Musas de fiesta

Las «Musas Tejiendo» tuvieron su gran día de alegría y esplendor. Fue una tarde realmente fría, pero de mucho calor interno, de ese que se desprende cuando lo que realmente se siente y se quiere de veras se manifiesta intensamente. Hubo mucho por celebrar: era el Día Internacional de Tejer en Público, el Museo de Hinojo cumplía cuatro años y las Musas festejaban haber finalizado un intenso trabajo colectivo que unió, a través de la lana, a más de ochocientos tejedores. Fue un domingo de pura fiesta.

El museo lució realmente hermoso. Hubo muchos detalles que, tal como si fuesen delicados destellos, iluminaron el lugar. Los detalles estuvieron de manifiesto, entre otras cosas, en la torta de las musas, en los delantales de las integrantes de la Red de Museos, en los carteles dando “gracias por venir”, en el mástil del museo (que en su base tenía tejida una bandera argentina), en la bella locomotora que estaba junto a la puerta de ingreso al museo, en el cartel con los 285 nombres de las tejedoras, en el recuerdo que los chicos se llevaron al tejer, y en las pequeñas macetas decoradas con lanas, en las mariposas, búhos, hojas y flores que adornaron el lugar. Detrás de cada detalle había puesto mucho amor, tiempo y dedicación. Muchas veces los detalles no se ven, pero son los que en el conjunto -al igual que sucedió ayer- hacen que el lugar irradie armonía e invite a quedarse.

“Somos locos bufones envueltos en sonrisas y carcajadas. Somos Febrero, tiempo de brillo y magia, de volver con ilusiones renovadas. Somos Comodines de Febrero, murga nacida de sueños y esperanzas, murga que hoy vuelve a decirles feliz y eterno carnaval”, con estas palabras la música, la alegría y el color comenzaron a fluir en torno al museo. Luego empezaron a bailar las más chiquitas de Hinojo, con sus remeras que anunciaban que eran las “Rebelde Kid”, a cargo de Flavia Bahl. Fue imposible no sonreír al ver que la más pequeña de las integrantes bailó con un chupete. Luego vino el ritmo de “La callejeada” y la música de Bocha Sosa, que invitó a todos a bailar, y así la tarde se fue poniendo linda.

Hubo artesanos, olor a pochoclo y tortas fritas. Hubo gente con ganas de disfrutar. Hubo reconocimientos. También hubo aplausos y muchos rostros felices por ver coronadas largas horas de tejido para que las paredes del museo luzcan bien bellas.

Había que estar presente para sentir. Resulta difícil intentar transferir con palabras cuán gratificante fue ver tejer a las abuelas, estar junto al telar Mapuche y observar el hilado de lana, a mano, que realizaron con tanta paciencia. Tampoco podemos darte a probar el exquisito sabor de la torta gigante creada con la receta de Marta de Novoa ni podemos hacer que estas letras brillen como lo hizo el rostro de Maribel García por la obra realizada. Sólo podemos decirte que fue una tarde de domingo de tan lindos festejos que ni siquiera el viento ni el frío se la quisieron perder : )

A modo de testimonio de todo lo vivido, el video y las galería de imágenes

(Fotos: Tomás Pagano)

Las siguientes imágenes nos las compartió Maribel García. Incluyen parte de los festejos así como la previa a la celebración : )

 

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