Pintando para escribir

Se gana la vida pintando, pero le apasiona escribir. Sus letras tienen el colorido don de volar y son capaces de movilizar y penetrar en los rincones más profundos. Te invitamos a descubrir a “Beto” Ortiz, un tipo franco, sereno, muy trasparente y humano, cuyo principal anhelo es publicar su quinto libro, pero para ello necesita de algún corazón sensible que le brinde una mano amiga que lo ayude a materializar su sueño. Su historia de vida es atrapante no sólo por su particular manera de escribir, también tiene la habilidad de percibir los hechos antes de tiempo.

“Quiero amarte hoy, no mañana. Si el tiempo siempre nos convierte en otros, cómo haré para sostener con el tiempo estas palabras…”. Así será la introducción al próximo libro de Ortiz, que vos podés ayudar a publicar. Por eso hoy queremos presentarte a este mágico escritor olavarriense, que tienen la particularidad de ser también un pintor todoterreno que no duda en hacer un alto en medio de las obras ni bien siente el llamado interior que lo impulsa a inmortalizar sus emociones más genuinas por medio de las letras.

Hizo un poco de todo. Fue diseñador, relator de fútbol, empleado de un banco, condujo programas de radio, trabajó en Techin, y también en una editorial. Ahora es pintor y escritor, de todos modos destaca que su mejor título es “ser papá de Sabrina”.

Beto escribe lo que siente. Quienes sintonizan con sus escritos tienen la sensación de que puede traducir en palabras lo que a otros también les pasa pero que no saben de qué manera expresarlo, él utiliza las moldes de las letras como si fuesen cofres portadores de emociones: “Cualquier cosa que escucho mientras voy pintando actúa como disparador, y como si fuese una compulsión tengo que hacer una pausa y ponerme a escribir ese sentir en mi celular lo más rápido que pueda”, nos explicó ni bien nos sentamos a compartir un café para conocer más detalles sobre su vida.

Hay veces que sus momentos de inspiración se cortan abruptamente, porque prefiere usar el teclado de su teléfono a la hora de escribir.

A Beto le encanta viajar y escuchar música. Se confiesa autodidacta y es bien franco al describir su relación con la escritura: “No me interesa la literatura, lo que realmente me interesa es escribir. Tampoco soy de ir a las bibliotecas ni a los encuentros de escritores. A mí que no me hablen de estilos literarios ni de autores consagrados porque apenas sé dónde van los acentos. Lo mío es poner en palabras lo que me moviliza, por eso siempre digo que si yo no escribiese me estallaría la cabeza”.

El final de su frase nos llamó la atención y cuando le preguntamos a qué obedecía tanta presión, su respuesta nos dejó con la boca abierta: “De chiquito podía ver el futuro y tenía la virtud de poder adelantarme a los hechos que estaban por suceder. También podía cerrar los ojos y ver a distancia lo que estaba aconteciendo… También podía hacer viajes astrales. Todas esas cosas me atormentaban, y fue Dante Rivera quien me ayudó a liberar ese temor haciendo que lo vea como un don. Gracias a su ayuda, con el tiempo pude canalizar esa energía en la escritura”.

“Hablo muy poco sobre esas cosas que me suceden -explicó-, porque sé que no todos creen en eso, sobre todos los que son muy religiosos. Pero yo soy una persona muy abierta a la que le gusta indagar sobre el sentido de la existencia, y ahondar en todo lo relacionado con el proceso de evolución que implica la vida en la Tierra”.

“De muy chico, a los 12 ó 13 años, no sabía por qué me pasaban algunas cosas, hasta que de grande lo comprendí. Me sucedía que cuando deseaba que pasara algo, de repente me venía como un fuego interno que se traducía en felicidad y al poco tiempo las cosas que deseaba acontecían. Ahora eso se traduce como un estado de anticipación, en donde puedo ver de antemano muchas de las cosas que voy a vivir. Y a veces tengo ganas de desconectarme de todo eso, porque me hace estar muy pendiente de lo que veo y me impide disfrutar del presente”, explicó.

La vida de Beto tiene ribetes sorprendentes, como las cinco veces que acertó las cuatro cifras de la quiniela cuando quiso comprobar la certeza de su don de anticiparse a los hechos. “Y también me ha pasado de despertarme en mi casa sintiendo un olor a rosas muy profundo, y eso que en mi casa no hay flores”, destacó.

Beto también se reconoce fanático de temáticas vinculadas a las regresiones a vidas pasadas (en una regresión pudo ver que fue un esclavo) y la biodescodificación, por eso aprovechamos su apertura y predisposición para hablar y le pedimos más detalles sobre cómo es que hace para ver las cosas antes de tiempo: “En mi caso no escucho voces, sólo me llegan pensamientos, a modo de certezas, sobre aquello que va a suceder. Siento que cuando hablo me escuchan, pero no veo a nadie. Yo sólo creo en Dios. Cuando me hice una lectura de aura, me dijeron que en mi caso tengo una comunicación directa, y que por eso no necesito de ángeles ni intermediarios. Tal vez por eso es que, a diferencia de muchas personas, para mí la vida tiene un sentido muy profundo y esa comprensión me lleva al despego y a un estado de contemplación del mundo en el que disfruto observando todo lo que sucede a mi alrededor”, comentó.

“No tengo apego a nada y me siento una persona libre a la que le gusta cuestionarse todo. Muchas veces me pregunto sobre la vida en otros planetas, el por qué estamos acá, quién nos creó… Y en verdad siento que más allá de nuestro creador existen aún jerarquías mayores, pero sé que hablar de eso genera enojos en más de uno de los que me escucha. Por eso a veces opto por no tocar esos temas, y muy pocas veces deslizo algo vinculado a todo esto en mis escritos. De todos modos, escribiendo siento que hago mi aporte para ayudar a que vivamos en una sociedad más solidaria y más humana, en donde la gente se anime y sienta mucho más”, remarcó.

Beto se reconoce un hombre muy sano, al punto de que no se enferma nunca. “Para mí la enfermedad no existe, y quizá esa negación se sustente en que no soporto el dolor, por eso evito a toda costa el sufrimiento. Cuando paso por un hospital me gustaría tener un poder que me permitiese tocar las paredes  y hacer que todos se curen de golpe, porque le tengo terror al sufrimiento físico”, afirmó.

De repente, en medio de la charla, se hizo presente la risa. Caímos en la cuenta de que habíamos acordado entrevistarlo para difundir su trabajo como escritor, y la dinámica del encuentro nos había abierto una puerta inesperada para conocer aspectos muy reservados de su vida. Así que le agradecimos por su sincera apertura y reencauzamos la charla.

“Cuando era chico no escribía. Empecé a hacerlo cuando tenía 28 años. Fue justo cuando Patricia Vitali me invitó para que hagamos juntos un programa en Radio Olavarría, al que llamamos `Luz de Luna´. En ese momento mi desafío fue escribir todos los días un guión. Fue Patricia quien rescató de un cajón de la radio algunas hojas con textos que yo escribí y dejaba por ahí, sin darles valor. Así fueron posibles 4 años de radio y la publicación de 2 de mis 4 libros. Con ella aprendí a creer en lo que hacía, y también aprendí que escribir era esfuerzo además de una virtud”.

También tuvo la suerte de contar con el empuje de otro amigo. “Joaquín Alfonso me editó y financió los dos primeros libros. Yo pensaba en imprimir 50, con temor a tener que guardármelos, pero él llamó a la imprenta y mando a imprimir 500 ejemplares. En ese momento le dije que estaba loco, pero lo cierto es que se vendieron todos y ni siquiera me quedó uno para tener de recuerdo. Joaco es brillante en todo lo que hace, por eso él es un gran referente para mí en muchas cosas. Siempre tuve personas talentosas al lado. Reconozco que solo no hubiese podido. Lo único que puedo hacer solo es escribir”, dijo sonriendo.

Beto Publicó “Los poemas de Luz de Luna” (volumen 1 y 2 en coautoría con Patricia Vitali, en 1992), “Abrázame, no me dejes” en el año 2000 y “Corazón Vertical” en el 2004, y si bien sus cuatro libros son de poesía, no quiere que lo llamen poeta, pues siente que de ese modo se lo encasilla. “A mí lo que más me gusta es escribir textos cortos, por eso no quiero que titulen como poeta”, afirmó.

En relación a sus preferencias temáticas a la hora de escribir, Beto dijo: “Tengo hecho una especie de ranking casero de las redes sociales, en el que veo que a la gente lo que más le gusta para leer es cuando la temática alude al perdedor en el amor y también a las cuestiones vinculadas al sexo. Esas son las temáticas que más comentarios tienen y las que más `me gusta´ llevan. De todos modos, saber eso no modifica mi manera de escribir, porque me voy guiando por lo que siento en el momento en que surge la inspiración”.

“Yo encontré por medio de la escritura mi medio de expresión, mi forma de desahogo. Por eso para mí las redes sociales han sido de gran utilidad. De todos modos, tengo en claro que las redes sociales tienen la particularidad de hacerte sentir acompañado, pero la realidad es que por más que en Facebook tengo 5.000 amigos, los domingos me vas a ver acá tomando un café solo”, subrayó.

“Hace mucho que no publico nada más allá de lo que comparto en Facebook bajo el formato de prosa, por eso ahora tengo muchas ganas de publicar un nuevo libro. Ya tengo hasta el título, se va a llamar `Quiero amarte hoy, y no mañana´. Pero por ahora estoy frenado por los altos costos de la impresión, que rondan los 40.000 pesos”, sostuvo.

“El nombre del libro surgió en un momento de mi vida en el que mi hija Sabrina se fue a vivir a Buenos Aires y yo no estaba bien porque la extrañaba mucho -comentó-, aunque después me acostumbré. En ese momento tomé conciencia de que la vida es lo que sucede ahora y no mañana”.

Como su rostro se iluminó cuando mencionó sus ganas de publicar un nuevo libro, le preguntamos si estaba de acuerdo en que esta nota sirviese como plataforma para ver si era posible contar con la ayuda de algún lector de Está Bueno. Beto hizo una pausa, nos miró y sonrió. “Eso sí, aclaren que no quiero que nadie me regale nada. Si alguien me ayuda con la publicación, yo les aseguro que devolveré cada centavo de lo que me hayan prestado”.

Sobre tu actual trabajo como pintor de obras, Beto mencionó que “pintar me ayudó a bajar mucho la ansiedad, porque es un trabajo en el que hay que tener mucha paciencia para poder hacerlo bien. A mí me cuesta hacerme valer como pintor, porque a la hora de cobrar mis trabajos mido las cosas por mí; y como hay valores que yo no podría pagar, creo que el otro tampoco puede. Mido las cosas desde mi perspectiva. Encima, trabajos que deberían costar 35 pesos, por decirte un ejemplo, no los cobro 20 sino 5 pesos. Hoy pinto porque es mi única fuente de ingresos y es lo que me permite equilibrar mis cuentas, pero reconozco que realmente me gustaría poder vivir de lo que escribo”.

Al comienzo de la nota te contamos que Beto tiene el don de ver los hechos antes de que sucedan, y en ese sentido nos confesó: “Sé que me voy a morir en el año 2050. Puede que las cosas cambien, porque la realidad es bien dinámica, pero de todos modos siento que aún me falta camino por recorrer”.

Su confesión nos hizo preguntarle si tenía algo pendiente y supimos que entre sus futuros planes está poder “viajar a Perú para conocer Machu Pichu, a Egipto para ver las pirámides y a la provincia de Córdoba para conocer al Cerro Uritorco y todo lo vinculado a la temática ovni”.

“A mí también me hubiese gustado escribir canciones -agregó-, eso es algo que aún tengo por hacer. Lo mismo que aprender música, porque me gusta el órgano y el teclado. Sé que si no lo llego a lograr me quedará un gran dolor, porque siento que la música realmente me moviliza y es algo que aún tengo pendiente. Quizá todavía no pude hacerlo por falta de tiempo, y puede que también por mi falta de paciencia”.

“Hoy siento que puedo querer a todo el mundo, pero no tengo apego por nadie en especial”, citó por último este apasionado escritor que se gana la vida pintando, pero que anhela vivir de lo que escribe.

Si algún lector de Está Bueno lo ayuda a que cumpla su sueño de publicar su quinto libro, ese hecho en la vida de Beto será recibido como una gran bendición y su noble corazón se encargará de que su palabra, de devolver peso sobre peso, sí o sí se cumpla. Mientras tanto, vía Facebook, muchos lectores podrán seguir disfrutando de la frescura y el encanto de sus letras que adoptan formas de prosas para colorear y embellecer la vida, tal como lo hace cuando pinta en las diferentes obras que le sirven de sustento y le permiten escribir.

P.D.: Acá te compartimos las fotos de la entrevista y también te acercamos varias de sus fotos de Facebook para que conozcas un poco más del mundo de Beto.

(Fotos: Tomás Pagano + Facebook de Beto)

P.D.1: Acá te compartimos algunos de sus escritos que circulan por Facebook. Clickeá en cada foto y disfrutá de su magia : )

1 Comment

  1. Hermosa nota a una hermosísima persona. Felicitaciones!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*