Haciendo el bien a la gente

Rauly Zárate. (Fotos: Tomás Pagano)

Puede que para muchos olavarrienses el 17 de junio simplemente haya sido un día más, tan común, parecido o rutinario como el resto. Para un lamatritense, radicado en nuestra ciudad, fue el viernes más inolvidable y vibrante de todos los que hasta ahora le tocó vivir. Al punto de que aún no encuentra las palabras para describir tan profunda y conmovedora experiencia. Éxito ya tiene, porque reconoce que el éxito es ser feliz disfrutando lo que hace. Sin embargo sabe que aún lo aguarda una cita ineludible con la fama. Hoy te vamos a presentar al multifacético Rauly Zárate, un carismático artista para el que el humor es una hermosa manera de hacerle el bien a la gente.

Si tendríamos que definírtelo con una sola palabra podríamos decirte que Rauly es un “Showman”, porque es cantante, animador, imitador, humorista y locutor, además estudió baile y clown, pero por sobre todo tiene alma de artista. Siempre creyó que lo suyo era cantar, pero los intensos aplausos que hoy recibe llegan por su faceta de humorista. Fuimos hasta su casa para poder charlar, porque queríamos descubrir qué se siente hacer por primera vez un Teatro Municipal cuando se la viene remando y haciendo todo a pulmón, siguiendo la voz del corazón que impulsa a seguir creciendo.

Cuando ese viernes el reloj marcó las 21,30 horas en punto, Rauly comenzó a vivir una noche mágica, de pura emoción, en donde el tiempo se detuvo y su alma se llenó de gozo. El público lo aplaudió a rabiar. Hubo risas, carcajadas y desbordes de alegría. Sobre el escenario había un artista que, al mismo tiempo que entretenía y no paraba de hacer disfrutar, también se reía de sus propias locuras y se sentía pleno por hacer brillar su arte, que hace volar la imaginación y lleva el sello angelado de la risa.

“Mi nombre es Sergio Raúl Zárate, pero me dicen Rauly de toda la vida, aunque también me llamaban Rulo, Raulo, Ralute. Todos me nombran de la manera que quieren y según el momento. Ni bien vine a Olavarría y escuchaba que por la calle me decían `Rauly´, antes de darme vuelta sabía que era alguien de La Madrid. Ahora eso ya no me pasa porque estoy en Olavarría desde el año 2003”, de esa manera hizo su presentación, cuando le pedimos que comenzara a contarnos su historia.

Nos sentimos tentados de entrar de lleno en ese día que marcó un antes y un después en su carrera artística, pero como había tiempo de sobra para conversar preferimos que continuara hablándonos sobre su vida: “Me crié en el campo, y de mis padres recibí todo el amor del mundo. Durante mi infancia me la pasé soñando e inventando cosas, porque en el campo mucho no tenés, así que jugaba con lo que había y el resto lo inventaba. Hoy algunos creen que tengo algo, una especie de extra o plus que necesita el artista como para marcar una diferencia, y eso que dicen que tengo debe haber sido por haberme criado en el campo, porque de no tener nada, con esa misma nada uno siempre inventaba algo, como jugar a imitar el sonido de los pájaros y los caballos. Lo mismo que ponerme a dibujar o inventar superhéroes. De hecho, había inventado una historieta que se llamaba `La Familia Ralute´, que me alucinaba dibujar en el pizarrón del colegio, cuando todos salían al recreo, para que luego la viesen mis compañeros. Eso de crear mi propia historieta es una materia pendiente que tengo, así que en cualquier momento arranco porque a mí me gusta todo lo que tiene que ver con el arte, por eso también ya más de grande me aventuré a bailar salsa, bachata y merengue. No logré ser un buen bailarín, pero lo hice porque sentía que me tenía que mover. Por suerte conocí a Miguel Arauco, que me ayudó a bailar, porque cuando uno es duro, si hay un buen profesor guiando, vos bailás, ya que hay gente que tiene el don de ayudarte a hacer cosas que uno no cree que pueda hacerlas”.

Por el brillo de sus ojos sabíamos que aún estaba muy presente en sus pupilas el maravilloso recuerdo de la gente aplaudiéndolo y aclamándolo en el teatro, de todos modos volvimos a ignorar la tentación de ahondar en ese punto. Queríamos saber en quiénes se inspiró para componer sus divertidos personajes: “Los personajes nacen a través de mi papá, Raúl René, que era albañil. Yo lo acompañaba y hacía de peón los fines de semana, porque en la semana iba a la escuela. A mí me gustaba acompañarlo, y ahí fue donde también nació mi gusto por la radio. Yo dije `algún día tengo que hacer eso´, porque en las obras en construcción se escucha mucho la radio y a mí realmente me atrapaba escucharla”, destacó.

“Después del trabajo mi viejo a veces pasaba por la casa de `Doña Dominga´ o por lo del gaucho `Don Benino´, que cuando te veía arrastraba la letra `R´ porque te mandaba un `cómo andás herrrrrmano´ bien largo. Todas las imitaciones que de ellos hacía mi viejo, hoy las aplico a mis personajes y a la gente les gusta, porque es algo bien típico del humor del interior, que es un humor muy especial, porque hay que ser picaresco pero sin zarparse mucho. Y esa vuelta de humor la encontré en los personajes mismos, que en su mayoría son de la vida real, porque `Doña Dominga´, por ejemplo, era una persona mayor de General La Madrid, que ya falleció, y siempre lo llamaba a mi papá para que le haga trabajos. Al gaucho `Don Benino´ no lo conocí personalmente pero sí a través de las historias que me contaba mi viejo, por eso cuando tuve que componer a un gaucho hice al gaucho que mi papá me contaba, de ahí que ahora que pude actuar en el Teatro Municipal le dediqué el show a mi viejo”.

Escuchar la palabra “teatro” hizo que no pudiésemos resistir más la tentación de entrar en su noche mágica, así que le pedimos que nos cuente cómo fue esa experiencia: “Para mí fue lo más lindo de la vida ver ese teatro lleno y saber que mis viejos estaban ahí. Yo hago el espectáculo con la mismas ganas y actitud así hubiese 10, 20 ó 30 personas, pero ver a toda esa gente emocionaba, ya que incluso parecían que eran más porque todos la pasaron muy bien y la risa se contagiaba. Ese día todo lo que sucedió fue como un combo perfecto, y la noche en el teatro para mí fue tan increíble que cuando me preguntaban cómo te sentiste no encontraba palabras que me sirvieran para describirlo, y eso que cuando escribo soy de usar muchas metáforas o comparaciones, pero realmente no encontraba las palabras que pudiesen describir mi sentir. Por eso hoy te digo que sentí una sensación como la que cuentan los que se mueren y dicen que van a un túnel y de repente todo empieza a sentirse bien, porque no sienten ni frío ni calor ni dolor y es todo como algo muy hermoso. Así fue como lo experimenté, porque ni siquiera me daba cuenta si el tiempo corría. Yo salí al escenario y todo fluyó, porque además yo me reí con la gente”.

Entre el público había alguien muy especial, que la daba a esa noche soñada un broche de oro: “Cuando lo ví a mi viejo en el teatro sentí una emoción tremenda, porque él tiene una enfermedad terminal, que se llama ELA y te va atrofiando todos los músculos del cuerpo. Es una enfermedad que se popularizó gracias a la campaña en la que los famosos se tiraban agua helada en la cabeza. Mi viejo vino como pudo y para mí fue increíble verlo con sus 74 años, sentado ahí, aunque yo sabía que aunque fuese a la rastra él estaría. De mi viejo siento que heredé toda su hermosa locura, toda su impronta para hacer imitaciones, porque cuando él imita yo me mato de la risa. Sé que a él le hubiese gustado subirse a un escenario, pero en su época no se daban esas posibilidades. Mi papá fue un hombre que siempre hizo deportes y andaba en bicicleta, y por su salud hasta hace unos años era la envidia de todos, y de repente le agarró esa enfermedad que hace que uno se pregunte por qué le paso esto si no se lo merecía, y frente a eso no hay respuesta más allá del hecho de que son cosas de la vida. La satisfacción mía era que mi viejo me viera ahí, que yo había llegado a un teatro que estaba colmado de gente”, subrayó.

Por más que ahora Rauly se siente extremadamente contento, llevar al Teatro Municipal su obra “Mi vida es una risa”, no fue sencillo: “Me sentí mal el día antes al show, porque estaba muy cansado. De hecho la noche anterior estuve ensayando con la Josefa Casán, a quien se me ocurrió incorporar en un sketch que resultó buenísimo. Pero en ese ensayo que hicimos en su peluquería, cuando la Josefa me tiró un chiste y yo no reaccioné porque tenía la mente en blanco, ella me dijo `Rauly estás cansado, ándate a pegar un baño y descansá´. Y tenía razón, porque yo había estado todo el día anterior hasta las 10 de la noche pegando los carteles para promocionar el show. Así que fui, me bañé y descansé, y al otro día ni bien me levanté me dije: `Hoy es un día para disfrutarlo, no te enloquezcas Rauly, vos toda la vida quisiste hacer esto y hoy se da, así que disfrutalo´, y ese día salió todo perfecto”.

“En una declaración que hice para El Popular dije que sentía que mi show en el teatro sería un antes y un después en mi carrera, y realmente siento que fue así. Y no lo digo sólo por el reconocimiento de mi carrera sino porque a mí me sirvió para darme cuenta de lo que soy capaz de hacer y de lo que puedo transmitirle a la gente”, dijo Rauly. Y luego agregó: “Este fue mi primer gran show. Mi hermana puso en facebook `Olavarría dijo sí´ y es cierto, porque la verdad que fue increíble lo que pasó en el teatro. Un tío mío de La Madrid siempre me dice: `Ojo Rauly que vos estás en Olavarría pero estás a préstamos, vos sos de acá´, y yo no reniego de mi pueblo, al contrario, así no venga ni uno de La Madrid a verme, aunque sé que algún día voy a ganar la pulseada y me los voy a meter a todos en el bolsillo. A mí me llenó de satisfacción que casi toda mi familia vino, y eso para mí es como si hubiese venido al show el 80 por ciento de La Madrid”.

Rauly no quería que esa noche en el Teatro Municipal se terminara nunca, pero eso buscó disfrutarla hasta el último segundo: “Cuando terminó el show y se bajó el telón, yo estaba tan feliz que salí a despedir a la gente cuando se iban del teatro, porque yo la quería saludar. Y los vi a todos tan contentos que me di cuenta que lo que genera el humor está buenísimo. Desde el momento en que comenzó el show hasta el final con esos abrazos, para mí lo que viví fue mágico. Fue la noche más linda de mi vida”.

“Cuando salí del teatro la gente me abrazaba y todos se reían y estaban muy contentos. La cara de la gente transmitía alegría. Yo he visto a la gente salir de otros shows, por eso sé cómo generalmente salen, pero en este veía que la cara de la gente transmitía que se habían cagado de risa durante una hora y media. Incluso muchos me dijeron `nos quedamos con ganas de ver más´, y esa es la sensación que se tiene que llevar la gente cuando va a un espectáculo, que es la misma que yo sentí arriba del escenario porque el tiempo se pasó volando de tan bien que la pasamos, porque todos, y me incluyo, nos matamos de risa y nos fuimos contentos”, destacó.

“Al finalizar el show intenté hablar con mi papá -recordó- pero no podía porque estaba muy emocionado y no lo quise joder mucho, pero nos dimos dos abrazos eternos, que no me los voy a olvidar nunca más. Además él movía la cabecita como diciendo `la rompiste loco´. Mi mamá Susana también fue al show, pero los dos estaban sin palabras de lo feliz que se sentían”.

“Ahora cuando veo las grabaciones de mis actuaciones me río mucho de mí mismo -expresó-. Hay gente a la que no le gusta verse, pero a mí me encanta porque el Rauly me hace cagar de risa, y reírte de vos mismo está buenísimo, porque es una excelente terapia. Yo me río porque sé todo lo que pasó en ese momento, además la gente que trabajó conmigo la verdad que se re portaron, como el caso de Mika Mondello, que viene del palo de la cumbia e hizo de actriz como si lo hubiésemos ensayado, cuando en verdad fuimos ahí a tirarnos sin red. A  mí no me gusta ensayar mucho, me gusta hacerlo casi directamente ahí arriba para no perder espontaneidad”.

Generalmente se dice que los humoristas arriba del escenario parecen ser personas muy felices, pero en sus vidas cotidianas son más bien tristes. “En mi caso eso no se da, por eso a mi espectáculo lo llamé `Mi vida es una risa´, y la gente que cotidianamente está alrededor mío se caga de risa conmigo, de hecho siempre mis amigos dicen `vamos a llevar al Rauly que nos vamos a matar de risa´. Ojalá la vida de todos sea una risa también, porque demasiadas cosas malas hay en la vida. Yo en realidad soy más bien tímido. Quizá cuando voy a alguna reunión alguno pensará que me la creo o que estoy agrandado porque no voy y saludo, pero en verdad soy muy tímido. Si no me decís `Rauly veni y sentate´ es como que voy pidiendo permiso”.

Cuando mira hacia atrás, Rauly sabe que por más que aún es joven (tiene 43 años), ya lleva un largo camino recorrido siguiendo su sentir. “Esto de cantar y hacer humor lo hacía de manera amateur, pero luego reconocí que de eso podía hacer mi modo de vida y comencé a moverme de un modo diferente, porque al principio me acuerdo que a donde iba a tocar luego me quedaba a bailar con la cumpleañera porque me gustaba divertirme, y esas cosas las fui modificando en la medida en que me hice consciente de que tenía que empezar a moverme con profesionalismo. Eso me llevó a ir mejorando cada día y a sumar nuevas herramientas artísticas”.

Tomar conciencia de que ya era tiempo de moverse de un modo diferente requirió pasar por las experiencias aleccionadoras que brindan las vivencias. “Siempre que veía algún anuncio en donde decía que la gente se podía presentar yo me mandaba a los casting. Fui para Much Music, Operación Triunfo, para Gran Hermano y también fui al casting del Comic 2002, cuando Tinelli empezó con los humoristas. Eso lo recuerdo muy bien porque cuando estaba en parque Sarmiento esperando me puse a hacer una canción de Antonio Ríos, pero cantada como si fuese por diferentes animales, y a los camarógrafos eso les llamó la atención y me filmaron, aunque luego a la hora del casting hice otra cosa porque yo era medio de mandarme sin red, ya que no era de tener rutinas armadas. Cuando al otro día llegué a Olavarría un amigo me dijo: `Quedaste bolas, porque ya te pasaron en el avance que hizo Tinelli´, pero nunca me llamaron. Y ahí me di cuenta de que no tenía que depender de un golpe de suerte, sino ponerme a laburar, porque al principio me verían sólo 10, luego 100 y así iría creciendo, pero yo sentí que tenía que salir a mostrar lo que hago. De esa manera fue como aprendí de las cosas en las que había fracasado y luego conocí a `El Gran Jorge´, y comencé a dedicarme al humor, creando rutinas más elaboradas y haciendo todo de manera más profesional”.

Entre las decisiones que tomó, Rauly optó porque su humor sea bien sano, con algunas pinceladas picarescas, de manera que lo pueda disfrutar toda la familia, y en eso también influyó `El Gran Jorge´, a quien Rauly por amistad llama “Tato”: “ Para mí Tato es un gran inspirador y un hermano de los escenarios, de hecho le delegué toda la parte de dirigir el show en el Teatro Municipal porque necesitaba que alguien me marcara las cosas y me viera para saber qué ajustes había que realizar, porque se necesita de alguien que sea tu espejo y te diga `no, eso sacalo´ o `dale, metele ritmo´, y él se cargó esa mochila también. Así que le agradezco mucho, porque además él es un gran maestro, del cual valoro su gran profesionalismo. Yo en realidad no me estaba dedicando a esto que hago ahora, porque estaba más bien incursionando en el periodismo, ya que en su momento estuve estudiando Comunicación Social, y flashé con toda la vida de `El Gran Jorge´ cuando le fui a hacer una nota, y ahí me di cuenta que yo también quería hacer eso; él y Flavia Salto, con quien luego hice los talleres de clown, me brindaron un montón de herramientas y me inspiraron para que me dedique a hacer lo que hago con profesionalismo”.

“En su momento Tato vio algunas cosas mías que le gustó y me dijo de hacer algo juntos, así que hicimos El Mesteke, un show en donde dos humoristas arrancan de la nada y de repente la fama los envuelve y cuando se quieren acordar están en Cosquín y les pasa de todo. Es una obrita que cada dos por tres la sacamos a las pistas. Así fue como `El Gran Jorge´ y Flavia me empezaron a meter en pequeños varietés que hacían, y empecé a actuar y a tener éxito. Con ellos fui aprendiendo un montón de cosas, ya que, por ejemplo, una vez me aparecí con la camisa con la que hacía las imitaciones de Calamaro, y Tato me dijo: `¿Qué hacés con esa camisa roja, esa no es la de Calamaro?´, y cuando le respondí que sí, me dijo que no me la tenía que poner porque eso formaba parte de mi vestuario. Hasta ese instante, para mí eso era un detalle menor, sin embargo gracias a él y a Flavia comprendí que en la vida del artista cada personaje tiene que tener su propio vestuario”, explicó.

“Por eso ahora cuando en mi casa me agarran las alpargatas del gaucho `Don Benino´ o los anteojos de Calamaro los reto, porque cada cosa tiene que estar bien guardada y en su lugar, porque en cualquier momento te pueden llamar para un show y uno tiene que tener listo y en condiciones todos los elementos que corresponden a cada personaje. Así que yo les agradezco muchísimo por todo lo que me enseñaron. Y cuando cada tanto ellos amagan con irse de Olavarría, les digo que se queden porque acá hay muchísima gente, entre la que me incluyo, que los necesitan por todo lo que ellos aportan. Vos necesitás de alguien que te diga `abrí los ojos´ como lo hizo Flavia, porque cuando yo salía a actuar con el gaucho `Don Benino´ tenía los ojos entrecerrados, y modificar eso me permitió incluso disfrutar de la cara de la gente. Y como eso miles de cosas, ya que cuando improvisé con el personaje de `Doña Dominga´ y jugaba con un plumero la gente se reía, y ella me marcó que cuando pase una cosa así hay que seguir con ese recurso y llevarlo hasta bien arriba, porque mientras la gente se siga riendo a ese recurso hay que explotarlo al máximo”, destacó.

Al verlo tan seguro a la hora de hablar, quisimos que Rauly también nos compartiera algunos de sus secretos para lucir tan feliz siendo artista. “Uno primero se tiene que creer que lo que hace es medianamente bueno y sirve, porque si no te lo crees vos cómo vas a hacer para movilizar a la gente. Pero a la vez el artista tiene que estar con los pies en la tierra y no dejar que el ego le gane la pulseada, porque si no sumás 10, pero restás 8”.

“En mi caso siento que hacer humor es una manera de hacer el bien -enfatizó-, por eso con lo que hago le estoy haciendo bien a la gente. Mi intención es llevar esta alegría que yo propongo a las masas. Al teatro fueron unas 400 personas, y esa gente se sintió feliz, y yo quiero hacer que más y más gente se sienta feliz con lo que hago”.

Entre los secretos que lo inspiran a no bajar los brazos, hay una frase que le quedó marcada a fuego. “Un amigo me dijo una vuelta `el éxito es ser feliz con tu profesión´ y eso yo no me lo olvidé más, porque yo pensé que el éxito era ser famoso, y el éxito no es la fama. El éxito es ser feliz con la profesión de uno, seas maestro o lo que seas. Mucha gente en su momento me dijo `cuándo vas a sentar cabeza Rauly, entrá a trabajar en una fábrica, porque así te vas a cagar de hambre´, pero gracias a Dios mi familia siempre apoyó mis locuras, y eso lo valoro muchísimo porque sé que a veces es difícil para los padres que te salga un hijo humorista o artista, porque uno no tiene una seguridad económica garantizada. Pero todo eso que a veces te falta, bien lo suple la felicidad de saber que estás haciendo lo que realmente te gusta. De ahí que no importa si tu viejo quiere que seas abogado, que sea él abogado si tanto lo quiere. Vos dale para adelante con lo que más querés, que en algún momento te va a llegar el reconocimiento, vas a estar en la buena y te vas a sentir bien. Y mientras vas patinando te tenés que acordar que el éxito es ser feliz con tu profesión”

Como es un fiel amante de la risa, cuando siente que su tono suena serio sale con alguna humorada de sus personajes, cuyas voces enseguida dibujan una sonrisa hasta en rostro de una estatua. Actualmente Rauly trabaja de 9 a 12 con el Corcho Saldaín, en el programa “Ok”, por Radio Sapiens, en la FM Sapiens 102.7, y en su casa hace “El Estallido”, de 16 a 19 horas (que puede escucharse por internet www.elpalco.com.ar). Y es en esos espacios donde sus personajes más afloran: “Cuando entro en el personaje me siento espectacular. A veces me pasa, incluso estando en la radio, que cuando hago de `Doña Dominga´ y el Corcho me ha querido sacar del personaje para que responda como Rauly, yo sigo como la vieja y le corto la cara, porque la vieja es así. Es un ama de casa que no tiene filtro, así que larga lo que le venga a la boca y puede hablar de cualquier cosa”, sostuvo Rauly, y al toque nos hizo una mini improvisación, en donde `Doña Dominga´ se preguntaba qué era de la vida del intendente Galli, y luego decía que El Papa Francisco de había tomado un fernet.

Así, en medio de bromas y risas, seguir hablando. “Varios son los personajes que compuse. Ya te mencioné a `Doña Dominga´y a `Don Benino, también están Mikel y George, que son dos extraterrestes que llegan a La Madrid, que tiene voces tipo de dibujitos animados y pueden decir cualquier cosa disparatada al ver lo que hacemos los humanos. Hay personajes como `El Fierro´, que es un mecánico; `El Manteca´, que es el wachiturro que lava vidrios en Pringles y Colón; también está la “Cacharrito”; la chilena `Cachorrita´, que de día es Cacho y de noche es Rita; está el cubano `Pirulo´, que está inspirado en Miguelito, que falleció y a quien quiero mucho, al punto de que para hacer ese personaje uso algunas ropitas que fueron de él. Muchos de los personajes me aparecen así de golpe, en el momento. Como en el caso de `Tarula´, que es una rubia tarada y que a la gente le encanta”.

“Un día estaba en la radio y de golpe digo al aire `¡Hola Corchiii!´. Y el Corcho Saldaín dijo: `¿Usted quién es, cómo se llama? Y Ahí nomás me salió `Tarula´, que fue un término que escuché una vez que fuimos con mi amigo Gastón a Neuquén, a visitar a su familia y cuando su mamá le dijo `fijate que no puedo poner lo que quiero con el control´, él me dijo: `Esta es media tarula´ y eso me quedó, así que después lo llamé a mi amigo para avisarle que a la gente le encantaba el personaje de Tarula”, comentó.

“Esos personajes que te mencioné son lo que la gente pudo disfrutar en el teatro -indicó-. En el show también hago un recitado muy bonito de Adrián Cristobal, que es uno de esos chabones que deciden ser carpinteros u otras cosas, pero a la vez tienen esa faceta artística que es componer, así que siempre le pido prestado el recitado de los extraterrestres para que lo haga el gaucho `Don Benino´. Además hago un popurrí de imitaciones, entre la que está un compacto de enganchaditos con las canciones de Enrique Iglesias, Eros Ramazotti, Sergio Dalma, Sabina, Gustavo Cerati y Sandro, entre otros. Imitarlos me sale de manera natural porque en el campo me crié haciendo imitaciones. A mí me encanta hacer de todo, porque soy animador, conductor, me gusta cantar, bailar, puedo entrevistar, me gusta hacer humor. Hago de todo. De hecho cuando `El Gran Jorge´ me presenta dice: `Con ustedes, La Bestia Zárate´ porque dice `te anuncio así porque vos sos una bestia, no podés hacer todo eso´. Me gusta que la gente vea que uno puede bailar, que puede hacer humor, que puede tocar la guitarra, que puede cantar, y todo eso está bueno porque son diferentes herramientas que te permiten crear y enriquecerte como artista”.

Mientras charlábamos, Mariela nos cebaba ricos mates. Rauly la miró y dijo: “Para mí lo fundamental es la familia y la gente que está al lado de uno, porque son quienes te bancan todos los días. El éxito ya lo tengo porque soy feliz con lo que hago, pero sí me gustaría tener un reconocimiento masivo para llevarle toda mi alegría a la gente. De hecho recuerdo que en el año 2014, en un aniversario de La Madrid, presenté frente a 20.000 personas a Abel Pintos y esa es la misma cantidad de gente que espero ver algún día cuando yo sea un humorista consagrado. Todo se puede en la vida, si uno le pone ganas y le mete para adelante”.

Esas ganas de llegar a más gente hizo que le preguntásemos si tenía algo en mente para lograrlo: “Cada uno tiene que tener su propio plan, porque nadie logra una meta si no tiene un plan. Mi plan es ser famoso. A mí me pasó que cuando vine a estudiar a Olavarría los chicos me preguntaban que quería ser, y cuando yo les respondía que quería ser famoso se me reían, y yo los entiendo. Incluso algunos decían `el Rauly está loco´, pero yo les decía la verdad, porque la verdad te hace libre. Yo quería ser famoso. Quiero que la gente me conozca, porque a mí me gusta divertir, alegrar y quiero que así como yo mismo disfruto de lo que hago más gente también pueda pasarla bien, disfrutar y ser feliz.”.

“Tampoco soy Jesucristo -remarcó-, así que no te voy a negar que el combo adicional que viene con la fama no me gusta, porque yo quiero estar bien económicamente para poder irme de viaje con mi familia, y si le puedo solucionar en algo a mi viejo su enfermedad lo llevaría a donde fuese para que lo curen. Bienvenida sería toda esa parte que llega con el dinero que aporta la fama, sin embargo, en el fondo de toda esa cuestión, lo mejor para mí sería la satisfacción de poder llegar a miles y miles de personas y darle al pueblo la alegría que necesita. Yo quiero compartir esa misma alegría que siento al subir al escenario o a la mañana cuando hago radio, porque cuando la  gente me dice: `Loco, tengo un laburo de mierda pero cuando te escucho a vos me cago de risa´, eso es invalorable para mí”.

“Hacer humor es una manera de hacer el bien -recalcó-, y si un médico en vez de curar a 10 puede curar a 1.000, yo le digo dale, vamos para adelante, por eso yo quiero compartir mi alegría con toda la gente, porque hago un humor muy sano. Mi humor es el interior, y hoy por hoy es muy buscado, ya que a la gente le gusta la picardía sin tanta mala palabra”.

“Yo disfruto de cada show independientemente de la gente que asista. Ahora veré de llevar esta obra `Mi vida es una risa´ a La Madrid, Chillar, Azul y a donde sea que se pueda, porque el show ya está armado, la gente está embalada y queremos que más gente la vea y la disfrute, porque yo siento que tengo la misión de llegar a mucha gente para hacer el bien a través del humor. Siento también que vine a la vida a traerle alegría a la gente, y sé que aunque llegue a ser muy famoso seguiré siendo el mismo de ahora, sólo que con más herramientas y producción”, manifestó. Y dándole un toque de humor a su frase, también dijo: “Ahora ironizo con que esa noche del Teatro Municipal fue un antes y un después en mi vida, por eso cuando a la mañana llego a la radio y me dicen que haga mate, les digo: `Hubo un antes y un después, ahora hacé mate vos´ ”.

“Si adelantamos la película de tu vida y llegamos al final, ¿cómo te gustaría que te recuerden?”, le preguntamos a Rauly: “Como un tipo que hizo el bien haciendo reír a la gente y dándole algunos momentos de alegría. Porque si hay algo que yo quiero es que eso mismo que yo siento arriba del escenario, que es como que el tiempo se detiene y está todo bien, eso mismo quiero que sienta la gente que me está mirando, porque es también lo que siento yo cuando voy a ver a un artista que me quema la cabeza y vengo así como enamorado o flasheado”.

“A veces es difícil llevar adelante la vida de artista, porque cuando sos del interior y decís que sos artista se te cagan de risa -indicó-. Yo voy remándola día a día, por eso les agradezco mucho a la familia y a toda la gente que está conmigo, porque son mi sostén y los que me ayudan a seguir recorriendo este camino que emprendí y en el que no hay vuelta atrás. Eso lo tengo re claro, porque me pase lo que me pase, voy a seguir adelante con mi sueño de hacer reír y brindar todo lo que tengo para dar alegría a muchísima gente. Así que de ahora en más, el destino dirá con qué gente me voy a encontrar y qué nuevas puertas se abrirán, ya que en este momento siento que hay algo en mí como que me empuja a ir por más. Tengo en  claro que los aplausos no me tienen que marear y que tengo que seguir adelante con lo mío, porque siento que es lo que a la gente le gusta y a mí también. Y eso para mí es felicidad”.

Escuchar esas palabras dichas de una manera tan sentidas, hizo que ya no le preguntáramos nada más. Ya teníamos bien en claro qué clase de persona era Rauly y por qué en el teatro la gente lo aplaudió a rabiar. Le dimos tiempo a que tomara algunos de sus disfraces, le hicimos unas fotos divertidas y nos fuimos a escribir, porque de algún modo te queríamos compartir cómo fue ese 17 de junio que para muchos olavarrienses tal vez simplemente haya sido un día más, sin embargo para Rauly fue su día más encantador, mágico y reluciente.

Rauly Zárate es de los artistas a los que hay aplaudir de pie no sólo por su manera apasionada, creativa y talentosa de trabajar, sino por lo que como persona es capaz de inspirar, porque con su ejemplo de vida anima a que cada uno siga su corazón y trabaje en lo que verdad siente. Por donde te lo cruces seguramente lo verás haciendo reír, porque él sabe que el humor es una hermosa y poderosa manera de hacerle el bien a la gente.

(Fotos: Tomás Pagano +  facebook de Rauly Zárate)

Un plus: Acá te dejamos tres minutos de la charla con Rauly en donde habla como “Doña Dominga” y explica cómo nació el personaje de “Tarula” : )

 

A Rauly también le gusta componer y cantar: “Ahora estoy componiendo canciones otra vez, ya que era algo que había dejado dormido. En su momento me inspiré en Charly, en Spinetta y compuse cinco o seis canciones que mis amigos conocen. De hecho mi amigo Luisito Palavecino siempre me dice `esas canciones son diamantes sin pulir, las tenemos que tocar Rauly´, pero por ahora sólo las canto cuando alguien tiene ganas de escucharlas”. Acá te dejamos su canción titulada “Sin ti”, para que la disfrutes : )

 

Acá podés ver al Rauly interpretando a uno de sus queridos personajes, el limpia vidrios apodado “El Manteca” : )

 

Y en este video podés verlo haciendo de “El Fierro” : )

 

Rauly Zárate. (Fotos: Tomás Pagano)

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