No para de triunfar

Cuando la constancia, la entrega, el esfuerzo y la confianza se combinan con una fuerte mentalidad ganadora y muchísima determinación para entrenar, el éxito nos es producto del azar sino la consecuencia inevitable de asumir un fuerte compromiso con la excelencia. ¿Quién es así? Gabriela Cotugno, la ultramaratonista que bate récords en carreras de 2, 6 y 10 días, dejando en lo más alto el nombre de Olavarría a nivel internacional. Está Bueno que conozcas la historia de esta maravillosa atleta que nunca se da por vencida y no para de triunfar.

Excepto cuando corre, Gabriela es más bien tímida pero posee una increíble fortaleza anímica que reluce en cada una de las competencias que la tienen como protagonista. Es nacida en Azul, pero es olavarriense por adopción. Muchos saben de sus logros porque cada vez que compite el nombre de Olavarría resuena, sin embargo quizás pocos conozcan que detrás de cada triunfo hay un esfuerzo mayúsculo puesto en juego, que entre otras cosas implica entrenar entre diez y doce horas diarias. Fuimos a charlar con ella para que nos cuente el detrás de escena de sus hazañas.

“Estudié gastronomía internacional y me recibí de chef, pero hoy vivo de lo que genero como personal trainer” comenzó narrándonos Gabriela, quien nos dejó con la boca abierta cuando nos dijo que como parte de su rutina de entrenamiento corre 50 kilómetros por día.

“Con el atletismo arranqué en el año 2002 -explicó-, al principio empecé a trotar sólo un poco, por ese entonces me vine a vivir a Olavarría y quise participar en la Vuelta al Municipio. Me anoté en la carrera de 10 kilómetros con la intención de completar el recorrido, y me sorprendí al ver que quedé tercera en mi categoría. A partir de ahí, como me gustó correr, me fui enganchando y a los tres meses ya me había anotado en otra carrera”.

“Cuando comencé a correr también jugaba al hockey -agregó-, pero luego que fui tomando el atletismo más en serio dejé el hockey por temor a lesionarme”.

“Al principio no tenía mucha idea sobre lo que implicaba correr. Pero empecé a preguntar cómo se podía correr mejor y poco a poco me empezó a gustar lo que eran las carreras largas. Mi primera carrera larga fue el desafío del desierto de Berocca, en el 2007, que eran 100 kilómetros. Para correrla me asesoró Iván Recabarren, ya que él la había corrido el año anterior. Esa fui mi primera carrera larga y me gustó mucho. Creo que en la clasificación general quedé cuarta o quinta, y eso era muy bueno, ya que nadie me entrenó y fue una carrera que se hacía en el desierto, en la zona de Mendoza, con temperaturas que llegaban a los 43 grados” indicó Gabriela.

Uno se imagina que luego de una carrera así se necesitaría mucho tiempo de descanso, sin embargo, dijo que “20 días más tarde me llamaron y me fui a correr los 100 kilómetros de Tucumán, que se llama Desafiando el Tafí”.

Le preguntamos cómo se fue formando. “No tengo un entrenador, pero generalmente la preguntaba a Iván Recabarren porque él siempre hacía carreras largas. También soy mucho de observar para ir aprendiendo y de preguntarle desde el primero hasta el último corredor qué comía, cómo se cuidaba y qué ropa usaba. Además soy de leer mucho y de buscar información por internet. Siempre trato de estar informada sobre los avances que se van dando en todo lo relacionado con el atletismo, ya sea con el tema zapatillas, ropa, la alimentación o los suplementos que se pueden tomar, porque son cosas que a la larga hacen la diferencia. Todo siempre dentro de lo que esté permitido, porque en los mundiales hay controles antidoping y no tiene sentido hacer tanto esfuerzo para que después te descalifiquen”.

Gabriela no es de andar poniendo en las redes sociales sus logros, por eso nos sorprendió cuando vimos que en su departamento tiene una habitación llena de trofeos. “Debo tener más de 200 trofeos y pocas medallas, porque generalmente cuando gano se las regalo a gente que me cae bien en el momento de la carrera o al que me las pide, también regalo los trofeos, esas es mi cábala desde que escuché a uno de los mejores corredores del mundo decir que si uno las regala luego vienen más”.

Hay un dato que nos llamó la atención. Gabriela es muy anémica, por eso físicamente no reúne las condiciones ideales para estar entre las mejores corredoras del mundo, sin embargo lo que le falta de glóbulos rojos a la hora de correr lo suple entrenando muchas más horas, y poniendo mucha garra y fortaleza mental en cada una de sus carreras: “Soy una persona muy anémica de nacimiento, por eso una vez por mes me hacen controles de hematocritos (mide el porcentaje del volumen total de la sangre compuesto por glóbulos rojos). La anemia me resta oxígeno para correr, por eso esa carencia importante trato de suplirla con más horas de entrenamiento y tomando hierro y todas aquellas cosas que son permitidas. A nivel internacional, a la hora de correr muchos recurren a la eritropoyetina, la llamada droga Epo de los ciclistas, que te permite tener más aire y te levanta los glóbulos rojos a seis millones, yo no lo hago porque eso a la larga te va restando vida útil como atleta, y yo soy limpia a la hora de correr”.

Si bien sus primeras carreras largas las hizo en circuitos abiertos, a la hora de competir en ultramaratones Gabriela prefiere hacerlo en circuitos cerrados, que pueden ser de 400 ó 1000 metros generalmente. Son competencias en donde gana quien corre la mayor cantidad de kilómetros durante el tiempo que se haya fijado para la carrera. “Empecé haciendo carreras largas de montaña, pero a mí me gusta mucho más correr en un circuito cerrado y pista, porque eso hace que la carrera sea más rápida y no te distraigas. Se corre sin parar dando vueltas a la pista, y tenés un chip que registra la distancia que vas recorriendo. Hay casos, como en Estados Unidos, en donde junto a la pista hay motorhomes o sino como en Hungría, que la pista era de un kilómetros y estaba en una especie de barrio privado en donde cada uno tenía su casa para descansar o bañarse, pero si vos perdés mucho tiempo no te conviene porque mientras tanto los demás corredores van haciendo más kilómetros, así que la idea es parar lo menos posible. Cada uno administra sus tiempos de descanso, pero hay que calcularle que en una carrera de seis días tenés que hacer unos 130 kilómetros diarios para andar bien” (ver recuadro titulado “Correr durmiendo lo mínimo”).

“Las carreras de ultramaratón están muy bien organizadas -indicó-, pero como la invitación es para una sola persona siempre se necesita alquilar el servicio de algún asistente, como pude ser un masajista, porque eso te ayuda mucho cuando las distancias a correr son muy largas”.

Gabriela es la única corredora argentina que ganó una ultramaratón en Europa, por eso, entre todos sus trofeos, el de Francia tiene un sabor muy especial, sobre todo porque a su llegada a Olavarría la fueron a buscar los bomberos y la pasearon en una autobomba: “Me dio muchísima emoción cuando fueron a recibirme, pero también esas son cosas que me dan vergüenza, porque para esas cosas soy muy tímida”, destacó.

Hoy las mejores ultramaratonistas del mundo tienen 45 años, ella sólo 37. “Cuando se pasan los 60 kilómetros se denomina ultramaratón. Yo tengo el récord sudamericano con 1.068 kilómetros, en diez días sin parar. Fue en Nueva York en abril del año pasado. Es una de las mejores carreras que hay en diez días, pero no sé si volvería a correrla porque en esa época el clima no acompaña, prefiero correr en Brasil, con 40 grados, y no con un clima en donde llueva casi todos los días o haya un viento terrible”.

“Ultimamente me estoy inclinando más por las carreras de seis días, porque siento que es mi distancia ideal. Hoy en esa distancia estoy entre las 4 ó 5 mejores del mundo, con posibilidades de estar segunda en el lapso de un año. La distancia para estar entre los primeros puestos es tan sólo de 20 ó 30 kilómetros de diferencia, que no es nada para lo que es una ultramaratón”, comentó.

Y para graficar que está a prácticamente nada de lograr ser la número uno del mundo, citó lo que le pasó en Hungría: “En el año 2013 gané la carrera de los seis días de Red Bull, en Francia, con 628 kilómetros, que era mi primera carrera de seis días. Y en mayo de este año hice 689 kilómetros en Hungría, es decir que hice 61 kilómetros más que hace un año atrás, y eso que el primer día de la carrera estuve 8 horas con suero porque me deshidraté, lo que implica que si esas 8 horas las hubiese corrido, hubiese estado muy cerca del récord mundial de 730 kilómetros para los seis días en la categoría mujeres. Ya cuando pasás los 680 kilómetros estás entre las 4 ó 5 mejores mujeres del mundo”.

Contrariamente a lo que se pueda pensar, no son las mujeres de color las que dominan en las carreras de ultramaratón: “Entre las primeras ultramaratonistas del mundo figuran una canadiense y alemanas. Siempre se dice que el atleta blanco tiene más resistencia que el negro,  en realidad el atleta negro por lo general es más rápido, pero no tiene tanta resistencia”, explicó Gabriela.

“En Argentina y Sudamérica soy la única que corre seis días”, precisó Gabriela, al tiempo que remarcó que “en las carreras muy largas te estresás mucho, tanto física como mentalmente, porque son muchos días de carrera. Yo tengo mi psicólogo deportivo que me ayuda mucho en cuanto a cómo prepararme mentalmente”.

“Uno va con la cabeza preparada para correr, pero en la carrera suceden muchas cosas que nos fáciles de manejar. En la carrera de Nueva York, por ejemplo, que fueron diez días sin parar, y con un frío tremendo, llega un momento en que se te pasa cualquier cosa por la cabeza. Durante 4 ó 5 días seguidos capaz que vas bien, siempre hay momentos que son delicados, por eso en esas carreras que haces más de 100 kilómetros por día tratás de no tener información de afuera, porque estás tan sensible que el más mínimo detalle te puede hacer abandonar”, sostuvo.

El “afuera” no sólo se compone de los familiares y amigos, también incluye las redes sociales: “Hoy las redes sociales son bravas y capaz que alguno pone `Gabriela va lenta, va sexta´ o algo así, que ese simple un comentario, pero a vos eso te mata, por eso mientras estoy en una competencia me aislo y no quiero que me cuenten nada”.

Le preguntamos qué cosas influyen, más allá de lo mental, en las carreras. “La ropa influye muchísimo a la hora de correr, por eso yo para la ropa soy muy especial. Uso solamente la marca Nike. Me fijo mucho en el peso de la ropa, porque al ser tantos días de carrera todo te lastima. Si la ropa tiene mala costura o las medias no te quedan perfectas, en el transcurso de la carrera pesan. Son cosas que uno va aprendiendo con la experiencia”.

“Más allá de la ropa, me cuido muchísimo en la alimentación-remarcó-, y mi amiga Carolina Huarte, que es nutricionista, me asesora. No soy de hacer desarreglos con las comidas. Tres o cuatro veces a la semana como pescado, también como muchas frutas y verduras. Yo mido un metro sesenta y seis y estoy pesando 48 kilos, que es un peso que me sirve para no tener lesiones, porque en el tipo de carreras del que participo el peso influye muchísimo. Cuando voy a las carreras trato de ir pesando entre 50 y 52 kilos porque hay carreras en las que pierdo cuatros kilos aproximadamente”, indicó

“Como parte de los cuidados, continuamente me hago chequeos médicos. Muchos me dicen que en las carreras largas te puede pasar algo por el alto grado de exigencia del cuerpo, pero yo siempre digo que son las carreras más controladas. Hoy cualquiera corre 10, 21 ó 42 kilómetros, junto a 10 mil personas, y vos no sabés si se trata de gente que se cuida. En cambio las carreras de ultramaratón deben ser una de las carreras más cuidadas, porque antes de cada competencia tenés que presentar un chequeo general sino no te dejan participar”, sostuvo.

En lo que respecta a la preparación previa a las carreras, Gabriela explicó: “Soy muy cuidadosa de los detalles para evitar lastimarme, porque después de las carreras regreso a Olavarría y tengo que trabajar. Yo tengo entre 10 y 12 alumnos diarios, con los cuales corro entre 10 y 12 horas por día, y lo mínimo que hago son 50 kilómetros. Sola prácticamente entreno poco, porque tengo la suerte de entrenar a personas que corren bien, entonces eso a mí también me sirve”.

“Tengo una recuperación rápida después de cada carrera. Generalmente cuando voy a competir me quedo unos días en el lugar para descansar y conocer un poco, ya que se trata de lugares distantes y ya que voy a Europa, por ejemplo, aprovecho el pasaje y disfruto un poco, pero como mucho me quedo una semana. Ni bien regreso me lleva algunos días ponerme a ritmo de nuevo, pero de todos modos ni bien llego corro 30 ó 40 kilómetros diarios”, dijo.

Gabriela se caracteriza por tener una fuerte mentalidad ganadora: “Dentro de la carrera tengo una ambición bárbara por ganar. Durante ese momento nadie es amigo mío. En general las carreras son limpias, pero siempre hay alguien que juega sucio. En Francia me pasó que durante los primeros tres días me iba ganado la atleta francesa que ellos tienen como favorita. Hasta ahí era todo divino, pero después, cuando la pasé, me empezaron a decir de todo desde el cuarto hasta el sexto día. Buscaban bajarme la moral de cualquier forma para que abandonara, y en ese tipo de carreras hasta lo más mínimo influye, por eso uno no puede desconcentrarse. Había corredores que como querían que gane la francesa me hablaban al oído mientras iba corriendo o me hacían ruido con los pies y todo eso, aunque no lo parezca, cuando estás tan cansada y con tantos días sin dormir, lo más mínimo influye para desestabilizarte. Incluso te dan ganas de llorar”. Cabe destacar que a esa misma corredora francesa a la que Gabriela le ganó en su país natal, en Hungría volvió a ganarle, y le sacó 40 kilómetros de diferencia.

“Yo en eso no soy así -aclaró-, pienso que si vos tenés condiciones para ganar o estar adelante no necesitás decirle nada a nadie. Yo soy limpia corriendo, por eso durante una carrera nunca te voy a cortar camino ni te voy a hacer nada que te perjudique”.

“Así como te cuento esto que fue negativo, también quiero destacar que en las carreras encontrás gente muy solidaria, que se acerca para ayudarte cuando te ven sola. En Hungría, por ejemplo, que tenía problemas con el idioma porque no hablaban inglés, un tipo venía con la computadora para que yo le escriba qué necesitaba y que le diga si estaba bien o me dolía algo, y esas son cosas que te alientan a seguir y te dan ganas de participar de esa carrera, a diferencia de la de Francia que no me dan ganas de volver por lo que me tocó vivir. Yo rescato cuando me tratan bien, porque estar sola es muy complicado, ya que no tenés a nadie en quien apoyarte”, subrayó.

Como Gabriela mencionó la importancia que tiene sentirse apoyado a la hora de correr, le preguntamos si recibía apoyo económico para poder competir: “Cuando tenés un nivel bueno te invitan a correr o la inscripción te la cubre un sponsor. Si sos bueno generalmente te invitan, porque eso jerarquiza las carreras. Yo a nivel local no recibo apoyo alguno por parte del municipio” (ver recuadro aparte titulado “Falta de apoyo municipal”).

Le comentamos que en una nota periodística la habían bautizado como “la Messi de la ultramaratón” y en relación con eso nos dijo: “Mi profe del gimnasio, Mauro Castro, me comentó eso que habían publicado, y a partir de ahí medio que me cargan con ese tema, yo no lo puedo creer. Lo que sí puedo decir es que hoy en la Argentina soy la persona que más récords tengo, y en Sudamérica también, y eso me incentiva a no bajar los brazos”.

Como desconocíamos la manera en que se llega a participar de un mundial, le dijimos a Gabriela que nos ilustre: “A un mundial se llega por clasificación, a partir de tener buenas marcas en cierta cantidad de kilómetros. Uno ya sabe que si vas a un mundial de seis días tenés que pasar los 600 kilómetros porque si no te va a ir mal. Yo pienso que ya este año, si Dios quiere, estaré pasando los 700 kilómetros”.

“En las 48 horas en Brasil me pasó que cuatro horas antes de finalizar la carrera ya tenía la marca de mi récord sudamericano”, dijo Gabriela, y también nos comentó en qué radicó la clave para mejorar: “Cambié mi plan de entrenamiento y eso hace que en el día prácticamente no pare. Si tengo libre con alguna alumna me cruzo hasta el gimnasio de Coronel Suárez y Brown y hago cinta o bicicleta, para no parar y eso es algo que me ha ayudado mucho en las 48 horas de Brasil”.

Sacando el tiempo para el desayuno, almuerzo, merienda y cena, Gabriela prácticamente no para de moverse, sin embargo aclaró: “No soy una persona que se enloquece haciendo cosas, capaz que agarro la bici muy tranqui o camino, el tema está en permanecer en movimiento. Sólo me enloquezco cuando no puedo salir a correr, porque es como que el cuerpo me lo pide. Me pasa los domingos, que tendría que ser mi día de descanso, pero de todos modos capaz que corro 20 kilómetros con un grupo de chicos que sale a correr ese día, y si termino antes del mediodía me hago un trotecito más de 10 kilómetros y ya me quedo tranquila. Correr me da muchísima tranquilidad y también me pone contenta cuando mis alumnas me cuentan que se sienten bien”.

También quisimos saber en qué la ayudó el atletismo: “El atletismo me ayudó en todo, desde mi manera de pensar hasta en la manera en que cuido mi cuerpo. A veces uno se pregunta para qué me cuido tanto, sin embargo a la hora de ver los resultados en las carreras el esfuerzo que hago se justifica”.

Al escuchar el terrible esfuerzo que implica competir en carreras tan duras y largas, también nos interesó saber si alguna vez había abandonado una carrera y si tenía pensado dejar de competir: “Nunca se me cruzó por la cabeza dejar de competir, sin embargo es un pensamiento que me aparece en la mitad de las carreras y también en las largadas, porque antes de largar uno piensa `largo un miércoles y termino un martes´, y son tantos días que en ese momento no te dan ganas de hacer semejante esfuerzo diario. Es ahí cuando antes de largar también pienso `Dios mío, en qué me metí´, de todos modos lo hago. Ese tipo de pensamiento es común en los corredores, porque antes de largar uno ya sabe todo el esfuerzo que le aguarda”.

“Jamás abandoné una carrera ni la pienso abandonar -dijo de manera categórica-, eso no es cosa para mí, llegaré mal pero abandonar nunca. Ni se me pasa por la cabeza abandonar, porque mentalmente soy muy fuerte, no me tira nadie. Nunca voy a abandonar porque hago muchísimo esfuerzo para poder competir, de la única manera sería si me lesiono, pero hasta ahora, gracias a Dios, nunca me lesioné en las carreras. Si me duele algo durante la carrera voy y pido que me hagan masajes, pero no abandono”.

De sólo pensar en correr durante seis días sin parar nos parecía algo tan agotador que quisimos que nos cuente más cosas: “Hay quienes piensan que porque anduvieron bien en carreras de 48 horas en las carreras de seis día también sucederá lo mismo y no es así, de ahí que muchos abandonan porque arrancan con todo y el trayecto a recorrer es muy largo. Me pasó que en el mundial llevaron a una japonesa que era chiquita y más flaca que yo, que era récord mundial, ella los dos primeros días iba más rápido que cualquiera, pero después se empezó a venir abajo. Hay mucha gente que larga fuertísimo, como si corriese 24 horas y después terminan abandonando porque correr durante seis días es duro”.

“Para las carreras de seis días las claves están en tener una buena resistencia física, una buena alimentación, contar con la vestimenta adecuada, ser mentalmente fuerte y tener buena concentración. Muchos dicen que la cabeza es todo, pero eso es hasta cierto punto, porque podés ser fuerte mentalmente pero el físico te tiene que acompañar, y eso es algo que se logran corriendo horas, horas y horas”, manifestó.

Semejante esfuerzo tiene sus ventajas. “Entrenar para correr seis días hace que cuando participo de las carreras de 48 horas las sienta como un trámite -resaltó-, porque es un tipo de carrera mucho más corta”.

Ya conocíamos qué cosas eran importantes para correr durante seis días, por eso también quisimos saber un poco más sobre sus características como corredora y sus anhelos: “Soy tranquila para hacer las cosas, pero muy metódica y busco hacer las cosas bien detalladas y prolijas, desde la largadas hasta la llegada. Todo lo planifico, porque con que tengas una ampolla ya no te deja correr. ¿Vos sabés lo que es correr con todo el pie explotado de ampollas? La última carrera de 48 horas que corrí, en donde el pie se me ampolló todo, en los intervalos en los que me bañaba para relajarme y tener más ganas de correr, entraba a la ducha y dejaba el pie afuera sin sacarme la media, porque si te la sacás y tomás conciencia del estado del pie eso te destruye anímicamente. Cuando eso sucede lo que hacemos es cortarnos una parte de la zapatilla para que el pie se ventile y no se siga ampollando. Por eso cuando corro llevo unos seis pares de zapatillas. Generalmente los uso todos, porque llega un momento de la carrera en que todo te va molestando, y son pares que después de esa carrera no te sirven más porque las suelas quedan todas gastadas”.

“Mi anhelo es llegar a ser la número uno a nivel mundial en la ultramaratón de los seis días. Si de un año al otro hice 61 kilómetros más, es como que corriendo todavía no he llegado a mi techo, por esto tengo como desafío personal llegar a ser la número uno. Con todo el esfuerzo físico y económico que representa lo que hago, me gusta tener como meta ganar, de lo contrario me quedaría en mi casa”, comentó.

No es mucho lo que la separa del primer lugar a nivel mundial en la carrera de seis días. “Para que tengas una idea, entre las cuatro o cinco corredoras que tengo por delante, la distancia que nos separa es nada, porque al cuarto puesto son 4 ó 5 kilómetros de diferencia; de la segunda corredora estoy a 20 kilómetros, y de la primera estaré a 30 kilómetros. Y eso, si bien implica un esfuerzo, no es mucho, porque 30 kilómetros en seis días implica hacer un promedio diario de 5 kilómetros más”, manifestó.

Gabriela siempre quiere ir por más y hace un gran esfuerzo con tal de batir récords. “A mí me pasó que en el 2009 empecé con las carreras de 48 horas haciendo el récord con 205 kilómetros. Y la anteúltima vez que había hecho las 48 horas había hecho 233 kilómetros, pero yo quería pasar el récord sudamericano que era 269, así que con lluvia y sudestada, los dos días, lo pasé. Cuando me faltaban 30 kilómetros todos me decían que tenga cuidado porque había un viento tremendo y tenía el agua hasta por las rodillas, era algo nunca visto, pero yo quería pasar el récord  y lo logré”.

Gabriela está haciendo historia. “Tengo el récord nacional y sudamericano tanto en las carreras de 48 horas, como en las 6 días y las de 10 días. Como ultramaratonista soy la que más records tiene de la Argentina, por eso ahora quiero marcar en una carrera de 72 horas, que es un registro que no tengo, para ver cómo estoy en ese tiempo a nivel mundial”.

En relación con su futuro, Gabriela sostuvo: “Me veo compitiendo en buen nivel 10 años más, mientras tanto buscaré estudiar algo vinculado al deporte para cuando me retire de las competencias, porque a mí el deporte me encanta, y seguiré haciendo carreras más cortas de 10 ó 20 kilómetros para divertirme, porque ahora no me divierto compitiendo. Disfruto lo que hago, pero yo no voy a una carrera a divertirme, voy focalizada en andar lo mejor posible”.

Ya pasaron 13 años desde la primera vez que comenzó a trotar. “Nunca me imaginé que de esa primera carrera en La Vuelta al Municipio iba a llegar a correr lo que corro ahora, pero me fui entusiasmando. En Olavarría hay mucha gente que le pasó lo mismo que a mí, que empezó caminado o trotando y ahora corren carreras largas y hay muy buen nivel”, dijo por último.

Todo aquel que se lo pide recibe de Gabriela algún consejo sobre cómo hacer para transformarse en un mejor corredor, porque ella es de las que disfruta ayudando a que otros atletas también progresen. Hoy su nombre jerarquiza las carreras, y pone el nombre de Olavarría en lo más alto.

Le esperan nuevos mundiales, más eventos internacionales y nuevas marcas por superar. Ella seguirá entrenando con la misma garra y determinación de siempre, y cada vez que vuelva a ganar, mirando al cielo le dedicará el triunfo a sus padres, a quienes perdió hace dos años, en un término de 30 días.

Para Gabriela Cotugno el éxito nos es producto del azar sino la consecuencia inevitable de asumir un fuerte compromiso con la excelencia deportiva. Sentimos contarte su historia para que conozcas un poco más sobre esta increíble ultramaratonista que es muy aguerrida, nunca se da por vencida, corre de manera bien honesta y no para de triunfar.

(Fotos: Tomás Pagano + imágenes brindadas por Gabriel Cotugno)

La hazaña de Gabriela en Francia reflejada por C5N durante los dos minutos iniciales de este video

 

Video motivacional para todos los que disfrutan de correr : )

 

Artículos relacionados

Tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados con *

*