Uniendo por medio de los colores

El afamado muralista Alfredo Segatori junto al grupo de olavarrienses que disfrutó de su arte. El “Pelado” los bautizó “Los Warrios” 

En el contexto de “Cultura Viva”, el referente del arte urbano porteño, Alfredo Segatori, impartió un taller teórico práctico sobre muralismo, y también se hizo unos minutos para charlar con Está Bueno. Verlo trabajar fue una bella experiencia, porque nos permitió conocer a un hombre sencillo y de muy buen humor, al que el éxito no lo marea. Y no duda en bajar al llano para compartir sus conocimientos de una forma bien entendible, simple y humana, de manera que el arte urbano pueda contemplarse como una valiosa herramienta que tiene el mágico poder de unir y ayudar a sentir por medio de los colores.

La biografía sobre su vida da cuenta de que el “Pelado” Segatori fue uno de los primeros en salir a pintar las calles de Buenos Aires. Desde 1990 trabaja en la pintura mural utilizando la técnica del aerosol a mano alzada, y lleva realizadas más de un centenar de obras, charlas, talleres y conferencias en todo el país y en el exterior.

“Para mí todo está implícito en el hacer. Yo soy más de ponerme de acuerdo en el hacer algo que en andar buscando el porqué de las cosas, porque como bien decía Charly (García) `cada uno tiene un trip en el bocho´, de ahí que no tengo que pensar igual que vos para poder hacer algo juntos. Para mí hay una cualidad importante que tiene que tener una obra de arte, y es el poder trascender las diferencias que hay entre los seres humanos, relacionadas básicamente con las cuestiones sociales, las cuestiones etáreas, las cuestiones políticas y las religiosas”, dijo Alfredo.

“Si vos hacés una pintura en la calle, y pasa un linyera y le gusta, pasa un tipo en un Mercedes Benz y le copa, y pasa un niño y se asombra, y lo mismo sucede con un viejo o una persona muy religiosa, creo que esa obra tocó una fibra que puede unir. Ese es la esencia que para mí tiene que tener el arte, y está vinculada a la capacidad de unir. Para mí el arte tiene esa función primordial de unir a través del disfrute, y esto no sólo lo digo en relación con la pintura, lo mismo es para la música, la danza, la escultura, y para cualquier tipo de expresión artística”, destacó.

“Yo soy profesor de Educación Física e iba para personal trainer pero terminé pintando murales”, dijo cuando le preguntamos por sus comienzos. “Soy autodidacta -indicó-, descubrí esto de pintar murales estando en Brasil. Ahí fue donde vi un poco la técnica y empecé a practicar, y en la medida que fui viendo que me salía bien y me gustaba lo empecé a desarrollar. Al principio me resultaba un poco difícil, porque esta modalidad de pintar murales no se utilizaba y tampoco era conocida, pero de todos modos seguí porque la gente valoraba lo que hacía”, sostuvo.

“El arte es el camino que elegí para mi vida -subrayó-. Con lo que hago me siento pleno y puedo decir que estoy contento de poder laburar de lo que me gusta, porque mi trabajo está muy vinculado a la música, al color, y a la transformación personal por medio del arte. En mi caso, tengo una mentalidad optimista y siempre le pongo onda, por más que no veo que a nivel mundial el panorama sea muy alentador. De todos modos, creo que en las pequeñas cosas el arte es una poderosa herramienta que ayuda a impulsar cambios, y suma, fundamentalmente, para poder ganar en calidad de vida. Por eso yo hago lo mío y valoro lo que hace el resto”.

“Cada uno en la vida tiene lo suyo para aportar -resaltó-. A mí pintar murales me ayudó a comunicarme, porque el arte es comunicación. Pintar también me ayudó a encontrar una manera de vivir y de disfrutar la vida. Yo hoy disfruto de muchas cosas, sobre todo de los buenos momentos: disfruto de los amigos, de estar con mi familia, disfruto de una buena comida, de un buen vino, de un evento de arte y también disfruto de viajar. Todo esto está bueno, lo mismo que el hecho de que valoren lo que hacés o que te quieran. De mi trabajo también me gusta el feedback con la gente, porque la gente es la que te da aliento y te valora, y eso creo que en cualquier disciplina que hagas es una fuente de motivación”.

Al verlo tan feliz con lo que hace, quisimos que también nos contara cómo hizo para mantenerse firme en sus comienzos, sobre todos teniendo en cuenta que hace más de dos décadas atrás casi nadie hablaba de arte urbano. “El secreto para mantenerse firme por este camino está en la motivación interna, y eso es algo que quizás no lo podés explicar pero tiene que ver con esas ganas de hacer. De todos modos, cuando comencé tuve mis momento de dudas porque veía que al aerosol no le agarraba la mano y yo decía `esto no es para mí´. Sin embargo seguí no sólo porque era lo que me movilizaba, sino porque sobre todo en los trabajos grandes había momento en donde era como me metía adentro de un color y esos eran mis momentos zen, ya que los colores también me permitían conectar con las emociones”.

Alfredo ahora tiene 46 años y una gran trayectoria, sin embargo los primeros pasos en el mundo del arte urbano no le fueron fáciles, porque no tenía un ingreso de dinero asegurado. Por eso inicialmente alternó su actividad artística con la de visitador médico. Esa fue actividad laboral que le permitió tener una base para poder abrirse camino como muralista, actividad con la que ya lleva más o menos unos 25 años.

“Ahora esto de llevar el arte a la calle por suerte se transformó en tendencia -agregó-. Antes vivir de esto era más complicado, pero en cierto modo yo aporte mi granito de arena para que esa situación cambiara, y eso es lo que hoy me permite dedicarme ciento por ciento a esto que es lo que más me gusta, aunque a decir verdad a mí me gusta el arte en los espacios públicos en todas sus disciplinas. Soy un militante de eso fundamentalmente. Como hoy se mezclan muchas técnicas distintas y también diferentes estilos, lo que yo hago se puede catalogar como street art o muralismo, pero en realidad todo eso hoy se engloba en lo que sería el arte urbano”.

“Todos los trabajos que hice los he disfrutado, porque siempre cada nuevo emprendimiento tiene lo suyo, sin embargo el de Quinquela fue uno de los más movilizantes. Ahora estoy metiéndole toda mi energía al trabajo que estoy haciendo en Bulrich y Avenida Libertador, con el Hipódromo de Buenos Aires, que es un homenaje a Gardel y en donde también estoy pintado a los caballos y los apostadores, entre los que también incluí a algunos personajes de esa zona. Ese es un trabajo que también me gratifica porque te permite ver lo que siente o lo que le pasa a la gente cuando se ve retratada. Para mí incluir en los trabajo los rostros de la gente que vive en los lugares donde pinto en algún punto es una manera de hacer que se sientan protagonista, y eso también permite que ellos luego cuiden mucho más las obras”, explicó.

Segatori pudo cumplir uno de su grandes sueños, por eso le pedimos que nos hablara sobre el Bondi Gallery, del que tantas referencias hay en internet: “Siempre dije que algún día me iba a comprar un bondi, hasta que un día se dio la oportunidad y me lo compré. El Bondi Gallery es mi galería ambulante, donde armamos un montón de eventos, en donde invito a una gran cantidad de artistas de otras disciplinas. En el bondi el techo funciona como terraza, por esos arriba del micro tocan grupos en vivo, y adentro el bondi funciona como galería de arte. También tenemos la versión Bondi Gallery Kids, con talleres para los chicos o la versión más de exhibición de obras, que nos permite ir a participar de diferentes eventos culturales con una especie de stand móvil”.

“Mi trabajo tiene que ver con la calle y el movimiento -puntualizó-. Siempre se trata de un lugar distinto y una nueva experiencia. De hecho ir a pintar un mural es como ir de vacaciones a un lugar, porque así te traslades a 10 cuadras de distancia vas conociendo nuevos entornos y distinta gente, y en cada nuevo punto hay una situación de vida bien particular. Hace poco estuve en Estados Unidos pintando en la ciudades Baltimore, y también estuve en México, y todas esas son experiencias de vida muy enriquecedoras”.

A modo de cierre quisimos saber si por medio de sus obras buscaba transmitir valores. “Yo tengo mis valores personales, pero no tengo por qué transmitírselos a otros que capaz que tiene otros valores diferentes -sostuvo-. Trato de ponerme en un escalón más abajo, porque en definitiva yo soy una persona común, que me gusta pintar, pero quizás no sea quién para transmitir valores. De todos modo, aunque no me lo proponga y no sea algo que haga desde el discurso, mi arte transmite valores, porque el compartir en sí mismo es un valor, lo mismo que la armonía y belleza que te hacen sentir el contemplar una obra”.

Por último, y tratando de no abusar de su tiempo y buena predisposición, quisimos saber si Alfredo tenía en mente algún lugar emblemático que le gustaría intervenir. “Como a uno siempre le gusta dejar la huella en su ciudad, ya presenté un proyecto para hacer algo en el Obelisco de Buenos Aires con una lonas, y también hace unos años presenté unas ideas locas como para hacer algo con el puente de La Boca, porque si tengo una locura es la megalomanía, ya que me gustan todos los trabajos que tienen que ver con las grandes dimensiones, pero todavía no he tenido una respuesta favorable. De todos modos, nunca se sabe, en una de esas pronto me aparezco en el Obelisco”, dijo con una enorme sonrisa.

Le agradecimos y lo dejamos en libertad de acción, porque los chicos que lo estaban esperando se morían de ganar por empezar a pintar. De todos modos, antes de que Alfredo les diese las primeras indicaciones, uno de los chicos se animó a pedirle que le autografiara su máscara. Al instante otro le pidió que le firmar la campera, y otros dos que le estampara la firma en sus remeras.

Todo parecía indicar que los chicos iban  vivir una experiencia inolvidable, así que sentimos quedarnos para ser testigos del encuentro. Pero mejor que contarte lo que su sucedió por medio de las palabras, esta vez te lo contaremos mediante un relato fotográfico. Que lo disfrutes : )

Relato fotográfico: Alfrego Segatori llegó a las 8,30 horas al Centro Cultural San José, donde lo recibió Cheché Irigoin.

Nos presentamos y le dijimos que desde Está Bueno los acompañaríamos a lo largo de la jornada. Y para comenzar la pedimos una foto con su esposa, Paula Pons y su hijo Theo (de 8 años)

Ya en una de las salas del Centro Cultural San José lo esperaban más de 20 chicos.

Ni bien se presentó, Paula se acomodó para pasar un power point con los trabajos de Alfredo.

Se presentó como “artista urbano”, y fue repasando sus principales trabajo.

En la medida en que las imágenes se iban sucediendo, Alfredo les iba explicando todo lo que implicaba trabajar con obras de grandes dimensiones.

Sus diferentes trabajos no sólo llamaban la atención por sus enormes tamaños, también por lo variado de sus temáticas.

Nos hubiésemos quedado mirando la presentación durante toda la mañana, pero Alfredo dijo que había llegado la hora de la acción.

Así que todos fuimos a la calle. Paula y Teho también lo acompañaron.

Ni bien Alfredo comenzó a decir algunas palabras sobre el trabajo que iban a realizar, uno de los chicos se animó y le pidió que le autografiara la máscara.

Ahí nomás otro le pidió que le firmara su campera, y otro de los chicos la remera.

Ninguno quiso perderse la oportunidad de tener un recuerdo del “Pelado” Segatori.

Todo prestaron muchísima atención a cada una de sus palabras.

Como la mayoría de los chicos no tenía experiencia en el uso de los aerosoles, Alfredo les fue brindado todos los recaudos que tenía que tomar a la hora de usar los tarros.

Distancia, diferente forma de presionar, ángulos de posición… todo era observador con muchísima atención.

Antes de comenzar, también les compartió algunos trucos para que pintar les resultara más fácil.

Todo estaba dispuesto para que la teoría diese paso a la acción.

Rodillos y escaleras fueron de gran ayuda.

En la medida en que los chicos se animaban a hacer los primeros trazos, Alfredo les iba indicando qué cosas tenían que corregir.

Verlo en acción hacía suponer que cualquiera podía manejar el aerosol con su misma seguridad y soltura, pero la cosa no era tan sencilla.

Con el correr de las horas los chicos fueron animándose a ir por más.

Con paciencia y manos firmes, poco a poco la obra iba tomando color.

Los aerosoles parecían estar de fiesta : )

Una y otra vez Alfredo les recordaba tomar distancia de la obra para ver en dónde tenían que ir haciendo los ajustes.

Poco a poco los chicos se iban transformando en verdaderos artistas.

Todos pusieron un gran esmero para pulir los detalles.

Una foto extra y muchas sonrisas para documentar la obra realizada.

Cada uno también le imprimió su firma. ¿Querés saber quién estaban? Te contamos, la obra fue realizada por: Jonathan “Graffo” Toledo, Luis “Frenny” López, Leandro Diaz, Miqueas Zelaya, Kevin Barrios, Leonardo “Peluca” Martínez, Sergio Cueto y Norma López. El trabajo también contó con la coordinación de María Elena Pintos, quien también asistió a Alfredo para que pudiese contar con todos los elementos necesario para que el taller fuese un éxito.

Arte y color, es lo que la vida necesita para que las calles se iluminen: )

Clickeando sobre la imagen se puede acceder a la nota que bien refleja cómo, de la mano de Alfredo Segatori, en Olavarría se expandió la buena vibra.  : )

Para quienes no conocen los trabajos de Alfredo Segatori, acá les dejamos algunas imágenes de su sitio web : )

(Fotos: web alfredosegatori.com.ar)

“Por una cabeza”: Estas son algunas imágenes sobre el trabajo de muralismo, que se llama “Por una cabeza”, realizado por Segatori en las cercanías del Hipódromo de Palermo.

(Fotos: facebook Segatori)

El mural más grande: Entre otros destacados trabajos, Alfredo Segatori pintó un muro que ha sido catalogado como el más grande de Buenos Aires y se cree que es el más grande pintado por un solo artista en Argentina. La inmensa obra mide 1,300 m2 y está ubicada en Barracas, a la orilla del Riachuelo. La obra se llama ‘El Regreso de Quinquela’, y tiene como protagonista un retrato del pintor argentino Benito Quinquela Martín.

El emprendimiento fue gestionado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como parte de un proyecto de vivienda social en el que se dio un nuevo hogar a docenas de familias que vivían en las orillas del Riachuelo en condiciones precarias.

(Fotos: BA Street Art)

 

Y Por último, acá te dejamos otros videos para que lo conozcas un poco más y disfrutes de sus maravillosas obras : )

 

 

 

 

 

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