“La voz de Olavarría”

Alentar, inspirar, poner siempre en lo más alto el nombre de Olavarría y ser la voz amiga y servicial de los que necesitan un firme respaldo para difundir lo que con tanto esfuerzo, amor y sacrificio hacen en beneficio de todos los olavarrienses, es una labor que merece un gigantesco aplauso. Por eso hoy, a pocos días de que “Radio M” salga a la luz, tuvimos un mano a mano con Marcelo Manolio, quien se siente un tipo exitoso porque, más allá del cariño, del apoyo y del afecto que le expresa toda la gente en la calle, logró vivir de lo que más le gusta en la vida: ser locutor. Te invitamos a disfrutar de este cálido encuentro con “La voz de Olavarría”.

Dicen que en la vida lo que no te mata te hace aún más fuerte, y en el caso de Marcelo esa es una gran verdad. “¡Ser locutor está en mis venas, en mi sangre, en mi alma, porque nací para ser locutor y moriré siendo locutor. Arriba Olavarría!”. Así, con muchísima fuerza, pura emoción y un sabor un amargo, el 30 de octubre del 2016 Marcelo se despedía de su público de la FM Moebius, en un acto multitudinario en el Paseo Jesús Mendía.

Hoy, cinco meses más tarde, está trabajando con más fuerzas y ganas que nunca para que su corazón nuevamente vuelva a brillar, y los olavarrienses cuenten, otra vez, con su entrañable voz amiga, para acompañarlos y ayudarlos a seguir confiando en que realmente se puede trascender la adversidad cuando uno hace lo que ama y es constante en lo que quiere lograr.

Mientras nos dirigíamos a su casa, aún resonaba entre nuestros recuerdos su potente frase “los oyentes no se roban, se ganan con trabajo, con seriedad, responsabilidad y con respeto”. Tocamos timbre y nos recibió con una gran sonrisa y mucha amabilidad. Luego nos invitó a tomar una cerveza y nos pusimos a charlar.

“Todo el tiempo en la calle me preguntan cuándo vuelvo a hacer radio, y sentir eso es muy fuerte, porque cuando vos estás en la radio no tenés dimensión de lo que está pasando afuera ni cómo le llega a la gente lo que hacés. Todo eso no sólo moviliza sino que el día que volvamos te compromete mucho más”, destacó. Ese día está muy próximo, porque si todo marcha bien, en mayo de nuevo se encenderá el cartel que anunciará que está “en el aire”.

“Ahora estoy abocado a la construcción física del lugar, en la calle Maipú 3157, entre Necochea y Sargento Cabral. Ese es un lugar muy caro a mis sentimientos porque ahí vivía mi abuela paterna Pascualina Mazzeo, y fue donde funcionó la carpintería de mi viejo José. Además, en esa misma casa, en donde estará la nueva radio, nació mi viejo, porque en esa época los partos eran en las casas”, nos explicó.

Teníamos ganas de que Marcelo nos compartiera parte de su mundo interno, por eso fuimos guiando la charla hacia sus vivencias de la infancia. “Tengo un hermano mayor, que se llama Gustavo, pero a ninguno de los dos se nos dio por la carpintería, porque él es ingeniero químico y a mí siempre me gustó ser locutor desde muy chico -destacó-. Recuerdo que a los 7 años ya jugaba con un palito, como si fuese un micrófono y me grababa en un cassette. Además, siempre que iba a un evento o a cualquier espectáculo lo primero que me llamaba la atención era el locutor”.

“¿De chico te decían `callate que parecés una radio´?”, le preguntamos. “Sí”, dijo sonriendo. Y también agregó: “Incluso tengo muy presente un torneo de fútbol, cuando tendría 14 ó 15 años, en el que jugaban Luis Semanyszyn, los Montesano (Man, Cobi y Mosquito) y yo atajaba. El referí me lo advirtió varias veces hasta que me echó del partido, porque yo no paraba de relatar las jugadas”.

“Cuando estaba en quinto año de la Escuela Norma, fue la primera vez que pisé una radio, y eso fue en la vieja Radio Olavarría, que estaba sobre la calle San Martín. Si bien en ese entonces tenía 17 años, cuando entré al estudio sentí una cosa en el pecho que me hizo confirmar que eso era definitivamente lo mío -mencionó-. Lo que sentí en ese momento es algo difícil de explicar. Es algo que sólo experimenta el que verdaderamente tiene vocación de radio”.

“En esa época estaba muy marcada la diferencia entre lo que implicaba ser locutor y periodista radial, pero yo tenía bien definido que quería ser locutor, porque por ese entonces el locutor hacía la tanda publicitaria, presentaba los temas y era un poco como el bastonero del programa, pero no hacía entrevistas, y todo eso a mí me encantaba”, continuó.

“¿Cómo fueron esos primeros pasos?” fue la pregunta obligada. “En Radio Olavarría empecé un poco como el `che pibe´ en la parte de Deportes. Yo no salía al aire. Me mandaban a buscar los resultados de los diferentes partidos y colaboraba en todo lo que me pedían. En esa época no existía la FM, no había internet ni telefonía celular. Sólo estaba la AM de Radio Olavarría y el diario El Popular, porque el canal local recién empezó en el 83, unos meses después de que había comenzado a hacer mis primeras prácticas en radio”.

“A los 19 años, cuando en un diciembre se hizo el cambio de programación, me ofrecieron hacer un programa de verano a la tarde, que estaba todo guionado y en donde sólo tenía que poner la voz. Y así fue que tuve mi primera oportunidad como locutor, y arranqué en `Clave de Sol´ y con los programas de música”, recordó.

Queríamos saber más detalles de esa época, así que lo animamos a que continuara. “Fue una etapa en donde se comenzaba a dar el cambio generacional de los viejos locutores de la radio, que hasta ese momento tenían un estilo muy formal, estructurado y acartonado. Yo, sin proponérmelo, le fui dando una nueva impronta a la locución; impronta que en realidad estuvo más que nada ligada a la edad mía y al hecho de formar parte de una nueva generación”.

“Ese programa que sólo iba a durar por el verano me ofrecieron continuarlo. Luego fuimos haciendo otras cosas, hasta que cuando tenía 20 años arranqué con `El expreso de la tarde´, un programa en donde pasábamos música nacional y pop. La gente felizmente aún lo recuerda, y eso es algo que me llama la atención, porque ya pasaron 30 años. De todos modos, aún tengo guardadas las cartas que me mandaban desde Pringles, Azul, Rauch, Coronel Suárez, Olavarría y de Tandil, en donde la gente me escribía no sólo para pedirme temas sino también para invitarme a fiestas de egresados o a cumpleaños de quince”, rememoró.

Como particularidad de ese período, Marcelo comentó que “en esa época los sellos discográficos le mandaban a la radio los simples de promoción para que se los difundan, y fue un período en donde un poco la radio imponía los temas a través de un ranking musical, que luego se pasaba en los boliches. También, por ese entonces, la gente llamaba por teléfono para pedirte un tema y te decía: `No me lo pises que lo quiero grabar´. Y después te puteaban si justo habías mencionado el nombre de la canción cuando la estaban grabando”.

Recordar sus inicios lo hizo reír. También lo llevó a destacar que “con mucha gente se generó una fidelidad por medio de la radio. A mí me encanta cruzarme con personas que me dicen: `te escucho desde que estabas en Radio Olavarría o cuando hacías `El expreso de la tarde´, porque en definitiva es gente con la que fui creciendo, y con la que, incluso, no me llevo gran diferencia de edad, porque se trata de gente que empezó a escuchar radio a los 18 y yo empecé a conducir cuando estaba por cumplir los 20”.

Tanto por sus 34 años en radio (10 años en Radio Olavarría y casi 24 años en la FM 107), como por su constante apoyo a las instituciones locales y su marcada presencia en la conducción de eventos, Manolio es sinónimo de Olavarría. Por eso le preguntamos cómo se siente y qué es lo que le gusta de esta ciudad: “Me siento muy cómodo trabajando en Olavarría, porque es mi ciudad y el lugar en donde logré todo lo que quería. Olavarría también me gusta porque es una ciudad en donde, dentro de todo, se puede vivir con tranquilidad. Es una ciudad que ha crecido mucho en estos últimos años, y también me gusta el potencial humano que tiene”.

“Creo que ni los propios olavarrienses somos conscientes de ese potencial que tenemos, sobre todo a nivel artístico, periodístico y deportivo. Y yo no sé cuántas ciudades habrá con tantos clubes, sociedades de fomento y las entidades barriales que hay en Olavarría -destacó-. Eso habla del potencial humano que tenemos, porque es muchísima la gente que está haciendo cosas. Además, muchos son los olavarrienses que andan triunfando por el mundo, por eso a mí siempre me gusta decir que a la gente le vaya bien, pero si es de Olavarría mucho mejor todavía”.

También le pedimos que nos definiera cómo es trabajando. “En la radio soy tal como soy. Disfruto lo que hago. En el año puedo tener un día o dos malos, como todo el mundo, pero de lo contrario siempre me levanto con ganas de hacer radio porque es algo que lo vivo como un juego, en el sentido de las ganas y el disfrute, pero al que, obviamente, hay que hacerlo con mucha seriedad y responsabilidad”.

“Yo creo que este laburo el día que lo dejás de sentir como un juego te tenés que dedicar a otra cosa -subrayó-, porque eso la gente lo percibe en tu tono de voz y en los silencios. Yo he tenido días no buenos, digamos, y no sabés cómo la gente se daba cuenta y algunos oyentes incluso me lo marcaban. Por eso en esto siempre tenés que poner lo mejor de vos, porque la gente percibe todo, también percibe si la estás respetando, porque en definitiva todo pasa por ahí también”.

“A diferencia de los comienzos de la radio, en donde no había lugar para la risa, de lo formal y estructurado que era el ámbito de trabajo, ahora se ha desestructurado todo y te permitís blanquear cómo te sentís o tus emociones, porque en definitiva el oyente es parte de lo que estás haciendo, y se da cuenta enseguida cómo estas. De ahí que a mí me gusta contar si estoy cansado porque tuve un evento o cualquier cosa que me pase, porque en la espontaneidad todo se hace mucho más fluido”, mencionó.

Si algo caracteriza el trabajo de Marcelo, tanto en la radio como en su faceta de conductor, es su fuerte veta social. Por eso quisimos saber qué fue lo que lo llevó a trabajar de ese modo: “Cuando me inicié, las radios cumplían un fuerte rol social. Además cuando comencé a realizar animación de eventos, y pude ver todo lo que hacían los dirigentes de los clubes, las sociedades de fomento y demás entidades barriales, eso hizo que me comprometiera mucho con ellos porque veía que era gente que hacía un gran laburo, y con mucho esfuerzo. Ese contacto me llevó a descubrir que por ahí un tipo que laburaba en Loma Negra y estaba en el Club de Pesca como dirigente, luego de salir del trabajo vendía choripanes y también tenía que organizar el corso, y cuando veía todo ese esfuerzo yo decía: `lo mínimo que puedo hacer es aportar algo desde mi lugar´. Y ese aporte se traduce en colaborar con la difusión de lo que hacen, y apoyarlos siempre en todo lo que pueda. Yo soy un convencido de que los medios de comunicación cumplen un rol social sumamente importante”.

“De qué sirve pasar el tiempo de radio hablando de lo que hizo Madonna, por ejemplo, si eso es algo que la gente lo puede ver en todos lados. Usemos la radio para difundir lo que están haciendo los vecinos nuestros, porque hay un montón de cosas lindas y buenas que pasan en los barrios que nosotros desconocemos. Está bueno que esa gente se sienta motivada, porque también en Olavarría hay mucho emprendedor y mucha gente que se la juega. Así que lo mínimo que podemos hacer es acompañarlos”, enfatizó.

“Siempre he tratado de aportar, porque, además de ser parte de mi obligación, hacerlo así está en mi esencia -sostuvo-. De ahí que cuando la gente me agradece me parece mucho, porque me están agradeciendo por hacer lo que más me gusta en la vida, y eso es algo que para mí no es un trabajo sino un verdadero disfrute”.

En relación con el impacto positivo que con simples acciones se puede lograr desde la radio, Marcelo dijo que “en el trabajo de radio no tomás real dimensión de tu labor hasta que no salís a la calle y te encontrás con la gente. Nosotros, en la crisis 2001, empezamos a abrir el programa con un texto positivo, porque al ver que la gente estaba muy desesperanzada y con mucha angustia, se me ocurrió que tal vez así podíamos tirar buena onda. Lo sorprendente fue luego ir por la calle y ver que un obrero, una maestra o a donde iba me decían `qué lindo eso que leyeron hoy´. Así tomamos conciencia de la llegada de los mensajes y continuamos haciéndolo mientras duró la crisis, porque siempre escucho mucho a la gente y tengo en cuenta lo que me dicen”.

Tras escucharlo hablar tan apasionadamente sobre lo que con tanto amor y profesionalismo hace, le pedimos que hiciera un sobrevuelo por algunos de los momentos más significativo de su profesión. “A lo largo de toda mi carrera viví muchas cosas hermosas y movilizadoras. Lo primero que recuerdo es el hecho de haber podido conducir la Olimpíada Estudiantil cuando tenía 19 años, porque en esa época explotaba el Maxi de Estudiantes, se paralizaba toda la ciudad, el evento se transmitía por Canal Local y todo era una colorida fiesta llena de banderas y con hinchadas de todos los colegios. Tampoco me voy a olvidar jamás lo vivido en el básquet con el TNA, y sobre todo la Liga Nacional, la noche del 25 de mayo del 2000, cuando Estudiantes salió campeón. También estuve en grandes estadios presentando espectáculos, y en las fiestas y eventos más importantes de Olavarría (corsos, festivales de doma y folklore, vuelta al municipio, aniversarios de Olavarría, centenario de Racing y Estudiantes, la Expo etc., etc., etc.). Creo que sólo me falta hablar en un velorio, porque la verdad, ahora que me hacés recapitular, estuve en todos lados y son muchísimos los momentos que afortunadamente pude vivir gracias a esta profesión”.

“¿Qué le podrías decir a quienes sienten que estaría bueno hacer radio?”, le preguntamos. “Les diría que fundamentalmente respeten a la gente, y una forma de hacerlo es trabajando. Por eso si vas a opinar, primero estudiá, investigá y profundizá los temas para hablar con criterio, porque de lo contrario a la hora de hablar les estás faltando el respeto a la gente. Para mí la radio no es leer un título y luego decir lo que se te venga en gana, porque eso es algo para una charla de café. A veces la línea entre lo transgresor, lo innovador y lo grosero y lo vulgar es muy finita. Cuando vos estás delante de un micrófono tenés una enorme responsabilidad, y la gente merece ser respetada. Por eso básicamente mis consejos serían el respeto, programar lo que se va a hacer, aprender a trabajar en equipo y tener mucha sensibilidad para escuchar a la gente, porque si estás atento los oyentes te van marcando el camino y te van guiando al decirte lo que les gusta y lo que no les gusta, y esa guía por medio de la escucha es la que te permite saber por dónde transitar”.

También nos interesó saber cómo se sentía. “Más allá de todo lo que implica el apoyo y el afecto de la gente, yo me siento un tipo exitoso porque logré vivir de lo que más me gusta en la vida. Mi éxito es eso, vivir de lo que sentí cuando tenía 7 años. Es algo fascinante porque es como que me salí con la mía, porque cuando yo empecé había una sola radio, estaban todos los horarios cubiertos y eso hacía suponer a que mí nunca me iba a tocar tener una oportunidad. Por eso creo que yo soy una prueba de que con constancia se llega, porque, te vuelvo a repetir, yo soy más perseverancia, corazón y garra que otra cosa, porque soy de los que a la hora de trabajar transpira la camiseta. Y creo que esa es mi verdadera virtud, porque pude ser constante y consecuente con lo que pienso y siento”.

Fiel prueba de sus sentidas palabras es el Premio Caduceo 2012 a “la mejor labor en conducción masculina”, que le entregó el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires, por su labor radial.

No podíamos dejar de preguntarle qué cosas siente que en la vida son importantes: “Para mí en la vida es importante ser solidario. Me gustaría que se entienda bien esto que te voy a decir, porque en definitiva, en el fondo, ser solidario es un `acto de egoísmo´, porque cuando vos ayudás o le hacés bien a alguien también terminás sintiéndote bien vos, porque todos estamos interrelacionados, de ahí que al ayudar también nos ayudamos. También para mí es importante el respeto hacia el otro y que todos tengamos un poquito más de tolerancia y ganas de unirnos, porque a veces siento que los argentinos sólo nos unimos cuando hay un mundial de fútbol”.

Como asignatura pendiente Marcelo tiene aún “viajar mucho”, y le gustaría que lo recuerden “como un buen tipo”. La entrevista estaba finalizando, pero como queríamos saber un poco más sobre su mundo interno,  sobre el cierre de la nota también le preguntamos qué es lo que está bueno en la vida: “Para mí está bueno atreverse. Está bueno jugarse por lo que uno quiere. Está Bueno trabajar para superarnos, no abandonar nunca e intentarlo de nuevo si algo salió mal. Está bueno pensar en el otro, ser solidario y trabajar en equipo. Y también está bueno que tengamos la capacidad de unirnos de verdad, y asumamos el compromiso real de construir un gran país”.

Luego de esa última pregunta, hicimos un brindis por su nueva etapa y nos quedamos un rato más hojeando viejos recortes y fotos encarpetadas, que muy bien testimoniaban su prolífica carrera como locutor y conductor.

Mientras girábamos las páginas y aparecían fotos suyas con Amalia Fortabat, Bochini, Sergio Denis, Julio Grondona, Víctor Heredia y Nito Mestre, entre tantos y tantos otros, no salíamos de nuestro asombro al comprobar que a pesar del paso de los años Marcelo lucía ahora más joven.

“Si no fuese porque nos decís que ése que está en la foto sos vos, no te creeríamos”, le dijimos. “A estas fotos vamos a tener que hacerles un círculo que diga: `Acá está Marcelo´ porque si no nadie se va a dar cuenta”, agregamos a tono de broma. Y no parábamos de reírnos, porque contrariamente a lo que debería suceder, en la medida en que sus registros fotográficos iban revelándonos el paso de los años según los diferentes eventos artísticos, deportivos, sociales y culturales de los que fue protagonista, en vez de envejecer, él  rejuvenecía. No se lo dijimos, pero sentimos que tal vez eso obedecía a que la llave para la eterna juventud radique en hacer lo que uno ama, y él realmente ama su profesión.

Finalmente, luego de mirar los recortes periodísticos y las fotos, también aprovechamos y lo acompañamos a ver cómo van avanzando las obras de lo que muy pronto será “Radio M” (LRP 728).

Llegar hasta ahí no sólo nos gustó, también nos emocionó. En su voz sentimos que en ese lugar Marcelo está renaciendo desde las mismas raíces que nutrieron la casa en donde nació su papá José, y donde también vivieron sus abuelos. Esa era la casa en donde de chico se divertía con sus primos. “Jugábamos acá en el patio, jugábamos en la vereda, en la esquina con los vecinos y también jugábamos en la calle. Sólo hacíamos una pausa a la tarde para tomar el mate cocido con torta, y seguíamos jugando hasta la hora de la cena, en que cada uno volvía a su hogar”, dijo muy feliz mientras nos iba mostrando cada palmo de su nueva radio, que será bien armónica, espaciosa y colorida.

Ahí mismo, en esa casa antigua del barrio Pueblo Nuevo, Marcelo Manolio muy pronto volverá a jugar. Esta vez ya no se disfrazará de cowboy ni andará corriendo detrás de la pelota con sus primos. Esta vez jugará a hacer lo que de corazón siente y lo que en verdad ama: ser locutor. El día de su regreso, por “Radio M”, Olavarría estará de fiesta, porque su voz hermana, solidaria y compañera nuevamente volverá a brillar cuando él abra su corazón, y con toda la emoción de quien vence la adversidad grite, desde lo profundo del alma, “¡Arriba Olavarría!”.

 
P.D.: “Estamos con vos”: Muchísima gente apoyó a Marcelo en uno de los momentos profesionales más duros de su carrera, cuando el 30 de octubre de 2016, a días de cumplir 24 años en radio Moebius, tuvo que poner punto final a su programa. “Lo que me impactó fuerte fue sentir la emoción de la gente y ver, incluso, a hombres llorando, porque generalmente los tipos son como más duros o menos demostrativos”, dijo al recordar ese día.

Uno de los tantos olavarrienses que en su momento hizo público su apoyo fue el periodista José Enrique Montesano, quien con motivo de la presente entrevista, cuando le pedimos (telefónicamente) que nos brindara su opinión sobre Marcelo, dijo lo siguiente: “Marcelo es un amigo y lo conozco desde muy chico. Es una de las personas que me inspiró a la continuidad de mi carrera laboral. Siempre estuvo muy presente en mi vida, y lo seguí durante muchos años, en la radio, cuando escuchaba`El expreso de la tarde´. Además, él fue la persona con la que entré por primera vez a un vestuario de fútbol, cuando yo tenía 12 años, en un partido amistoso que jugó Racing contra Peñarol, y creo que esas fueron las cosas que hicieron que le fuese tomando el gusto a mi profesión de periodista deportivo”.

“Además de ser un amigo con el cual me di el gusto de trabajar en los `Juegos de la Juventud´, Marcelo es tremendo como persona y, sin duda, uno de los mejores profesionales que ha dado Olavarría, sino tal vez el mejor. Cuando tenemos la oportunidad de charlar, le digo siempre, así como también se lo dice mucha gente, que si él no hubiese decidido quedarse en Olavarría su historia profesional hubiese sido aún con más éxito, porque es una persona inteligente, solidaria y también es un gran profesional, que siempre le ha dado una mano a todo el mundo sin mirar el partido político al que pertenezcan. Y, por todo eso, es lo que él es hoy en la ciudad”.

“Me encanta que arranque con un nuevo proyecto propio, porque es indispensable que hoy esté en los medios, tanto por lo que es humanamente como por todo lo que puede dejar, ya que es un espejo para cualquiera que aspire a formar parte de un medio de comunicación. Me parece importante que Olavarría pueda tener gente de su clase, que haga mucho por la ciudad, que la quiera y que la difunda de la manera tan apasionada en que él lo hace. Y que además, reitero, sirve de espejo”.

“Marcelo es alguien que me tiene siempre muy presente, lo quiero mucho y él lo sabe. Así que le mando un abrazo grande a la distancia y le deseo lo mejor”.

Alguno de los miles de olavarrienses que también le brindaron su apoyo en las redes sociales.

 

P.D.1: Un momento muy importante en su carrera, el Premio Caduceo 2012 a “la mejor labor en conducción masculina”.

 

P.D.2: Por último, en esta galería fotográfica te mostramos algunas pinceladas de la vida de Marcelo : )

(Fotos: Tomás Pagano + Facebook de Marcelo Manolio)

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7 comentarios

  1. leonardo gimenez

    como fana de la radio, una a legría inmensa saber que volveremos a escuchar a marcelo. transmite solidaridad y amor por la ciudad. y es cero pelea, egoismo o personalismo. EXITOS !!!

  2. Marcela lucio

    Nada me alegra mas que volver a escucharte marce se te extraño y mucho igual los que te queremos bien sabiamos que ivas a volvre

  3. Elba

    Qué bueno!!!!!! Una gran noticia!!!!!! Felicitaciones!!!!! Espero a “M” !!!! ESTO SI QUE ESTÁ BUENO!!!!

  4. Cecilia

    Excelente nota!!! sin desperdicio.. Como olavarriense, orgullosa de personas q promueven la cultura.. desde la radio q siempre fue un medio q me fascinó!! . Estaremos.ansiosos q otra vez se escuche tu vos. . y me pone feliz q falte poco para ello. Cariños y éxito .

  5. Maximiliano

    Es muy buen locutor y tiene mucha llegada con la gente local. Lo unico que podria agregar como una critica constructiva es que en su mensaje transmite la idea de quedarse en los años 90. Vive hablando de esa época y mantiene a los oyentes en esa época tambien. Olavarría necesita actualizarse a los años que vivimos como lo han echo otras ciudades que estan mas modernizadas(caso Tandil o Junin) Y el rol de un comunicador como es Marcelo es muy importante para ayudar a los sectores mas conservadores de la ciudad a comprender que toda la ciudad necesita abrirse a lo nuevo y modernizar esta hermosa ciudad que tanto potencial tiene. Por eso Marcelo esperamo que puedas ser un haber al respecto en esta nueva etapa.

  6. FRANK

    Marcelo nos conocemos de toda la vida, se que persona sos y los valores que cultivaron vos y tu familia toda la vida. Trabajamos juntos en lo que es la pasion de nuestras vidas lastima que por esas cosas del destino yo no puedo hacerlo en este momento pero no pierdo las esperanzas. Marce te deseo lo mejor – te mereces lo mejor-, se que cualquier desafio que encares esta condenado al exito.Un fuerte abrazo, de corazon

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