“Mosquito”, un relator apasionado

No sólo es un excelente relator y un muy buen periodista deportivo, José Enrique Montesano es ante todo un tipo noble y de gran corazón que, lejos de marearse con los elogios y los aplausos, siempre tiene presente a su ciudad natal y no escatima esfuerzos en ayudar a quienes quieren hacerse camino en los medios periodísticos capitalinos. Todos en Olavarría lo conocen como “Mosquito”, pero pocos saben que detrás de esa imagen de muchacho serio y responsable, hay un ser generoso, sensible y con mucho humor, para quien el respeto, el entendimiento para con el otro y los valores humanos son más importantes que cualquier primicia deportiva. Hoy te presentamos la historia de “Mosquito”, un relator apasionado.

Escuchar sus relatos, tanto en vóley como en básquet, verdaderamente emociona. “Mosquito” le pone alma y vida a la descripción de lo que se vibra en el campo de juego, él le imprime a su trabajo una impronta de emotividad y pasión muy difícil de igualar, que hace que el televidente sienta que detrás del micrófono hay un hincha fanático de la selección argentina.

Junto a su esposa Daniela Pace

Su apasionamiento a la hora de relatar lo lleva a ir tirando frases que muchas veces pegan. Hoy “las manos de todos los pibes arriba” ya es un clásico, al punto de que TyC Sports la utilizó en una de las promos de la liga de vóley (ver video más abajo).

Por más que triunfa en Capital Federal y le tocó cubrir varios eventos de renombre mundial, a sus 45 años “Mosquito” no pierde la humildad y sigue siendo fiel a su esencia de buen tipo. En su pergamino periodístico se destaca que, además de relatar la liga nacional de vóley y de básquet para la señal TyC Sports, y de haber trabajado en ABCDiario, Domingol y el noticiero Sportia, en el 2007 “Mosquito” estuvo en el Preolímpico de Básquet de Las Vegas, en el 2008 cubrió los Juegos Olímpicos de Beijing, en el 2009 viajó al Premundial de Básquet de Puerto Rico, en el 2011 fue al Preolímpico de Básquet en Mar del Plata, en el 2012 estuvo en los Juegos Olímpicos de Londres, en el 2013 viajó al Campeonato Mundial de Básquet de Venezuela y en el 2015 realizó una impecable labor periodística durante el Preolímpico de Básquet que se disputó en México, evento que le abrió las puertas para cubrir también, en agosto del 2016, los Juegos Olímpicos de Río (ver recuadro aparte titulado “Mosquito por el mundo”).

Recientemente José Enrique estuvo de paso por Olavarría y fuimos a entrevistarlo para saber un poco más sobre su presente y también repasar cómo fueron sus comienzos.

En las casi dos décadas que lleva en TyC Sports, “Mosquito” ha trabajado con muchos periodistas de renombre, tales como Gonzalo Bonadeo, Alejandro Fabbri, Alejandro Fantino y Gastón Recondo, por citar tan sólo algunos ejemplos, por eso de movida le preguntamos qué sintió la primera vez que se codeó con aquellos que en su profesión eran referentes. “Antes a Fabbri y a Bonadeo los miraba por televisión, lo mismo que a Fantino por eso cuando después iba a hablar sobre la liga de vóley a su programa me parecía algo muy loco todo eso. Hoy hay pibes que eso mismo les pasa conmigo, por el hecho de verme en la tele, y eso también me parece muy loco. De todos modos, más que con mis colegas, las vivencias más fuertes las tuve con los primeros profesionales que inicialmente entrevisté, tales como a Manu Ginobili o Marcelo Tinelli”, destacó.

Con su trabajo como periodista deportivo “Mosquito” no sólo tiene la posibilidad de codearse con figuras destacadas del mundo deportivo, también le toca viajar a cubrir eventos de carácter internacional, por eso quisimos saber cuál fueron sus vivencias más movilizadoras: “Hay imágenes que me han quedado grabadas de por vida, recuerdo haberme preguntado cómo hice para estar en la Gran Muralla China, durante los Juegos Olímpicos de Beijing, haciéndole una nota a Ginóbili, por ejemplo. Esas eran cosas inimaginables para mi cabeza, por eso durante la hora y media que duró el acto de apertura de las olimpíadas debo haber pasado 45 minutos llorando, porque ahí rebobiné toda mi vida, desde haber trabajado en la FM 90 haciendo un programa de música, mi paso por el diario El Popular, por Radio Olavarría, por Canal 5, por TyC, los comentarios de mis viejos, mis amigos… Es algo tan fuerte emocionalmente que te explota la cabeza”, sostuvo.

Sus palabras nos fueron orientando hacia sus comienzos. Cuando promediaba los 22 años, “Mosquito” trabajaba en la parte administrativa del diario El Popular, justo en el momento en que Canal 5 empezaba a hacer las transmisiones de básquet del Club Estudiantes en el TNA. Por ese entonces, él venía de hacer el programa Noni-Noni con Maroa, y también hacía algunas cosas en radio.

“A mí siempre me gustó el deporte, pero como en esa época no había tanto programa deportivo para ver en la tele, escuchaba relatos por la radio, y sentía que el tema de la comunicación era lo que más me llamaba la atención”, dijo José. Y en relación a cómo fueron sus primeros pasos relatando, explicó: “Jorge Botta (actual director de El Popular Medios) me dijo si quería hacer una prueba piloto en el partido de Estudiantes con Gimnasia Esgrima de La Plata junto a Juan Pablo Villeres. En teoría el programa nunca iba a salir al aire, y en el entretiempo, cuando pregunté cómo estaba saliendo el relato, me dijeron que ese mismo día saldría en diferido por Canal 5. Así fue como arranqué a trabajar en la tele. Al poco tiempo vino Popa Paramio, que tenía un espacio de fútbol en la grilla del Canal y me propuso que lo mismo que hacía con el básquet y el vóley femenino lo hiciese con el Club Racing, y eso me llevó también a relatar fútbol”.

En el 95, cuando tenía 24 años, juntó coraje y se fue a vivir a Buenos Aires. “La decisión de hacerlo no fue fácil porque estaba muy cómodo trabajando en el diario y también en el canal, pero por más que estaba todo bien laboralmente quería ver qué pasaba con mi trabajo, porque todos los comentarios que recibía era de la gente que conocía, y yo quería encontrar gente que me pudiese corregir y aportar cosas para mejorar y también quería tener un plus. En ese tiempo creí que un plus importante me lo podría dar la carrera de periodismo deportivo en el Círculo de Periodistas, aunque con el tiempo me di cuenta que no fue tan así, ya que el irme a estudiar me dio más que nada la experiencia de vida que implica irse a vivir solo”, destacó.

Delia y “Toti”, los padres de “Mosquito” también fueron decisivos a la hora tomar la decisión de irse a Buenos Aires en busca de un mejor futuro: “Mis viejos también me alentaron a que me vaya cuando hace más de veinte años no era algo tan común que un hijo se fuese a estudiar periodismo deportivo, medio como que todos te decían `y después de qué vas a laburar´. Por eso hoy a la distancia me doy cuenta de que mis viejos fueron unos genios porque no sólo me impulsaron sino que además me ayudaron para que pudiese estudiar”.

“Mientras estudiaba viajaba todos los fines de semana a Olavarría para seguir relatando a Estudiantes y también hacía a Pueblo Nuevo en el Provincial de Clubes, los domingos me tocaba el fútbol y con Rafael Stéfano hacíamos un programa de deportes, y en la madrugada del lunes volvía a Buenos Aires para cursar. Así estuve tres años hasta que finalicé la carrera de periodista deportivo”, comentó.

Un mes antes de recibirse lo llamaron para que diese una prueba en TyC Sports. “Esa prueba me llegó porque en ese tiempo había entablado muy buen vínculo con José Jozami, que ya relataba para el canal, básquet, vóley y también estaba vinculado a Fútbol de Primera. Por ese entonces yo no tenía en claro cómo continuar, sólo sabía que me quedaría seis meses o a lo sumo un año golpeando puertas para que alguien viese lo que hacía y me dijese si estaba bueno, si era un desastre lo que hacía o qué cosas tenía que corregir, así que fui llevando grabaciones de mis relatos a distintos productores”, señaló.

“Jozami no sólo fue quien me abrió las puertas en Buenos Aires para que yo pudiese trabajar, porque vio algunos laburos míos y le gustaron, también fue el que me demostró que había gente noble, seria y piola, que estaba dispuesta a ayudarte, porque como la carrera de periodista deportivo recién estaba explotando cualquiera te podía chamuyar. Nuestro vínculo se vio fortalecido por el hecho de que José en ese momento relataba el TNA de básquet, donde jugaba Estudiantes de Olavarría”, dijo.

“Recuerdo que Jozami me avisó que me llamaría un productor de TyC para que diese una prueba relatando vóley -agregó, así fue que una mañana di la prueba y me dijeron que por la noche me llamarían para decirme si había pasado la prueba o no. A las nueve y pico de la noche me llamaron y me dijeron que mi trabajo había gustado, y que comenzaría relatando siete partidos de vóley, haciendo un reemplazo de Jozami”.

Le pedimos que nos diera más detalles de ese momento. “Me acuerdo que cuando corté lloré como loco porque me vino el recuerdo de todo lo que tuve hacer para llegar a tener esa oportunidad. Lo llamé a mi viejo llorando, estaba muy feliz por haber tenido la chance de probar si mi trabajo servía o no, que era la gran incógnita que tenía, más allá de que yo sentía que lo mío era bueno pero de todos modos necesitaba confirmarlo”.

A medida que nos iba contando su historia, “Mosquito” valoraba todo lo que le tocó vivir previo a su llegada a TyC. “Me di cuenta de que cuando trabajaba en Canal 5 pude probar muchas cosas, ritmos y estilos de voz que luego me terminaron marcando profesionalmente. Todo lo que un pibe podía hacer en su casa relatando un partido mientras lo mira por televisión, yo lo hacía en vivo para un canal que tenía 10.000 abonados y al mismo tiempo lo podía testear con la gente en la calle. Siempre voy a estar agradecido a Canal 5 porque fue el lugar que me permitió comenzar a foguearme”, sostuvo.

“Como cuando salió lo de TyC los fines de semana seguía trabajando en Canal 5, fui a hablar con Jorge Botta y le dije que por un mes y medio no podía venir a Olavarría a relatar -resaltó-, y recuerdo claramente que él me dijo que me iba a bancar, y luego agregó: `ojalá que no vuelvas más, porque si no volvés significa que conseguiste el laburo´. Esa frase me quedó muy marcada, porque coincidió con el comienzo de mi etapa en Buenos Aires”.

Su primer relato en Buenos Aires tuvo un condimento muy especial: “Me acuerdo del primer partido que relaté en vivo para TyC, no sólo por los nervios sino porque fue un partido de vóley que duró tres horas. Me tocó relatar el clásico de Cuyo, entre Mendoza de Regatas y Obras de San Juan. Ese fue mi bautismo de fuego. Fue todo nuevo para mí, incluso el hecho de tener que ir a Mendoza en avión y relatar con más de 2.000 personas en la cancha”.

A ese primer relato le fueron sucediendo una serie de propuestas cada vez más desafiantes. “A los dos meses de relatar vóley, mi primer productor que me ayudó mucho, que fue Luis Beneyto, me propuso que haga beach vóley en Villa Gesell. Como me insistió con que era fácil hacerlo me animé, y ni bien hice eso me propusieron que haga un casting de básquet. Lo hice sabiendo que ya había una persona asignada para relatar, y grande fue mi sorpresa cuando luego me confirmaron que quedaba como relator del TNA. Eso fue lo primero que me hizo sentir algo distinto, fue como que ahí me terminé de convencer de que lo que hacía estaba bueno, y fui quedando en TyC. Así, poco a poco fueron apareciendo nuevos programas de los que participé, tales como ABCDiario, Domingol y el noticiero de Sportia”.

Luego de la cobertura de los Juegos Olímpicos de Beijing en el 2008, José también cubrió muchos otros eventos, sin embargo, la emoción mayor la vivió en el Preolímpico de Básquet en México, el año pasado. “Si bien lo que antes
más me había movilizado había sido Beijing, porque eran mis primeros juegos olímpicos, estaba haciendo una cobertura periodística para mi país y había tenido la posibilidad de estar en el acto inaugural de los juegos junto a 100.000 personas, lo más fuerte que emocionalmente me tocó vivir fue la clasificación de la selección argentina de básquet para los Juegos Olímpicos de Río (ver recuadro aparte titulado México, a pura emoción)”.

Sobre esto último, “Mosquito” destacó: “Lo del Preolímpico de Básquet en México fue algo muy especial, tal vez por mi momento, por la edad y por el hecho de tener otra manera de sentir las cosas y de transmitirlas, me parece que se dio un vínculo muy fuerte con los jugadores porque los flacos vieron que yo fui a laburar 22 días como un caballo, y ellos también se rompieron para llegar a obtener la clasificación para Río, cuando en realidad nadie aseguraba el resultado previo al torneo. Cuando ellos se levantaban a desayunar yo ya estaba saliendo al aire, en vivo, y esas fueron las cosas que hicieron que para todos el momento de la clasificación fueran muy especial. El momento del triunfo ante México me superó, porque además era muy fuerte ver lo que pasaba detrás de cámara, en donde todos lloraban, gritaban de alegría y se abrazaban frente a 20 mil mexicanos que habían colmado la cancha”.

“Al día siguiente me cuestioné si estaba bien haberme quebrado emocionalmente al aire, y me di cuenta de que hice lo que realmente sentí en ese momento, y me parece que la gente también lo vivió y lo entendió así. Por eso hay gente aún me dice `lo que me hiciste llorar con los pibes de Argentina´. Ese día del partido no pararon de llegarme mensajes. Recuero que a los cinco días, cuando volví a Buenos Aires, me fue a buscar en un remis a Ezeiza un veterano que tenía una historia de vida dura, y me dijo: `José, el sábado me quedé dormido y no pude ir a trabajar, porque de la emoción del partido estuve llorando sólo como hasta las tres de la mañana´. Eso para mí es impagable, porque está bueno emocionarse y llorar por cosas buenas”.

“Mosquito” lleva 18 años trabajando en TyC, tiempo más que suficiente como para saber cuál es la clave del éxito de la señal deportiva, por eso cuando se lo preguntamos citó como ejemplo lo que sucede durante los juegos olímpicos para graficar su respuesta: “Cuando se trata de un juego olímpico TyC manda a Gonzalo Bonadeo como abanderado y después vamos cuatro o cinco de nosotros que a meterle intensidad para estar al lado de cada uno de los argentinos que compite. Eso es algo que lo sabe hacer muy bien TyC”.

“En la cobertura de mi primer juego olímpico en Beijing -continuó- era todo muy fuerte para mí. Encima en el primer día de competencia Paula Pareto obtiene la primera medalla de bronce para la Argentina y a mí me había tocado ir a cubrirlo. Yo sabía algunas cosas de ella porque había leído su biografía y sabía de sus logros, pero no la conocía personalmente, y terminamos a las doce de la noche dándonos un fuerte abrazo por toda la onda que
ella había tenido conmigo, ya que ese día la había vuelto loca durante las coberturas, y ella me agradeció porque había sido el único medio que había estado a su lado desde el primer combate, cuando el resto de los medios llegaron recién cuando ella estaba por pelear por la medalla. Me parece que esa es la clave de TyC, porque está al lado del deportista y eso el deportista lo siente, y además, como nos ha pasado a todos nosotros, el deportista también ha crecido mirando TyC, y eso genera un vínculo muy fuerte”.

La actividad de José Enrique es bien dinámica y variada. Alterna su rol de relator con entrevistas desde el campo de juego, y también muchas veces le toca ser conductor de programas deportivos y presentador de eventos. “Haciendo la liga de vóley y de básquet estoy bien y muy feliz -resaltó-, el fútbol no lo tengo como algo pendiente porque también lo relaté, de todos modos creo que en algún momento posiblemente volveré a relatarlo. Hoy con el vóley siento como que estoy en mi casa, en el sentido de que puedo decir y hacer lo que más me resuena y está todo bien. Básquet volví a relatar desde hace unos dos años, ya que se me superponía con el vóley y eso me alejó, pero para mí también es un deporte que está bueno relatarlo”.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de jóvenes que actualmente optan por estudiar periodismo deportivo, quisimos saber cuáles son las características que lo llevaron a estar en el lugar en el que está: “Cuando alguno de los chicos que están estudiando me dice de juntarnos a tomar un café siempre digo que el punto uno en esta actividad es la constancia. Si yo no hubiese sido constante, la primera semana que cursé en el Círculo Deportivo me hubiese vuelto a Olavarría y no hubiese vuelto nunca más porque estaba muy cómodo en Olavarría. Pero más allá de lo profesional, ante todo destaco la importancia de lo humano, porque si uno de verdad es buena gente a la larga las cosas se te facilitan mucho. Yo siento que a muchas de las cosas que llegué lo hice desde lo humano, desde el respeto y el entendimiento para con el otro. Mi estilo es así, no soy un periodista que me desviva por primicias, más bien trato de moverme sobre la base del sentido común, siendo muy respetuoso, y creo que esas son las cosas que te terminan marcando. A mí me pasa de encontrarme con gente que me dice `no te conozco, pero por lo que veo en la tele me parece que debés ser buen tipo´, y eso para mí es clave. También es clave el querer ir creciendo, ser paciente y tener confianza en uno mismo”.

Cada vez que viene de visita a Olavarría para ver a su familia y amigos, mucha es la gente que en la calle le demuestra afecto. “Cuando uno se va a trabajar a otro lado lleva consigo parte de la ciudad, por eso siento que hay un montón de gente que está contenta porque laburo donde laburo y hago lo que hago, ya que es una manera de hacer que el nombre de Olavarría trascienda. En mi época, en lo deportivo, eso a mí me pasó con el Tero Di Carlo y Batuque Mandrini, jugando al fútbol en Lanús y Platense, y uno casi termina siendo hincha de esos clubes porque había jugadores que eran de Olavarría y llegaron a la primera división. Me pasó lo mismo con el Bocha Porté cuando llegó a Boca y con el Pitu Abelairas en River, uno siempre quiere que a la gente que conoce le vaya bien, y siento que eso es lo que me transmite la gente en la calle cada vez que vengo de visita. La gente se alegra de lo que me pasa, y eso también está bueno”.

En relación a su presente, “Mosquito” destacó: “Me siento un privilegiado de poder laburar de lo que me gusta, eso no hay nada que lo iguale. Nunca descarto el volver a vivir en Olavarría, porque de Olavarría extraño la tranquilidad, el afecto de mi vieja, los amigos, el poder desenchufarme de la locura de Buenos Aires, y cuando pienso en volver el tema pasa más que nada por la necesidad de ganar en calidad de vida”.

Al recorrer su historial deportivo y ver todo lo que le tocó cubrir, parecería que no le quedan grandes desafíos en su horizonte, sin embargo al reflexionar sobre este punto “Mosquito” dijo: “A veces tras haber viajado y estado presente en mundiales y tres juegos olímpicos uno podría preguntarse qué más hay, sin embargo uno constantemente tiene que reinventarse y alimentarse de determinadas situaciones que te impulsen a ir por más. De hecho, tras 18 años de estar en TyC considero que profesionalmente el que acaba de pasar fue mi mejor año, y probablemente el 2016 también lo será, ya que siempre trato de ir por más y readaptarme, dado que ni el mundo ni TyC son lo mismo desde que empecé a trabajar como periodista deportivo, de ahí que uno constantemente tenga que actualizarse porque éste es un medio muy competitivo”.

“Por ahora no hay nada por lo cual me desviva -subrayó-, de todos modos en el corto plazo me gustaría hacer radio o tener algún programa de entrevistas, también de vez en cuando me vienen ganas de escribir, más que nada sobre cosas de la vida que del deporte en general. También algún día me gustaría estar en un programa de aire como para saber qué es lo que eso implica, pero en verdad siento que la profesión que elegí superó todas mis expectativas y me llevó a vivir cosas que nunca creí que me pudiesen pasar. De todos modos soy de las personas que siempre busca crecer y tener nuevos desafíos”.

“Con el paso del tiempo noto que desde aquel nerviosismo que sentí la primera vez que relaté vóley en vivo por TyC Sports, hoy ya puedo disfrutar de lo que hago, por eso si bien al principio era muy crítico y duro conmigo mismo a la hora de ver algunas grabaciones, ahora siento que no me enrosco tanto y me expreso tal cual soy, y eso me permite disfrutar y valorar desde otro lugar, ya que no es lo mismo ir a cubrir un juego olímpico o un evento internacional con poco más de veinte años a ir pasando los cuarenta”, remarcó. Y también agregó: “Hoy lo que trato de hacer es disfrutar de las pequeñas cosas que por ahí antes eran cotidianas, ya que ahora me doy cuenta que esas cosas no son algo más, sino que son cosas buenas e irrepetibles, como el hecho de juntarse a comer un asado con amigos. También disfruto viendo el crecimiento de mis hijos y el poder trabajar de lo que me gusta, haciendo lo que más moviliza a la gente como nada en el mundo como lo es el deporte”.

“Mosquito” anhela en algún momento poder relatar partidos de básquet, fútbol o vóley en donde equipos de Olavarría estén compitiendo a nivel nacional. “Me gustaría no sólo porque el simple hecho de hacerlo tendría un condimento muy especial a la hora del relato, también me gustaría porque la gente de Olavarría merece destacarse a nivel nacional por cosas buenas. Además, si hay algún equipo que en la disciplina que sea logra trascender los límites de la ciudad, lo más probable es que luego los chicos quieran practicar ese deporte y asemejarse a esos deportistas. Entiendo que la realidad del deporte hoy cambió en la Argentina, pero si se cuenta con el apoyo de las empresas y el gobierno municipal se puede encarar un proyecto deportivo serio”.

Si de agradecer se trata, en lo que respecta a su núcleo cercano “Mosquito” tiene una lista que se compone de los nombres de sus viejos, sus amigos y sus hermanos, sin embargo su esposa e hijos ocupan un lugar muy especial. “Este es un laburo que está bueno pero te perdés muchos momentos familiares, por eso que mi esposa Daniela lo pueda entender y me lo banque, lo mismo que mis tres hijos (Catalina, Juana y Emiliano), es algo muy importante y que agradezco mucho, porque ese es el respaldo que a mí me permite desarrollar bien mi laburo cada vez que tengo que viajar por muchos días. Profesionalmente también tengo que agradecerle a mucha gente, pero en este momento no quiero olvidarme de Miguel Romano, que fue un periodista de La Nación que falleció hacer un par de años, que me formó y me enseñó muchas cosas que la facultad no te las da. También me siento agradecido por lo que me ayudaron José Jozami y Quique Edelstein, por citar a otros que también fueron muy solidarios y bondadosos en una profesión que a veces no es tan así”.

Volviendo hacia lo familiar, “Mosquito” también destacó la figura de Delia, su mamá: “Ver que mi vieja a los 84 años sigue teniendo pilas para un montón de cosa que ni siquiera uno ya tiene me enorgullece. A lo largo de todo este tiempo mi vieja me ha demostrado que como madre fue un crack, y que vivió para nosotros, y darse cuenta de eso está bueno. También siempre tengo muy presente a Toti, mi viejo, porque él también siempre estaba muy pendiente de mi trabajo y para mí él era un televidente calificado al que me gustaba consultar, porque era de los que te marcaban las malas con la intención de ayudarte; por eso así como te hablé de gente que me formó profesionalmente, mis viejos me formaron en el aspecto humano y eso se los voy a agradecer por siempre”.

“Mosquito” es de perfil bajo, no es de los que se la creen, por eso aún siente que lo incomoda cuando por la calle lo reconocen como “el periodista de la tele”. En su deambular por Buenos Aires, cada vez que al subirse a un taxi le preguntan por alguna interna futbolística o sobre el vóley y el mundo del básquet, sonríe. También se sorprende cuando le piden autógrafos y confiesa que pensó “que se trataba de una joda la primera vez” que le acercaron un papel para firmar. “Mosquito” sigue siendo el mismo buen tipo de siempre, pero con muchísimos kilómetros recorridos por todo el mundo haciendo lo que ama, relatar.

Además de una enorme dosis de pasión y emoción, hay mucho corazón y amor puesto en su trabajo, de ahí que sus relatos no pasan inadvertidos y movilizan. Realmente es un orgullo saber que es olavarriense. Seguramente él seguirá triunfando, ya que además de ser un gran relator apasionado, “Mosquito” es ante todo una excelente persona que no renuncia a sus raíces y siempre está dispuesto a tender su mano y ayudar.

(Fotos: Tomás Pagano + facilitadas por “Mosquito“)

Hay momentos en donde la emoción es tan grande que lo que verdaderamente importa es hablar desde el corazón. Así lo sintió Mosquito cuando la selección argentina de básquet clasificó para los juegos juegos Olímpicos de Río.

 

Una relato imperdible. Mosquito a pura emoción relatando la final de vóley junto a Hugo Conte, que hacía los comentarios.

 

En una de las últimas coberturas periodísticas del año pasado, el entrenador Sergio Hernández dialogó con José Montesano para TyC Sports donde se mostró muy arrepentido por su reacción luego de los incidentes en el partido entre San Lorenzo y Peñarol.

 

Este video, realizado en julio del 2015, forma parte de un reportaje en donde Mosquito, en su carácter de periodista de TyC Sports, acompañó a Marcos Milinkovic a una clínica de vóley en el Club Independiente de Escobar. Habló sobre el ex jugador de la selección y sobre el vóley nacional.

 

La promo de la liga de voléy, en TyC Sports, con la voz de Mosquito y su frase emblemática: “Las manos de todos los pibes arriba”.

 

Mosquito en un mano a mano con Andrés “Chapu” Nocioni.

 

Reconocimiento a Carlos Delfino, con la voz de Mosquito.

 

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3 comentarios

  1. OSCAR

    ME EXTRAÑA POR ESTOS TIEMPOS NO VERLO A JOSE MONTESANO EN tv LE PASA ALGO?? EXTRAORDINARIO RELATOR
    LA GENTE DE BOCA BASQUET LE MANDA UN SALUDO ENORME

  2. Dardo López

    Me puse a buscar información sobre José Montesano porque me llamó la atención su relación afectiva y a la vez respetuosa con los deportistas. Como relator, excelente! Trasmite cada monento con toda la pasión y un estilo muy personal y profesional. Una dupla insuperable con Hugo Conte. Descubrí que es uriundo de Olavarría (vecino… soy de Tandil, viviendo ahora en azul). Felicitaciones a José por tanto trabajo, tanto esfuerzo para cubrir de manera brillante los Juegos de Río y sobre todo por su humildad.

  3. Miguel

    A Mosquito lo conozco desde la secundaria en el Colegio Nacional. Y sigue siendo tan humilde y buena gente como lo era entonces. También conoci a Man y Cobi Montesano, ídolos como el propio Mosquito. Me alegra mucho cada vez que lo veo en la tele, como si fuera uno mismo el que logró triunfar. Nos representa y estamos muy orgullosos !!

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