“Viajamos a corazón abierto”

Ingrid Sanz Rupp, Andrés Melero y sus hijas Nora, Cloe y Elsa. (Fotos Tomás Pagano)

Para salir al mundo a vivir nuestros sueños no hace falta ser un loco aventurero, sólo se necesita confiar. Una familia española se animó y emprendió un fascinante viaje por Latinoamérica que durará un año y le permitirá no sólo conocer y disfrutar de maravillosos paisajes, sino también hacer nuevos amigos y tener transformadoras vivencias mientras difunden su propio proyecto educativo y ayudan a visibilizar el de los de los demás. Hoy te vamos a hablar de Ingrid Sanz Rupp, Andrés Melero y sus pequeñas hijas Nora, Cloe y Elsa, hermosos seres humanos que pasaron por Olavarría y no dudaron en afirmar: “Viajamos a corazón abierto”. Esta es una historia que te llegará al alma y te dejará en el corazón la firme convicción de que cuando se quiere se puede.

Hace un tiempo, en otra nota, te contábamos que Maribel García era “la creadora de momentos mágicos”, y esta vez no fue la excepción. Nos llamó para avisarnos que a su casa llegaría un matrimonio oriundo de Sevilla (España), que era bien merecedor de una entrevista, tanto por su calidad humana como por el magnífico propósito que los impulsó a viajar.

Así fue como llegamos hasta la localidad de Hinojo para conocer a la familia que ya lleva casi ocho meses viajando por Sudamérica, con un proyecto educativo independiente y el amoroso propósito de que sus hijas comprendan que pueden lograr cualquier cosa que se proponga, y crezcan disfrutando a cada instante, con la confianza de saber que en el mundo hay personas generosas y hospitalarias.

Una camioneta Nissan Pathfinder 4×4 color negra, acondicionada y preparada para pernoctar en cualquier lugar, fue la clara señal de que habíamos llegado a la casa de Maribel. Sobre sus laterales el vehículo tenía el simpático dibujo de una abeja sobrevolando una dirección web que decía “El vuelo de Apis.Org”, junto a una frase que dejaba bien en claro el propósito: “Polinizando escuelas”.

Las palabras iniciales, que nos ayudaron a tener más claridad sobre lo que hacían, fueron de Ingrid, a quien cariñosamente su familia le dice “la reina de la colmena”: “El vuelo de Apis, tal como bautizamos a nuestro sueño, es un viaje familiar, colaborativo, abierto y flexible que nos está llevando a recorrer el continente sudamericano durante un año. Como hilo conductor llevamos un proyecto educativo propio e independiente cuyos indiscutibles protagonistas son los niños, entre los que se incluyen nuestras hijas Nora, Cloe y Elsa (de 9, 7 y 5 años)”.

Ingrid es orientadora escolar en educación especial y Andrés, su esposo, es profesor de biología, matemáticas y también da talleres de música. Ambos apenas pasan la barrera de los 40 años, y trabajan juntos en el Colegio Huerta Santa Ana, un establecimiento educativo no tradicional (situado en Sevilla), que se gestó como cooperativa, y en donde forman parte del equipo con vocación alternativa que educa en el afecto, la confianza, el amor propio y la sensibilidad.

Indagando sobre los orígenes de esta travesía, supimos que antes dar el paso previo de largarse a viajar, Ingrid y Andrés experimentaron el intercambio de casas: “A nosotros siempre nos ha gustado viajar, pero eso a veces económicamente no es viable, porque nosotros somos profesores y, al igual que aquí, tenemos un sueldo medio bastante raso, y por más que a veces tenemos el tiempo para hacerlo no siempre contamos con el dinero suficiente, así que nos las tentemos que ingeniar para viajar. Al principio viajábamos en una combi, pero cuando nació Elsa, nuestra tercera hija, conocimos un sitio de intercambio de casas (www.intercambiocasas.com), y eso nos pareció maravilloso. Esa forma de viajar implica confianza pura, porque yo tengo mi casa en España y tú tiene tu casa en Argentina, y si nos caemos bien y parecemos personas que podemos encajar, porque tenemos la misma filosofía de vida, acordamos e intercambiamos hogares. Eso a la hora de viajar significa un ahorro tremendo, porque podés ir a una casa en donde además de hospedarte también podés cocinar”, dijo Andrés.

Nos sabíamos mucho sobre esa movida, así que le pedimos que nos diese más detalles. “Al momento de hacer el intercambio uno deja su casa tal como está, con ropa, muebles y todo lo que tengas -agregó-. Nosotros la primera vez que intercambiamos casas guardamos nuestras pertenencias, porque yo tengo instrumentos musicales, y como no conocíamos el sistema nos generaba cierta desconfianza. Pero ya no, y ahora incluso en mi perfil digo que tengo instrumentos de música para que quienes son músicos los disfruten”.

¿Cómo fue que comenzaron a dar los primeros para concretar “El vuelo de Apis?”, les preguntamos: “Cuando nosotros ideamos todo esto sabíamos que no era posible para nuestra economía ir pagando por el alojamiento, y como a Andrés le gusta mucho escribir hizo una carta explicativa, y por medio de la web nos íbamos contactando con gente a la que le contábamos lo que queríamos hacer, y les decíamos que en este caso nuestra intención no era intercambiar casas sino quedarnos dos o tres noches a convivir con la familia, porque eso le daría a nuestro viaje un extra”, comentó Ingrid.

“Cuando te informas sobre Latinoamérica sólo te llegan las noticias malas -puntualizó-. Nuestro viaje comenzaba por Colombia, visitando a familias que no conocíamos, y de ese país los noticieros sólo hablaban de drogas, secuestros y asesinatos, pero nosotros conocíamos gente que viajaba y nos contaban cosas bien diferentes, y entonces, ¿a quién le crees? Nosotros tenemos tres hijas y uno de nuestros sueños es que crezcan confiando en las personas, porque creemos que ése es el único motor de cambio, porque el cambio que queremos ver en el mundo tiene que nacer de las personas. Por eso nosotros nos propusimos conocer desde dentro. Y la verdad es que tanto la gente que conocimos en Colombia, como en Perú, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Argentina, es toda increíble. Ya hemos pasado por más de 80 casas y no podemos hablar mal de ninguna sola”.

“Si bien es cierto que previo a conocerlas ya hay un filtro vía web, y son familias que estaban dispuestas a recibirnos, realmente es maravilloso poder entregarte así y exponerte -señaló Andrés-. De todas las familias que nos recibieron sólo podemos hablar de su generosidad, amabilidad y de un montón de valores positivos. Y eso que hemos estado en casas de familias bien variadas y de todos los niveles, porque hemos compartido con familias que tenían su propia playa privada y también con familias que vivían en una pieza y dormían en el suelo”.

“Por necesidad y también por ideología ideamos este viaje como un viaje colaborativo basado en la confianza hacia el otro -nos explicó-. Además, nos era imposible viajar durante un año sin cobrar ni tener ingreso alguno. Nosotros sabemos que hay gente que trabaja en ruta y nos parece estupendo, pero llevando las niñas se hace muy difícil, sobre todo porque estas experiencias son para vivirlas con ellas, y si en ruta estamos trabajando no es muy viable”.

“De todas maneras, yo creo que aunque tuviésemos dinero seguiríamos haciéndolo de este modo -resaltó Andrés-, porque realmente nos encanta, dado que es una de las formas que más te permite acercarte a la realidad de cada país. Además, si por ejemplo hubieses visto las risas que teníamos anoche con la familia de Maribel, te darías cuenta de lo bien que la pasamos. Y esto no sólo nos gusta por los momentos alegres, también la gente se abre y se generan encuentros que no son superficiales, ya que, incluso, te cuentan por lo que han pasado, porque nosotros de repente formamos parte de su cotidianidad y ellos te hablan de las cosas que también les preocupan, y todo eso que se genera es mágico”.

“Más allá de todos los hermosos lugares que estamos visitando, para nosotros, en realidad, el verdadero viaje son las conversaciones que surgen dentro de los hogares de la gente que nos hospeda. Eso es increíblemente enriquecedor, porque hablamos de política, de economía, de cuestiones religiosas, de estilos de vida, de gastronomía, de cultura, de tradiciones, y cada una de las familias que vamos visitando nos aporta una mirada diferente”, detalló Ingrid.

Retomando el motivo central que los movió a viajar, Andrés aclaró que “esto que hacemos es una iniciativa propia y familiar, que cuenta con el apoyo del colegio en el cual trabajamos. Nosotros queríamos viajar, pero haciendo algo relacionado con lo que internamente nos mueve y nos gusta, que es la educación. También queríamos aprovechar el viaje para visitar diferentes proyectos que vemos que van transformando la realidad, por eso estamos ayudando a darles visibilidad (ver Proyectos Transformadores). Al mismo tiempo, también queríamos seguir teniendo relación con nuestros alumnos de España, por eso también generamos diferentes iniciativas, tales como `Pregúntale a Pepe´, que ya nos posibilitaron entrevistar al ex presidente de Uruguay `Pepe´Mujica y al cantante colombiano Carlos Vives (ver videos más abajo)”.

Contrariamente a lo que uno se pueda imaginar al ver la hermosa tarea que ya llevan desarrollada en la web de Apis, tanto Ingrid como Andrés no estaban familiarizados con el mundo informático. “Cuando iniciamos este proyecto no sabíamos nada sobre editar videos, ni de entrevistas, ni de webs ni de nada. Y ahora vamos aprendiendo de todo. Se nos abrió un nuevo mundo, y eso es lo bonito, porque se te presentan nuevas cosas que ni pensabas que ibas a hacer o que no sabías que existían”, dijo Ingrid, tras puntualizar que Andrés es el encargado de todo lo que tiene que ver con el material de difusión del viaje.

Ante una historia como la de Ingrid y Andrés, todos se preguntan cómo hicieron para poder financiar un viaje tan extenso. Por otros reportajes que ya habíamos leído, sabíamos que apelando a la creatividad lograron cumplir el objetivo de reunir unos 30.000 euros ajustándose el cinturón y también gracias a las colaboraciones de empresas y amigos. Ellos nos lo explicaron así: “En Sevilla la gente no está acostumbrada, pero como nosotros de alguna manera teníamos que conseguir dinero para financiar nuestro viaje, lo que hicimos fue alquilar nuestra casa -comentó Ingrid-, pero como no teníamos a dónde ir hubo muchos amigos y gente que tan sólo era conocida nuestra que nos decía: `Oye, este fin de semana me voy, aquí te dejo las llaves de mi casa por si alquilas la tuya´. Era gente que ni siquiera hacía intercambio de casas, pero cuando conocieron nuestra historia sentían que, ayudándonos, ellos de alguna manera también estarían viajando junto con nosotros”.

“También hicimos remeras con nuestro logo. Al principio pensamos que nadie nos la compraría, pero al final vendimos 600 remeras, porque la colmena se iba agrandando cada vez más. Luego nos pusimos la `Regla de los 2 años´, que consistía en que todo aquello que en casa no hubiese sido utilizado durante los últimos dos años debía ser monetizado. Así fue como vendimos tablas de surf, calculadoras, guitarra, ropa, y ahí juntamos unos 4.000 euros más por lo menos. Lo otro importantísimo que hicimos para poder juntar dinero fue bajar brutalmente nuestro nivel de consumo. Pero con la condición de que no por ello íbamos a dejar de ver o contactar con nuestros amigos, porque en nuestra ciudad se sale mucho, por eso a veces lo que hacíamos era, en vez de ir a cenar con nuestros amigos, comíamos en casa y luego íbamos a tomar algo con ellos. Lo otro que hacíamos era preguntarnos constantemente: `¿Lo necesito?´, sobre todo cuando estábamos dentro de un centro comercial, y esa simple pregunta nos ayudaba a gastar sólo en lo necesario. Y si bien por ahora vamos gastando lo que habíamos planificado, debemos reconocer que Argentina rompió con nuestra economía, porque es un país un poquito caro”, dijo Andrés.

Un tema que no podíamos dejar de enfocar era el de las niñas. Nos interesaba saber cómo estaban sobrellevando el viaje, y fue Ingrid quien retomó la palabra: “Si bien es cierto que a veces también se cansan, porque para ellas el viaje por momentos puede resultar más duro que para nosotros, porque en realidad fuimos nosotros quienes decidimos emprender nuestro sueño, sentimos que la van pasando súper bien. Y nosotros vamos notando sus cambios”.

También citó algunos ejemplos: “Nuestra hija mediana, Cloe, era súper tímida y era incapaz de hablar con alguien cuando le pasaba algo. Se bloqueaba a tal punto que ni a nosotros nos quería compartir lo que el pasaba. Y ahora por las noches, cuando estamos con alguna familia, hay que callarla de tanto que habla, porque cuenta y comparte todo lo fue sintiendo o vivenció. Es una cosa increíble ver su transformación. Por su parte Nora, la mayor, siempre ha sido una chica muy social pero, claro, ahora la faltan sus amigos y primos, y es la que más lo nota y lo siente. Sin embargo pareciera como si tuviese un gps, porque ni bien llegamos localiza una placita y donde encuentra chicos de su edad ahí va, y durante ese día los chicos que encuentra son sus íntimos amigos. En tanto Elsa, con sus 5 años, al principio lo que más repetía era `quiero dormir en mi cama´, y ahora te pregunta bien alegre `¿hoy dónde dormimos?´. Y lo mismo le da dormir en el auto, en una hamaca o compartir un colchón con sus hermanas”.

“Además, a nivel sensorial, ellas están viendo constantemente lugares y cosas nuevas que les permiten experimentar muchísimas nuevas sensaciones. Van tocando la arena, sintiendo las montañas, oliendo el asado… van vivenciando muchísimo, y también en cada nuevo encuentro con las familias se nutren de hermosas lecciones de vida”, dijo Andrés bien contento.

Un punto clave en esto de viajar durante un año es el tema de lo que sucede con la escolarización. Ingrid también nos comentó que “las niñas no pierden el año escolar, porque yo voy trabajando con ellas lenguas y matemáticas. Por otro lado, en España hay un sistema educativo, que se llama de familias itinerantes, al que te podés adherir y así ir cursando las materias. Además, como ellas van a la misma escuela en donde trabajamos nosotros, hemos llegado a acuerdos de trabajo para que estén al día. Y también decidimos hacer el `trip schooling´, que consiste en generar una serie de videos educativos para compartir, tal como lo hicimos cuando estuvimos en Tapalqué, en donde hay una planta de reciclaje. Nosotros vamos ahí, nos cuentan cómo funciona, luego nosotros se lo trasladamos a nuestras hijas para que lo puedan comprender y luego ellas hacen un video relatando lo que aprendieron, como si fuesen reporteras. Los videos se generan con material de todo tipo, puede ser con una granja ecológica, la gastronomía argentina, las Líneas de Nazca… lo que sea. Sabemos que de esa manera, como ellas luego tienen que contarlo, van aprendiendo un montón, porque al mismo tiempo que lo cuentan lo están vivenciando”.

“Además, luego se da una interacción con sus compañeros en España, porque, por ejemplo, la profesora de Nora luego le muestra los videos a sus compañeros y luego ellos le van haciendo preguntas para que siga investigando”, agregó.

Ni bien Ingrid terminó de pronunciar la frase, Andrés nos compartió una gran idea. “Con todos esos videos, más los que iremos sumando, a nosotros nos encantaría poder crear una plataforma web de niños viajeros que vayan por el mundo con sus familias y quieran ir compartiendo sus experiencias. De manera que otros niños, que no tengan las mismas posibilidades de viajar, en cierto modo lo hagan a través de los relatos de quienes documentaron sus experiencias. Ya nos pasó que en Ecuador, por ejemplo, nuestra hija Cloe hizo un video sobre los volcanes, y luego se dio que una profesora de Colombia utilizó ese material para compartírselo a sus alumnos, porque es un video cuyo lenguaje va de niño a niño, y eso es algo súper enriquecedor, porque al mismo tiempo que nuestra hijas aprenden los demás niños también lo hacen”.

Tanto Andrés como Ingrid tienen muy en claro los aspectos a cambiar en la educación, por eso en el proyecto educativo que diseñaron, subrayaron que “el modelo competitivo es excluyente por definición, y posiciona a los alumnos en escalas que influyen en su autoestima y condicionando mucho su desarrollo, por eso la escuela debe ser universalmente inclusiva y estimular la cooperación”.

También dejaron bien planteado que “la educación debe enseñar el emprendimiento como actitud vital positiva, que les permita poner en práctica sus ideas propias”. Además destacaron que “en la base profunda de todos nuestros comportamientos está el amor a uno mismo”, por eso desde la educación lo que “debemos hacer es enseñar a los niños a quererse. También la educación debe enseñarles a ser sociables, y debe enseñarles a gestionar los tiempos y a escoger las opciones en ese universo infinito y virtual que es internet”.

“Si bien todavía nos faltan casi cuatro meses por recorrer, la verdad es que en nuestro viaje por gran parte de Sudamérica hemos conocido iniciativas educativas increíbles que están transformando la realidad social de su entorno (ver recuadro parte), por eso por medio de nuestra página, en la sección `Proyecto educativos transformadores´, vamos ayudando a darles visibilidad por medio de los videos que vamos generando -dijo Ingrid-, y esa es también nuestra manera de ir aportando nuestros granitos de polen, de manera que otros vean que otra educación es posible, y de ese modo inspirar a que la toda la comunidad educativa haga un cambio de paradigma”.

En la medida en que comparten sus vivencias y entablan nuevos vínculos, la colmena de Apis se hace más y más grande. “Con respecto a que le hayamos puesto a nuestro proyecto `El vuelo de Apis´, si bien tiene varias analogías centradas en la abeja europea Apis Mellifera (ver recuadro aparte),  la idea de la colmena que trabaja en equipo para lograr una finalidad es la que más nos gusta -indicó Andrés-, porque en realidad nuestro viaje es eso. En función de que lo planteamos como un viaje colaborativo, nosotros necesitamos de la ayuda no sólo de las familias que nos reciben sino de todos, de manera que podamos difundir y enriquecer lo que hacemos, y también compartir lo que vamos viendo que otros hacen”.

Como toda herramienta que es bien utilizada, internet y las redes sociales son de gran apoyo. Y eso queda muy bien evidenciado en el testimonio de la travesía de la joven familia española. “Sin lugar a dudas, nuestro viaje no podría hacer sido posible sin el apoyo de las redes sociales -subrayó Ingrid-, porque nosotros sabíamos desde el principio que íbamos a necesitar de la ayuda de la gente, y para poder hacerlo necesitábamos contar con una plataforma en donde nos pudiesen ver y conocer. Así fue que decidimos crear la web, y por más que inicialmente nosotros no teníamos ni ideas de redes sociales, ni de cómo armar un sitio, tuvimos que aprender a hacer uso de todas estas maravillosas herramientas de comunicación. Y gracias a ello hemos podido llegar a un montón de familias, como la de Maribel García, que tuvieron la amabilidad de recibirnos, y así fue como fuimos haciendo realidad nuestro sueño”.

“También nos dimos cuenta de que las redes sociales son de gran apoyo porque cuando subimos una foto a nuestras cuentas de Facebook o Instagram y alguien te escribe diciendo: `Vamos, adelante´ o te cuenta que lo inspirás a hacer lo que sienten, eso realmente gratifica y brinda ánimo -destacó Andrés-. Incluso ahora nos hemos transformado en una especie de expertos asesores de familias que quieren viajar y no se atreven. La gente nos escribe y nos dicen: `Gracias por vuestro ejemplo´, y enseguida nos empiezan a preguntar de todo. Lo gracioso es que han llegado a mandarnos fotos del coche que tienen y nos preguntan:`¿Tú crees que este coche es muy bajo para los caminos de Sudamérica?´ Todas esas cosas nos sorprenden, porque siempre todo depende de cómo montes tu historia y cómo decidas vivirla”.

Por su parte Ingrid recordó que “nosotros en el colegio muchas veces tenemos que trabajar con nuestros alumnos enseñándoles sobre el buen uso de las redes porque ellos a veces se meten en cosas que no deben. Y la verdad es que, si bien hay miles de casos más, el nuestro es un claro ejemplo de que bien utilizadas las redes sociales son de muchísima utilidad, por el enorme potencial que tienen. De hecho, recientemente en Buenos Aires estuvimos participando de unas jornadas de nómadas digitales, que es gente que puede vivir en cualquier parte del mundo gracias a que su trabajo está basado en temas de redes y en internet. Lo mismo sucede con el uso de las nuevas tecnologías, porque ahora con un aparatito muy chiquito también podés hacer excelente videos y al instante compartirlos con todo el mundo. Y también comunicarte con quién sea, sin importar en qué lugar la otra persona esté viviendo”.

“Actualmente hay una creencia generalizada de que las redes e internet te desconectan o te aíslan, pero eso siempre depende de cómo uno haga uso de esas herramientas, porque a nosotros nos han conectado con muchísima gente y también nos han permitido conocer proyectos educativos maravillosos”, remarcó Andrés.

Como siempre Está Bueno saber lo que sucede por dentro, les pedimos que nos contaran sobre qué cosas van sintiendo y aprendiendo. “Si bien hay toda una planificación previa, nuestro itinerante no se cumple a rajatabla, porque nosotros vamos fluyendo con lo que sentimos -dijo Andrés-, y también todo va cambiando según los lugares con los que vamos contactando o las nuevas propuestas que van surgiendo en el camino. Eso nos está enseñando a vivir el día a día al extremo. Sabemos que muchos dicen eso de `vive el día a día´ o `disfruta de tu presente´, pero sólo a modo de expresión de deseo y nada más, pero en nuestro caso realmente el viaje nos está dando la posibilidad de disfrutar nuestro presente sin tener en cuenta lo que pasó ayer o lo que va a pasar mañana, y eso es algo buenísimo”.

“Hay amigos que nos escriben y nos dicen: `Cuéntame la parte mala, porque debe haber momentos duros´. Y la verdad es que la parte mala podría ser la misma que tengo cuando estoy en mi casa si veo que mis niñas están mal porque les sucede algo o si me canso porque en algún momento dado tenemos que hacer más kilómetros de lo planeado, pero verdaderamente me siento tan pero tan bien que nunca me hubiese podido imaginar sentir todo esto. Yo soy una persona que me considero social, pero ahora aún soy mucho más abierta porque ni bien entro a una casa me siento muy cómoda y enseguida quiero que me charlen y que me cuenten todo. Siento que voy cambiando. Incluso a mí no me gustaba cocinar, sin embargo en este viaje he hecho más tortas y magdalenas que en toda mi vida, y realmente lo disfruto”, expresó Ingrid con una gran sonrisa.

“Vivimos en un estado de aventura permanente que es maravilloso -resaltó Andrés-, además todas las familias nos reciben de manera muy cálida y son muy respetuosas con nuestra intimidad, y nos dejan tener nuestro espacio dentro del espacio que les invadimos. Y todas esas son cosas que realmente contribuyen a nuestro bienestar”.

“Este viaje también es un constante aprender -acotó Ingrid-. En buena parte de Sudamérica, por ejemplo, las duchas eran frías, y eso nos servía para que nuestras hijas puedan aprender que hay miles de personas que no tienen la suerte, como nosotros, de poder disfrutar de una ducha caliente. Lo mismo con el tema de las comidas. Nosotros siempre vamos adaptándonos a lo que coma la gente en cada lugar, y como eso es algo que para los chicos es más difícil de hacer, a nuestras hijas le vamos diciendo: `Primero prueba esto y luego puedes comer lo otro´, y así vamos haciendo que aprenden a probar nuevos sabores”.

A la hora de hablar sobre los temores, Andrés dijo: “Antes de iniciar el viaje una de las cosas que más temor me daba era cómo iba hacer para despedirme de la gente, porque yo me engancho rápido y en poco tiempo les tomo mucho cariño. Por eso a cada rato me preguntaba: `¿Cómo voy a hacer para ir despidiendo de tanta gente que me irá abriendo las puertas de sus casas?´ De solo pensarlo me sentía fatal, pero ya en lo vivencial cada despedida siempre ha sido un momento alegre, porque has sembrado un nuevo amigo en otro lugar del mundo. Así que nos vamos felices de todo los sitios y a eso le sumamos que seguimos en contacto e incluso algunos han hecho un mini viaje y nos hemos vuelto a encontrar para seguir compartiendo”.

El temor inicial de Ingrid fue diferente. “Si bien Andrés siempre confió, en mi caso antes de arrancar tuve momentos de muchas dudas, por nuestras hija, por el dinero y por cómo seríamos recibidos. Recuerdo que ni bien comenzamos a viajar en todo momento estaba muy pendiente de las niñas -declaró-. Miraba qué hacían, por dónde iban, con quién estaban, hasta que al tercer o cuarto día me dije: `Si sigo así yo muero´, porque el nivel de estrés y preocupación era muy alto, y aprendí a soltar. Sobre todo porque no queríamos el miedo con nosotros, y sabíamos de la importancia de aprender a confiar.  Además, como siempre viajamos en contacto con gente local, y son ellos los que nos van guiando por donde ir y por donde no ir, en ese sentidos nos sentimos seguros. Y hasta ahora nos estamos sintiendo muy felices, porque esto que estamos haciendo es vivir nuestro sueño”.

Así como la travesía les aporta muchas cosas nuevas, las vivencias del viaje también les sirven para confirmar algunas cuestiones que, para ellos, por la actividad profesional que desarrollan, son verdades empíricas. En uno de los ítems que puntualizaron en el proyecto educativo que delinearon antes de salir de España mencionaban que “el niño cuanto más tiene menos valora. La educación en países desarrollados y con recursos debe enseñar también a `no tener´ de un modo activo para poder valorar más y mejor. Las palabras serán insuficientes mientras no sientan necesidad. El error debe ser siempre un escalón y no un hoyo. La educación debe enseñar a lidiar con pequeñas y grandes frustraciones”.

Eso que fue escrito antes de partir, en las niñas se hizo carne con las experiencias vividas. “En España, por ejemplo, la noche de Reyes es la gran noche de los niños, y ellas estaban preocupadísimas porque no sabían si los reyes vendrían, y la verdad es que estos reyes fueron muy pero muy modestos, porque casi no tenemos espacio para llevar nada extra. Sin embargo han sido los reyes que más han disfrutado y que, sin lugar a dudas, más han valorado, por más que sólo les trajeron unas linternas de aventureros y unos lápices -dijo Ingrid-. Ellas se sintieron muy felices porque ya llevan casi ocho meses sin sus juguetes, pero aprendieron a jugar con cualquier cosa que se encuentran. Y eso que en España, como está el resto de la familia y los abuelos, los reyes son muy abundantes, pero la felicidad que tuvieron en esta celebración no tiene comparación alguna, porque eso de tener menos les está haciendo valorar más las pocas cosas que tienen”.

“Eso es algo que a nosotros también nos pasa -agregó Andrés-, porque una de las cosas de las que nos hicimos más conscientes es que los seres humanos, en general, somos de acumular. Nosotros ahora viajamos con una bolsita muy pequeña de ropa cada uno y nos sobra. Pero este tipo de cosas, a veces hasta que no se sale y se cambia de hábitos es imposible darse cuenta. De todos modos, debemos reconocer que si bien es cierto que en este viaje el apego material es total, contrariamente el apego entre nosotros es brutal, porque vamos juntos para todos lados”.

Les pedimos también que le diesen algún consejo a quienes aún no se han animado a emprender vuelo. “Nosotros hemos pasado por desiertos y por zonas no habitadas, y todos los paisajes en los que hemos estados a lo largo de Latinoamérica son increíbles, por eso si algún viajero quiere hacer algo similar a lo que estamos haciendo, nuestros consejos son que determinen claramente el proyecto de viaje que quieren, y que fijen una fecha, porque si no siempre habrá una nueva excusa para postergar el comienzo. Además, eso es lo que permite comenzar a desarrollar ideas creativas en función de lo que se quiere hacer. También es bueno recordar que estamos en este mundo para vivir, compartir y dejar lo mejor de nosotros a cada paso. Y cuando alguien da cosas buenas, siempre recibe cosas aún mejores”.

“Conocemos a muchos que van viajando en todos los formatos posibles, y todos coinciden en que el viaje te va dando cosas, por sí solo, que no estaban dentro de la planificación, porque va apareciendo gente nueva que te ayuda frente a una situación impensada o surgen oportunidades que uno ni se las imaginaba. Pero para que todo eso suceda, primero hay que animarse a emprender el viaje”, remarcó Andrés.

“De toda esta experiencia maravillosa que estamos viviendo me llevo la importancia de creer en las personas y en la posibilidad tan grande que tenemos de cambio. Además, estamos conociendo gente que nos sólo dice que el cambio es posible, sino que se trata de gente que también lo hace realidad”, reconoció Ingrid.

“Yo quiero destacar que por más que vivamos en diferentes países y no tengamos la misma cultura, al final todos somos mucho más parecidos de lo que creemos, porque todos queremos que nos quieran, estar con nuestra gente, disfrutar, compartir y vivir en paz”, dijo Andrés sonriendo.

Si algo tienen muy presente, tanto Ingrid como Andrés, es que abrirse, aventurarse y confiar paga con creces, porque en todo momento ellos reciben muchísimo más de lo que pueden dar. “De lo vivido hasta ahora, nuestro balance es súper positivo, al punto de que cuando nos vamos de una casa la gente nos dice: `Muchas gracias por venir´, cuando en realidad somos nosotros los que estamos por demás agradecidos de que nos reciban. Por eso les digo: `Pero gracias te tengo que dar yo a tí, que me has abierto las puertas de tu casa´. La generosidad de la gente llega hasta ese punto y eso es algo espectacular, porque así estemos muy poco tiempo siempre se genera algo que es enriquecedor para todos”, comentó Andrés.

“Sentimos que estamos viajando a corazón abierto porque nos entregamos a la gente, por eso vivimos experiencias muy movilizadoras, tal como nos pasó en Tigre, por ejemplo, en donde en una de las casas nos quedamos despiertos como a las 3 de la mañana, y cada uno fue contado sus experiencia de pequeño, sus traumas y narró cosas que generalmente no se las dice a un desconocido. Pero es que al entrar a sus casas entras en un grado de intimidad que es algo que no lo vives ni con tus propios amigos, porque la gente se abre mucho y nosotros también”, expresó Ingrid.

“Por eso el primer post que escribí sobre nuestro viaje se llamó `Viajar en pelotas´, y ahí destaque que viajamos desnudos, a corazón abierto, dependiendo voluntariamente de otros, exponiéndonos a las personas, sin muros, sin mentiras, sin tapujos y con un poco de descaro. Pero es un descaro amable, limpio, sereno, confiado y sincero”, dijo por último Andrés.

Aún les quedan muchos kilómetros por recorrer, sin embargo Ingrid deslizó que posiblemente, en algún otro momento, la aventura continuará. “Si fuese por nosotros seguiríamos viajando y viajando, pero somos conscientes de que tenemos que volver a España porque éste es nuestro sueño, y nuestras hijas necesitan volver a sus cosas habituales. De todos modos, posiblemente en otro momento volveremos a salir, quizá rumbo a Asía, Africa o tal vez de nuevo a la Argentina, porque hay sitios a los que queremos volver. Seguramente algo nuevo saldrá, tal vez no con el mismo formato o la misma duración, pero buscaremos la manera de emprender una nueva aventura”.

Les agradecimos por la nota. Les sacamos las últimas fotos y nos fuimos. Ellos tenían que seguir disfrutando lo que les restaba del día, y también debían descansar para volver a la ruta en dirección al sur de nuestro país, para luego dirigirse a Brasil, donde dentro de cuatro meses concluirá el año de tan intensa travesía.

Nos sentimos realmente encantados de conocer personas así, tan sensibles y emprendedoras, que cuidan con tanta dedicación de sus hijos, los ayudan a confiar en que en el mundo hay gente buena y solidaria, y que se embarcan en cuerpo y alma a conquistar sus mejores sueños. Ingrid Sanz Rupp y Andrés Melero viajan a corazón abierto, polinizando escuelas con amor, y hoy son un claro y luminoso ejemplo de que cuando se quiere se puede, si uno es capaz de animarse a confiar, y eso es algo que se merece el mayor y más sentido de los aplausos.

(Fotos: Tomás Pagano + “El vuelo de Apis” vía Facebook + vía Instagram)

P.D.1: Como seguramente muchos quieren conocer más detalles sobre cómo hicieron para poder solventar un viaje tan importante, clickeando sobre la siguiente imagen se puede acceder a una nota en donde ellos revelan las diez claves que les permitieron hacer posible el sueño de viajar : )

Clickeando sobre la imagen se accede al sitio “El Vuelo de Apis”.

Un viaje educativo y muy enriquecedor: Como con “El vuelo de Apis” recorrerían 9 países (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil), desarrollaron una muy buena idea para conjugar la travesía con lo educativo. Así lo destacaron en la web que desarrollaron para ir contando todo lo que hacen: “Siempre tuvimos claro que durante nuestro viaje queríamos estar muy vinculados a nuestro colegio (www.huertana.es). Nos encanta nuestra profesión y nos sentimos increíblemente afortunados de poder educar en esta escuela tan especial. Queríamos que el viaje no fuera exclusivo ni excluyente, y compartirlo con nuestros alumnos para que aprovecharan su enorme potencial educativo. En el momento de la planificación le dimos muchas vueltas para idear un proyecto ilusionante, transformador y pedagógico que pudiera tener continuidad a lo largo de nuestro viaje y, al mismo tiempo, nos mantuviera de algún modo conectados. Un día la bombilla se encendió (…) así que dividimos al grupo de 2º ESO en 9 grupos (de 3-4 alumnos) y asignamos al azar un país a cada uno. Cada grupo debía escoger una personalidad relevante del país asignado, con el único requisito de que hubiese contribuido a su mejora desde cualquier ámbito (política, artes, ciencia, etc.)”.

El resultado de dicha elección fue el siguiente: Colombia, Carlos Vives (cantante, actor y compositor); Ecuador, Arturo Villavicencio (investigador medioambiental sobre cambio climático); Perú, Máxima Acuña (agricultora y defensora ambiental); Bolivia, Esteban Quispe (estudiante de ingeniería mecatrónica y constructor de robots); Chile, Alejandro Jodorowsky (filósofo, artista, cineasta, actor, creador de la psicomagia); Argentina, Joaquin Salvador Lavado “Quino” (humorista gráfico, creador de Mafalda); Uruguay, José “Pepe” Mujica (ex presidente de Uruguay); Paraguay, Alejandro Valdez (artista, emprendedor social y creador de la moneda virtual exclusiva para bienes culturales Kurtú); Brasil, Caetano Veloso (músico, cantante y compositor).

“Una vez escogido el personaje investigaron, los chicos estudiaron en profundidad su biografía, su obra, su legado y el modo en que han contribuido a mejorar su país. Luego elaboraron, con técnicas de trabajo cooperativo, preguntas que ellos mismos formularon ante la cámara y grabamos en vídeo como si estuvieran en directo frente al personaje real”.

Estas son las entrevistas a Carlos Vives y a Pepe Mujica:

 

 

P.D.2: Nora, Cloe y Elsa aprovechan cada lugar que visitan para aprender. “¿Cómo hacen con la escuela de las niñas? es una de las preguntas que más nos hace la gente -dijo Ingrid-. Trip schooling es una de nuestras respuestas favoritas. Bajo ese formato, nuestras hijas nos cuentan, en pequeñas clases itinerantes, muchas de las cosas que van aprendiendo durante el viaje, y las vamos grabando en videos que luego compartimos en la web. Esta educación posible, real e in situ, convierte el mundo en un aula gigante; una manera muy hermosa, divertida y potente de aprender”.

Acá te dejamos algunos de los videos ilustrativos que realizaron para que veas cómo documentan lo que van aprendiendo : )

 

 

 

P.D.3: A través de Instagram también van compartiendo el viaje : )

P.D.4: En el contexto del viaje educativo que están realizando juntos con sus tres hijas, Ingrid y Andrés van “polinizando escuelas” y multiplicando sueños. Por eso, clickeando sobre la siguiente imagen podés ver muchos de los sueños que ellos fueron documentando a lo largo de la travesía, tal como el de María Isabel Palacios, que vive en Ecuador : )

 

P.D.5: Proyecto Educativos Transformadores se llama el espacio que dentro de Apis crearon para hacer visible todo lo bueno. “En nuestro recorrido por gran parte de Sudamérica hemos conocido iniciativas educativas increíbles que están transformando la realidad social de su entorno. Nosotros ayudamos a darles visibilidad, y de ese modo aportamos nuestro granito de polen a ese cambio educativo que la sociedad pide a gritos y algunos ya han iniciado. Queremos que sus ejemplos inspiren, motiven y animen a la toda la comunidad educativa a un cambio de paradigma, y mostrar, así, que otra educación posible” señalaron Ingrid y Andrés. Acá te compartimos uno de los tantos videos que podés encontrar en la web.

 

P.D.6: La creatividad de este bello matrimonio español no tiene límites. En la web de Apis (dentro de la sección “Proyecto“) también tienen un apartado para el “Ecrossistemas“, que consiste en realizar un “cross social no competitivo en ecosistemas singulares del mundo. Lo de `social´es porque invitamos a otras personas a participar del proyecto corriendo con nosotros, compartiendo recorrido y charla. Nuestro ritmo será el que nos permita ir hablando. No competitivo se refiera a que su intención está lejos de series o cronos y sólo aspira a llegar a sitios increíbles disfrutando la carrera a pie”.

“Ecrossistemas nace de la unión de 2 pasiones: naturaleza y deporte. Resumiremos, estas carreras sociales -de 10 Km en vídeos de 1 minuto que iremos colgando en nuestro canal de YouTube– conjugan vida saludable, amigos y viaje: no vemos mejor manera de mantenernos en forma”, señalaron. Acá te dejamos uno de los videos en donde se lo puede ver a Andrés trotando por el Salar de Uyuní (en Bolivía), a 3.600 metros de altitud.

 

P.D.7: Vía Facebook también se puede estar al tanto de todo lo que van haciendo : )

P.D.8: Acá podés disfrutar de varias de las entrevistas que les fueron haciendo a los integrante “El vuelo de Apis” : )

 

 

 

 

 

 

 

 

P.D.9: ¿Te gustaría ayudarlos? Si es así, clickeá sobre la imagen y enterate cómo hacerlo : )

P.D.10: ¿Te llamó la atención cuando Ingrid y Andrés hablar sobre el intercambio de casas? Clickeando sobre la imagen podés conocer más en detalle cómo es este sistema.

P.D.11: Otro proyecto viajero que Está Bueno conocer.

Clickeando sobre la imagen podés conocer “Ver, oír y viajar”: una vuelta al mundo solidaria.

Ingrid Sanz Rupp, Andrés Melero y sus hijas Nora, Cloe y Elsa. (Fotos Tomás Pagano)

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2 comentarios

  1. ingrid feniger

    me gustaria mucho contactarlos, para poder hacer un intercambio con futuros docentes , y que nos cuenten su experiencia.

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