosa imagen, en donde se los puede ver al Chino y Amelia, disfrutando del bisnieto Iñaki : )

Eternamente joven : )

Tags:     , ,

Artículos relacionados

5 comentarios

  1. mirta

    es imposible leer letra tan chica ni con lentes

    • Julio Pagano

      Mirta, dependiendo el navegador que utilices, el texto de las notas se puede agrandar o achicar. Por ejemplo, en el caso de que uses el navegador Google Chrome, en la parte superior derecha hay tres rayas horizontales, clickeando ahí aparece la opción “acercar/alejar” para modificar el tamaño de lo que estés viendo.

  2. Carlos Sottile

    Un chiquito gigante, un fotógrafo que pasó por todas y por todo, una persona humilde y sincera que nos sirvió de ejemplo desde siempre. Muy buen reportaje al personaje perfecto. Grande Chino!!!

  3. Nombre *

    NO HAY NADA MEJOR QUE DEJAR UNA BUENA HUELLA EN LA VIDA..REALMENTE UN GRANDE DE CORAZON,,
    SERA RECORDADO COMO LO DESEA, AMIGO, SENCILLO Y SOLIDARIO..

Tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados con *

*