“Memoria celular”, la puerta al cambio

Mariela Chirino, “Maryam”. (Fotos: Tomás Pagano)

Como parte de un maravilloso proceso alquímico de transformación y evolución, la Tierra está aumentando su nivel vibratorio y todos somos llamados a ser parte del cambio. En ese contexto, en donde impera la confusión y todo parece agitarse, nuestro cuerpo habla. Sus angustias, enfermedades, traumas, bloqueos y desequilibrios cuentan nuestra verdadera historia, y nos traen al presente emociones, sensaciones, imágenes y vivencias que afloran para que las podamos reconocer, sanar y trascender, no sin antes saber lo que necesitamos aprender para volvernos más conscientes. Hoy, gracias a Maryam, te hablaremos de “memoria celular”, una terapia que ayuda a despertar a quienes sienten que es tiempo de vivir en armonía, en un mundo más humano.

A paso lento pero firme, poco a poco te vamos mostrando que, por más que Olavarría es una ciudad chica, hay mucha gente de buen corazón que está trabajando con mucho amor y constancia para brindar diferentes herramientas que nos permitan crecer internamente, de manera que nuestra verdadera esencia se manifieste.

Entre otros, ya te contamos de qué manera Silvina De Sousa encarna el maravilloso arte milenario de curar de la medicina ayurveda, reflejamos el valioso trabajo de Matías Gómez Iza con la biodescodificación, también te hablamos sobre la capacidad humana con que María Dolores García trabaja con las constelaciones familiares, y dimos testimonio de la sensibilidad y conciencia con la que Nathalie Thimotée enseña yoga y promueve la alimentación sana. Esta vez fuimos al encuentro de Mariela Chirino, a quien todos conocen como “Maryam” y es una de las facilitadoras que mejor expresa en nuestro medio la terapia de memoria celular.

Para ponernos en tema y no quedar tan descolgados con las preguntas, antes de ir a visitarla nos pusimos a indagar en internet sobre los alcances de esta terapia, y confesamos que nos gustó saber que entre los múltiples beneficios se destacaba la posibilidad de sanar el pasado, liberar el estrés, recuperar la conexión con el cuerpo y desarrollar la habilidad de conocerse mejor a partir de reconocer y trascender viejos hábitos, patrones de conductas nocivas y mandatos limitantes que impiden sintonizar con la vibración del amor. También nos llamó la atención que esta terapia permitiese acceder a la información de vidas pasadas y brindase diferentes herramientas para hacer conscientes las capas más profundas y menos registradas de experiencias que dejaron marcas en nuestros cuerpos físico, mental y emocional.

Como las temáticas que abarca eran bien amplias, para no olvidarnos de nada escribimos en nuestra agenda: “Podríamos decir que memoria celular es una terapia alternativa, que dentro de las holísticas es bastante moderna, pero si uno se pone a indagar dónde se inicia, está basada en la medicina china. En realidad el término `memoria celular´ es el nombre que adoptó en los países sudamericanos lo que se conoce como `Kinesiología Aplicada´, un sistema de trabajo de medicina energética cuya herramienta principal es el testeo muscular”.

Una vez reunidos todos los apuntes, fuimos hasta la casa de Maryam, quien nos esperaba, con un sabroso té de menta-peperina y una exquisita torta hecha con harina de algarroba, dispuesta a explicarnos más en detalle los alcances de la terapia que primero aplicó en su propio cuerpo, como parte de su intenso proceso de autoconocimiento y sanación.

“Durante el período de formación no sólo vas aprendiendo la técnica sino que, primero, la vas aplicando en vos, y vas viendo y sintiendo todos sus beneficios. Por eso siempre recuerdo que un fin de semana cuando volví de cursar, al ver mis ojos mi marido (Rubén Darío Maidana) me preguntó qué me había pasado, dado que había tenido un fin de semana de mucha catarsis, porque cuando uno empieza a trabajar sobre su cuerpo hay cosas que es necesario sacar” (ver recuadro aparte titulado “Podemos construir nuestra realidad y sanarnos”). De esa manera comenzó a narrarnos sus primeros pasos como falicitadora en memoria celular.

Maryam destacó que “nuestro cuerpo tiene tres tipos de memorias en sus células o tres tipos `cerebros´ como me gusta decir a mí: la memoria ancestral (que está compuesta por las generaciones que nos preceden), la genética (que está dada por nuestro ADN) y la memoria adquirida (también llamada vivencial)”. Y al ver nuestro gesto de incomprensión cuando se refirió a la “memoria ancestral” agregó: “La memoria ancestral es la información que viene a través de nuestras células y está vinculada a nuestros ancestros, por eso uno también porta la memoria de la madre, de la abuela, la bisabuela, la tatarabuela, etc., influye todo el árbol genealógico. Uno viene portando en su cuerpo toda esa información”.

En relación con los diferentes tipos de memoria también subrayó que “generalmente, de algún modo vivimos el 95 por ciento de nuestra vida ligada al proceso primero que vivenciamos dentro del vientre materno. Esas son emociones que la madre generó durante el proceso de gestación, y que luego nosotros cargamos con esa impronta, que en realidad no es nuestra ni tampoco nos pertenece. Por eso a través de esta técnica lo que se logra es una información real de quién somos, en qué situación estamos y qué traumas tenemos”.

También agregó que “lo vivencial tiene implicancia en nuestra vida porque si tenemos un mandato negativo, que a veces está ligado al proceso de los padres, en donde nos caratulan de `x´ cosa, como puede ser de `irresponsables´, `desprolijos´, etc., de algún modo nos programan o nos obligan a tomar esa información como si fuese real. En ese sentido, el mandato de la madre es el más pesado, y es el que de algún modo te decreta y te dice `vos sos´, por eso cuando uno empieza a trabajar con la memoria celular lo que uno logra es ese darse cuenta de que eso que nos dijeron no es real, y que uno puede elegir y volver a grabar en su circuito esto de quiénes somos, porque siempre, independientemente de la edad que se tenga, se puede salir de las viejas estructuras, pero para eso uno tiene que tener el firme deseo de querer hacerlo”.

No interesó conocer cuáles eran los motivos por los que la gente acudía a memoria celular: “Generalmente la gente llega por situaciones de tristeza, por enfermedades, por traumas, por muchísimas cosas; pero, sobre todo, llega con la necesidad de ya no querer estar en esa misma situación. Todo aquel que quiera abrirse, despertarse y conocerse puede hacerlo por medio de la memoria celular, pero primero tiene que existir el deseo de querer hacerlo. A veces escuchar no es fácil, pero es necesario. Por eso, si uno tiene la necesidad de cambiar, a partir de escuchar la información que recibe de su cuerpo va a querer seguir indagando por medio de esta terapia”.

“Por medio de esta técnica holística nosotros lo que hacemos es acceder a la información `real´ de la persona, mediante el testeo muscular. Con el testeo lo que se hace es primero obtener información de la problemática que se quiere trabajar, para luego conectar con esa emoción primera y preguntarle al cuerpo qué está sintiendo o qué emoción lo tiene trabado, de manera que pueda volver a funcionar con fluidez”, explicó Maryam.

En relación con la metodología de trabajo y las herramientas que se utilizan en la terapia, mencionó que “hay distintos protocolos para cada paciente, y no con todos se aplica lo mismo, porque cada paciente va necesitando acceder a distinta información. Dependiendo del protocolo que se aplique, la persona puede estar sentada, pero si, por ejemplo, vas a hacer NOT (Técnica de Organización Neuronal) la persona tiene que estar acostada boca abajo y a medida que la persona respira se va trabajando con sus músculos, para desprogramar ese sistema de tensión y volver a sostener un tono que esté libre o sin tensión”

“Nosotros lo que hacemos es trabajar sobre la problemática que quiera abordar la persona, y utilizamos herramientas que, entre otros beneficios, permiten desbloquear, reprogramar, armonizar y ayudar a descubrir quién realmente uno es -dijo-, porque todo tiene información dentro del cuerpo. Dentro de esas herramientas que empleamos se destacan los decretos, las visualizaciones, los colores, la recesión, el árbol genealógico, la acupresión, las flores de Bach, la respiración y el testeo muscular”.

En el contexto de las flores de Bach como herramienta dentro de la terapia de memoria celular, Maryam mencionó que “hay flores que sirven para trabajar distintos sistemas o distintas problemáticas, por eso también las flores se testean en el cuerpo. De ahí que si los pacientes me recuerdan que, por ejemplo, las cinco veces que vinieron y los testeé les salió tal flor es porque se trata de una flor que ese sistema necesita, en función de si esa persona es impaciente, tiene miedos o alguna frustración. De todos modos, más allá de la información sobre fitoterapia que uno pueda llegar a tener, lo que se busca en relación con las flores es que sea el cuerpo del paciente el que busque la flor que necesita tomar”.

Por su parte, sobre los colores como parte de las técnicas para recabar información, explicó que “a través de la elección de los colores se puede testear o saber qué emoción carga esa persona, ya que hay gente que es totalmente mental  y no usa colores. Entonces, con ese dato, uno puede saber que esa persona es rígido, por ejemplo, y así se va recolectando información”.

“Generalmente las sesiones no duran más de una hora y cuarto -explicó-, y si bien siempre todo depende del grado de apertura y aceptación de cada uno, en líneas generales los cambios se empiezan a ver a partir de la segunda o la tercera sesión, porque a esa altura el paciente ya cuenta con la información que necesita, y sobre todo porque trabajamos con flores de Bach, que ayudan muchísimos con las emociones. Yo trato de que mis pacientes tomen las flores como una herramienta que es necesaria, porque ayuda a evacuar las emociones rápidamente y así empezamos a estar más fluidos”.

Con respecto al intervalo entre cada sesión, Maryam destacó: “Por lo general los dejo libres, no les doy un tiempo, porque cada uno viene con una realidad diferente y no todos pueden asimilar la información que reciben del mismo modo. A veces se toman 15 ó 20 días, porque les pido que primero traten de hacer consciente lo que recibieron. Retornan cuando tienen la necesidad de buscar algo más y se comprometen a querer cambiar, porque si uno toma la información y luego no la quiere aplicar o no ejercita las distintas técnicas que se le brindan, difícilmente luego haya un cambio en esa persona”.

Un punto clave en la terapia de memoria celular pasa por la escucha y la observación. “Antes no estaba permitido cortar un cuerpo, porque eso implicaba mutilarlo, por eso en la medicina china el médico lo que hacía era observar el cuerpo y se ocupaba por conocer qué emociones tenía el consultante, qué cosas le preocupaban, qué callaba, y con esa observación íntegra del ser veía la correlación entre las emociones y lo órganos, porque cada órgano está ligado a un tipo de emoción en particular; por eso sabía que si esa persona estaba enojada su hígado iba a estar afectado, si el paciente estaba triste eso le afectaría los pulmones, si tenía miedo eso se notaría en sus riñones, etc., porque el cuerpo siempre habla. Sólo hay que saber escucharlo y también observarlo, porque por medio de la observación también se accede a mucha información sobre el paciente”.

La expresión “el cuerpo siempre habla”, nos resonó, por eso le solicitamos que nos diese un par de ejemplos más sobre la manera en que se expresa. “Si una persona tiene jaqueca lo que tiene que preguntarse es `¿qué estoy queriendo sostener?´, porque hay algo que su sistema ya no lo quiere, por eso está atorado. Las contracturas altas, por ejemplo, están relacionadas con el no querer perder el control. Muchos también tienen dolor de estómago o acidez, eso está relacionado con el digerir la vida y es lo que menos hacemos, porque todo el tiempo estamos en resistencia. Y las sensaciones de ahogo, por su parte, se relaciona con casos de personas que no pueden expresar, libremente, lo que están sintiendo”.

Sobre las enfermedades Maryam mencionó que “cuando la gente llega con alguna enfermedad lo que generalmente les digo es `amíguense con la enfermedad´, porque es la única manera de trascenderla. Si la persona está en negación de la enfermedad difícilmente se pueda curar, porque no está aceptando lo que tiene que aprender por medio de eso que le sucede. Esa es la primera herramienta, empezar a amigarse, porque se trata de un puente que comunica el cuerpo con el alma. Y si nosotros logramos establecer esa necesidad de amigarnos vamos a comenzar a sanar. Yo en general no hablo de curar, hablo de equilibrar un cuerpo para que destrabe esa emoción negativa, que afecta a un determinado órgano, de manera que pueda sentirse nuevamente en armonía”.

Era tanta la información nueva que íbamos recibiendo que no habíamos prestado atención a que, dentro de las herramientas de esta terapia, Maryam había citado la “recesión”. De todos modos, eso salió a la luz cuando le preguntamos si en memoria celular se contemplaba la posibilidad de que los sucesos de vidas pasadas influyeran en la encarnación presente: “Sí, influyen, pero nosotros no hablamos de regresiones de vidas pasadas sino de `Recesión de Edad´. Dentro de la terapia se pueden ver las 7 vidas anteriores de quien realiza la consulta. Por medio de la recesión lo que nosotros hacemos es ver si el trauma o la problemática que la persona manifiesta, y para la cual en este plano no encuentra explicación, fue sellada anteriormente. Lo que se hace mediante la recesión es buscar información, y para ello se lleva al paciente, por medio de un protocolo, a ese momento en donde lo que lo afecta se grabó. Se le pide al paciente que confíe y que esté tranquilo, porque en todo momento va a estar acompañado y sostenido. También se le dice que no pelee con la mente sino que deje que el recuerdo venga. Y así, por medio de la respiración, es como la gente va conectando con distintos sucesos, imágenes o situaciones traumáticas. En ese momento lo que se hace es desbloquear y ver de qué manera a la persona le hubiese gustado resolver esa situación que lo afecta, y se vuelve a sellar una nueva información con la que el cerebro va a conectar como si fuese una nueva realidad (neurológicamente el cerebro no hace ninguna distinción entre pasado y presente). Eso se hace de ese modo porque si en ese proceso de ver y desbloquear el paciente se queda en la negativa, lo que en realidad está haciendo es quedándose en el dolor y eso nuevamente se vuelve a grabar de ese mismo modo”.

“¿Por qué sólo se permite ver 7 vidas pasadas?” le dijimos: “Se dice que sólo portamos 7 planos anteriores, no más que esa información, y eso es lo que está permitido verse en este ciclo del cuerpo. A veces cuando la persona quiere trabajar una determinada problemática y esa información no aparece, luego de haber hecho el testeo por el consciente y el inconsciente, al pasar a cuerpo hay una información que te lleva a la recesión para buscar el dato. En esos casos, y sobre todo cuando se trata de alguna persona que nunca hizo la terapia, le explico que sólo tiene que confiar y no temer porque en ningún momento estará desconectada de la realidad, sino que en todo momento estará consciente, viendo algo que se abre como si fuese una película de la que esa persona es protagonista, y de la cual tiene que cambiar algo para salir del trauma que se busca trascender”.

“Desde la metafísica, como parte de un proceso de aprendizaje, se observa que todo lo que conscientemente no trabajamos en otras vidas se vuelven a abrir y volvemos repetir las mismas cuestiones y los mismos estados -mencionó-, hasta que tomamos la responsabilidad de resolverlos. Por eso, al mirar hacia atrás en sus historias, en muchos de los pacientes se observa que durante varias generaciones vienen repitiendo los mismos patrones de vida que están ligados a su familia, por eso hay mujeres que a cierta edad tiene hijos solas y cuando mirás hacia atrás ves que ese mismo patrón se repitió en las cuatro generaciones anteriores. Ahí hay algo que no está funcionando, por eso en esos casos se trabaja sobre el tema de los afectos, el rol de la mujer, los mandatos, la desvalorización hacia el hombre, etc., de manera que la persona pueda conectar con un nuevo patrón que puede estar vinculado con el respeto, la afectividad y la necesidad del otro, por ejemplo”.

Dado que no todos son permeables a reconocer la existencia de vidas anteriores, le preguntamos si había gente que acudía a la consulta sin creer en esa posibilidad. “Algunos no sólo no creen en las vidas pasadas, hay que, incluso, no cree en la terapia. Yo también trabajo con gente que es profesional y me pasó una vez que vino un médico y cuando se sentó me dijo: `Vengo a ver qué hacés, porque yo no creo en nada de esto, pero tengo un paciente que hace 3 años venía con la misma problemática y con memoria celular en un par de meses la resolvió, por eso vengo a mirar, pero no creo, así que necesito que me convenzas´. Yo me reí y le dije que no podía convencerlo, pero que si él quería hacerlo iba a notar un cambio, porque todos somos energía y en todo momento uno co-crea un estado. Pero si yo lo niego y digo `esto no va a ser bueno para mí´, realmente no lo será”, dijo sonriendo.

No queríamos que el riquísimo té de menta-peperina se nos enfriara, así que hicimos una breve pausa en la entrevista, y luego retomamos las preguntas, porque todo lo relacionado con memoria celular nos parecía muy interesante.

Con respecto a los mandatos familiares, Maryam dijo que “lo que habría que preguntarse es por qué uno debería seguir los mandatos. Generalmente se los sigue porque está la creencia de que me van a dar más seguridad, pero el mandato no es una elección. Tal como su palabra lo indica, es un mandato y no me pertenece. Es ahí donde uno invita al paciente a pensarse, para que vea si esa elección es consciente o buena para él o no. Toda la técnica hace eso, te lleva a ser consciente de lo que querés y de dónde querés estar. Por eso, si eso si vos elegís, conscientemente, seguir un mandato porque es algo que no te dificulta, no representa ninguna problemática y lo podés sostener en el tiempo está bien. Memoria celular es una invitación a la introspección, porque la realidad está en uno, no está afuera”.

Como el tema de la memoria relacionada con lo ancestral nos había quedado dando vueltas en la cabeza, le pedimos si nos podía aclarar un poco más sobre ese punto. “No sólo portamos esta realidad que creemos que somos. También hay muchas cuestiones ancestrales que vienen selladas en el tiempo y que seguimos sosteniendo, hasta que un día nos preguntamos `¿no sé si esto es mío?´, y es ahí cuando comienza la necesidad real de saber si lo elijo, si lo quiero y si realmente lo deseo sostener”.

“Uno tiene que saber que esa impronta con la que nacemos, que tiene que ver con la trilogía, con las 3 memorias de información del cuerpo, puede limpiarse o reprogramarse. Por eso, tal como te mencioné hace un rato, para que el paciente comience a destrabar las emociones bloqueadas y pueda estar en su vibración real, la técnica de memoria celular trabaja, entre otras herramientas, con colores, palabras, visualizaciones, afirmaciones y decretos para incorporar nueva información”, recalcó.

Sabíamos que varios de sus pacientes eran hombres, por eso quisimos conocer si había grandes diferencias con las mujeres a la hora de abrirse a esta técnica. “La mujer se suelta más y es como más verborrágica a la hora de contar lo que le sucede, en cambio a los hombres es como que les cuesta mucho más poner identidad a su estado, y cuando es así uno respeta. Yo trabajo sobre el cuerpo y les voy diciendo la información que me llega, porque el cuerpo siempre habla, por eso les voy dando datos y también les cuento sobre qué emociones me van hablando sus cuerpos. La gente generalmente nunca dice un `sí´ rotundo, pero sonríen y con sus gestos van afirmando lo que les voy diciendo. Muchos se sorprenden, porque a veces les hablo sobre sucesos que ellos no contaron en toda su vida, y me preguntan `¿pero vos cómo lo sabés?´ Yo les explico que no hay adivinanza en memoria celular, sino que lo que uno hace es una lectura del cuerpo, y cuando uno aprende a leerlo se da cuenta que toda la información está ahí. Para la gente, eso que sucede mediante la lectura del cuerpo es muy fuerte. Sobre todo si se trata de algo que esa persona nunca contó por vergüenza o porque no lo pudo verbalizar ni darle identidad. A veces en esos casos hay gente que dice `eso que me decís no es real´, sin embargo en la terapia siguiente, ni bien llegan, dicen que lograron recordarlo, y es ahí cuando uno se da cuenta de la cantidad de negaciones internas que muchas veces, por necesidad, vamos teniendo para poder sobrevivir a esos estados que generalmente están asociados a los traumas, al dolor o al sufrimiento”.

En nuestra búsqueda inicial por internet habíamos apuntado que, para la terapia de memoria celular, el período de gestación era un tema importante, por eso le dijimos a Maryam que nos comentara algo al respecto: “Durante los nueve meses de gestación puede haberse dado una situación de abandono, pueden haberse dados momentos de mucha felicidad, pero también de mucha tristeza o miedos, y eso hace que el bebé ya nazca con esa impronta que selló su madre dentro del período de gestación, y eso es lo que hace, por ejemplo, que la persona no sepa a qué obedece el hecho de tener tantos miedos a la vida misma, por eso a veces hay que preguntar cómo pasó la gesta esa mamá”.

“Es importante saber cómo se llegó a este plano, si se llegó en lucha con la vida o se si se llegó a través de una cesárea, porque eso también revela mucha información, pues alguien que pasa por el canal uterino está en lucha real y ese fragmento de segundos hace que luego ese ser tenga una mayor impronta de lucha ante la vida. En cambio, en una gesta en donde el bebé nació por una cesárea, es diferente, porque ese ser nació en un estado de placidez, sin haber pasado por el dolor y el sufrimiento, y eso luego hace que en la vida le cueste todo mucho más, porque les cuesta entender que hay que salir de ese estado de comodidad. Y por lo general, si nosotras como mamás acompañamos ese proceso, ese hijo siempre estará necesitando de nosotras, porque necesitará del impulso y de que otro le resuelva sus cosas. Por eso, salvo que se necesite recurrir a la cesárea por alguna problemática en particular, no está bueno interrumpir el proceso de maduración de ese ser por nacer. En cambio, los embarazos asistidos, que en este momento están muy de moda, son algo genial, porque el bebé sale del vientre a conectar con el amor de la persona que lo tuvo durante 9 meses. Por el contrario, si al bebé ni bien nace lo sacan de al lado de la madre se siente desprotegido y hay abandono, y todo eso queda grabado en la memoria de ese ser”, manifestó.

“A veces una dice `yo soy miedosa, y la verdad es que le tengo mucho miedo a la vida´ y cuando comienza ahondar en su vida ve que en realidad no es una persona miedosa sino que fue su madre quien le generó el miedo -agregó-, por eso mediante memoria celular lo que podemos descubrir es qué es lo que portamos, ya que hay cuestiones que también vienen heredadas, en donde se condiciona a que la persona tenga que ser de una forma determinada o sentir tal cosa”.

Como al comienzo de la nota habíamos hablado sobre los beneficios de esta terapia, otra de las cosas que no podíamos dejar de preguntarle es si se podía aplicar tanto a los chicos como a las personas mayores: “Sí, la terapia de memoria celular se puede aplicar en los chicos. En mi caso trato de hacerlo a partir de los 6 años en adelante, porque a esa edad es más fácil testearlos. Muchas de las consultas están relacionas con problemáticas vinculadas al aprendizaje y la conducta, pero en realidad yo siempre digo que la emoción primera son los padres, por eso hay que trabajar primero con los papás porque el hijo siempre está tratando de generar un estado en él, que está ligado a la energía que están vibrando sus padres”.

“Con respecto a la gente mayor, por más que lleven muchos años de programación pueden salirse de los viejos patrones y hacer cambios que los ayuden a estar más fluidos, por eso a mí me encanta cuando luego vienen y me cuenta que salieron, que se hicieron un viaje o se animaron a hacer algo distinto. La idea es que, sin importar la edad que tengan, empiecen a disfrutar. Las personas mayores casi siempre cargan con el mandato de que ellos le tienen que dejar a los hijos, y eso es algo irreal. No existe esa obligación. Pueden dejarles si quieren, pero uno como padre no tiene por qué trabajar para sus hijos. Cada uno tiene que trabajar para su propio sistema. La idea es que uno sea un padre par de su hijo, no un padre sostenedor, porque si no ¿cuándo vas a disfrutar de tu vida? Además, así nunca se los libera ni se les permite ser ellos mismos, por eso muchas veces se ve que hay hijos que por más que llegan a la adultez siguen siendo niños que no tienen ganas de crecer”, expresó.

Dentro de los caso que más le llamaron la atención como facilitadora, Maryam mencionó que “una vez llegó una persona que sentía que ya había terminado su ciclo y no deseaba estar más en este plano, y constantemente enfermaba. Fue muy movilizante escuchar que se quería morir, porque eso es como un decreto muy fuerte. Trabajar con él fue una gran experiencia porque implicó ayudarlo a conectar con el amor real, a partir de reconocer esa carencia y dejar de buscar afuera lo que en realidad está dentro de uno. Para mí esa experiencia fue genial, y él siempre me dice que si yo hubiese sido compasiva con él nunca hubiese podido salir de la situación en la que estaba. Por medio de la terapia, él pudo conectar con otra realidad y empezó a disfrutar de la vida y a generar un mayor estado de conciencia. Este tipo de situaciones que te cuento son las que hacen que uno crea en esta técnica”.

Ya sobre el final de la entrevista quisimos saber si en memoria celular, además de lo que acontece dentro del cuerpo físico, el mental y el emocional, había lugar para observar lo que nos pasa desde la perspectiva del espíritu. “Es difícil manifestar sin expresar algo de uno -sostuvo Maryam-, por eso, en mi caso, dentro de la terapia no puedo dejar pasar por alto algo que para mí es importante. Y para mí es importante tener fe o la creencia en algo que ayude a sostenerse en el tiempo, porque, independientemente de la creencia que se tenga, para cada uno hay un maestro, un camino y una situación de elección que nos muestra que estamos ligados a una fuerza mayor que cada uno puede nombrar del modo que quiera”.

No quisimos despedirnos sin pedirle que nos comparta su apreciación con respecto a cómo impacta en las personas el cambio vibracional que transita la Tierra. “Hay personas que no quieren despertar y no necesitan hacerlo porque viven en un estado de anestesia total ante la vida que hace que sólo se focalicen en el trabajo y la materia, porque eso les da felicidad. A esa gente, hablarle de energía es medio como una locura. Sin embargo, cuando uno empieza a darse cuenta de que todo vibra, y que la vibración planetaria también impacta sobre cada uno de nosotros, eso nos lleva a querer que todos se sumen para acompañar los cambios vibracionales de la Tierra, porque si nosotros no estamos preparados desde lo energético para fluir con los cambios vamos a empezar a enfermar, porque la vibración de la Tierra es cada vez más alta. Por eso, es importante ganar en conciencia e ir haciendo todos los cambios posibles que nos permitan comenzar a vibrar de una manera más armónica y elevada, y eso es algo que abarca, entre otras cosas, la manera en que pesamos, sentimos, actuamos y nos alimentamos”.

Como parte de ese proceso para volver a sentirse armonizados, equilibrados o en estado de fluidez, Maryam destacó por último que “es importante la afectividad, el respirar conscientemente, pasar más tiempo en contacto con la naturaleza, descansar correctamente, aprender a compartir, disfrutar, movernos humanizadamente, pasar más tiempo en familia y estar atentos al Ser. Todas esas son cosas básicas, pero muy necesarias de recordar para los tiempos en que vivimos, y está bueno tenerlas presente porque nadie sabe el tiempo que le queda en este plano, por eso lo mejor es que te invites a vivir plenamente”.

Le agradecimos a Maryam por su tiempo, por la cálida manera de atendernos con el sabroso té de menta-peperina y la exquisita torta hecha con harina de algarroba, y nos fuimos. Teníamos que venir a contarte que la terapia de memoria celular es una puerta al cambio para todo aquel que quiera recorrer el camino del autoconocimiento y la sanación, que ayuda a encender la luz interior que hoy es tan necesaria para poder despertar y recordar que todos estamos invitados a formar parte del maravilloso proceso alquímico de transformación y evolución que mágicamente late en el corazón de la Madre Tierra.

(Fotos: Tomás Pagano)

 

Mariela Chirino, “Maryam”. (Fotos: Tomás Pagano)

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2 comentarios

  1. Corina PACHANO

    HOLA!! Necesitaría comunicarme con Mariam, tienen algún telefono? gracias

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