Por siempre Reina

Josefa y su mamá Blanca. (Fotos Tomás Pagano)

No es fácil ser genuino en un mundo en donde imperan las apariencias, y mucho menos si uno siente que nació en un cuerpo equivocado. Sin embargo hay gente que no renuncia a su verdad, y poco a poco se abre paso, entre los prejuicios y las burlas, para mostrarse tal cual es. Josefa Martínez, a quien todos conocen como “Josefa Casán”, es una heroica batalladora que jugó a construir un excéntrico y alegre personaje que la rescató del dolor y le dibujó una sonrisa angelical en el alma. Hoy se la puede ver feliz, radiante, porque sabe que todo lo que le tocó vivir la ayudó a ser más positiva, más auténtica y más humana. Te invitamos a descubrir la historia de la peluquera olavarriense más osada, afamada y divertida, que será por siempre Reina del mágico presente que se animó a plasmar cuando sintió que era tiempo de ir por más, y le puso “Alas” a su vida.

“Como todos, cometo errores siempre y me equivoco, pero lo importantes es aprender de eso que te toca vivir. Y sobre todo tratar de no dañar con nuestros errores. Eso es lo que a mí más me interesa, no dañar a los otros. Yo creo que se aprende más cuando uno está en la lucha que en el éxito, porque cuando te toca lucharla te volvés más creativo, trabajás más tiempo y te esforzás por lo que querés lograr. En cambio cuando estás en el éxito es como que te `meseteás´, y en la vida lo peor que hay es `mesetear´, porque te achanchás”. Es fue la primera frase que deslizó ni bien nos sentamos para charlar cuando la fuimos a visitar a su peluquería “Alas” (situada en Pringles 4109, esquina Estrada).

Su mamá, Blanca, ya no estaba. Cuando llegamos nos hizo el favor de hacer que la maquillaba, para que Tomás pudiese tomarles una par de fotos juntas, pero luego se retiró para que conversáramos más en intimidad.

“Este es mi pelo al natural”, dijo Josefa, con cierto tono de diva y moviendo con gracias sus rulos, mientras nos confesaba que le encanta cambiar constantemente de look, ponerse extensiones, usar pelucas o modificar el color de su cabello porque ella es “camaleónica”, y le “aburre la gente que nunca se anima a cambiar”.

“Hoy, a los 51 años, ya no pienso como a los 30, y eso está buenísimo -destacó-. Entre las cosas que aprendí a reconocer es que no somos dueños de nada, ni del éxito, ni de las clientas, ni del talento ni de la salud. No somos dueños absolutamente de nada. Además podés ser el número uno o el que más quieren, y si hay una mínima cosita tuya que ya no les gustó, sos el peor. Por eso podés estar arriba o abajo según la percepción de cada uno, de ahí que no hay que creérsela nunca”.

“Yo tengo una vida maravillosa, he tenido la posibilidad de viajar y conocer gente divina. Siempre se me cruza gente fantástica en el camino. Me han tocado vivir cosas que nunca me imaginé, como el hecho de haber estado en España con la Duquesa de Alba, con María Rosa Bemberg, Miguel de Molina o con Emma Thompson. Es cierto que todos somos iguales, pero siempre una tiene su lado cholulo (ver más abajo su galería con famosos). Yo siempre soñaba con ser artista, porque a mí estar arriba del escenario me encanta. De ahí que una de las obras que escribí e interpreté se llamó `Corazón con lentejuelas´. Fue hermosa. La verdad es que esa obra de teatro me salió genial”.

Escucharla hablar así daba la impresión de que su vida era como sacada de un cuento, sin embargo el transcurso de la charla nos fue revelando que también había pasado por momentos bien duros y difíciles.

Si algo, más allá de su desenfado, caracteriza a Josefa es su transparencia y su franqueza a la hora de expresarse, por eso cuando le pedimos que nos contara sobre cómo se transformó en lo que ella define como “una chica trans”, esto fue lo que nos dijo: “Yo construí mi propio personaje a modo de defensa. Si bien antes lo hacía a escondidas, porque si no mi papá me cagaba a palos, yo a los 17 años me empecé a maquillar y a mostrarme. En ese sentido fui bastante adelantada, porque en esa época no había muchos que se animaran a mostrarse así. Maquillarme era como ponerme una careta para hacerle como un espejo a las agresiones y a las burlas que vivía. Cuando yo era chico mi papá era bastante golpeador, pobrecito, pero después no. De todos modos yo lo adoro a mi papá, y también lo comprendí porque era otra época”.

Josefa tuvo la habilidad de resignificar lo que le tocaba vivir, y eso la ayudó a ver lo negativo como algo positivo. “Cuando se juntaban tres o cuatro tipos y me gritaban `puto´ y cosas así, yo me empecé a autoconvencer de que cuando más me gritaban más suerte iba a tener en la vida. Así que transformaba esas agresiones en energía en mi favor, y eso estuvo bueno porque me permitió salir adelante. Hoy me siento bien, regía, fantástica. Obviamente que estoy viviendo en un mundo muy distinto a lo que yo querría, pero me siento feliz”, remarcó.

Y al toque declaró: “Yo soy más natural ahora. Antes, que me tenía que afeitar el cuerpo, estaba dos horas preparándome para salir. Ahora, que estoy toda depilada, no salgo a ningún lado”.

Así es Josefa, no tiene reparos a la hora de decir lo que piensa y siente, y eso es la que le da su sello de autenticidad que tanto divierte a las clientas que a diario desfilan por su peluquería. “Hay gente que viene quejosa, con los hombros caídos y de acá salen con el pecho en alto y una gran sonrisa, aunque también hay gente que no se quiere ayudar y está acostumbrada a quejarse, quejarse y quejarse todo el día. A esa gente parecería que le encanta vivir mal y estar rodeada de problemas”, dijo.

“Para mí  -agregó- los momentos bravos de la vida es el sufrimiento o la muerte de un ser querido, todo lo demás es cotillón, es todo adorno. Yo tuve a mi mamá muy mal, ella estuvo tres meses en terapia intensiva y yo tuve que seguir trabajando. Esa situación me sirvió para tomar conciencia de cómo somos de individualista, porque yo le decía a la gente: `Tengo que ir a ver a mi mamá porque está en terapia´. Y había clientas que me decían: `Sí, Jose, yo te adoro y te comprendo, pero primero cortame el pelo a mí´. En líneas generales la gente es así, muy egoísta”.

“Cuanto más tenés, siempre la cabeza te hace faltar algo. Por ejemplo, en vez de decir `feliz Navidad´, y pasarla bien, enseguida la cabeza te dice: `Pero papá no está´. Siempre te muestra lo que te falta. Por eso no hay que estar tan centrados en la cabeza. El otro día, por ejemplo, me fui de vacaciones con dos amigas. Una era muy flaquita, flaquita, y ni bien se levantaba se miraba y decía: `Qué hinchada que estoy´. En cambio yo le decía: `Yo estoy divina´, y salía con mi panza bien contenta, porque me sentía divina y mi cuerpo no me molestaba. Yo he estado bien flaca y no me he sentido tan bien como ahora, porque aprendí que no tenés que luchar contra lo que no tenés que luchar. A mí no me preocupa lo inevitable, porque aprendí a no preocuparme sino a ocuparme sólo de lo que sí puedo solucionar. Antes me preocupaba por el futuro y no podía disfrutar, por eso ahora me ocupo de mí, centrada en el presente, y me siento bárbara”, destacó.

“Yo hago todo lo que me dicen que me puede ayudar a estar bien, porque creo en el poder de la energía positiva. En cambio a la mayoría de la gente parecería que le encanta el morbo del que sufre. Para muchos es mejor hablar mal de alguien o de la tristeza que relacionarse con la alegría. En cambio yo soy positiva. Tal vez será por eso que duermo 10 ó 12 horas por día. ¡Duermo como una vaca, pero no parada!”, dijo con una gran carcajada, tras reafirmar que “nunca estuve tan bien como ahora”.

Por otra parte, en relación a cómo se lleva con las nuevas tecnologías explicó: “Es tan rato todo lo que está pasando. Yo veo que todo el mundo está desesperado por tener a alguien y por hacerse querer. Por otro lado estamos muy conectados, por medio del celular, pero a la distancia. Antes, para ir a visitar a una amiga, yo me agarraba una bicicleta y me hacía 30 cuadras para ir a verla, porque la quería ver. Ahora, como están al pedo, y es gratis, te mandan un whatsapp. Y no es porque quieran saber cómo estás, sino para estar ocupados en algo, ¿viste? Lo hacen para distraerse”.

Mientras nos terminaba de responder recordamos que en el 2012 Josefa fue noticia debido a su cambio de identidad (ver video más abajo), así que le pedimos entrar en ese tema. “Yo fui la primera que en Olavarría se hizo el cambio de identidad. Aunque reconozco que si bien se trata de un gran beneficio, al principio me resultó una gran complicación, porque el cambio de identidad hizo que tuviese que hace mucho papelerío para cambiar la tarjeta de crédito y todas las documentaciones que tenía a mi nombre. Por eso digo que el trámite al principio fue bastante tedioso, pero reconozco que me resultó algo muy provechoso, aunque  no tanto para Olavarría, porque acá yo siempre digo que vivo como en Disneylandia porque todos me conocen”, sostuvo.

“El cambio de identidad me resultó muy útil, sobre todo, para cuando viajo o estoy en otra ciudad, porque como voy así, toda montada, que de golpe me llamen `José Luis Martínez´, era un tema. Yo no renegaba de mi nombre, pero bueno. Ahora, en cambio, es otra mirada, y es distinto también cuando te vas a hospedar a un hotel. De todos modos a mí me encantan las cosas graciosas, por eso te cuento que siempre me río cuando en el aeropuerto a mí me palpa una policía mujer y de golpe al pasar la mano entre mis piernas me mira con cara de sorpresa”, dijo riendo.

Luego del cambio de identidad, Josefa tuvo un incidente con un empleado del PAMI, a quien denunció ante el INADI. “Mi papá siempre me enseñó que respete y que me haga respetar, por eso salté cuando fui a hacer un trámite para mí mamá y un empleado público me dijo: `Pará flaco´. Y luego, cuando le cuestioné su actitud, se burló diciéndome: ´¿Cómo querés que te diga, señorita?´. No se trataba de un borracho en un boliche, sino de un empleado público, por eso lo puse en su lugar y le hice una denuncia ante el INADI, por discriminación, porque la ley está para cumplirla”, enfatizó.

Llegar hasta esa instancia de tener un documento de identidad en donde constara que su nombre es Josefa Martínez no fue tarea sencilla. “Para mí fue muy difícil todo lo que me tocó vivir. A mí me aceptaron como soy recién a los 40 años. Durante ese tiempo estuve tratando de conformar y de ser aceptada, hasta que después te das cuenta de que no podés conforma a todo el mundo. Así que lo importante es que estés conforme con lo que sos vos”, remarcó.

“Podría decir que, en cierto modo, hasta los 40 años llevé una doble vida, porque en mi casa no podía expresarme como mujer. Aunque tampoco mentía, porque no andaba diciendo que andaba con una o que tenía novia para aparentar. Yo nunca jugué ese jueguito. Pero hasta esa edad no pude decir nada porque en mi casa no me lo permitían. No se trató de una prohibición formal, sino más desde el lado de la indiferencia, haciendo como que ellos no sabían nada”, recordó.

“Nunca me animé a ponerme firme y hablar con mis padres sobre lo que me pasaba -afirmó-. El click se dio cuando para mis 40 hice una fiesta en Ticket, donde fui con una carroza, y a esa fiesta fue mi mamá. Mi papá aún vivía pero no fue. Aunque debo reconocer que si bien al principio a él le costaba asumir la situación, tenía la cabeza más abierta que mi mamá. De hecho, un día estaba vestida de mujer en el bingo y apareció mi papá. `¡Chicas, me quiero morir!´, les dije a mi amigas. Sin embargo, cuando mi papá me vio, se acercó, me dio un beso y me preguntó cómo andaba”.

“Antes no me vestía de mujer. Mi forma de vestir era un tanto ambigua, porque usaba calzas, remeras y sólo me maquillaba un poco. De todos modos siempre me sentí mujer. Mi sensación era que había nacido en un cuerpo equivocado, y eso es terrible. Por eso en mi vida sufrí tanto la barba, aunque ahora ya no tengo más porque me hice la depilación definitiva. Pero recuerdo que todo los días, cuando me afeitaba frente al espejo, lloraba porque no la quería a la barba. Tal vez por eso cuando en mi casa me quisieron hacer el festejo para los 18, tal como en ese entonces se les hacía a los varones, yo lo que hice cuando mi mamá me preparó la fiesta fue escaparme por la ventana”, rememoró.

“Yo tuve una infancia difícil, pero sobre todo una adolescencia muy difícil. Muchas veces no la cuento porque fue terrible y muy triste, porque éramos muy pobres, la sociedad era muy machista, no contaba con la aceptación de mis padres y además era angustiante no poder mostrarte como sos”, argumentó.

“¿Cómo fue que pudiste dar el salto?”, le preguntamos. “A mí me ayudó la gente. Yo puse la peluquería y ahí fui `Josefa´ desde un primer momento. Y fue la gente la que me enseñó a dar besos, porque yo no era de besar. Yo no me enamoré nunca de un tipo, por ejemplo. Me puedo haber calentado, pero enamorado nunca, por eso no sufrí nunca por amor. Y eso que he dicho más veces `no´ que las que he dicho sí”, remarcó muy sonriente.

“¿Viste que hay gente que hace tal o cual cosa porque nació con esa habilidad? Bueno, yo no sabía hacer nada. En su momento me llamaron para trabajar en Entel, pero como mi papá ya trabajaba ahí no lo quise poner en el compromiso de que le dijeran algo y no acepté, por más que en ese momento no tenía casi ni para comer. Además yo no podía estar bajo relación de dependencia por mi forma de ser y de vestir. Así que fui a estudiar peluquería durante sólo un día y al otro puse una peluquería con una amiga. Y la verdad es que tuve mucha suerte, porque en esa época había peluqueros mucho más dedicados y talentosos, y yo sólo tuve la suerte de que mi auge se debiera a mi forma de ser”, sostuvo.

“A mi peluquería venía todo el mundo, pero creo que era más por la energía del lugar y por mi personaje que por cómo salían”, dijo sonriendo, tras lo cual recordó que lleva 33 años como peluquera, y los últimos 15 años en su actual local de la Avenida Pringles.

Nos interesó saber lo que sintió cuando salió a la calle por primera vez vestida de mujer. “Lo cuento y me parece de fantasía, porque yo no puedo creer lo que despertaba -explicó-. La primera vez que salí a la calle vestida a de mujer me sentí una bomba sexual. No sabés cómo me seguían. Despertaba pasiones. Sólo que en mi fantasía yo pensaba que eso iba a seguir, pero eso sólo duraba mientras tenía puesto el disfraz. Era ese momentito y nada más. Era como una especie de cenicienta, porque se enamoraban de mi personaje. Yo era tipo una Moria Casán, de ahí que todos me conozcan como Josefa Casán y no como Josefa Martínez. Y en ese momento Moria me gustaba porque era exuberante, transgresora y no se quedaba en los lugares comunes”.

Guillermito Eiroa fue el primero que me puso `Josefa´. No sabés la vergüenza que me daba a mí cada vez que me llamaba de ese modo. Hasta ese momento nadie me había dicho `Josefa´. Nosotros estudiábamos juntos. Qué bello era ese Guillermo, por favor; él era mucho más adelantado que yo en el sentido de mostrarse e ir a fiestas. Tenía una postura mucho más de divo. Yo al principio fui más tranqui. Empecé a salir a los 18 años y recién tomé alcohol a los 25. Hice todo de grande. Luego asumí una postura de diva en función del personaje que construí”.

“Si bien al principio se trataba de un personaje, yo ya soy así. Obviamente que no ando todo el día arreglada o maquillada. Sólo me adorno cuando salgo, pero después, en mi día a día, soy igual que como me ves ahora”, mencionó.

Quisimos saber un poco más sobre su infancia, así que le pedimos que nos compartiera algunas de sus impresiones: “Cuando yo era chico, si había una chica embarazada era un escándalo. Y eso yo no lo entendía, y nunca lo entendí. Por eso fui rara para muchas cosas. Yo, por ejemplo, cumplo años el 12 de febrero, pero por ahí yo quería festejarlo en mayo, pero no entendía por qué había que seguir lo establecido. A mí me gustaba romper las reglas. Lo mismo me pasaba con el Día del Amigo, para mí todos los días con tus amigos son importantes, por qué celebrarlo un solo día al año. Sin ir más lejos, los otros días celebré año nuevo otra vez, porque el día que correspondía hacerlo estaba tan en pedo que no lo pude festejar”, dijo con una carcajada kilométrica.

“Yo reconozco que tengo la fortaleza y la frialdad del hombre -agregó-, y al menos en lo que respecta a los animales y los seres que realmente quiero tengo la sensibilidad de la mujer. Yo me hice cargo de mi madre, y a mí realmente me encanta vivir con mi mamá. Ella es muy alemana, yo le digo que en realidad es muy hitleriana, porque se tiene que hacer todo perfecto y nunca la conformás, pero también aprendí a convivir con eso, y la quiero”.

En lo que respecta al tema de los lazos afectivos, Josefa resaltó: “Tengo un vínculo muy fuerte con mi sobrina Justina, a quien adoro, que es hija de mi hermana Lorena. Mirá cómo seré con el manejo de mis sentimientos que, al principio, no quería acercarme mucho a ella por miedo a extrañarla, pero la primera vez que me dijo `tío´ me dejé llevar por las emociones, y por ella siento preocupaciones que no había sentido por nadie. A mí también me enternecen mucho los animales y los viejos. Adoro a la gente mayor, porque viven una etapa muy pasiva y la gente a veces no los quiere ver”.

A Josefa siempre le gusta salir de lo común, por eso se animó y tuvo su carroza propia. “La mía fue la única carroza que desfiló durante 20 años en Olavarría. Cómo me decidí a hacerlo no lo sé. Fue de un día para otro. Un día dije: `Voy a hacer una carroza´, y la hice. Fue una experiencia bárbara. Lo mismo que hacer teatro. También hice un desfile que salió de lo común, porque a mí no me gustaban las chicas flaquitas y rubias que aparecían siempre. Por eso en mi desfile la modelo principal era una modelo de 90 años y la otra era mi ahijada, que era recién nacida, y también participó una nena down, que hacía de princesa. A mí lo común me aburre. Soy de las que creen que una tiene que divertirse, hacer lo que le gusta y lo que te hace feliz”.

En la medida en que seguimos charlando, nos enteramos que no todos los pasos que fue dando en su vida le salieron tal como lo esperaba. “Cuando me operé los pechos y me hice travesti se me bajó un contrato importante con una empresa, porque ellos dijeron que yo no era la imagen que querían dar. Porque el travesti, en el ambiente de la peluquería, no está bien visto. No tiene buen marketing. En cambio el gay sí.  Al travesti no lo quieren porque se lo relaciona mucho con el submundo de la venta de drogas y la prostitución”.

“Por eso, cuando salió Lizi Tagliani a la luz yo me identifiqué muchísimo con ella, y hoy yo soy muy amiga suya y la conozco desde hace mucho tiempo. Lizy no se hizo tan famosa como buena peluquera, sino principalmente por el hecho de abrir una puerta nueva hacia el travestismo alegre, cómico y familiar. Y eso fue lo que en un primer momento me deslumbró tanto de ella”, comentó.

“Yo siempre soy así, alegre y divertida. Mi forma de ser va más allá del personaje, porque cuando me levanto soy igual que ahora, sólo que sin maquillaje.  Obviamente que cuando me pasan cosas, como con la muerte de mi papá o de alguna mascota, sufro -aclaró-. Con cosas así me entristezco, como todos, pero en mi esencia está el ser una persona alegre y que no se hace problemas. Pero trato de andar con cuidado, porque a veces la vida te va abriendo más puertas para el infierno que para el paraíso, y hay momentos en donde te sale mal la gambeteada y perdés el partido”.

“En mi vida tuve y tengo muchos traspiés, porque tengo debilidades como todos, y eso me encanta porque me demuestra que soy un ser humano. Para mí la vida es una comedia, y yo la tomo como si fuese una sola, por eso uno tiene que aprender a bancarse las consecuencias de lo que hace. Pensar así me ayudó en poner buena energía en lo que hago para que luego me vaya bien. Si vos a lo que emprendés le ponés continuidad, constancia y buena energía, eso siempre te da buenos frutos”, dijo.

Como sabíamos que en su peluquería siempre la pasa muy bien y se divierte muchísimo, le pedimos que nos compartiera algunas de las cosas que a diario le suceden: “Los otros días una señora me dijo que estaba muy mal, y cuando le pregunté qué le pasó me dijo: `Es que mi hijo patea para el otro lado´.  Yo enseguida desdramatizo y le dije: `Ahhh!!! Yo pensaba que me ibas a contar algo muy grave!´. En otra oportunidad vino una chica porque quería hablar conmigo. Yo estaba muy ocupada, pero de todo modos le dije `¿qué querés amor mío?’.  Y la chica, con cara triste y preocupada me contó: `A mí me gustan las chicas, y en mi casa siempre me dicen `ahí viene la desgracia de la familia´. No sabés… me dio una ternura. Pero de todos modos le dije: `Pero no, amor mío, desgracia es tener esas orejas tan grandes que tenés, no el hecho de ser lesbiana´. Yo les digo así para sacarlas del drama, pero consejos no doy, porque no me gusta aconsejar, ya que los consejos siempre son a partir de lo que a una le parece bien. Pero a veces eso que a una le parece bueno para el otro tal vez eso no sea lo mejor. Yo por ahí te puedo aconsejar diciendo que lo mejor es que te compres una casita, pero tal vez a vos te hace feliz ser mochilero y no tener nunca nada. Y está todo bien. Por eso no soy de dar consejos”.

A veces sucede que lo que acontece en “Alas” pasa a formar parte de una nutrida galería de videos que Josefa sube a facebook. “En realidad yo lo hago por marketing, porque si no yo no le daría bola a las redes sociales, porque en verdad mucho no me gusta la manera en que hoy se utilizan las redes, ya que muchas personas las emplean para criticar sin dar nombres o hacer cadenas de cosas terribles que una no sabe si son verdad. Pero la utilización de las redes sociales para alegrar o compartir cosas buenas sí me gusta. De todos modos, sé que yo no resisto los archivos, porque en su momento protesté por los cortes que hacían los piqueteros y dije que no había que cortar las calles, y después lo primero que hice en la marcha proteccionista, para defender a los perros por el uso de la pirotecnia, fue cortar la calle”.

“¿Qué cosas son importantes en la vida para vos?” le preguntamos. “A mí me gusta disfrutar, reírme. Para mí Está Bueno que cada uno sume, desde su lugar, para hacerle la vida más fácil al otro. Lo importante es sumar o construir, no restar. O al menos no poner palos en la rueda. Aunque reconozco que hay gente que tiene vocación para destruir más que para construir. A mí me gusta todo lo que sea sumar, porque en la vida con cualquier cosita podés sumar desde cualquier lugar que sea”.

Si bien hace poco estuvo a punto de morir (ver recuadro parte), Josefa ya no tiene mucho rollo con el tema de la muerte. “Antes siempre tenía la fantasía de cómo sería mi velorio, pero como he tenido que ir a los velorios de tantos amigos, eso ya no me preocupa. Yo soy `la dinosauria de los putos´ con respecto a mi generación, porque se murieron todos. Quizá por eso tal vez ahora aprendí a valorar más la vida”, destacó.

Entre las cosas que hace para cuidarse mencionó el hecho de que arrancó el gimnasio. Pero eso no es todo. “Ahora también tomo café con aceite de coco y como tortas veganas. Me cuido y me volví un tanto egoísta de mi cuerpo, por eso desde hace dos años no tengo sexo, porque elegí movilizar mi energía de un modo diferente. Te lo juro, no miento. ¿Para qué voy a mentirte si yo no tendría problemas en decirte si estuve con 20 en una misma noche? Yo no soy ni mejor ni peor por coger mucho o por coger poco. Así que ahora estoy esperando a ver si llega mi príncipe azul. Sólo necesito que tenga más de 90 años y que sea millonario”, aclaró sonriendo pícaramente.

“De chiquita siempre tuve en claro que las mujeres no me gustaban, pero hoy los tipos quieren que seas madre, psicóloga, cocinera, amante, que atiendas la casa y hagas de todo. Pero… ¿quiénes son? Por eso yo me cuido sola. A mí nunca me dejaron, ¿sabés? Yo los dejé a todos. Quizá eso sea un sistema de defensa, no lo sé. Pero yo nunca los sufrí, y a los 5 minutos los olvido”, declaró.

Josefa siempre disfruta de la cara que todos ponen cuando ella sabe que está diciendo cosas fuertes o grotescas, pero le gusta romper lo establecido. De todos modos, enseguida agrega una frase o comentario que de algún modo equilibra la postura anterior: “Yo soy de las que cree que se puede -afirmó-. Si uno quiere algo, se puede. Sólo hay que tener constancia y no vivir adhiriéndose a la queja y las desgracias. Contra lo que no se puede es contra el karma que vos creás, porque la energía de todo lo que hacés algún día regresa como parte de un gran aprendizaje. Por eso hay que tener cuidado con lo que uno larga, porque esa misma energía en algún momento te vuelve”.

“A mí todos en las fiestas me piden que me siente con ellos porque desde chico, en la escuela, era el payaso del grupo. Además de alegre, si me tengo que definir, soy una mujer con mucho huevo. Incluso con mucho más huevos que cualquier hombre. En mi vida tuve que poner mucho huevo para tomar decisiones, hacerme respetar y para defender las cosas que me parecían injustas”, sostuvo.

“La conexión con mi niño interior está re bien. Eso es algo que no lo descuido, porque yo cuando estoy sola sigo siendo tal como era de chica. Yo me pongo frente al espejo y canto una canción de Valeria Lynch o me hago un show para mí sola con temas de Gloria Gaynor o de Gloria Trevi, porque yo siento que la vida es una fiesta”, expresó.

“Yo me siento sanadora. Cualquiera que tenga buenas intenciones puede ser un sanador”, dijo por último en medio de algunas bromas que hacíamos con su gigantografía, cuando la movíamos de un lado al otro para hacer mejores fotos. Así, entre chistes y algunas cargadas, nos fuimos despidiendo.

“¿Qué tiene de especial Josefa Casán para que le hagan una nota en Está Bueno?” fue la pregunta que en la calle nos hicieron cuando dijimos que no podíamos quedarnos a tomar un café porque teníamos una entrevista pendiente.

En ese momento no supimos bien qué decir. Así que simplemente sonreímos, nos quedamos en silencio y seguimos rumbo. Pero ahora sí ya podemos responder: Josefa tiene de especial el plus que le aporta el hecho de haberse adueñado de su vida y optar por no quedarse sumida en la depresión de sentir haber nacido en un cuerpo equivocado. La hace especial el animarse a Ser, lo mismo que el hecho de elegir a diario el querer vivir un presente sin lamentos ni preocupaciones por las cosas que son inevitables.

Ella es la gestora de su propia estrella, esa que supo iluminarla en los momentos de oscuridad en donde la burla social y las palabras hirientes eran moneda corriente. Hoy su particular mezcla de espontaneidad, frescura, audacia y optimismo le dan a su llamativa figura pintoresca un halo resplandeciente que te invita a formar parte de un mundo, sin odios ni revanchas, en donde hay lugar para la risa, la distensión y la alegría, pero también para la compasión, la solidaridad y el apoyo hacia los animales desvalidos, las causas nobles y los ancianos.

Esas cosas la hacen especial. Lo mismo que su franqueza a la hora de hablar, el asumir sus errores y el no tener vergüenza alguna en decir las barbaridades más grandes que se le puedan cruzar por la cabeza con tal de hacer brotar una enorme carcajada. Ella es así, transparente, sensible, bien humana y atrevida. Supo reinventarse, ser genuina y librarse de los prejuicios y las burlas que buscaban lastimarla. Por todo eso, y mucho más, Josefa Casán, la peluquera olavarriense más osada, afamada y divertida será por siempre Reina del mágico presente que se animó a gestar cuando sintió que era tiempo de animarse a ir por más, y le puso “Alas” a su vida.

P.D.: Acá te dejamos una de las canciones que a Josefa le apasiona cantar : ) 

 

P.D.1: Pinceladas de su vida en imágenes : )

(Fotos: Tomás Pagano + Facebook de Josefa)

P.D.2: Josefa camaleónica. Si algo la divierte es cambiar siempre: “Yo soy una camaleónica -afirmó-. A mí me aburre andar siempre igual. Por eso no entiendo a la gente que puede andar toda la vida con el mismo color de pelo o el mismo corte. Te puede quedar mejor o peor lo que te hagas, pero para mí lo importante es cambiar. A mí me podés llegar a ver rubia, morochora, con pelo largo, corto, con rulos… Me vas a ver siempre con un look distinto” : )

P.D.3: Con algunos de los tantos famosos que conoció : )

(Fotos: Facebook de Josefa)

P.D.4: Josefa en una charla TEDx (realizada en Olavarría) , que es imperdible : )

 

P.D.5: Cuando realizó su cambio de identidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Fotos: Tomás Pagano)

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2 comentarios

  1. monica

    UNA GENIA!!!! SOLIDARIA!!!!,ALEGRE!!!!, Y COMO TODA SU FAMILIA, LUCHADORA, Y DE GRAN CORAZON!!!!TE FELICITO POR SER COMO SOS Y VIVIR A TU MANERA

  2. MARIELA BUSTAMANTE

    SOS LO MAS JOSE!!!!! LA NOTA ME EMOSIONO HASTA LAS LAGRIMAS, YA QUE NOS CONOCEMOS DESDE CHICAS , FUIMOS VECINAS EN EL BARRIO PYM Y COMPARTIMOS MUCHAS TARDES CON MABEL LAVEGLIA Y MI VIEJA.SABES QUE TE QUIERO MUCHOOOOO Y TE FELICITO POR TU FORMA DE SER!!!!

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