Vamos todos a rollear

Marce y Juano, los impulsores de la movida del roller urbano en Olavarría. (Fotos: Tomás Pagano)

¿Qué resulta de combinar la actividad recreativa, deportiva y cultural, más la vida sana, la alegría y la buena onda? Se obtiene “R4L Olavarría Patina”, el combo perfecto para divertirse, pasarla bien y disfrutar de la ciudad andando en rollers. Y por si todo esto fuese poco, te enseñan a patinar gratis. Hoy te queremos presentar a los impulsores de esta genial iniciativa que cada día suma nuevos adeptos y hace que las calles de Olavarría tengan un toque bien pintoresco que a todos invita a rollear.

Hace casi cuatro años Marcelo Ranucci (44 años)  y Juan Brelis (25) se propusieron una hermosa meta: hacer que los olavarrienses disfruten de la ciudad andando en rollers. Para ello hicieron un gran esfuerzo en nuclear a todos los patinadores sobre rollers y crearon circuitos urbanos bien organizados para minimizar los riesgos y garantizar el disfrute en cada salida, al mismo tiempo que enseñaban a todos los que se querían sumar. Ellos confían en que “si la movida sigue creciendo al ritmo en que lo hizo en este último año y medio, Olavarría podría ocupar el cuarto puesto a nivel nacional en cuanto a la cantidad de gente que practica esta actividad”, denominada “Roller Urbano”.

Ninguno de los dos son olavarrienses. Marcelo es oriundo de Buenos Aires y Juan es de Benito Juárez, sin embargo cada uno siente la ciudad como propia, porque Marcelo se casó con Cecilia Savi y se vino a radicar a Olavarría, y Juan decidió quedarse tras estudiar en Artes Visuales e impulsar su propio taller gráfico.

Para charlar más cómodos sobre todo lo que implica la actividad que con tanta pasión desarrollan fuimos hasta Revolución Gráfica, el lugar en donde se gestó la idea. Allí nos esperaban “Marce” y “Juano”, tal como todos los rolleros llaman a los creadores del primer grupo de la ciudad que popularizó las salidas urbanas sobre rollers.

“Todo arrancó acá, en este taller, hace casi 4 años, que fue cuando decidimos abrir la página en facebook y llamar al grupo R4L Olavarría Patina”, dijo Marce, quien minutos antes había hecho una pausa en su tarea como jardinero, profesión que en las redes sociales promociona como “Jardineros Mar”.

“Nosotros nos conocimos patinando en el Corsódromo -continuó-. Cada uno patinaba por su lado. Yo arranqué a patinar hace seis años acompañando a mi hija Isabella, y me enganché como si fuese algo que lo tendría pendiente de mi juventud. Comencé a patinar a los 39 años y me enganché tanto que terminé apareciendo en el parque Mitre con un par de rollers que me había comprado, y empecé a mirar tutoriales en internet, porque hasta ese entonces veías rolleros por la ciudad, pero no estaban nucleados ni tampoco había alguno que se destacara por su nivel como para juntarme y aprender algo”.

Tal como lo recuerda Marce, “un día estaba practicando una técnicas en las escalinatas del balneario y pasó una chica que me dijo que el sábado habría un evento de rollers en el Corsódromo, organizado por la Municipalidad. La noticia me sorprendió así que fui y me encontré con que sólo había ocho personas, entre las cuales estaba Juano, y así fue como lo conocí. Charlando con ellos me enteré que de manera ocasional se juntaban para salir a patinar y así fue como salimos a patinar juntos; él me enseñó muchas cosas porque ya patinaba desde tiempo antes”.

Por su parte Juano, quien hasta ese momento escuchaba muy atentamente a su amigo, destacó: “Por ese entonces ya en Olavarría había un grupo de slalom que comunicaba lo que hacía por medio de la página en facebook que se llama `Olafreestyle´ (el Freestyle Slalom es una modalidad del patinaje en línea, que consiste en realizar distintos trucos en filas de pequeños conos, situados a diferentes distancias). La idea nuestra fue armar un grupo distinto para juntar a los patinadores que quisieran volcarse a la actividad que se denomina `Roller Urbano´, que incluye el paseo por la ciudad, socializar y difundir la actividad”.

Los primeros pasos hasta conformar el grupo de rolleros no fueron fáciles, ya que requirió, sobre todo, mucha constancia. En tal sentido, Marce destacó: “Un día tomando mate con Juano, acá en el taller gráfico, le propuse que formáramos el grupo de Olavarría, y a partir de ahí creamos la página y comenzamos a difundir la propuesta bien a pulmón. La gente se fue sumando muy de a poco. Para que tengas una idea, durante el año 2013 estuve todos los martes a la noche, parado a las 20 horas en el monumento a San Martín, citando gente. Venía uno, a veces dos personas y otras veces salía solo. Así y todo fuimos constantes y cada martes a los ocho estábamos ahí, hasta que el año pasado de golpe se sumó mucha gente”.

Entre las principales causas que dinamizaron ese cambio en la cantidad de asistentes, el proceso de enseñanza gratuita tuvo mucho que ver. “Hace dos años empezamos a dar clases gratis y ese ayudó mucho a fomentar la actividad. En las clases damos todas las instrucciones necesarias para que la gente luego pueda disfrutar de un paseo de manera más segura cuando sale a patinar por la calle”, destacó Juano.

Las clases gratis las damos en lo que nosotros denominamos `Zona Cero´. En el verano lo hacemos en el Corsódromo, que fue un lugar que instalamos nosotros para aprender a andar en rollers, ya que es un lugar perfecto porque es una calle totalmente segura rodeada de árboles y que cuenta con baños y electricidad por si queremos llevar música. Cuando comienza el frío buscamos hacer la actividad en un lugar cerrado, porque el que está aprendiendo generalmente está muy quieto y el que enseña también. Hasta el año pasado lo hicimos en el Club Mariano Moreno, que siempre nos brindó las instalaciones a cambio de insumos de limpieza, pero este último año no se dio porque estaba ocupado. Así que ahora estamos dando las clases gratuitas para aprender a rollear los días sábados, a partir de las cinco de la tarde, en el SUM de la Escuela Secundaria Nº1 del barrio Bancario”, dijo Marce.

“Cabe aclarar que, a diferencia del año pasado que estuvimos dando clases gratis en Mariano Moreno, cuyo espacio ya tenía incluido un seguro general para todas las actividades, ahora que los sábados estamos enseñando en el SUM de la escuela Nº1 del barrio Bancario se aporta un arancel de siete pesos con cincuenta por persona, por mes, para que todos los patinadores tengan un seguro en caso de accidentes, ya que sin ese seguro no podemos usar el espacio”, manifestó.

“Muchos se sorprenden al saber que es gratis. Nosotros lo hacemos de ese modo porque sentimos que esa era la mejor forma de darle manija a la actividad, sin poner un arancel que pudiese alejar a la gente. El hecho de que sea gratis y puedas venir a conocer gente gusta, porque no sólo te permite socializar, algunos incluso hacen catarsis, porque además de ser un grupo deportivo hacemos mucho hincapié en lo humano. En los distintos grupos convive gente de diferentes clase social y con ideologías bien distintas, somos como una especie de crisol de razas, pero arriba de las rueditas somos todos iguales”, agregó Marce.

Para quien nunca se subió a los rollers y siente que le gustaría hacerlo, la pregunta de rigor es cuánto tiempo llevar aprender. “En dos meses, dedicándole por lo menos 40 minutos tres veces por semana uno ya aprende medianamente lo necesario como para ganar en confianza y poder salir a patinar a la calle”, indicó Juano.

“En el grupo nuestro la calle es como si fuese una meta -precisó-, por eso contamos con dos grupos: `Las Liebres´, que son los patinadores que ya tienen más experiencia y andan más rápido, y `Las Tortugas´, que es el grupo conformado por los que recién empiezan. De todos modos, hay un paso inicial previo a salir a la calle, que es andar por `La Guarida´, tal como los principiantes llaman al circuito que realizan por el Parque Avellaneda, practicando todo lo que van aprendiendo en Zona Cero, que es donde brindamos la instrucción más básica”.

“La idea es que cuando alguien viene y manifiesta que quiere participar de las salidas que impulsamos, lo primero que hacemos es evaluar si sabe lo necesario como para salir a andar por la ciudad. Eso lo chequeamos tanto por una cuestión de seguridad personal como por el bienestar del grupo en general, y en el caso que veamos que aún le falta no lo dejamos salir a patinar con nosotros hasta que haya pasado por Zona Cero y mejore su técnica”, acotó Marce.

Sonriendo Juano agregó: “En nuestra jerga le decimos `momia´ a la persona que no se puede ni mover en los rollers, por eso si nosotros metemos a una momia en un grupo avanzado o bien entrenado para patinar, el que queda atrás, en este caso la momia, se siente desplazada y eso hace que no quiera volver, y el que quiere ir más rápido no puede hacerlo porque siempre vamos a la velocidad de marcha del más lento. Muchos quieren empezar a patinar porque ven en videos o revistas que en países del primer mundo la gente va a trabajar en rollers o los usa como un medio de transporte porque la ciudad se presta para eso, pero nosotros les explicamos que antes de largarse a la calle tienen que ganar en seguridad y aprender a manejarse bien”.

En lo que respecta a las edades de quienes practican esta actividad, el rango es amplio. “Como muy joven participa mi hija que tiene 12 años, pero las edades varían entre los 20 y los 45 años, aunque también hay quienes vienen a rollear y ya andan por los 55 años y recorren 25 kilómetros sin cansarse, porque es una actividad que tiene muy poco impacto negativo y genera altos beneficios porque te permite ejercitar todo el cuerpo”, dijo Marce; quien también aclaró: “En mi caso soy autodidacta. No soy ni profe de Educación Física ni un patinador profesional, sin embargo las herramientas con las que cuento me alcanzan para andar muy bien por la calle y eso es lo que trato de que los demás aprendan, por eso enseñamos técnicas de equilibrio, cómo impulsarse, saber doblar, poder frenar con diferentes técnicas y poder desplazarse por más de 5 ó 6 kilómetros sin ningún tipo de problemas, porque la persona que se sube por primera vez arriba de los rollers está igual que el que se para por primer vez sobre una cuerda floja”.

Más allá de las divisiones en lo que respecta a los niveles de aprendizaje, y las clases gratuitas que brindan los días sábados (a partir de las cinco de la tarde, en el SUM de la escuela secundaria Nº1 del barrio Bancario), actualmente R4L propone tres salidas urbanas semanales, llamadas “Dominroller”, “La Urbana” y “La Serena”, que se llevan a cabo los días domingos, los martes y los jueves respectivamente.

“Dominroller es una salida que hacemos todos los domingos excepto cuando llueve. Se hace a las dos de la tarde y es la salida más tranquila de todas, ya que a esa hora prácticamente no circulan autos. Salimos de la plaza Manuel Belgrano (situada en el barrio San Vicente) y recorremos unos 8 ó 10 kilómetros. Esa salida se caracteriza por ser una salida lenta, que nuclea a todos los niveles, en donde el ritmo de marcha lo fija el que va más despacio. Generalmente a los recorridos, que ya están chequeados teniendo en cuenta las condiciones del asfalto y las distancias, los vamos variando para hacer las salidas más atractivas”, explicó Marce.

“Los martes tenemos la salida `Urbana´, que es para los que andan rápido, saben frenar y tiene el entrenamiento físico necesario como para recorrer los 18 ó 20 kilómetros que hacemos en 45 minutos o una hora como máximo”, indicó.

“Hoy la salida más numerosa es la del nivel intermedio, llamada `La Serena´, que hacemos los días jueves. La llamamos de ese modo porque ese día vamos a un ritmo tranqui, porque es más orientada a principiantes y los colaboradores van dando una mano a todo aquel que lo necesite. Esa salida está planteada a dos vueltas porque hay gente que no aguanta todo el recorrido. Por eso hacemos una vuelta de unos 8 ó 10 kilómetros, y regresamos hasta el punto de partida, que es el Monumento a San Martín. Ahí se quedan algunos y otros se suman para hacer la segunda vuelta de 10 kilómetros con un recorrido diferente. Generalmente los jueves nos juntamos unas 35 personas”, explicó Marce.

“Nuestras salidas tienen un horario y lugar fijos de encuentro -puntualizó Juano-. Generalmente todos tratamos de estar 15 minutos antes. Allí se plantea el recorrido al grupo y se designan a cuatro personas como mínimo para que el recorrido se haga en orden. La marcha siempre es encabezada por un guía, que es quien marca la velocidad de marcha del grupo, él es quien llega primero a las esquinas y nadie se le puede adelantar. Otro es quien cierra el grupo y va al final, por lo tanto por detrás suyo tampoco nadie puede patinar. Y tanto por la izquierda como por la derecha del grupo hay personas que se van encargando de ir haciendo los cortes en sus respectivas manos para que todos los patinadores pasen sin problema. En el caso que el grupo se estire mucho, frenamos, nos reagrupamos y volvemos a arrancar”.

“Nosotros nunca salimos a hacer un recorrido sin haberlo chequeado previamente -subrayó Juano-. Primero me pongo los patines yo o lo hace Marce y se revisa el camino que se piensa recorrer, de manera que los riesgo se minimicen”.

Al ver con cuánta pasión Marce y Juano nos explicaban lo que hacían, también quisimos saber cómo responde el ciudadano olavarriense cuando los ve circular. “La idea es que tanto el automovilista como el ciclista se acostumbren a la participación de los rolleros en la calle. Por ahora, si bien no se da en todo los casos, hay cierta intolerancia por parte de los automovilistas y sobre todo de los remiseros, porque cuando somos muchos tienen que esperar el corte de calle unos 20 segundos hasta que pasamos todos. Cabe aclarar que eso no se da en todo los casos, porque son muchos los que frenan cuando nos ven y enseguida nos dan paso”, sostuvo Juano.

“Es tan nuevo esto de los rollers en Olavarría que poco a poco se tiene que ir dando un cambio cultural, en donde se acepte que hay un grupo que tiene salidas programadas con recorridos que no se hacen al azar”, comentó Marce, quien también enfatizó que “en total, nucleados en nuestro grupo, hay alrededor de 160 patinadores”.

“Hoy el ranking de quienes más mueven gente con los rollers lo encabeza Patín en Línea, que son de Buenos Aires, que es la ciudad con más salidas de rollers del mundo. Y nosotros creemos que si la movida en Olavarría sigue creciendo al ritmo en que lo hizo en este último año y medio, Olavarría podría ocupar el cuarto puesto a nivel nacional en cuanto a la cantidad de gente que practica esta actividad”, vaticinó Marce.

Un punto clave a la hora de querer salir a patinar radica en la elección de qué tipo de rollers comprar. Hoy la gran división está entre los rolles de gama baja y los de gama alta, donde la diferencia no sólo está dada en el precio. “Un buen par de rollers, que te va a durar toda la vida, ronda los 4.500 pesos -dijo Marce-, de ahí para arriba los precios van hasta los 14.000 pesos. También se pueden conseguir rollers que cuestan 500 pesos, pero más allá del precio, la gran diferencia está en que teniendo rollers de alta gama es más fácil aprender a patinar porque te sostienen mejor los tobillos, se amoldan mejor al pie y podés hacer 40 kilómetros sin sentirlos”.

Juano agregó: “Hoy un buen casco cuesta 600 pesos, más otros 600 pesos de coderas, rodilleras y muñequeras y a eso hay que sumarle un par de luces. Si bien durante un tiempo fuimos más flexibles, por cuestiones de seguridad ahora exigimos que todos los patinadores cuenten con los elementos de protección necesarios, porque de ese modo se minimizan las lastimaduras en caso de caerse o tener cualquier tipo de accidente. Sumando todo, hoy se necesitan unos 6.000 pesos para estar bien equipado. De todos modos, cada uno sale a patinar con el equipo que tiene, pero cada uno siente la diferencia a la hora de andar, porque cuando se compran unos rollers muy baratos o de gama baja no pueden estar casi parados porque son de bota muy blanda, le sacan ampollas y sólo le duran 6 meses”.

“Yo empecé así -dijo Marce-, usando rollers de gama baja, y a los 6 meses parecía que me había comprado un par de alpargatas, y ya me había gastado mil y pico de mangos. Hoy los rollers de gama baja ronda los 2.000 pesos, y por 2.500 pesos más te comprás unos rollers que te pueden durar toda la vida. Después lo único que hacés es cambiarle las ruedas, que el juego cuesta 1.000 pesos y las cambiás una vez al año si sos de andar mucho”.

Como no todo pasa por la plata en la vida, también les preguntamos qué sienten impulsando esta actividad. Juano fue bien claro en su apreciación: “Nosotros empezamos haciéndolo como un hobbie, sin embargo luego fuimos viendo que el contenido social que tiene está bueno. Yo encontré en el caso de él un amigo, también me hice de más amigos con respecto al grupo en general. Y lo que destaco, por sobre todas las cosas, es la muy buena onda del grupo, porque lo nuestro no es sólo patinar. Luego de rollear nos juntamos a seguir disfrutando. Cada sábado por ejemplo, en Zona Cero, tenemos a la que hace la torta, la que lleva los bizcochitos, la que lleva dos termos con tres mates… todos llevamos algo y luego nos quedamos compartiendo. Y te puedo asegurar que cuando llego a mi casa me duele la panza de tanto que me estuve riendo, porque siempre la pasamos muy bien, y realmente disfrutamos de ese espacio socializador de R4L, en donde las clases para principiantes se coronan con mates, tortas y buena onda”.

Por otra parte, cuando indagamos sobre qué cosa les haría falta para continuar avanzando, los dos coincidieron en la necesidad de contar con apoyo municipal: “La verdad que estaría muy bueno si pudiésemos contar con el apoyo de la Municipalidad para difundir la actividad y ayudarnos a que la gente tome conciencia de la importancia de respetar a quienes andan en rollers por la ciudad -remarcó Juano-. También estaría bueno contar con bici policías o motos que nos acompañen en cada salida, porque tal como nos ha pasado la otra vez que nos acompañaron dos motos de la policía, una yendo adelante y la otra al final del recorrido, la gente respeta, no dice nada y te deja pasar. Pero en ese caso se dio porque los policías tuvieron buena onda y quisieron hacerlo por cuenta de ellos, pero sería mucho mejor que eso se hiciera con el aval de la Municipalidad, como una forma de visualizar esta movida deportiva, recreativa y cultural, y así darle a las salidas un mayor marco de seguridad, de manera que la gente vea y comprenda que no somos un grupo de rebeldes que sale a cortar calles, sino muchas personas que hacen uso de una alternativa recreativa y saludable con la intención de divertirse de manera sana y pasarla bien”.

Por su parte, Marce dijo: “Ciudad a la que vamos de visita con el propósito de rollear llevamos nuestra bandera que dice `Olavarría Patina´, por eso si bien somos conscientes de que no es el mejor momento económico, también nos gustaría que la Municipalidad nos apoye en el crecimiento que vamos teniendo. Una manera de ayudarnos podría ser donando elementos de seguridad, ya sea cascos, luces, rodilleras o coderas, de manera que quienes momentáneamente no se pueden comprar los elementos también puedan andar bien protegidos por las calles de Olavarría y la ciudades que visitamos, ya que fuimos dos veces a rollear a Buenos Aires y una vez a Mar del Plata, representando a nuestra ciudad”.

“Contar con apoyo municipal también nos facilitaría el hecho de poder invitar a los rolleros de otra ciudad a pasear por Olavarría, ya que acá, a diferencia de otras ciudades, tenemos la ventaja de poder hacer recorridos más largos, que en lugares como Mar del Plata, por ejemplo, no se puede debido a los grandes desniveles con que cuenta la urbe”, agregó Marce.

En lo que respecta a los nuevos proyectos, Juano dijo: “Si bien no es fácil coordinar todos los detalles, cada dos o tres meses aproximadamente estamos tratamos de hacer viajes a otras ciudades para patinar por lugares diferentes. Para eso alquilamos entre todos un colectivo y vamos y venimos en el día. Al último que hicimos a Buenos Aires viaje fuimos 47 personas. Dividimos los gastos y hacemos desayuno, almuerzo, merienda y cena a la canasta para abaratar los costos, y también para que todos podamos compartir, porque hacerlo bajo esa modalidad también unifica. Son viajes en donde la pasamos súper bien, porque además de conocer gente, pasear y hacer ejercicio, nos reímos muchísimo y todos volvemos muy felices”.

En la provincia de Buenos Aires somos de los rolleros que mejor estamos organizados -precisó Marce-, porque antes de comenzar con la actividad fuimos investigando y tomamos lo mejor de lugares como Buenos Aires, Mar del Plata, así como ciudades de España y Chile, y lo adaptamos a nuestra realidad. También fuimos sumando consejos que nos ayudaron a determinar cómo nivelar los grupos y armar las salidas; porque al principio, como los queríamos nuclear y no queríamos excluir a nadie, formamos un solo grupo pero eso fue insostenible, porque había realidades muy dispares. Por darte un ejemplo, si se juntaban 13 personas, había 5 que andaban rápido, 4 que andaban más o menos, 3 que no se podían parar y 1 que había de llevarla de la cintura porque no podía llegar ni a la esquina, por eso en la medida que la movida fue creciendo tuvimos que empezar a nivelar ya que así no se podía seguir, y hoy realmente estamos muy bien organizados”.

Generalmente quienes están acostumbrados al paisaje urbano de Olavarría no lo valoran tanto como quienes vienen de afuera. Por eso Marce, que es nacido en Buenos Aires no duda en afirmar: “Olavarría es uno de los mejores lugares de la provincia de Buenos Aires para patinar, no sólo porque tiene calles y veredas anchas sino también porque es una ciudad muy pintoresca. Rolleros que han venido de Mar del Plata a patinar acá, se han quedado enloquecidos. Nuestra actividad también es turística, por eso a la hora de planificar los recorridos, además de fijarnos que las calles estén en condiciones, incluimos en nuestros circuitos el paso por las plazas, los parques, los monumentos, los clubes y los lugares emblemáticos de Olavarría, de manera que los que vienen de afuera a rollear y se suman puedan disfrutar la hermosa ciudad en que vivimos”.

“Nosotros fuimos los impulsores del roller ubano en Olavarría, y si bien todo creció gracias al boca en boca y las clases gratuitas, esto que hacemos va creciendo a pasos agigantados gracias a la calidez del maravilloso grupo humano que se conformó, porque realmente juntos la pasamos muy bien y eso lleva a que el grupo atraiga a nuevos patinadores que no sólo tienen ganas de rollear sino también de pasarla bien y divertirse”, señaló por último Juano.

Tras cerrar la puerta de Revolución Gráfica sonreímos. Una vez más habíamos dado con gente buena y sensible que no duda en comprometerse y ayudar de manera desinteresada, dedicando mucho de su tiempo libre para que más personas sean felices, en este caso rolleando por la ciudad, de manera bien segura.

Esta fue la historia de Marcelo Ranucci y Juan Brelis, dos amigos con ganas de que nuestra ciudad se consolide (gracias a “R4L Olavarría Patina”) como una gran referente nacional del roller urbano. Actividad que en Olavarría no sólo cuenta cada día con más adeptos debido a los beneficios físicos que genera, sino también por la calidad humana de todos sus integrantes, quienes sienten -al igual que les sucede a Marce y a Juano- que la vida se les ilumina cada vez que desde el alma dicen: “Vamos todos a rollear” : )

 

(Fotos: Tomás Pagano + facebook de “4RL Olavarría Patina“)

Este video fue realizado por Benjamín Aitala, quien con su cámara GoPro salió a rollear con su amigo Marcelo Ranucci por las calles de Olavarría..

 

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De todo un poco : )

 

 

 

 

 

 

 

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Marce y Juano, los impulsores de la movida del roller urbano en Olavarría. (Fotos: Tomás Pagano)

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