Ayudando a sonreír

Mariano Rodríguez invita a que la angustia, la bronca, la indiferencia y el dolor se trasmuten, por medio del lenguaje de los gestos, el humor y el amor, en relucientes sonrisas que le devuelvan al alma su brillo original. Te presentamos a “Único Mimo”, el olavarriense que se gana la vida como camillero del Hospital Municipal, que aprendió a valorar la vida y también a valorarse ejerciendo el hermoso y cautivante arte de divertir y ayudar a sonreír sin que medien las palabras.

“Siendo mimo, la mejor paga que uno puede recibir cuando te sacás el maquillaje es sentir la gratificación interna de haber ayudado a que otros se alegren y sonrían. Eso me genera mucha emoción, porque ver el rostro de gente grande que estaba lleno de tristeza o enojo y haber podido dibujarle una sonrisa, por medio del humor, es sentir como que toco el cielo con las manos. Ni hablar cuando se trata de un nene que llora porque padece alguna enfermedad y vos sentís que te ganaste su corazón cuando te devuelve una carcajada… Nada de eso tiene precio”, así comenzó Mariano a contarnos cómo se siente conjugando su doble tarea de ser mimo y desempeñarse como camillero de la Guardia de Adultos del Hospital Municipal .

Café de por medio, Mariano nos contó que tiene 42 años, dos hijos, es hincha de Boca y ya lleva 18 años ejerciendo como mimo.  “Comencé a los 24 años. Por ese entonces, en la iglesia de la que formo parte había un grupo de jóvenes que armaron una obra de mimo, sin que ninguno lo sea. La idea era abordar el tema del bullying y lo relacionado con el complejo de inferioridad. Yo miré lo que hicieron y me gustó. Así que, de ahí en más comencé a  interiorizarme sobre todo lo que la actividad implicaba, y así fue como di con Silvia Fariña, que es profesora de francés, arte dramático y da clases de mimo”, comentó.

Con Silvia hizo cursos de pantomima, que es un subgénero dramático del mimo, y también mimodrama, que consiste en representar una historia mediante la mímica,​ sin diálogos ni palabras. “Con ella, además, tomé clases de teatro -destacó-. Y después también me formé en la Escuela Municipal de Circo en Berazategui, en donde, entre otras, cosas aprendí equilibrio, monociclo, zancos y malabares”.

Así fue como Mariano fue brindándole a su personaje, llamado “Único Mimo”, una gran variedad de herramientas para que su arte luzca aún más.

“Todos los elementos que utilizo sirven para captar la atención, crear expectativas y despertar la intriga -mencionó-, ya que cuando la gente ni se imagina lo que podés llegar a hacer con el objeto que tenés entre tus manos se genera un marco de expectativa que luego es fácil de transformar en alegría, risas y aplausos por medio de la sorpresa”.

“Ser mimo Está Bueno porque es una manera de comunicarse sin necesidad de la palabra. Muchas veces no nos damos cuenta y somos muy vulgares a la hora de expresarnos y no dimensionamos que con las palabras podemos herir o lastimar, por eso el hecho de poder comunicar cosas positivas sólo con gestos y miradas para mí eso Está Bueno, porque la comunicación gestual llega mucho y permite trascender barreras”, sostuvo.

“Hoy en día -agregó-, en líneas generales la gente tiene una muy mala manera de expresarse a la hora de intentar comunicar algo, por eso mi enfoque principal radica en comunicarme con el otro de la manera más amorosa y divertida posible, sin que medien las palabras. Mi lenguaje son los gestos, las expresiones corporales, los movimientos… Me gusta hablar con la mirada y así ir captando la atención de quienes tengo enfrente”.

Aprender a ser mimo lo ayudó a transformar su manera de vincularse con los demás y también le permitió tomar consciencia sobre la importancia de aprender a valorarse.

“Yo era mucho de criticar y de juzgar a la gente, porque uno muchas veces habla o actúa según como fue enseñado –indicó-. De chico tuve muchos complejos, sobre todo por la manera en que me hablaba mi entorno más cercano. Y muchas veces uno forma su carácter con el patrón que tiene, sobre todo si te hablan a las apuradas o de manera agresiva o despectiva, y muchas veces uno aprende a comunicarse de esa manera sin darse cuenta”.

Ahora Mariano centra su tarea en el amor, y siente que es muy importante defender la vida en todas sus expresiones, por eso no duda en afirmar que “para mí el enfoque principal de un mimo es ayudar a que todos descubramos el valor de la vida, y que todos reconozcamos nuestro propio valor. Nosotros, que trabajamos en el hospital y a diario vemos accidentes, enfermedades y situaciones de dolor, sabemos que es muy importante hacernos consciente del valor que tiene la vida de cada uno. Y sé que tarde o temprano también todos van a descubrir que sus vidas también tienen valor para otros”.

Para conocer un poco más sobre su trabajo, le pedimos a Mariano que nos brindara algunas pinceladas sobre su personaje: “Hay gente que cree que el mimo sólo es un personaje burlón, pero ese no es el estilo de mimo que yo hago. En mi caso apelo al humor sin palabras, por eso busco que las personas se distiendan y realmente se diviertan en cada show. En ese sentido, puedo decirte que Único Mimo se caracteriza por hacer reír a la gente y le gusta llamar la atención de todos, porque no hace distinciones sobre cuestiones sociales, creencias religiosas, edades ni ideologías política; por eso quien sea el que lo convoque, verá que Único siempre acepta todo tipo de propuestas que busquen sumarle alegría y diversión a la gente”, enfatizó.

 “¿Y qué es lo que se necesita para captar la atención?”, le preguntamos. “Se necesita ser muy observador, desarrollar la capacidad de prestar atención a los mínimos detalles y ver por qué la persona actúa de determinada manera. También hay veces que uso distintos elementos como forma de captar la atención, pero mayoritariamente la atención se logra por medio de la expresión corporal. Siempre el primer paso es captar la atención de los asistentes, y a partir de ahí todo se hace más sencillo porque la gente te sigue, así que de ahí en más vos los llevás para el lado que querés”.

Si bien en el mundo de los mimos hay mucho de improvisación, en el caso de Mariano sus obras están diseñadas por él mismo, y eso incluye no sólo el guión sino también la musicalización del espectáculo. “Donde más se improvisa es en la calle -puntualizó-, pero de todos modos en los shows también, porque uno tiene que estar muy atento a cómo va reaccionando el público y a las oportunidades que se presentan, porque no siempre el público reacciona del mismo modo”.

“Hago todo sólo –explicó-, por eso tengo que apelar al ingenio para la puesta en escena de cada nuevo espectáculo. Tengo obras vinculadas al bullying, el HIV, el aborto, la violencia de género, etc. Y constantemente busco obras que tengan un trasfondo humanista, porque además de que la gente se divierta quiero dejar una enseñanza positiva con mi arte”.

En sus shows, la mímica, la música, el humor sin palabras y los ingredientes circenses se adueñan de la escena para que la risa y el entretenimiento se garanticen, de ahí que los ceños fruncidos, la tristeza y la angustia tengan vedado el paso cada vez que su personaje sale al escenario.

Desinhibirse, ser empático, perceptivo, y tener cierta cuota de osadía y picardía son parte de las claves de su éxito nos confesó. Y también nos compartió que “como mimo uno tiene que reinventarse constantemente, no sólo para que el público se sorprenda en cada nueva función, también es necesario reinventarse para que uno mismo seguir disfrutando de lo que hace y no quedar preso de la rutina”.

Más allá de todo lo relacionado con la actuación, Mariano se muestra como un tipo muy agradecido. “Dios ha sido siempre muy bueno conmigo, ya que nunca me tocaron vivir situaciones extremas. Gracias a Dios nunca me tocó tener a mis hijos internados para el Día del Niño, ni a mi padre internado para el Día del Padre ni a mi mamá internada para el Día de la Madre, y tampoco nunca me tocó a mí estar internado para el Día del Padre. Por eso siempre digo que Dios conmigo ha sido muy bueno, porque cuando veo lo que pasa en la calle, las necesidades que muchos sufren y cómo viven hoy muchas familias, todo eso me hace ser un agradecido”, enfatizó.

Mariano es de las personas que siempre quieren nivelar hacia arriba. “En mis shows busco que las personas se diviertan y participen, porque todos, sin necesidad de tener que estar con la cara pintada, tenemos la capacidad de expresarnos por medio de los gestos”, dijo. Y nos dio pie a cerrar el reportaje con una hermosa frase: “Hoy el motor de lo que hago es el amor por la gente, y realmente me produce una gran satisfacción ayudar a que el otro sonría. Ese es mi punto de referencia para saber que estoy haciendo las cosas bien”.

Le agradecimos por su generosa charla, y nos despedimos con la alegría de saber que habíamos dado con otro olavarriense que no duda en sumar su valioso aporte, día tras día, para que un rayo de amor, felicidad y esperanza refulja en la vida de los demás. Con gente así, la vida se hace mucho más hermosa, divertida y amigable : )

(Fotos: Tomás Pagano)

P.D.: Clickeando la imagen se accede a su sitio en Facebook : )

P.D.1: Para Mariano, el mimo Luciano Brindisi es su gran referente : )

<

P.D.2: Si querés aprender un poco más, clickeá la siguiente imagen y descubrí cómo hacer mímica : )

P.D.2: Por último te dejamos el link de la escuela de circo que mencionó Mariano en la entrevista : )

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*