Romina, la chica Bikini Fitness

Bikini Fitness es una joven categoría dentro del fisicoculturismo que permite llevar una vida sana y tener un cuerpo muy bien contorneado y atlético, digno de las mejores pasarelas, sin que la mujer pierda por ello su hermosa feminidad. En Olavarría, Romina Gutiérrez Perpetto es su mejor exponente, por eso fuimos a visitarla para que nos cuente los detalles de esta disciplina deportiva que cautiva las miradas y es generadora de muchos elogios. Aunque nada de eso es gratis, pues tener un cuerpo admirable implica esfuerzo, constancia, disciplina y sacrificio. Hoy te presentamos a Romina, la chica Bikini Fitness, una aguerrida atleta que con su elección de vida tiene algo muy valioso que aportarnos.

A diferencia de la modalidad clásica del fisicoculturismo, en donde los deportistas entrenan para lograr un gran desarrollo muscular, en la categoría Bikini Fitness se busca la armonía corporal, resaltando lo más posible la figura de la mujer a partir de lograr un excelente tono muscular centrado en la elegancia, la belleza y las formas estilizadas.

“Sé que hay muchas mujeres que tienen miedo de hacer las rutinas de entrenamiento porque creen que sus físicos se parecerán a los de los hombres, pero en la categoría Bikini Fitness eso no sucede porque no está dentro de las exigencias el desarrollar la masa muscular, de ahí que no se pierda la feminidad, ya que lo que se busca es lucir bien y estar tonificada”, sostuvo Romina ni bien comenzamos a charlar sobre esta disciplina deportiva que en Olavarría no todas las mujeres conocen, pero que en el resto del mundo está comenzando a ser furor.

Romina tiene 35 años, nació en la ciudad balnearia de Necochea, pero se siente una olavarriense más. Las vueltas de la vida hicieron que se viniese a vivir a nuestra ciudad, donde formó pareja con Oscar “Moto” Dannunzio. Juntos están a cargo del gimnasio Seven, ubicado en la calle Mitre 2944.

De no ser porque nos contó que tiene dos hijos (que se llaman Tobías y Juan Manuel, de 14 años y 10 años respectivamente), al verla tan radiante y espléndida nada hace suponer que diariamente alterne la fuerte rutina de entrenamiento y el ser instructora en el gimnasio con el demandante rol de madre y ama de casa.

“Ando siempre a mil” confesó Romina, quien como buena capricorniana trabaja duro y no se doblega ante la adversidad. En el año que ya lleva compitiendo, participó en 6 torneos. Tres de los cuales ganó. En los restantes hizo podio, menos en uno que salió cuarta cuando compitió en otra categoría que no era la suya.

El Bikini Fitness se trata del escalón más bajo para competir en culturismo. Principalmente esta categoría nació para permitir que las mujeres que entrenaban en el gimnasio con intensidad pudiesen competir sin necesidad de tener una musculatura desarrollada en exceso.

“El Bikini Fitness es una de las competencias que más se mira y que más público convoca -dijo Romina-, por eso a esta categoría se la deja siempre para el final. Su símil en lo masculino es la  categoría`Playero´, que también convoca mucho público y ahí no se exige un gran desarrollo muscular, sino que los chicos estén marcados”.

Si bien ha logrado primeros puestos en la categoría “Bikini Master”, la categoría de Romina es “Bikini talla alta” (en donde también hace podio), dado que, en lo que respecta a las mujeres, la subdivisión de categorías no se hace en base al peso de las atletas sino a la altura.

En la medida en que Romina nos fue contando todo lo que hacía, supusimos que lo más difícil era sostener las fuertes rutinas de entrenamiento, sin embargo manifestó que “lo más duro es la dieta, porque si tenés una alimentación muy pobre llegás con muy poca energía para entrenar, estás desganada, sin fuerzas e incluso te podés descomponer”.

Por la manera en que se refirió al tema de la dieta, le pedimos que nos diera más detalles: “Bikini Fitness es una de las disciplinas más difíciles porque para entrenar hay que hacer una dieta muy estricta, basada en las proteínas, que incluye dejar los lácteos (porque el fisicoculturista tiene que tener la piel fina), los cereales, las harinas, las frituras y las pastas. La dieta también implica desayunar 6 claras de huevo por día y prácticamente no consumir nada de frutas, porque tienen mucha azúcar y eso fija grasas. A lo sumo podés comer una manzana después de entrenar cardio, pero no más que eso. Lo que sí incluye la dieta es el pollo y también una vez a la semana carne magra, que puede estar acompañada por zapallitos verdes o algo de arroz. Y un punto importante es la hidratación, por eso tomo como mínimo tres litros de agua por día”.

“El alcohol también queda totalmente excluido -agregó-, pero eso a mí no me molesta porque no soy de tomar. Sí me cuesta con lo dulce, las frutas, los yogures y los cereales, porque siempre me gustó comer esas cosas. También amo el flan con dulce de leche, pero nada de eso está permitido”.

“Después de los torneos sí nos damos un gusto, para recuperarnos. De todos modos eso no es gran cosa, porque incluye una cena con una buena pasta con tuco o un buen desayuno y listo. Eso sí, al otro día la panza se hincha. Es increíble cómo cuando vos te cuidas mucho e ingerís otro alimento que el cuerpo no está acostumbrado, reacciona. Eso se da en las mujeres, en el caso de los hombres no sucede lo mismo”, puntualizó.

En el caso de Romina, el tema de la alimentación también tiene un condimento extra, pues sus dos hijos están en edad de desarrollo y su pareja también compite, por lo tanto todo eso hace que la preparación de las comidas tenga que ser diferenciada: “Mi marido, Oscar Dannunzio, compite como fisicoculturista y eso implica que tenga que prepararle una alimentación que es diferente a la mía y la de los chicos”.

De todos modos, para poder organizarse mejor con la comida, Romina es bien práctica: “En lo que respecta a mi marido y a mí, lo que hacemos es preparar en un día lo que tenemos que comer durante la semana, y luego lo frizamos. Y en lo relacionado con mis hijos, como la mayoría de las cosas ricas yo no las puedo comer, lo que hago es cocinarles a ellos de todo, pastas, milanesas a la napolitana, postres… Es como que disfruto de la comida a través de ellos”, indicó.

Si bien es muy probable que a muchas mujeres les gustaría tener el cuerpo bien tonificado al igual que Romina, en la medida en que más íbamos conociendo los esfuerzos que realiza a diario entendíamos por qué no todas las mujeres lucen de manera similar. “Cada dos horas tenemos que comer, por eso cuando me toca ir a un cumpleaños o una reunión con amigas me tengo que llevar el taper con lo que me toca comer, ya que la dieta hay respetarla y ser muy estricta, al igual que con los trabajos aeróbicos y los de musculación. Yo entreno todos los días un promedio de dos o tres horas. Por la mañana, en ayunas, hago todo lo que es bicicleta o cinta; y lo aeróbico, cuando faltan unos tres meses para un torneo y una quiere llegar bien, es donde más hacemos foco para ir quemando grasas”.

En relación con sus comienzos, Romina destacó que “siempre me gustó hacer actividad física, andar en bici, correr y entrenar con aparatos, pero nunca había pensado en competir, hasta que conocía a una chica de Azul que entrenaba y competía, y me animé a hacerlo”.

“El año pasado competí en seis torneos, porque estaba muy embalada y quería más, más y más. Este año no, porque ya sé cómo tengo que manejarme y hasta dónde tengo que llegar, así que haré sólo tres o cuatro torneos importantes para poder llegar bien” manifestó. Y también agregó: “Este año tenía pensado ir al Arnold Clasicc de Brasil, pero me relajé un poquito más y me di tiempo para mí, así que probablemente vaya el año siguiente, aunque no es fácil ya que viajar, además de los gastos, implica coordinar con el trabajo y los chicos”.

En lo que respecta al jurado, tanto en España, como en Argentina, en Estados Unidos y en Brasil, el estereotipo para competir no es el mismo, y eso hace que se tengan parámetros diferentes al momento de evaluar a las competidoras. “El jurado es muy estricto a la hora de las competencias, por eso cuando las competidoras se pasan de entrenamiento y están con una masa muscular muy marcada no las dejan competir”, subrayó.

“Más que nada por falta de información y desconocimiento de la actividad, muchas veces la gente cree que si te tomás una pastillita o consumís suplementos vitamínicos y proteínas ya está, pero no es así. La gente no entiende lo sacrificado que es esto y lo que cuesta el día a día. Para mí no es fácil sostener la dieta y hacer entrenamiento. A veces llego a entrenar cansada, con sueño o frío, porque cuando vos entrenás con una dieta pobre te da frío ante la falta de calorías, por eso es muy importante ser mentalmente fuerte y también contar con gente que te apoye”, narró Romina.

Por otra parte, en relación al uso de sustancias no permitidas, dijo: “Si bien fuera de Argentina existe el control antidoping para este tipo de competencias, en Argentina no, pero estaría buenísimo que lo implementen. De todos modos, en lo que es el Bikini Fitness de nuestro país no existe el tomar anabólicos ni nada que estimule la masa muscular, porque, a diferencia de lo que sí sucede en otros países, acá no se busca que las competidoras estén muy marcadas. Lo que se busca es que tengas una cintura chiquita, buenos glúteos y también buenos hombros y buenas piernas. Más allá de las poses que tenés que hacer, el jurado también evalúa que cada competidora se vea bien, por eso se fijan que tengas buen pelo, que estés bien maquillada y seas simpática. Se fijan en todo, incluso en que las uñas estén esculpidas, en cómo te movés y prestan mucha atención al calzado, por eso competir requiere toda una producción”.

“Las poses demandan de un trabajo especial, porque cuestan lograrlas. Hay poses en donde te tenés que torcer bien, marcar el abdomen, sonreír y contener, de ahí que un mes antes de un torneo tenés que practicar mucho el posar, porque posar cansa. Además una vez que estás sobre el escenario si el jurado no está bien decidido por quien gana te hacen posar varias veces”, explicó.

“La primera vez que gané no lo podía creer, me sentí muy feliz y tenía una gran emoción, porque ganar es lo que le da gran parte del sentido a todo el esfuerzo que te permite llegar hasta esa instancia”, dijo.

Al escucharla a Romina parecería ser que si se entrena duro, se respeta a rajatabla la dieta y estéticamente se está muy bien, el triunfo es algo seguro, sin embargo eso no siempre es así: “A veces pasa que por más que estés muy bien físicamente, por muy poquita cosa podés quedar afuera del certamen. Por eso si te equivocaste al momento de posar o al jurado no les gusta tu bikini, esas cosas hacen que pierdas, y es muy duro cuando perdés de ese modo, porque para llegar hasta ahí tuviste que entrenar a morir, hacer dieta, practicar las poses, además tuviste que gastar plata en bikinis y zapatos, que no son baratos, y también hay que pagar la inscripción y cubrir los costos del viaje y la estadía, y todo eso cuesta”.

También hay otros detalles que podrían parecer menores pero tienen su grado de importancia. “El tema de los zapatos hay que tenerlos muy en cuenta, porque si vas con una plataforma alta no te dejan subir o te bajan puntos, ya que según el criterio del jurado eso hace que se le saque ventaja al resto de las competidoras porque la altura te da otra imagen desde abajo del escenario”.

Llevado a lo que sucede con esta disciplina deportiva en el orden local, Romina explicó que “en Olavarría hay muy pocas chicas que compitan. Con quien más me vinculé fue con Nati Sánchez, del Gimnasio Body, con quien hemos practicado poses juntas y tenemos una muy buena relación”.

“Las chicas generalmente vienen y dicen que les gustaría entrenar porque quieren lucir bien, pero no tienen ni idea todo lo que eso implica -recalcó-, por eso cuando se vienen a anotar les digo más de lo malo que de lo bueno, de manera que sepan todo lo que van a tener que afrontar y después no se lleven sorpresas a la hora de tener que hacer determinados sacrificios al momento de entrenar y ser disciplinadas con la alimentación y la rutina de ejercicios”.

No todas son rosas. “Hay veces en que debido al cansancio o por los malestares de la dieta he pensado en dejar, ya que, encima de tanto sacrificio, cuando una se ve al espejo nunca se ve bien. Pero después hablando con los familiares y amigos te das cuenta hasta dónde llegaste y eso te alienta a querer seguir. Además, cuando a veces me pregunto `¿tanto esfuerzo para qué?´, me doy cuenta de que esto que hago me encanta, y cuando subo al escenario soy muy feliz y lo disfruto, y cuando te lo reconocen con un trofeo o una medalla eso te emociona”, destacó.

Si bien su sueño “es llegar a los 75 u 80 años y poder seguir viniendo al gimnasio”, en el corto plazo Romina anhela “llegar a ser profesional y contar con el auspicio de alguna marca importante”. También está dentro de sus objetivos lograr que en Olavarría se realice el primer torneo de Bikini Fitness: “Para mí es muy importante que la gente de Olavarría se entere, aprenda y vea lo que hacemos, porque es una buena alternativa para llevar una vida sana”.

Por último, antes de despedirse, Romina destacó que “las puertas del gimnasio Seven están abiertas para todas las chicas que quieran conocer un poco más sobre esta disciplina deportiva que tantas satisfacciones me está dando”.

Si bien en lo que respecta a la categoría Bikini Fitness los premios son medallas y trofeos, Romina sabe que el premio más importante radica en la gratificación personal de verse bien, sentirse bien y tener un estilo de vida saludable. Ella también reconoce que más allá de los elogios, las miradas y los piropos que un físico como el suyo es capaz de generar, su figura escultural implica muchísimo esfuerzo y disciplina, por eso en su caso la clave para sentirse feliz consiste en disfrutar de todo lo que el proceso de competición implica, sin descuidar su familia.

Posiblemente habrá quienes al leer esta nota piensen que focalizarse tanto en el cuerpo, que no resiste el paso de los años, sea una pérdida de tiempo. Por eso está bueno recordar que todas las elecciones de vida tienen implícitas su propias enseñanzas, que bien se ajustan a lo que cada uno necesita experimentar para crecer internamente.

Entre otras cosas, quienes al igual que Romina optan por el Bikini Fitness desarrollan el compromiso, la entrega, la fortaleza mental, el equilibrio emocional, la constancia, la fuerza de voluntad, y aprenden a superan sus propios límites, al mismo tiempo en que se focalizan en el desarrollo de una vida armónica y bien saludable. Y como si todo eso fuese poco, también comparten el fruto del esfuerzo que realizan regalando a los ojos de quienes bien lo sepan apreciar, belleza, gracia y encanto. Por todo eso, desde Está Bueno le decimos a Romina Gutiérrez: “Gracias por compartirnos tu sentir y permitirnos ver la vida desde una óptica diferente”.

(Fotos: Tomás Pagano + facebook de Romina)

Acá te dejamos algunos videos y links relacionados : )

 

 

 

 

famon

Arnold Schwarzenegger organiza las competencias Arnold Classic, muy famosas a nivel mundial, siendo la de Ohaio una de las más importantes, ya que es como si fuese un festival de fitness en donde además de culturismo y Bikini Fitness está la competencia del hombre más fuerte del mundo. Ese evento, al que generalmente asisten alrededor de 20.000 atletas de todo el mundo, reúne también a las empresas relacionadas con la actividad. (Clickeando sobre la imagen se accede al sitio).

Artículos relacionados

Tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados con *

*