Un viaje a la historia de la cal

Los interesados pueden comunicarse con Cecilia Alves por medio de facebook, por mail: lacalera1888@hotmail.com o llamando (02284) 490088

La curiosidad nos llevó a descubrir un hermoso emprendimiento en donde se rinde homenaje a quienes en Sierras Bayas se dedicaron a la obtención de la cal a través de un laborioso proceso que fue el pilar fundacional de la minería en Olavarría. Estamos hablando de “La Calera 1888”, un centro educativo y turístico -montado en una antigua fábrica abandonada de cal- que con esfuerzo, paciencia y mucha dedicación, impulsa Cecilia Alves para mantener viva la memoria de una parte muy importante de la historia sierrabayense. Dar los primeros pasos no le fue sencillo, sin embargo se mantuvo firme y confió en su sentir, haciendo que quienes en su momento descreyeron de lo que quería hacer, hoy vean con muy buenos ojos la creativa iniciativa que está dinamizando, la cual también es motivo de atracción turística para gente de otras ciudades y permite dimensionar cómo era el trabajo en las antiguas caleras de la zona serrana.

“¿Qué es lo que hace esta chica?” nos preguntamos los integrantes de ESTA BUENO al ver reiteradamente a una joven que parecía disfrutar al consultar las viejas colecciones del diario EL POPULAR, mientras le saca fotos a las amarillentas páginas, tamaño sábana, y toma varias anotaciones. Fue esa simple pregunta la que a los pocos días nos llevó hasta el centro mismo de Sierras Bayas para ver de qué se trataba lo que estaba haciendo en una fábrica de cal que funcionó desde fines del siglo XIX hasta 1990, año en que quedó abandonada.

Cecilia, quien es Licenciada en Turismo, nos recibió con una sonrisa radiante y muy serena, como si nos estuviese abriendo las puertas de su casa. Tal vez eso sea porque “La Calera 1888” (situada a escasos 100 metros de la plaza central) es prácticamente un extensión de su cuerpo, ya que ahí pasa la mayor parte del día y es donde vuelca diariamente toda su energía para que el lugar florezca y se vea reluciente. Un cartel situado sobre la amplia galería que da al patio, deja las cosas en claro para el que recién llega a conocer el lugar, destacando que es un espacio en donde se rinde “homenaje a todos aquellos antepasados que se dedicaron a la obtención de la cal” y “se ofrece un viaje al pasado de Sierras Bayas” a través de un “recorrido interpretativo en torno a las antiguas formas de vida y de trabajo propias del pueblo y las sierras de la zona”.

En el año 2006 se hacía pública la noticia de que había un proyecto para erradicar las caleras y usar los terrenos para llevar adelante el Plan Federal de Viviendas. Ese fue el disparador que le quitó el sueño y la llevó a golpear puertas por toda Sierras Bayas, para saber de primera mano qué decisión adoptarían los propietarios de las caleras.

Fue así como dio con la familia Yañez y tras varias reuniones logró llegar a un acuerdo para poner en marcha su gran anhelo de comenzar a dar forma al proyecto de recuperación del lugar que llevaba casi veinte años de abandono. Del 2009 al 2011 el trabajo fue duro para Cecilia. Implicaba limpiar, desempolvar, remover y redescubrir el valor de cada cosa que allí había. Todo eso al mismo tiempo que pasaba largas horas en bibliotecas, hablando con los vecinos o urgando en los archivos históricos para rastrear imágenes y datos que le permitiesen reconstruir la historia de Sierras Bayas a partir de la cal. Fue un trabajo de hormiga, buscando dato por dato. Cada foto, cada fecha, documento, dato periodístico o nuevo testimonio que le acercaba un lugareño era como un fuerte pulso que la alentaba a ir por más. Así fue como también comenzó a envestir el lugar con objetos de la época, hizo murales ampliando imágenes y se tomó el trabajo de enmarcar cada cosa que consideró valiosa de resaltar.

En la medida en que el lugar se fue transformando, la gente comenzó a mirarla con otros ojos, pues sentían que lo que en principio no tenía mucho sentido les estaba ayudando a recuperar parte de la identidad de Sierras Bayas

Muchos de su entorno la miraban con desconfianza por desconocer el proyecto que Cecilia sentía que desde adentro pulsaba con fuerza. Ella necesitaba demostrar que el lugar realmente podía transformarse. Hoy, a seis años de ese feriado del primero de mayo del 2009  en que comenzó a refuncionalizar el lugar, Cecilia nos cuenta lo que está haciendo y cómo siente lo que hace:

 

Cerramos esta nota con una colorida galería de imágenes que seguramente despertarán el interés por ir a visitar el lugar 🙂

(Fotos: Tomás Pagano + material brindado por Cecilia Alves)

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2 comentarios

  1. Nombre *

    Felicitaciones Cecilia……es muy lindo tu trabajo investigativo…me consta el empeño y la voluntad que le pusiste desde el inicio

  2. José

    Me encanta que una persona joven se preocupe y recuerde por como se hizo la historia con gente humilde de trabajo donde realmente se hacía todo en base a esfuerzo , ganas de progresar dejarles un futuro a sus hijos.

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