Unidas por el destino

Patricia Tedesco y Claudia Chavari felices por todo lo vivido : )

Está Bueno que la gente se anime a compartir sus experiencias de vida, por eso hoy queremos contarte parte de lo que dos mujeres olavarrienses vivenciaron en su paso por la India y el Tíbet. Fue un viaje muy intenso, emotivo y aleccionador, en donde no sólo disfrutaron de hermosos paisajes y conocieron cómo se vive en lugares tan distantes de la Argentina, también desarrollaron un profunda conexión interior. Fueron siendo conocidas, retornaron como amigas. Conocé la travesía que las centró en el corazón.

Laboralmente Claudia Chavari se desempeña como trabajadora social en la Unidad 38 de Sierra Chica y Patricia Tedesco es administrativa en la Clínica María Auxiliadora. Ellas no eran amigas, sólo se conocían por compartir clases de yoga. La posibilidad de viajar surgió y el destino las unió. Lo que ninguna de las dos sabía era que el periplo que el 2 de abril iban a emprender por más de 40 días, se asemejaría a una fuerte montaña rusa de emociones.

Fue un viaje que a poco de comenzar dio señales de que no sería sencillo. Antes de que el avión aterrizara en India dos pasajeros comenzaron a pelearse a golpes, cayéndose sobre Claudia. No hubo mucho tiempo para reponerse del susto inicial del avión, pues, ni bien llegaron al aeropuerto, el taxista que fue a buscarlas para llevarlas hasta el hostel que habían reservado por internet se dormía en el camino. Su vehículo estaba en tan malas condiciones que de a ratos tenía que parar a revisarlo. Para colmo de males, cuando llegaron vieron que tanto el barrio como el lugar para hospedarse eran diametralmente opuestos a lo que se mostraba por la web.

“Vimos que prácticamente estábamos en una villa y que las habitaciones eran espantosas y nos quisimos ir -nos explicó Claudia-, les dijimos que no hacía falta que nos devuelvan el importe que ya habíamos pagado, y así y todo no nos querían dejar ir, porque es una cultura muy machista y no están acostumbrados a que las mujeres tomen sus propias decisiones, eso les molesta”. Costó pero les devolvieron el dinero, y fueron guiadas hasta una agencia de turismo en donde pudieron conseguir un nuevo lugar donde alojarse.

Todo había arrancado muy mal, sobre todo para Patricia, a quien ni bien la pudieron contactar le avisaron que su hermano Sergio López había fallecido hacía dos días en un accidente de tránsito. No fue una decisión sencilla, pero siguió camino a pesar del dolor. “Fue un momento muy duro cuando recibí la noticia, se me cambió el viaje”, nos confío Patricia, quien tenía un vínculo muy cercano con su hermano.

Poco a poco, en la medida en que fueron moviéndose, la situación comenzó a cambiar. Claudia recuerda que en la ciudad de Delhi vivió un momento muy hermoso y movilizador: “Me emocionó mucho conocer la tumba de Gandhi, ver los jardines por donde él caminaba, la casa donde vivió sus últimos días. Todo se conserva tal cual lo dejó, incluso están sus escasas pertenencias, tales como el bastón, los anteojos y sus sandalias. Meditar en el jardín de ese lugar fue una experiencia muy fuerte, generaba una gran paz”.

Dentro de las experiencias salientes del viaje, Claudia se rió al recordar cuando las invitaron a un templo jainista, en donde más allá de lo hermoso del lugar, y lo rico que comieron, se llevaron una buena lección producto de la desconfianza que nos caracteriza como argentinos. “Para entrar al templo hay que descalzarse, y lo que nosotras hicimos, en vez de dejar las zapatillas en el acceso del templo, fue ponerlas dentro de nuestras mochilas por temor a los robos. Cuando la persona que nos guiaba nos preguntó qué habíamos hecho con nuestros calzados, ni bien le respondimos nos mandó a pedirle disculpas a la deidad del templo, nos hizo salir del recinto y dejar las zapatillas afuera. Ahí comprendimos que ingresar el calzado al templo representaba entrar las impurezas de la calle, por eso ellos son tan estrictos con respecto a eso”.

Muchas fueron las experiencias vividas, pues cuando se llega a la India el choque cultural abruma, sobre todo en lo que respecta a la vía pública. “Hay ciudades en donde hay mucho bullicio, olores intensos, fuertes bocinas permanentes, vas en medio de gente que va a pie, entremezclada con los autos, los taxis, las motos, los tuk-tuks (vehículos motorizados de tres ruedas), los rickshaws (pequeños carros de dos ruedas tirados por una persona que va en bicicleta o a pie), también en la calle hay monos, vacas, perros y en algunos lugares incluso podés cruzarte con elefantes”, expuso Patricia. Y por si todo eso fuese poco, también agregó que “en muchas ciudades de la India directamente caminás por la calle porque no hay veredas. Ellos en la vía pública hacen todo, comen, se bañan y los hombres orinan en la calle, porque que no tienen el concepto de higiene que tenemos nosotros ni tampoco tienen vergüenza”.

Tras la estadía en Delhi, cruzaron la frontera de la India y fueron 10 días a Nepal, donde partiendo de Katmandú, hicieron trekking recorriendo cinco pueblitos en la montaña, con caminatas diarias que duraban entre cinco y seis horas a más de 3.000 metros de altura. “Implicó mucho esfuerzo desde lo físico -nos aclaró Claudia-, pero fue algo maravilloso porque mientras íbamos caminando veíamos el Himalaya nevado y del otro lado de la frontera estaba el Tibet. Todo era muy pintoresco, los viejitos de los pueblos parecían como de 100 años, también vimos muchas mujeres solas, en lugares inhóspitos, a cargo de las casas, los chicos, los animales y las huertas, y eso a mí me shockeó, porque son mujeres que quedan solas debido a que su maridos son contratados para formar parte de diferentes conflictos bélicos. Era como ver de cerca un costado de las guerras que es doloroso. De todos modos, ver a lo largo del recorrido los templos hasta en los lugares más inverosímiles, llenos de banderines y haciendo sonar sus campanas al pie del Himalaya, fue algo increíble”.

Otro momento hermoso que vivieron fue cuando llegaron al punto inicial del trekking, en el pueblo de Syabrubesi, en Nepal. Allí se encontraron con una celebración muy particular: estaban festejando la llegada del año 2072. “¿Cómo que el año 2072, si estamos en el 2015?” podría uno preguntarse. La respuesta está en que en Nepal se rigen por el calendario Bikram Samwat, que va 56,7 años por delante del calendario Gregoriano que se sigue en occidente.

“Fue relindo participar de esa celebración -nos comentó Patricia-, ellos cenan y hacen una torta de cumpleaños, y te convidan con trocitos de banana, una porción de torta y gaseosa o lo que quieras tomar, y la gente se junta, baila y festeja”.

“Al regresar a Katmandú, el guía de nombre Pawan Masal, que fue quien nos llevó a hacer el trekking por las montañas, nos invitó a pasar el día en su casa, junto a su familia. Almorzamos uno de sus platos típicos, todo era muy simple, pero con un amor tan grande que era imposible no emocionarse”. Con esas palabras Claudia reflejó otro de los momentos alegres del viaje.

Sin embargo, una semana después de que estuvieron ahí, hubo un terremoto de magnitud 7.9 que dejó un saldo de más de 7.000 muertos, miles de heridos y muchos templos milenarios y casas destruidas. Afortunadamente ellas ya estaban a 900 kilómetros de esa zona y no sintieron el temblor. “Nosotras nos esteramos de lo que había sucedido por los llamados que recibimos desde Argentina para ver si estábamos bien”, explicó Patricia.

“En la medida que íbamos viajando, lo que inicialmente pensé que sería un viaje espiritual se fue convirtiendo también en un viaje de aprendizaje y conocimiento, en donde era imposible no sorprenderse en un lugar en donde la pobreza salta a la vista, las aglomeraciones prácticamente asfixian, los ruidos son constantes y las mezclas de olores de inciensos y especias son inconfundibles. India es un país en donde los mantras, los cantos religiosos y sus ceremonias son inspiradoras y te transportan por su mágica mezcla de tradiciones culturales, colores y sonidos, pero también es un país que puede confundirte, frustrarte, entristecerte y también emocionarte. Estás todo el tiempo al límite de lo imprevisible”, dijo Claudia emocionada al recordar las vivencias.
Con la intención de conocer otras ciudades, luego de la estadía en Nepal se subieron a un tren que las llevaría a sitios como Udaiput, Jaipur, Agra y Varanasí, lugares de olores penetrantes, sabores diferentes, miradas muy intensas y colores muy brillantes.

Patricia nos contó así otras de las sorpresas que se llevaron mientras viajaban: “La India tiene un sistema de trenes que es espectacular. Cada tren tiene bien delimitados sus diferentes sectores, ya sea para dormir, para viajar distancias cortas, el sector más popular, etc., y uno no puede pasar de un vagón a otro. Pero el día que cruzamos la frontera de Nepal para regresar a India, llevábamos 24 horas sin dormir y al tomar el tren a las once de la noche nos equivocamos de vagón y nos subimos casi al último, en el sector más popular. Fue un horror, porque en el vagón había unos cincuenta hombres y nosotras éramos las únicas mujeres. Viajamos hasta las siete de la mañana sentaditas sin movernos, ya que los hombres lo que hacen es mirarte muy fijamente y para nuestro asombro, algunos se masturbaban”.

Otras de las cosas que nos llamó la atención cuando íbamos en el tren -agregó Claudia- es que en la medida en que pasábamos por los campos era común ver a los hombres con los pantalones bajos haciendo sus necesidades a la vista de todos, cada uno con una botellita de agua porque papel higiénico casi no hay. Eso generaba mucho contraste frente a la limitación que tienen las mujeres de, por ejemplo, no poder andar con los hombros al descubierto”.

Como parte de las alegrías del viaje, Claudia destacó que en la ciudad de Agra “cuando se casan hace una caravana que va marchando por la calle con los familiares y amigos. Por delante va una carrosa con el novio y la orquesta, y abajo va la novia cantando y bailando con los invitados, y rodean la caravana con una soga que delimita el festejo. A nosotras nos invitaron a formar parte de la caravana, así que fuimos bailando con ellos algunas cuadras. También nos invitaron a la fiesta, pero no fuimos porque luego no teníamos en qué volver al hostel”.

Como último destino, Claudia y Patricia viajaron hasta Rishikesh; una ciudad conocida como la capital mundial del yoga, que atrae miles y miles de peregrinos y turistas cada año. Ni bien llegaron, cuando fueron hasta un barcito a comer y el mozo les puso un palo arriba de la mesa aprendieron que tendrían una cita diaria con los monos a donde quieran que fuesen.

En esa ciudad se alojaron en el ashram Parmarth Niketan (liderado por Swami Chidanand Saraswatiji) para hacer un retiro espiritual de 10 días, el cual, entre otras cosas, incluía clases de yoga kundalini dos veces por día y ceremonias diarias de dos horas que se realizaban a la caída del sol, en donde se hacían ofrendas, había diferentes rituales cantados y se utilizaba el fuego como elemento purificador.

El lugar también contaba con hermosos jardines para meditar o estar en silencio. A pesar de que en el ashram los monos andaban por todos lados, ambas viajeras señalaron que “allí se vivía un estado de paz tan maravilloso que no nos queríamos venir”.

La estadía en el ashram de Rishikesh nos llevó aún más a la introspección, porque el clima de meditación y respeto con que se hacen las ceremonia necesariamente te lleva a entrar en la misma frecuencia de vibración que ellos. Más allá que había cosas que no las entendía, lo que se generaba desde las emociones te llegaba al corazón”, puntualizó Claudia

Aún sumida en el dolor por la muerte de su hermano, un día en las escalinatas del ashram, que también daban a orillas del río Ganges, Patricia tuvo una señal mientras meditaba y pensaba en dónde estaría su hermano en ese momento. Sin que ella se diese cuenta, una mujer que pasó por el lugar le tomó una foto con su celular y se la mostró porque le causó asombro. “Sentí que me tocan la espalda, me di vuelta y una mujer me acercó su celular para que lo viera, ella quería que observara la silueta que aparecía por sobre mi imagen, porque tenía forma de ángel. Sentí que con esa foto ella respondió a mi pregunta y me causó muchísima emoción”.

Al momento de hacer un balance final sobre todo lo vivido, Patricia sostuvo: “Este viaje para mí fue un viaje muy interior. Por lo general he sido muy autoexigente en mi vida a todo nivel, a nivel laboral, personal y familiar, y en este viaje sentí que todo eso no sirve de nada, porque cuando vos estás tan lejos no sos nada. Te sentís muy vulnerable a todo, te sentís sola como un pequeñito grano de arena en el mundo. Son viajes en donde cae la importancia personal”.

Gente que ya había viajado nos había dicho que siempre hay un antes y un después de haber pasado por la India, y yo creo que a mí me pasó eso, vine distinta” sostuvo Claudia. “Sentí que tenía que ir y mi cambio comenzó con el hecho mismo de animarme a viajar por tantos días, lejos de los afectos a un lugar tan lejano”, agregó.

A mí me gustaría vivir permanentemente en el estado de meditación y paz con que vivíamos en el ashram, porque te alimentás de manera sana, meditás mucho, tenés tiempo de sobra para meterte hacia adentro porque tu mente está posicionada en otro lugar, tu cuerpo se siente diferente y todo eso a mí me encanta”, dijo por último Claudia.

Las dos coincidieron que eso mismo que vivenciaron en la India no es propio de ese país, sino que “es algo que todos llevamos dentro, y que esos contextos más espirituales lo que hacen es ayudar a que uno pueda establecer una conexión más profunda”.

“Yo tuve que ir dos veces a la India para darme cuenta que, en realidad, uno busca fuera lo que ya tiene adentro, todo lo demás son disfraces o caretas que hay que dejar caer”, resumió Patricia.

Claudia Chavari y Patricia Tedesco fueron de viaje como conocidas, luego de 45 días muy intensos y aleccionadores volvieron siendo amigas, y también mujeres mucho más sabias.

Mil gracias, de todo corazón por haberse animado a compartir las vivencias : )

(Las fotos fueron facilitadas por Patricia Tedesco)

En este video se pueden ver a las olavarrienses en varios de los pueblos que visitaron cuando fueron a realizar el trekking por Nepal.

 

Este video ayuda a comprender mejor por qué tanto Claudia como Patricia destacaron el caos que se ve en las calles de muchas ciudades de la India.

 

Una semana después de que Claudia y Patricia abandonar Nepal, se produjo un terremoto de magnitud 7.9, que dejó un saldo de más de 7.000 muertos, miles de heridos y muchos templos y casas destruidas.

 

En este video puede verse parte de lo que puede vivenciarse en Varanasi.

 

A la derecha del Dalái Lama puede verse al gurú Swami Chidanand Saraswatiji, que lidera el ashram Parmarth Kikethan, donde las olavarrienses estuvieron en su paso por Rishikesh

Clickeando sobre la foto se pueden conocer más detalles sobre el asrham en donde Claudia y Patricia estuvieron durante varios días

Clickeando sobre la imagen se pueden ver los diferentes servicios que la empresa ofrece para hacer trekking en Nepal

Por último, para quienes se hayan quedado con ganas de ver más cosas sobre la India, les dejamos este buen documental : )

 

Y también este video en donde, a través de “Madrileños por el mundo”, se pueden conocer varios lugares del norte de la India.

 

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2 comentarios

  1. Caro

    Hermosa experiencia compartida. Gracias

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