La artista que dio vida a la loba

Virginia Herbón hizo realidad el sueño de los tanos al crear con su particular impronta la réplica de la Loba Capitolina. Esta obra, que en el 2007 lucía junto a la entrada del Museo Dámaso Arce, fue sacada de la escena pública hace un año. Ahora su creadora la restaura para que pronto luzca nuevamente con todo su esplendor. Te invitamos a conocer a esta sensible y talentosa artista plástica olavarriense que dio vida a la loba mientras finalizaba un profundo ciclo de transformación personal, que le permitió conectar con sus raíces y volver a sintonizar con lo que realmente ama, hacer esculturas.

Fuimos hasta “La Jirafléutica” el espacio que Virginia creó, con mucho amor y dedicación, en la calle Grimaldi 3305, para que chicos y grandes cuenten con un lugar en donde se revaloriza el mundo imaginario y las fantasías tienen vía libre mediante un taller de arte y expresión plástica que potencia los sentidos. Al llegar coincidimos con la visita de su amiga Andrea Fernández, a quien hace poco también le hicimos una nota para que más personas conozcan “Del otro lado del Arbol“.

Con una gran sonrisa y mucha amabilidad, Virginia nos invitó a pasar y mientras fuimos compartiendo ricos mates, cebados por Andrea, nos fue contando todo lo que implicó el trabajo que desarrolló durante 14 meses para poder crear la obra que le permitió reencontrarse con la escultura y así reavivar a la artistas que hasta ese entonces había quedado relegada por cuestiones familiares y su trabajo como docente.

Con voz pausada y serena, Virginia comenzó explicándonos que “la realización de esta obra coincidió con mucho de mi despertar en lo personal, en donde yo me reencuentro con la escultora, con la artista, también me reencuentro con mis deseos, con lo que realmente quería hacer. La loba también fue la culminación de un proceso de enfermedad que me llevó un año de recuperación. Cuando sané apareció la loba como propuesta y para mí significó el apoyo de un montón de gente hermosa, que aparecía en mi vida por primera vez, más la gente que estuvo al lado mío toda la vida”.

La imagen alegórica de la fundación de Roma le fue encargada por la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos en febrero del 2006. “Juan Mazza y Américo Formoli vinieron a charlar a casa porque querían materializar el sueño de quienes en 1968 habían querido traer, desde Italia, una copia en bronce de la Loba Capitolina original. Tengo entendido que esa réplica llegó hasta Argentina, pero nunca la recibieron porque quedó en la aduana. Ellos vinieron con mucha carga emotiva y grandes expectativas, así que eso a mí me generó una gran responsabilidad”.

“Para hacer el trabajo me pidieron que me base en el modelo de la loba que está en Roma, pero también me dieron la libertad para darle mi impronta”. Esa libertad, sumada a su vuelo artístico, es la que hace que la loba de Olavarría sea incluso más linda que la original y las que fueron creadas en otras partes del mundo (quienes vean las imágenes de la Loba Capitolina que están más abajo, seguramente coincidirán con nuestra apreciación).

Al momento de puntualizar de qué modo le imprimió su estilo a la obra, Virginia señaló: “a mí me interesan los detalles, el trabajar despacito y detenidamente. Eso quizá se nota mucho en los pelitos de la loba, en la parte decorativa del lomo. A mí me gusta lo que tiene que ver con lo latinoamericano, por eso la loba tiene detalles con un impronta mexicana, medio Maya y Azteca. En la época que hice esta obra mis hijas Pilar (actualmente con 15 años) y Guadalupe (12) eran muy chiquitas, por eso en cierto modo mis hijas me sirvieron de modelos para los bebés, de ahí que en algún punto yo sentí que era la loba“.

“La suma de voluntades humanas y divinas hacen que hoy esté acá, cumpliendo el sueño que tuvieron los integrantes de la Asociación Italiana cuando yo aún no había nacido” destacó mirándonos de manera muy vivaz.

“Si bien uno puede tener mucho material de referencia, cada vez que se hace una pieza escultórica uno tiene que conectarse con algo, y a mí me conectaron dos cosas con la loba. Por un lado la raíz italiana que tengo, que viene por mi lado materno, de ahí que para lograr una mayor conexión me vinculé con la imagen de mi bisabuela Memi. Yo estoy muy orgullosa de esa herencia italiana, porque de ella siento que recibí una capacidad de trabajo muy grande, y de soñar algo y trabajar para materializarlo. También heredé eso de querer buscar una sociedad mejor, que era algo bien propio de los italianos, que tras haber pasado muchas penurias llegaban para construir un presente diferente”.

Además de lo ancestral, “lo otro que me vinculó a la loba fue el concepto de madre universal, y también me encantó trabajar con una loba que en algún punto es la parte salvaje nuestra”.

Virginia tiene muy presente que “los monumentos cuentan la historia del hombre, por medio de imágenes, aunque las sociedades hayan desaparecido”, por eso para ella, independientemente del nombre de la obra, lo que importa es su esencia: “Puede que dentro de un tiempo los chicos no conozcan su nombre o cuál fue la imagen que representaba la fundación de Roma, pero al ver la imagen de una loba amamantando dos bebés humanos, lo que verán será a una madre universal que nutre y protege la vida en todas sus manifestaciones, verán al ser humano en un vínculo armónico con la naturaleza, porque en la obra siempre queda la esencia del mensaje que se transmite”.
Hacer la loba demandó muchísimo trabajo y esfuerzo, sin embargo todo se vio recompensado cuando en el año 2007 se destinó su emplazamiento junto al Museo Dámaso Arce, sobre la vereda de la calle San Martín, entre Rivadavia y Moreno. En un emotivo acto, la loba inauguró el flamante “Paseo de los Italianos” que se llenó de música y danzas típicas. Virginia lo recuerda así: “fue todo emoción, lo que me quedó grabado como una foto fue la alegría de los italianos vestidos con sus trajes típicos, bailando, todos reunidos, en una noche de luna llena con un cielo como si fuese azulado; fue un día muy hermoso, de mucha emoción, sentí la conexión con un enorme grupo humano muy amoroso”.

Las remodelaciones edilicias realizadas en el Museo Dámaso Arce hicieron que la loba fuese retirada y llevada al Corralón Municipal, donde permaneció por más de un año sin que se supiese cuál sería su destino final. Ahora se sabe que nuevamente será emplazada sobre la calle San Martín, pero esta vez posiblemente junto al Teatro Municipal, en el sector en donde durante muchos años hubo un frondoso árbol. La fecha estimada es para fines de septiembre, aunque esto puede variar dependiendo del clima, ya que se necesita de buen tiempo para poder seguir trabajando en su remodelación.

Dado los diferentes procesos de elaboración que requirió realizar una obra de estas características, en su momento Virginia recibió la ayuda de dos de sus amigas, Evangelina Guido y Valeria González, quienes le dieron una mano en las etapas de moldeado y vaciado a cemento, ya que son tareas en las que se necesita colaboración porque “tienen que resolverse en un día, dado que el material se seca rápido”.

Para Virginia “será todo un honor volver a poner en su lugar a la imagen que representa a la cultura de mis abuelos”.

“Lo que está bueno de haber realizado esta obra es poder expresarse a través lo que uno ama. Esto para mí no es un trabajo, para mí es un verdadero placer. Por más que muchas de las etapas de la obra fueron muy duras, siempre disfruté lo que estaba haciendo. Lo sentí como una bendición, es puro agradecimiento. Me encantaría que esto me sucediera muy seguido en la vida. Además el trabajo artístico tiene una yapa, que son los piropos por el trabajo realizado, y eso es algo que también es muy bonito” enfatizó.

Con respecto a los próximo trabajos, Virginia tiene en mente desarrollar “una serie de imágenes que estaban en mi corazón”. Sin embargo, para poder generar estas nuevas obras sabe que no puede repetir historias anteriores: “tengo que ser consciente de no autoboicotearme, no quitarme tiempo para la escultura. Yo trabajo mucho en el área de la docencia, porque es algo que me encanta, pero no por eso tengo que alejarme del taller, que es una de las cosas que más me gusta hacer en la vida”.

Esta es parte de la historia de Virginia Herbón, una joven artista olavarrienses llena de optimismo, angelada y con un bello corazón, que con la magia de su arte le dio vida a la Loba Capitolina que muy pronto todos los olavarrienses podrán volver a disfrutar en las cercanías del Teatro Municipal, para alegría de todos los italianos.

Mediante esta galería de imágenes podés ver cómo van avanzando las remodelaciones de la loba y también algunos de los nuevos trabajos que Virginia está haciendo en su taller : )

(Fotos: Tomás Pagano)

La loba ya luce nuevamente en el Paseo de los Italianos: para todos los que tengan ganas de pasar a visitar la magnífica obra de arte de Virginia, les contamos que ya está emplazada nuevamente sobre la calle San Martín, pero en este caso junto al Teatro Municipal, casi sobre la esquina que da a la calle Rivadavia. Quedó hermosa : )

(Fotos: Tomás Pagano)

Las siguientes imágenes, que abarcan desde marzo del 2006 hasta diciembre del 2007 y son representativas del largo proceso que implicó la creación de la Loba Capitolina, nos fueron gentilmente facilitadas por Virginia.

 

Estas imágenes ilustran parte de los trabajos que actualmente está llevando adelante para restaurar la imagen de la loba, que presentaba grietas y desprendimiento de material. Las fotos fueron publicadas en su sitio de facebook : )

 

Acá te dejamos un video donde se narra la historia que dio origen al mito de la loba y más abajo también te acercamos algunas imágenes de las obras, que están emplazadas en distintas partes del mundo, para que veas que la creación de Virginia es la más bella de todas : )

 

 

Para que quienes aún no conocen a Virginia puedan tener una idea más representativa de todo lo que hace más allá del ámbito de la docencia, también les contamos que los sábados brinda un taller al que siempre denominó “Taller del Asombro”, sin embargo como este año por ahora asisten sólo mujeres lo bautizó, temporalmente, “Lobas Lunares”: “Estos encuentros están abiertos tanto a los hombres como a las mujeres que quieran hacer un camino interior, haciendo una pausa para conectar con la esencia de uno mismo por medio de juegos, por medio del arte, por medio de la poesía, el canto… buscamos darle una mirada distinta a lo cotidiano. Es un taller que sirve para refrescar la mirada y así ver la vida de un modo diferente, dándole espacio al niño interior”.

Acá te dejamos algunas fotos para que veas qué bien la pasan en La Jirafléutica“:

 

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