“HydroVida”, la revolución verde

De izquierda a derecha, Matías Alsina, Daniel Román y Agustín Pascua. (Fotos: Tomás Pagano)

Ayudar a que otros puedan avanzar y progresar es una hermosa y sabia forma de sumar para consolidar un mundo más solidario y humano, por eso hoy te queremos presentar a un olavarriense por adopción que, con pasión, constancia y mucho esfuerzo, busca materializar su anhelo de fabricar, a escala industrial, un hidrogel que nutre de agua a los cultivos, le devuelve la fertilidad al suelo y también puede aplicarse para una infinidad de productos. Su invento se llama “HydroVida”, es eco-amigable y está llamado a generar una verdadera “revolución verde” de la que muy pronto todos comenzarán a hablar en la medida en que más gente se sume y colabore con su proyecto, por eso Está Bueno que conozcas al impulsor de esta iniciativa que afirma que “al futuro no se lo puede predecir, pero sí se lo puede construir” respetando al medio ambiente.

Daniel Román, tiene 53 años y es nacido en Entre Ríos, sin embargo lleva 35 años radicado en Olavarría, ciudad de la que confiesa “estar enamorado”. Es una persona a la que siempre le gusta realizar nuevos emprendimientos. Sabe que incluso “fracasando también se aprende, porque todo enseña”, y también tiene en claro que para “lograr lo que se quiere en la vida uno tiene que aprender a ser constante y nunca bajar los brazos a pesar de la adversidad”.

Nos enteramos de su historia por medio de Agustín Pascua y Matías Alsina, líderes de “Más Coworking”, quienes vía telefónica nos dijeron: “Queremos que vengan a conocer a una persona a la que está bueno ayudar, porque inventó un producto que es súper interesante y además beneficia al medio ambiente”. También nos adelantaron que era la primera vez que desde Olavarría se subía un proyecto a una plataforma de financiamiento colectivo, y que por eso también querían contarnos en qué consiste el “crowdfunding” (ver recuadro aparte), de manera que más olavarrienses se enteren de que “aunque no puedan acceder a créditos o sistemas de financiamiento tradicionales, sus ideas o proyectos pueden darse a conocer, de manera gratuita, en toda Latinoamérica”. La propuesta nos resultó más que interesante, así que fuimos hasta “Más Coworking”, situado en Pringles 2255, para charlar.

Ni bien nos presentaron a Daniel Román y supimos que el producto que había inventado consiste en un cápsula de hidrogel biodegradable (con forma de bolita) que vuelve fértil la tierra más árida, aumenta la producción de los cultivos, soluciona el problema del riego de manera más económica, aporta nutrientes al suelo, es eco-amigable y ayuda a mantener la humedad de la tierra, enseguida quisimos saber cómo se le había ocurrido la idea de fabricarlo: “Hace 6 años, estando en uno de esos negocios de `Todo por 2 pesos´, al ver las bolitas de colores que se ponían en el agua y se hinchaban me pregunté, `¿cómo podía hacer para meter esas bolitas en la tierra, para brindarle a las semillas agua y al mismo tiempo nutrientes, de manera que el rendimiento de los cultivos mejore y no los afecte la escasez de lluvia?´ Esa inquietud fue la que me motivó a querer a averiguar cómo se fabricaban esas bolitas”, explicó Daniel.

“Recuerdo que en mis primeras averiguaciones me dijeron que era imposible de saber cómo se fabricaban, y que eso era algo similar a querer saber cómo era la receta para fabricar la Coca-Cola. Pero como soy de los que no se da fácilmente por vencido, me dirigí a Buenos Aires hasta el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, y desde allí me direccionaron hacia dos científicos, uno de Córdoba y el otro de Bahía Blanca, que ya habían trabajado en esa área, dado que ese tipo de gel que se empleaba en las bolitas se utilizaba para las lentes de contacto. En ese momento, el proyecto no prosperó porque no contaba con el dinero que me pedían los laboratorios para trabajar sobre lo que yo quería desarrollar. Todo quedó en compás de espera hasta que hace dos años, en el diario El Popular, vi una nota que le habían hecho a una científica de Mar del Plata, llamada Jimena González, que había hecho un trabajo relacionado con hidrogeles compuestos para aplicaciones biomédicas, y volví a retomar la idea porque ahí ya contaba con algunos ahorros personales”, comentó.

“Como soy constante y no me rindo fácil -destacó-, me contacté con Jimena González, que es doctora en Ciencia de Materiales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, para que ella me ayudara con el desarrollo del producto que quería inventar. Una vez que el producto estuvo desarrollado hice varias pruebas en el INTA hasta que los resultados del laboratorio determinaron que el producto funcionaba. Ahora me queda el siguiente paso que es fabricarlo a una escala industrial para llevarlo al campo, pero por ahora no cuento con el dinero para montar una fábrica, de ahí que busco difundir el proyecto para que aquel que sienta colaborar pueda sumarse”.

“¿Si tuvieses que describir el producto que inventaste con en palabras simples, cómo lo harías?, le preguntamos: “Básicamente se trata de un producto ciento por ciento argentino que consiste en bolitas de hidrogel, similares a las bolitas de colores que se venden en los negocios que antiguamente se conocían por `Todos por 2 pesos´. En principio las bolitas están diseñadas para contener el agua de lluvia o riego y aportar humedad, pero también se les puede incorporar los nutrientes o fertilizantes que cada uno necesite. Lo que básicamente cambia con mi invento es la materia prima con la que se fabrican, porque las que se venden en esos negocios que te mencioné se hacen con componentes derivados del petróleo y contaminan. En cambio lo que encapsula las bolitas que creé está desarrollado sobre la base de algas marinas, conocidas como algas pardas, que es un elemento natural que crece en el sur de nuestro país y además aporta muchas nutrientes”.

“Desde el punto de vista de lo que tiene que ver con los laboratorios, el producto ya ha sido aprobado y funciona de manera exitosa -expresó-, ahora tenemos que hacer la experiencia de campo. Y si bien mucho depende de las condiciones del clima en el que se lo quiera utilizar, la duración del hidrogel se puede pautar de acuerdo con las necesidades que se tengan. Variando su tamaño, se puede fabricar de manera que la vida útil del hidrogel oscile entre los seis meses y el año, tras lo cual el producto se degrada aportándole al suelo la base de algas más las nutrientes que cada productor haya querido incorporarle de manera voluntaria”.

Con respecto a las “algas pardas”, Daniel también enfatizó que “además de poder utilizarse como materia primara para fabricar las cápsulas de hidrogel, las algas pardas también sirven como espesante de pinturas, como espesante de helados, para la industria cosmética, alimentos, etc. Hoy ese procesamiento no se está haciendo en nuestro país, por lo tanto esa materia prima se importa y el industrial debe pagarla a valor dólar”.

Al observar que nos quedamos en silencio queriendo escuchar más, Daniel dijo que “lo mejor que tienen las bolitas de hidrogel es que se pueden utilizar en el campo, y sobre todo en las zonas áridas, con la misma maquinaria del parque nacional que ya está en funcionamiento. Argentina es uno de los países que mejor desarrolló la siembra directa, por eso también está bueno destacar, aprovechando que los productores argentinos son emprendedores por excelencia, que el hidrogel se puede sembrar junto con las semillas, quedando así nuestro producto a la altura de las raíces de la plantas, de manera que los cultivos puedan absorber tanto el agua como los fertilizantes o los nutrientes que previamente se le quieran incorporar a las cápsulas de HydroVida. De esa manera, las raíces se podrían desarrollar con mayor facilidad y eso beneficiaría a toda la planta. Se trata de un desarrollo innovador respecto a las técnicas existentes de riego, a un costo mucho menor, con cero impacto ambiental. Además, el hecho de que contiene la humedad de la lluvia por más tiempo, impidiendo que percole o se evapore, aumentaría el rendimiento de la producción de los cultivos”.

“La idea es no empetrolar ni contaminar el campo, sino brindarle un producto bien natural que, además de ayudar a los cultivos, no perjudica en lo más mínimo al medio ambiente -subrayó-. En principio ese sería el objetivo básico de este proyecto, de todos modos, dadas las características principales del producto que vamos a fabricar, que es ultraabsorvente y al mismo tiempo permite mantener la humedad, el hidrogel también se puede utilizar para cuestiones hidropónicas, para transportar flores cortadas de manera que lleguen bien frescas a lugares más distantes, también se podría utilizar en pañales y para un sinnúmero de otros productos”.

Por más que Daniel se mostraba muy feliz contándonos los beneficios de su invento, sabíamos que nos todas eran rosas, porque una de las partes más difíciles de todo emprendimiento generalmente radica en su financiamiento, y su caso no era la excepción. Por eso nos contó que mientras buscaba la manera de poder hacer realidad su proyecto recordó que había asistido a las charlas denominadas “FuckUp Nights”, en donde varios emprendedores de Olavarría contaron cómo habían comenzado su negocios, por eso decidió acercarse hasta “Más Coworking” (que era quien impulsaba esos encuentros) en busca de asesoramiento, para “ver de qué manera poder seguir avanzando”.

“En Más Coworking lo que hicimos fue ayudarlo a definir el nombre del producto como `HydroVida´, también lo ayudamos a poner en orden su proyecto de negocio, destacando las ventajas y el potencial que tenía su invento, y analizamos qué posibilidades de financiamiento podían surgir. Ahora estamos en tratativas con el IDEB para ver si se consiguen subsidios y por otro lado se nos ocurrió la idea de utilizar lo que se conoce como crowdfunding o plataformas de financiamiento colectivo para dar a conocer la propuesta de Daniel”, dijo Agustín Pascua, quien es es licenciado en Administración y está a cargo, junto con Matías Alsina, del primer espacio de coworking de Olavarría.

Agustín destacó que “éste es el primer proyecto de crowdfunding que se impulsa, desde Olavarría, en `Ideame´, que es la plataforma de crowdfunding más grande de Latinoamérica, y como al proyecto lo levantamos hace poquito estamos en la etapa de darle difusión. A nosotros nos interesa dar conocer esta propuesta porque queremos que la gente de Olavarría sepa que existen estas fuentes de financiamiento alternativas, ya que generalmente pasa que el emprendedor no puede acceder a las formas tradicionales de financiamiento (muchas veces por cuestiones de papeles o por la cantidad de requisitos que se le exigen), por eso esta filosofía en donde la misma gente ayuda a que el emprendedor pueda crecer nos parece súper interesante, porque subir la propuesta de lo que se quiere hacer no tiene costo para el emprendedor”.

“Como nosotros justamente lo que hacemos es ayudar a que los emprendedores puedan tener una mayor visibilidad, y de ese modo puedan conseguir el financiamiento que estén necesitando, nuestro aporte al proyecto de Daniel también consistió en ayudarlo a crear el video difusión del proyecto, junto con las fotos para que la gente vea cómo es su producto”, dijo Matías.

Retomando el tema de las dificultades a la hora de emprender, en otro pasaje de la entrevista Daniel comentó que “no todas las trabas pasan por lo económico”, y en ese sentido expresó: “También hay que ser constante cuando se quiere emprender algo, porque vos podés tener una idea innovadora que sea fantástica, pero para poder desarrollarla no tenés que perder de vista el objetivo que perseguís. Por eso, por más que al principio las cosas no se den, uno no tiene que renunciar. Siempre hay que tener agendado eso que se quiere lograr, porque siempre, en algún momento, las circunstancias cambian y si uno permanece alerta puede reflotar eso que quiere y así llegar a concretarlo. El tema es no abandonarlo. A mí hace casi 6 años que se me ocurrió hacer esto del hidrogel, sin embargo recién hace 2 años puede dar con la científica que me ayudó a desarrollarlo, pero durante todo ese tiempo no abandoné lo que quería hacer y fui dando pasos, y ahora nuevamente, por más que ya está demostrada la viabilidad del producto, tengo que esperar a que los inversores o los benefactores aparezcan”.

Otro aspecto clave para lograr lo que se quiere es aprender a nutrirse del saber de lo demás. “Tengo un ingeniero agrónomo amigo que me fue dando pistas sobre cómo hacer realidad lo que yo quería inventar, otro amigo ingeniero químico me dio pautas sobre por qué lado buscar, otro me dijo que fuese al INTI, en fin, muchos me fueron guiando y yo tuve que ser constante y moverme de un lado para el otro, invirtiendo tiempo, esfuerzo y dinero en lograr lo que me había propuesto. Yo no tengo formación universitaria, pero sí supe nutrirme de aquellos que la tenían, y así fui reuniendo las piezas que eran necesarias para fabricar lo que tenía en mente”, comentó Daniel.

“Actualmente nuestro país tiene serios problemas de desertificación, y eso es algo que con el hidrogel que quiero fabricar se puede solucionar”, subrayó. Y también recordó que “Villa Gesell surgió gracias a que Carlos Idhao Gesell buscó qué plantas podían fijar mejor los médanos y luego las regó hasta que se arraigaron, y hoy vemos en lo que Gesell se transformó, y la verdad es que con este hidrogel esa parte del riego, que demandó esfuerzo y fue clave para el éxito de Gesell, se evitaría, dado que las plantas se fijarían al suelo mucho más rápido. Así que hacer tareas tan valiosas como las de Gesell sería muchísimo más sencillo si se utilizaran las cápsulas “HydroVida”.

Para que los lectores de Está Bueno puedan conocerlo un poco más, le pedimos a Daniel que nos aportara algunos datos personales. “A mí gusta viajar, conocer, disfrutar de los amigos y también emprender, porque así lo que uno impulse no prospere de eso que se hace también se aprende un montón. Yo fui uno de los organizadores del truque cuando en el 2001 la Argentina se caía a pedazos, y en ese momento yo me sentí feliz de poder ayudar, haciendo de nodo, para conectar, entre otros a productores y distribuidores para que pudieran salir adelante mientras que duró la crisis”, dijo Daniel. Y también recalcó que se “siente como un olavarriense más” y está muy orgulloso de que “para el desarrollo de este producto hayan trabajado científicos y técnicos argentinos, porque en nuestro país tenemos la capacidad de generar y producir estas bolitas de hidrogel sin tener que importarlas”.

“Mis amigos me dicen que soy un emprendedor crónico -agregó-, y yo creo que los emprendedores estamos en un momento muy propicio para innovar porque por medio del aporte profesional de `Más Coworking´ hoy se pueden lanzar propuestas sin estar tan atados a las estructuras burocráticas estatales”.

Por último, Daniel dijo que le gusta “tener los pies bien plantados sobre la tierra, pero de todas maneras el potencial que tiene este producto me tiene muy entusiasmado”. Y con mucho entusiasmo expresó: “Yo sé que el futuro no se puede predecir, pero sí se puede construir, y lo que quiero construir para Olavarría es un gran polo de desarrollo de este producto que seguramente será líder en nuestro país. Por eso quiero que quienes sientan que sus productos o lo que estén fabricando se pueda complementar con el hidrogel que inventé no tienen más que ponerse en contacto conmigo o con los chicos de Más Coworking, ya que estoy abierto a charlar cualquier propuesta o iniciativa que pueda surgir, porque está bueno que entre todos podamos nutrirnos de la inteligencia colectiva que implica la interacción y el compartir nuevas ideas”.

Nunca resulta fácil emprender, y menos en época de crisis, por eso hoy sentimos que estaba bueno destacar la historia de este olavarriense por adopción que necesita ayuda para financiar su proyecto. Nosotros confiamos en que lo logrará, porque Daniel Román no está dispuesto a bajar los brazos; además su invento, entre muchos otros beneficios, no daña ni contamina y le devuelve la vida a la tierra, generando una verdadera revolución verde. La gente de “Más Coworking” se solidarizó y colaboró, porque reconoce que es tiempo de ayudar a que otros puedan avanzar y progresar, ya que esa es una hermosa y sabia forma de sumar para construir un mundo más humano y saludable. ¿Quién más se suma y colabora? : )

En este video, Daniel Román y su hijo Eric explican en qué consisteHydroVida

 

Pulsando sobre la imagen se accede al proyecto “HydroVida” en la plataforma Ideame.

Estás imágenes permiten conocer cómo son las bolitas biodegradables de hidrogel que inventó Daniel, las cuales, además de tener la capacidad de retener el agua multiplicando su tamaño, también pueden ser utilizadas como portadoras de nutrientes. 

(Fotos: “Más Coworking“)

Para quienes nunca vieron cómo son las bolitas hechas a base de petróleo, a las que Daniel hizo mención en la nota al referirse a qué lo inspiró a crear su producto, acá les dejamos este video : )

 

Clickeando sobre la imagen se accede al sitio en internet del grupo consultor “Más Coworking”.

De izquierda a derecha, Matías Alsina, Daniel Román y Agustín Pascua. (Fotos: Tomás Pagano)

Artículos relacionados

3 comentarios

  1. Oscar E. Lucini

    Hola gente… escucho la palabra “emprendedurismo” y me atrae… si necesitan una mano acá estamos.

  2. Nacho

    Me encantó la idea Daniel! Se podría utilizar también para mantener la humedad en macetas para cuando uno se va de viaje.

  3. Carlos A. Pérez

    Daniel: mis sinceras felicitaciones por algo que te dicho muchas veces, la predisposición y garra para llevar adelante nuevos proyectos. Que se coronen con éxitos. Abrazo grande.

Tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados con *

*